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miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Qué es POESÍA? Carmen Garcés





            Érase una vez un humilde campesino que vivía en las verdes y frondosas tierras;  una de las tantas que tiene América del Sur.
            Cierto día, mientras trabajaba en sus sembradíos, vio cómo se acercaba  un ser extraño; enseguida supo que ese ser no era de este planeta.
            Este raro hombrecillo había llegado a la Tierra con una única misión,  ¡entender  qué era la poesía!. Dado que no había nadie más en los alrededores, decidió abordar al atemorizado hombre; y así, sin mucho preámbulo,  le pidió que se lo explicara.
Al principio el campesino vaciló, sin embargo,  una vez recuperado del susto, comenzó a hablar:
            “Carajo compae, chiquita vaina  me etá echando usté. A ver como se lo digo, porque yo no soy estudiao y de esas cosas poco sé, pero bueno… voy a procurar.
Mire, allí en el cielo, ¿ve los rayos de sol po en medio´e las nubes…?. Venga, venga, fíjese como la tierra generosa, me da sus fruto en pago al sudor´e mi duro trabajo…; y, ¿ve estas flores que están por to el campo? Las hay rojas, amarillas, blancas…, acérquese, huélalas, ¿verdá que huelen bien?, toas tienen un oló distinto, y  tos los días, cuando vengo pa´ca pueo sentilo…
¿Ve aquellos pájaros con plumas tan bonitas y oye sus cantos?, ¿a qué  son lo mejó que ha escuchao nunca?.  
Ahora, va ir conmigo a mi ranchito, verá con el amor que me recibe mi mujer  cuando vuelvo`e  bregá;  y  luego, tumbaos en una  hamaca, veremos cómo se pone el sol por detrá aquella montaña;  son tantos los colores en el cielo,  que`os ojos se le ponen a uno,  aguaitos´e  la alegría.
            La verdá, no sé si he podido aclarárselo bien, pero pa mí, compadrito, pa mí ¡eso´e la Poesía!”.


miércoles, 31 de enero de 2018

MAREAS Carmen Garcés







El sol de la mañana aún no ha despertado y tú ya comienzas el día.  Realizas, como es costumbre, tu ritual; ese que penosamente te acompaña desde hace ya tanto tiempo…,¡demasiado tiempo!…y, entonces, sales a la calle.
            Comienzas otra jornada -frustrante y tediosa-, en un trabajo que te anula, que te limita.
            Tú, que soñabas con la libertad que da el sentir el viento en el rostro cada día; sin ataduras…, sin imposiciones, hoy te miras al espejo  advirtiendo  mareas de emociones contenidas y reflexionas -¿cómo has llegado hasta esto?-.
            Y así, como por inercia, transcurre tu día.
            A ti, cartero de profesión por caprichos del destino -ese que para muchos, porta noticias de sueños e ilusiones cumplidas-, hoy  te queda tan sólo anhelar aquella vida de aventuras y libertad.
Esa vida que, no obstante negarte a reconocerlo, sigues esperando encontrar, tal vez… al doblar alguna esquina.



domingo, 18 de septiembre de 2016

PRESENTIMIENTO. Carmen Garcés.





         No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo; esta noche he tenido sueños horrendos, me he despertado empapada en un sudor frío  y temblando más que un flan, y eso no es normal en mí. ¡Yo, que duermo como una piedra!.
         No puedo explicar la razón de mi inquietud. ¿Será por lo que averigüé ayer del médico y la mujer del alcalde?; esta relación adúltera puede traer muchas desgracias a todos en el pueblo; vaya par están hechos éstos; ¡egoístas, que no piensan más que en su propio placer!.
         ¿O…, tal vez será por lo que me contó Patricio, el monaguillo?. Pobre chiquillo. Ahora comprendo por qué siempre anda tan callado y melancólico, ¡es que por fuerza tiene que estar traumatizado!. Si no fuera porque le di mi palabra de que no contaría nada, lo gritaba a los cuatro vientos para que el sinvergüenza del Don Justino, el cura, diera cuenta  a la justicia. El muy cabrón, siempre predicando amor al prójimo; ¡pues vaya que sí que da… amor!. ¡Sinvergüenza, que es un sinvergüenza!, no sé si voy a poder contenerme al verlo. Sí, debe ser esto lo que me tiene tan nerviosa; algo así puede destruir cualquier comunidad.
         Hala; me voy a poner a trabajar, tengo que sacarme esta mala sensación del cuerpo, si no, me va a resultar imposible atender la tienda hoy y… tengo mucho que hacer. Uy, pues mira que bien, ahí viene Faustina, seguro que me trae chismes fresquitos de su vecina, eso me va a tener distraída un buen rato.
Vaya joyita es la vecinita de la Faustina, se la da de mosquita muerta y todos conocen sus revoloteos. Si el marido se enterara de sus andanzas,  seguro que salía en los periódicos. ¡Ay dios!, ¿será eso lo que va a pasar?.
¡Ay Prudencia, deja ya de darle vueltas a la cabeza, que con eso no solucionas nada!. Pero lo cierto es que en este pueblo pasan tantas cosas, que si salieran a la luz, aquí se forma la tercera guerra. Menos mal que yo no me meto en la vida de nadie; la gente viene a contarme cosas y claro, una, como buena samaritana y buena vecina pues… se preocupa.     
Nada, nada, voy a colocar las verduras para no pensar más en mis corazonadas. Que cada uno se las arregle como bien pueda.
         ¡Ayayay!, que se me acaba de ocurrir, y ¿si lo que va a suceder es que mi Paco se va a enterar de mi aventura con el Alcalde?.
¡Qué vergüenza, qué vergüenza!, qué van a pensar todos en el pueblo… seguro me convierto en la comidilla del momento.
         ¡Si es que aquí, la gente no hace sino meterse en la vida de los demás!





lunes, 13 de junio de 2016

DECISIONES. Carmen Garcés






            La explosión hizo temblar el suelo bajo mis pies. En un primer momento no supe lo que sucedía; desorientado, busqué la causa de aquel fenómeno. Mis peores temores se hacían realidad cuando, al dirigir la vista hacia el muelle, pude ver el enorme amasijo de hierros y maderas flotando en el agua.
            De inmediato corrí hacia el lugar, llegando al tiempo que los supervivientes del accidente nadaban hacia la orilla; sin embargo, una gran cantidad de personas mal heridas permanecían en las frías aguas.
            ¡Llamen al 911! Grité a los que, paralizados por la impresión, miraban desde el muelle sin atinar a moverse.
            Entré al agua como pude -sentía que, como cuchillas, cortaba cada centímetro de mi piel-. Así, uno a uno, fuimos rescatando a los heridos, -labor que nos dejó  extenuados-,   pero que finalmente dio sus frutos, ya que logramos sacarlos a todos vivos.
            Han pasado siete años y, aún hoy, al recordar aquello, un escalofrío recorre mi espalda. No sólo por lo terrible del suceso,  también por las repercusiones que pudo haber tenido en mi vida. No sé si llamarlo suerte, o tal vez un regalo  que me hizo el destino; sólo sé que no tengo explicación por la  que, esa mañana decidiera no abordar aquel barco; el mismo que minutos después de salir de puerto explotó causando tantos estragos.
            ¡Aquella decisión impetuosa,  salvo mi vida!.




viernes, 26 de febrero de 2016

LLUVIA DE HIPERBREVES Carmen Garcés





CAMBIO DE ROLES

La estrella, recostada sobre la hierba, contemplaba extasiada el destello que un niño emitía en el cielo

DAR LA VUELTA A REFRANES

Quien siembra rosas, cosecha espinas
El menú no hace al chef
De tal fuego tal ceniza
Ojos que no llevan gafas, carteras que no se resienten



jueves, 18 de febrero de 2016

OBJETOS QUE DUERMEN* Carmen Garcés




            Objetos que duermen, que callan historias perdidas en el tiempo…, hasta que llega el día en que deciden despertar y, con toda su fuerza, gritan al viento sus vivencias al que esté dispuesto a escucharlos.
            Y eso fue lo que le ocurrió a Carla en su tan anhelado viaje a aquellas tierras lejanas, en su visita al gran  museo.       Inmediatamente, al entrar en él, su grandeza le impresionó, sin embargo, no sospechaba que lo más extraordinario estaba aún por acontecerle.
            Accedió    a una sala     acristalada repleta   de  miles de objetos   antiguos,
 objetos dormidos por miles y miles de años. Al acercarse para contemplarlos, todos comenzaron a hablarle al unísono; ella escuchaba sus voces en su cabeza, le susurraban  historias y, aunque tan sólo eran susurros, los podía oír claramente, incluso en medio de un torbellino de gente hablando y riendo.
            No está segura de cuánto tiempo pasó en aquel lugar, percibiendo relatos de vida, amor, dolor…, muerte, pero al salir de allí lo hizo impregnada de ellos.
            ¿Volverían a dormirse mil años más?, se preguntaba. ¡Quién sabe!; tal vez despertarían nuevamente para relatarle a otro tantos testimonios emocionantes como los que ella había percibido de aquellos seres inanimados.
            Lo que Carla sabía, sin lugar a dudas, era que a ella la habían marcado para el resto de su vida.


*Título tomado prestado de versos de José Hierro

jueves, 10 de diciembre de 2015

EL JUEGO. Carmen Garcés




Debo confesar que…, todo comenzó como un juego. Sí, como un estúpido juego. Ahora comprendo que fue un juego absurdo, peligroso,  y cruel. Aún no me explico de donde me nació tanto ensañamiento, ¡mi naturaleza siempre ha sido contrapuesta  a ello!, o… ¿quizás no me conocía tan bien como yo creía?.
            Haciendo recuento de lo sucedido,  siento profunda vergüenza de mis actos. Me doy cuenta hasta qué punto he jugado vilmente con las  ilusiones y anhelos de un ser humano sin el menor atisbo de piedad.  ¿Cómo he podido –tan sólo por diversión- suscitar un sentimiento de amor tan profundo sin corresponder a ello y después destruirlo con tanta crueldad? ¡No puede caerse más bajo!.
Sé que por ello deberé soportar una pesada carga el resto de mi existencia; tan solo expiar el daño causado dará paz a mi conciencia. Mas, soy consciente de que un agravio de esa magnitud es casi imposible de reparar, aun así, he de intentarlo cuantas veces sea preciso, ¡el resto de mi vida si es necesario!.
            Un juego, un estúpido juego…, ¡ha cambiado tantas vidas!.





jueves, 3 de diciembre de 2015

ELLA LO SABÍA Carmen Garcés

Obra de  Jean-Baptiste Santerre
            Apagó la vela después de haber leído aquella carta. Nada sería lo mismo a partir de entonces, ella lo sabía, porque lo que aquellas líneas contenían, estaba cambiando  por completo su vida.
         Le fue imposible conciliar el sueño, miles de inquietas mariposas revoloteaban en su estómago; su mente divagaba, la trasladaba a ese lejano lugar que pronto sería su nuevo hogar.
         Sabía que, a partir de ahora tendría que enfrentarse a una nueva vida, y debería hacerlo sacando toda esa fortaleza que guardaba en su interior. No sería fácil, ¡ella lo sabía!, pero eso no la amilanaba; al fin  estaba  realizando su sueño, ese que le había acompañado desde niña.

         Partiría pronto. ¿Regresaría algún día?, se preguntaba cuando las dudas la asaltaban; no obstante,  las arrancaba presurosa de sus pensamientos; estaba decidida a disfrutar plenamente de esa maravillosa experiencia, consciente de que  únicamente el tiempo poseía la respuesta.



jueves, 26 de noviembre de 2015

INSTRUCCIONES PARA HACER CRÍTICAS DESTRUCTIVAS. Carmen Garcés.




            Cuando quiera criticar a alguien de forma efectiva, no bastará con llevar y traer rumores, usted tendrá que esforzarse de verdad para que toda la animadversión  que le profesa a esa persona se vea reflejada en los resultados, para ello deberá seguir todas y cada una de las instrucciones que este manual le facilita.
            Primero y para hacer un uso correcto de esta técnica, deberá fijar toda su energía negativa en el desdichado que desea criticar – esto es especialmente importante, ya que va a permitirle mantener sus objetivos a largo plazo-. Hecho esto, y ya con toda esa energía acumulada, hará lo siguiente:
            Introdúzcase sigilosamente en el cerrado grupo de amistades que frecuenta su víctima. Deberá hacerlo sin levantar sospechas. Al principio sus conversaciones tendrán que ser inofensivas, del tipo: cuanto tiempo hace que…, o has visto lo delgada que está…, es decir, lo más banales posibles.
            Una vez se haya ganado la confianza de los más allegados a su víctima, comenzará por  proferir sutiles opiniones negativas sobre ella; cuidado, esto deberá hacerlo con mucha precaución y observando siempre la reacción de su interlocutor, así podrá determinar el grado de aceptación de las mismas.
            Esta táctica convendrá realizarla con cada uno de los miembros del grupo cercano a la víctima y siempre por separado. Recuerde jamás hacerlo en grupo, hasta tener la certeza de que usted y sus opiniones negativas sobre ella han sido totalmente aceptados de forma independiente.
            Posteriormente, habrá de ir aumentando la intensidad de sus críticas y/o comentarios maliciosos de forma gradual hasta llegar al grado de crueldad con la que desea injuriarla.
Los resultados al usar  esta técnica  se obtendrán  en  un  corto período de  tiempo, dependiendo siempre de la relación de fidelidad de los allegados con la víctima, pero se suele garantizar en un plazo de entre cuatro y seis meses.

            Llegados a este punto, y si su víctima aún no se ha derrumbado sicológicamente debido a su implacable ataque, deberá ampliar su campo de acción a un mayor número de allegados y conocidos, aplicando con cada uno de ellos las destrezas aprendidas.


jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS ABUELOS BORDAN. Carmen Garcés.



         Los abuelos de la isla de Kopros bordan canoas en los largos cabellos de sus negras barbas.  Con sutil delicadeza y una técnica ancestral, dan forma a majestuosas obras de arte, utilizando únicamente fibras de coco y flores silvestres. Cada una es diferente, cada clan posee su estilo propio, lo que les otorga un estatus dentro de la tribu; cuanto mayor es la canoa, mayor el nivel social.
         Curiosa costumbre que se remonta a incontables generaciones;  -ni los propios miembros de la tribu pueden recordar cuando se inició-, pero que ellos siguen manteniendo intacta a través de los siglos.

         Este aspecto tan peculiar de esta aislada cultura,  ha llevado a numerosos investigadores a centrar su atención en ellos, dedicándoles incontables tratados y tesis doctorales;  incluso la UNESCO, recientemente le ha otorgado el reconocimiento de “Patrimonio de la Humanidad” a tan  sorprendente tradición.


NOCHES QUE NO TERMINAN Carmen Garcés






         Allá abajo, muy abajo, donde se pierde de vista la Patagonia, cuando llegan esa clase de noches interminables, suelen encender multitud de enormes fogatas. Fogatas tan altas que su resplandor puede percibirse a cientos de kilómetros, iluminando el cielo patagónico en toda su extensión.  Tal es su fulgor, que pueden ser divisadas desde el espacio exterior; allí los astronautas de la estación espacial, maravillados por su belleza, las fotografiaron para la historia. 
Consciente de su espectacularidad, la NASA las ha hecho públicas en su página web, así todos podremos  deleitarnos  con la variedad de tan fastuosas imágenes. Tal ha sido el efecto  que han producido,  que este fenómeno ha sido catalogado como uno de los más extraordinarios que ha podido presenciar el ser humano.


jueves, 5 de noviembre de 2015

CASTILLO 31 Carmen Garcés






         Me había pasado casi la mitad de mi vida estudiando edificios antiguos, construcciones llenas de historias y leyendas. Cada uno me transmitía su   encanto,   su magia, su misterio…   de   una   forma   especial;   siempre  pensé  que,  de alguna manera,   con eso  me   hacían   parte   de  ellos… hasta  el   día   en que  visité  éste,   el “Castillo 31”; una construcción recia, imponente  tan sólo con mirarla.
         Al atravesar su enorme portón, inmediatamente un escalofrío que recorrió mi columna vertebral,  me paralizó. Incapaz de moverme, no recuerdo cuanto tiempo permanecí así.
         Recobradas mis facultades mentales y físicas –al menos eso deduje en aquel instante –, recorrí sus enormes estancias, sin embargo algo inexplicable seguía abrumándome; cada minuto que pasaba dentro de aquellas paredes hacía que me sintiera más  parte de ellas, era como si siempre hubiera pertenecido a ese viejo edificio; jamás me había sucedido nada igual.
         Mi deambular encaminó mis pasos hacia una gran habitación, desvencijadas antiguallas de madera corroída la amoblaban, dándole un aire aún más austero –si cabe – a la estancia.
 En ese instante lo comprendí todo. Colgado del grueso muro encontré la respuesta a lo que me había estado atormentando todo el día. Un cuadro  de mi viva imagen me daba la bienvenida.
Había regresado a casa, y esta vez ya no podría marcharme.




jueves, 29 de octubre de 2015

HILVANANDO IDEAS Carmen Garcés





            Vaya semanas más insólitas he vivido. Al parecer la alineación de los planetas está haciendo mella en mí. Es como si todas mis neuronas se hubieran avivado de golpe.
Cuando estoy trabajando, constantemente me surge alguna ocurrencia: nuevos planes, nuevos proyectos.., nuevas ideas; mi jefe no da crédito a tanto afán.
Inclusive cuando me reúno con mis amigos, soy otro; me he transformado en el centro de atención de las conversaciones. ¡Yo, que siempre he pasado desapercibido!.
         Ni siquiera por las noches mi mente descansa, no logro conciliar el sueño; paso las horas en vela hilvanando ideas, proyectando, inventando…, discurriendo. ¡Estoy desconcertado!.         
Esto no es normal. Así que hoy he decidido tomarme unas horas de relax y evaluar lo que me sucede.
Analizo seriamente mi trayectoria por la vida y la comparo con las últimas semanas…, y así, hilvanando ideas, he podido llegar a una clara conclusión.
         Sin la menor duda…, ¡Me he convertido en un genio!.



jueves, 22 de octubre de 2015

HISTORIA DE UNA CABELLERA Carmen Garcés






            Acababa de ver el mundo por vez primera, sentía frío y estaba mojado; algo apelmazaba mi cuerpo. Unas cálidas manos me limpiaron cuidadosamente y me secaron con dulzura. Ahora me sentía  cómodo y dichoso. ¡Estaba reluciente!.
            No había nacido muy bien dotado, realmente era bastante escuálido -casi no se me distinguía-, pero yo me sentía fuerte y orgulloso; poseía  un hermoso color castaño dorado y una suavidad que cautivaba a todo el que me acariciaba.
            El tiempo pasó y al cumplir  tres años ya había cambiado. Era  más grande, más fuerte,  y mi color   un castaño intenso. Crecía  sano y con la seguridad de que pronto llegaría a ser hermoso  ¡como siempre había soñado!.
            Pronto llegó mi quince cumpleaños, ¡si  hubieran podido verme!, era todo lo que había deseado ser. ¡Estaba tan orgulloso de mí!.
            Dicen que cuando se es feliz  el tiempo pasa muy de prisa, y es verdad, ya que así fue como llegué a cumplir los veinticinco; sin embargo ese día fue muy triste para mí. Recuerdo como sin ninguna piedad me acortaron. Me convirtieron en un ser pequeño y triste. Me sentía vulnerable; algo de mí se había quedado por el camino y advertía que no podría recuperarlo nunca. ¿O tal vez me equivocaba?...
            Los años fueron curando las heridas y en mi treinta y cinco cumpleaños, todos los temores del pasado habían desaparecido; aquellos días cuando me maltrataban con brutales métodos de belleza habían quedado atrás. Estaba más hermoso que nunca.  Mi cuerpo frondoso y brillante, de un color castaño profundo era -sin temor a ser pretencioso- la envidia de muchos de mis amigos. ¡Qué bueno era que me cuidaran tanto! ¡Que felicidad!
            Hoy, que he llegado a la madurez de mi vida no puedo quejarme; sigo recibiendo los mejores cuidados y atenciones, por lo que sigo teniendo una apariencia bastante agradable. Aunque tengo mis días malos –todos los tenemos-, puedo decir que he tenido una buena vida y que seguiré disfrutando de ella mientras continúe aquí.




jueves, 17 de septiembre de 2015

VIL de Carmen Garcés





            En  mi barrio, en mi trabajo, entre mis vecinos, en mi propia familia, nadie sabe quién soy realmente porque si lo supieran, si un día se desvelara mi secreto…, la máscara que he venido llevando todos estos años se haría añicos y podrían verme como realmente soy y, estoy seguro que no les gustaría lo que  encontrarían.
            Yo, sin embargo, me conozco bien, sin mentiras, sin engaños y la verdad es que no me avergüenzo de ello; al contrario, ¡me enorgullezco!.
            Puedo confesar que soy un ser falaz, egoísta, despiadado y vil sin sentir ningún remordimiento. Alguien que para lograr sus propósitos, no duda en manipular a  personas y  situaciones sin importar el daño que pueda causarles, -al fin y al cabo son daños colaterales y la verdad es que tampoco me importa-así que utilizo los ardides más retorcidos para alcanzar mis objetivos.
            Con el tiempo, he perfeccionado el arte de la manipulación y el chantaje emocional sin que mis víctimas se percaten siquiera de ello y esto me ha mantenido a salvo en mis mentiras, lo que me produce una enorme sensación de poder.
            Ahora todo está a punto,  falta poco para que todos me conozcan tal como soy -en cuanto acabe con algún asuntillo económico que me queda por ultimar-, pero necesito mantener un poco más esta farsa…, tan sólo un poco más. Después, dejaré atrás toda esta monótona e insoportable  vida y las insulsas y repugnantes personas que forma parte de ella, entonces buscaré nuevas víctimas  y… volveré a empezar, una vez más.




martes, 18 de agosto de 2015

EL REENCUENTRO. Carmen Garcés.





El día amaneció gris y lluvioso, como todos los del mes de noviembre. El ambiente que se respiraba en las calles de la ciudad era tenso, a la vez que de expectación. Me dirigí, como siempre lo hacía, hacia el metro para tomar el tren que me llevaría a mi trabajo, allí,  la gente nerviosa, comentaba cosas que resultaban casi imposibles de creer, escéptico, escuchaba atentamente cada comentario.
Ya de noche, regresando a mi casa, un gran revuelo me sorprendió a medio camino. La gente gritaba consignas de libertad y bailaba alegre por las calles de la ciudad.  Presuroso, me uní a una muchedumbre que se dirigía al lugar donde se estaban produciendo los acontecimientos,  en aquel emblemático lugar, pude ver con mis propios ojos que lo que todo el día se había estado murmurando resultaba cierto.
Fue entonces cuando en la lejanía, y aún a pesar de la penumbra que reinaba, vislumbre unas figuras que me resultaron familiares; esperaban, -junto a muchas otras-, reencontrarse con sus seres queridos después de 28 años de ausencia.
Esta noche logré, después de tantos años separados,  besar y estrechar nuevamente entre mis brazos a mi madre, a mi padre y a mis hermanos. Nos fundimos en un abrazo eterno; lloramos, pero esta vez de alegría. Físicamente ya no éramos los mismos de antaño, sin embargo, en nuestro interior nada había cambiado. Aquella separación forzada de la que fuimos víctimas, no pudo con nuestro amor fraternal.
Hoy comenzamos una nueva vida juntos en una Berlín unida, lejos de la represión, la infamia y el dolor.
Finalmente ayer 9 de noviembre de 1989, el mundo ha conseguido derrumbar mucho más que una pared.


HIJO PREDILECTO Carmen Garcés





        ––Diga
       ––  Hola, soy yo. ¿Cómo estás?.
     ––    Caramba, ¡dichosos los oídos!.
      ––  No seas irónica, no hace tanto que no llamo.
     ––  ¿Que no?.  Ya, lo que tú digas.
        ––Oye, no deseo discutir, únicamente quería saber cómo está Lucas.
       ––Bueno pues,  ya era hora de que te interesaras por él.  El pobrecito lo está pasando muy mal. Nuestra separación le está afectando más de lo previsto; necesita verte y sentir que es importante para ti. Deberías venir un poco más a menudo a verlo y sacarlo por ahí, en fin, compartir juntos más tiempo.
    ––Ya lo sé, tienes razón, la verdad es que lo intento, pero he estado muy ocupado y no me queda tiempo para nada.
   ––     ¿Te das cuenta?, siempre pones las mismas excusas. Te recuerdo que Lucas es tu obligación tanto como mía, juntos tomamos la decisión de tenerlo y ahora me dejas sola con toda la responsabilidad.  Mira, el viernes tengo que llevarlo a revisión y a que le pongan las vacunas que le tocan, porque no lo llevas tú, seguro que se sentiría muy feliz.
    ––   ¡¡Uffff!!. Está bien, no me des más la paliza. Lo llevaré. Dime, ¿a qué hora tiene cita con el veterinario?



viernes, 5 de junio de 2015

RELATO GANADOR DEL 2DO. PREMIO CERTAMEN NARRATIVA HERTE 2015

EXISTENCIAL    de    Carmen Garcés

Aquí estoy, nuevamente empapado del frío rocío de la noche. Hago recuento de lo acontecido durante el día que se extingue. No ha sido uno de los mejores que me ha tocado superar, sin embargo los he tenido peores.
Entrada la noche, fui asaltado, agredido y despojado de casi cuanto poseía, por una muchedumbre enardecida.  Ya sé que estos riesgos constituyen parte de mis funciones, mas no acabo de acostumbrarme, en los últimos tiempos estas acciones ocurren con demasiada frecuencia.
Mis sentimientos son una extraña mezcla de miedo, frustración y aflicción, por ver como la desazón de estos seres, les lleva a cometer actos como estos. La falta de recursos, el hambre…, en una palabra, la desesperación los obliga a ello; es por eso que no puedo culparles por sus actos,  me limito expectante a que tomen de mí lo que necesiten y se marchen, esperando que lo hagan sin que me dañen físicamente.

Llevo incontables años en este barrio, intentando cumplir cabalmente con mis obligaciones, y por ello  comparto  el día a día con sus vecinos;  sin embargo estos,  la mayor parte del tiempo tratan de evitarme, -muchos hasta cruzan de acera para no encontrarse conmigo-; otros pasan por mi lado de prisa, casi sin mirarme y, los pocos que a mí se acercan, lo hacen con aversión, evitando todo contacto conmigo.  ¡La verdad es que no me tienen en demasiada estima!

           Sí, ya sé que no soy uno de los seres que más admiración despierta, pero…, ¡es que nadie ha querido conocerme a fondo!.,  ¡oigan, que no muerdo!. 

¡Si supieran  el gran afecto que les profeso!.
 A cada uno, los conozco mejor de lo que nadie podrá conocerlos jamás. Sé cuándo están felices, -pues ese día, han celebrado una gran fiesta-, con vino, buena comida y regalos; también sé cuándo están pasando momentos de estrechez, o si están enfermos. Todas esas ocasiones las comparto y las siento como mías. Soy feliz y sufro con ellos, por eso me lastima tanto su desprecio.
¡Cuánto daría por que fueran un poco más amables!; un gesto de cariño de vez en cuando,  para mí sería suficiente.

Si comprendieran lo dura que es la vida de un contenedor de basura, seguramente  me valorarían más y me maltratarían menos.




jueves, 19 de marzo de 2015

MOMENTOS Carmen Garcés






            Guardaba aquella cajita de deseos. Le hacía ilusión destaparla cada vez que su corazón se inundaba de nostalgia; allí guardaba tantos recuerdos de momentos felices; contemplar su contenido  le reconfortaba.
            Mas, un día, al abrirla, en el interior de Rosalba algo cambió; esta vez contemplarla no le aliviaba la aflicción  que sufría. Desconcertada, no entendía lo que le estaba sucediendo.
Con las lágrimas deslizándose por sus mejillas, cerró su querida cajita y la guardó. Un gran abatimiento le embargó. ¿Volvería a abrirla algún día en busca de aquello que tanto deseaba?...



ESPERÁNDOTE. Carmen Garcés





Fuiste brisa cálida de mar;
llegaste a mí,
desbordada cual inefable tempestad .

Te disipaste un día,
en algún pliegue de la vida,
así como se olvidan
 las ilusiones en el tiempo.

Hoy, te contemplo,
pero no te siento;
persigo tu yo ausente,
en los recodos de los caminos recorridos,
mas, no lo hallo.

Ya tu brisa no me habla; 
mi piel ya no la siente.

Anhelo recóndito que sueña,
esperando tu regreso.