viernes, 19 de diciembre de 2014

A ROBERTO (Isabel Expósito Morales)



a  Roberto, mi amigo visible

Hay gente que se esconde
 y otras, como tú, que saca el alma
a pasear los días
sin dobleces ni bordes.

Hay gente que silencia
y otras, como tú,
que hace sonar campanas
y redobla en las horas
sus nítidas ventanas;

que, seductora, esgrime,
sin límites sus sueños
y que entrega su luz
sin disfrazarla.

Hay gente, como tú,
que llena y que desborda
hermosas transparencias,
auténticas guirnaldas;

que, generosa, estalla
y el corazón derrama
en gestos y palabras.

Hay gente
que, por más que lo intente,
jamás será invisible;
así eres tú para mí:

imprescindible





jueves, 11 de diciembre de 2014

MI CANCIONERO Maruca Zamora






¡A quién le importa que me llamen Canarito! Con esa canción voy por el mundo representando a mi tierra.  Me dicen que soy rebelde porque digo que no soy de aquí ni soy de allá; simplemente soy un trotamundos romántico que es feliz con su música donde quiera que vaya.
Cuando conocí a esa chica de ojos verdes, comprendí que el amor había llegado a mi vida, así que le dije:
          –Estando contigo me siento feliz, te regalaría un rayo de sol pero simplemente te regalo una rosa.  Te invitaría a salir, pero  mi carro me lo robaron, así que nos quedaremos en casa y haremos una fiesta a mi manera; bailar pegados, porque somos novios, aquellas canciones que hablan de un beso y una flor, o de un ramito de violetas y otras muchas como esas que sacaremos del baúl de los recuerdos, hasta el amanecer cuando terminaremos esta fiesta particular, cantando…¡¡ mi limón mi limonero!!





DE CANCIÓN EN CANCIÓN, TE CUENTO UN CULEBRÓN Lilia Martín Abreu





Eva María se fue con su maleta de piel, buscando un hombre que la quiera, que le tenga llenita la nevera, eso valió la pena porque su amor llegó como una ola, poniéndole el corazón contento y lleno de alegría.  Por eso celebró con un sorbito de champán y juntos brindaron por el nuevo amor y luego, amarraditos los dos entre espigas y terciopelos, él le quitó el cordón de su corpiño, ¡qué niño! ¡qué no se pudo aguantar!, y desnudos al amanecer los encontró la luna.

Pero…, él se fue, se fue, por aquel camino verde se pierde, mientras ella grita ¿dónde estará mi carro?.  Se lo llevó, se lo llevó, el muy ladrón, porque él solo era un amante bandido que la dejó con el corazón partido, ¡ay pena, penita, pena! que este culebrón se terminó.



DEVORADO Águeda Hernández





Paseando por la playa, puede observar a un mar hambriento devorando al sol.  De pronto, una oscuridad invadió el universo.  La nube nueva apareció, enojada; no era aún su turno pero tuvo que adelantar su salida; el sol había sido devorado.  Mientras tanto, mi perro cacareaba, intentando posarse en aquella nube que se empezaba a llenar...


MENTE EN BLANCO Juani Hernández


¡Hoy iré a clase de Narrativa!.  Estoy ilusionadísima…, contaré…  Han pasado treinta minutos y continúo con la mente en blanco…¡qué difícil es esto de escribir!.  ¿Y si cuento mi última experiencia…?  Uff, ¡no!, sería de mal gusto.
Aunque a muchas personas les encanta contar sus vicisitudes, con pelos y señales, llegando incluso en su entusiasmo a provocar el rechazo de quien tiene que soportar semejante tostón; ¡mejor no caer en ese error!.
En fin, ¡ya se lo que haré!: leerles algo bonito, agradable, ¡vamos!, que les deje buen sabor de boca.  ¿Y qué mejor que un poema? Pues sí, ¡ahí va!.
Espero que les guste  esta poesía de un amigo, poeta venezolano Alberto Papy.

EL SILENCIO

El silencio es la clave
De todos los misterios; digo
De todo aquello que es átomo y canción,
El rumor de la vida,
El fondo del océano,
La misión que gestiona la vida de un embrión.
Todo pensamiento somételo al silencio,
Todo lo que tú sueñas
Húndelo en las entrañas
De la existencia misma,
Déjalo que se curta,
Que navegue en el fondo…
La palabra…¡cuidado!
No la sueltes al viento.
Mídela en el silencio,
Es un hermoso crisol
Donde resuma su justa singladura,
Su específico peso,
Su emblema, su función.
El silencio y el tiempo
Son dos fuertes columnas,
Arco de futuros,
La puerta que ha de abrir tu corazón,
Cuando encuentres tu esencia más allá
De los sentidos, en amar a los otros,

¡que son tu propia voz!



SAGRADO Maruca Morales


Un día, una niña salió a pasear a un hermoso aunque alejado valle.  Allí encontró un árbol cuyos frutos eran tan buenos que todos los pájaros de fuego y agua compartían el deleite de su sabor.  Al llegar a casa, la pequeña se lo cuenta a su padre, que era cazador, y él enseguida cogió la escopeta y al llegar al lugar, comenzó a disparar tiros sin descanso, hasta que el árbol cayó.  Los pájaros de fuego y agua siguieron revoloteando a su alrededor y así estuvieron hasta que, pasado el tiempo, el árbol revivió y las aves pudieron posarse en sus ramas, nuevamente, a disfrutar de tan exquisitos frutos.
La niña, después de lo que había hecho el padre, no volvió nunca más al  valle donde habitaba aquel árbol tan especial, porque para ella se había convertido en un lugar sagrado.




ALMA, CORAZÓN Y VIDA Carmen Garcés



         Volverte a ver es lo único que a Dios le pido cada día; pues desde esa noche en que se nos rompió el amor, busco y busco motivos para vivir la vida, sin ti.  Y así, voy caminando por el boulevard de los sueños rotos, reflexionando en que ya no me vuelvo a enamorar porque necesitaría siete vidas para olvidarte.  Y es que si tú me dices ven, no dudaría en decir te quiero y así volver a vivir lo nuestro, sabes que tu amor me hace bien.
         Sé que nada es para siempre y porque mi amor grita que valió la pena, con este sentimiento que me nace del corazón, te escribo estas cartas amarillas, para que me recuerdes…, para que no me olvides.  Y así, con todo y mi tristeza, inventaré una Bachata Rosa para ti, porque a pesar de este dolor, fue un placer conocerte.
         Conque, ¡arriba los corazones!, que eternamente ha de brillar en nuestro cielito lindo un rayito de luna.  Sé que en mi camino siempre encontraré un beso y una flor que me darán fortaleza para vivir la vida…a mi manera y, al fin podré decir… I feel good, because ¡¡ I´m happy!!.




DOS HIPERBREVES de Lali Marcelino

UN IMPOSIBLE    



En la fiesta de Blas, se nos rompió el amor; esto ni con un ramito de violetas se arregla.


¡QUÉ PESADA!  




La gata bajo la lluvia sigue estando ahí porque el sol no regresa.



ESPERARTE ES UN PLACER (DULCEMENTE AMARGO) Alicia Carmen



         ¡Ay cariño!, el día que me quieras, la rosa que engalana se vestirá de fiesta con su mejor color y seguramente calentará el sol aquí en la playa.  A pesar de tu desdén, yo tengo claro que toda mi vida me estaría contigo, no me importa en qué forma ni cómo, pero junto a ti.  Y es que, no sé si tú, pero yo te he empezado a extrañar, me haces falta, no sé tú…
         Le doy gracias a la vida, pues contigo aprendí que la semana tiene más de siete días y que tu presencia no la cambio por ninguna.  Por lo que más quieras, júrame que aunque pase mucho tiempo, no olvidarás el momento en que yo te conocí.  Lamentablemente, creo que tú no sabes nada de la vida, tú no sabes nada del amor. ¿Qué sabes tú lo que es vivir ilusionada? ¿Qué sabes tú lo que es querer sin que te quieran? Si tú no sabes nada de la vida.  
         Pero, yo sí, porque adoro la calle en que nos vimos, la noche cuando nos conocimos; adoro la forma en que suspiras y hasta cuando caminas, yo te adoro, vida mía.  Le rogué a mi reloj que no marcara la hora pero…, ya son las doce y no llegas, ¿me harás lo mismo que ayer?.
         Estoy desilusionada, así es que voy a apagar la luz para pensar en ti y recordar la última noche que pasé contigo, pues la llevo grabada como fiel testigo, quisiera olvidarla pero no he podido.  Y me duele que la luna no te la haya yo enseñado y volaste hasta una estrella de otra mano.

         Alma mía, recuerdo que sutil llegaste a mí como la tentación llenando de ansiedad mi corazón.  Por eso me pregunto al ver que me olvidaste, ¿¿¿por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti????


jueves, 4 de diciembre de 2014

¡¡¡MALAYA… SEA MI SUERTE!!! Lilia Martín Abreu



         Solíamos disfrutar de múltiples privilegios y flotábamos en la abundancia: infinidad de viajes en primera clase a paraísos…fiscales, con tarjetas…opacas, con el fin de complacer nuestras fantasías y caprichos.  El caso es que se formó tal revuelo por culpa de algunos envidiosos que tiraron del hilo y…la madeja se enredó tanto que ya es mayor que una enredadera.  El embrollo fue tal que ahora no hay cárceles para tanta gente.
         Este año, por descontado, las campanadas las darán en la televisión de alguna de tantas prisiones famosas, porque son los lugares de moda; allí vive  la cream de la cream vistiendo sus modelitos a rayas, comiendo chorizo, mostrando dientes y cantando:
¡Qué bien, qué bien, hoy comemos con Isabel!
Y
¡¡¡¡Es que estamos tan a gustito…!!!




OÍDOS SORDOS Maruca Zamora

OÍDOS SORDOS  
(13 palabras)



 –¿Vamos a sentarnos en el Banco?

 –¿Cómo? ¿Te vas a comprar un barco?



UNO Lali Marcelino

UNO 

(7palabras)






Cien pájaros volando. ¿Quién los manda?



PÁJARO CARPINTERO Roberto.Es



     PÁJARO CARPINTERO 
(8 palabras)

                  –¡¡Toc, toc, toc!!

                               –¿Quién llama? –contestó el árbol










¡A MÍ QUE ME REGISTREN! Esther Morales



         Lucila tenía todas las hijas que Dios que le había dado; seis en total.  Por esa razón, se levantaba de madrugada, les arreglaba el uniforme, las despertaba, preparaba el desayuno, las peinaba y supervisaba que todo lo llevaran a  punto.  Les miraba hasta las orejas; que estuvieran limpias y espercudidas.
         Aquel día en particular, tenía mucho trabajo por delante, porque pensaba hacer un potaje y, en la tarde, vendrían las primas a celebrar el cumpleaños del niño menor, Juan.
         Estaba a punto de empezar con el potaje, cuando se dio cuenta de que le faltaban las coles y la calabaza.  Cogió el monedero y salió corriendo a la ventita de la esquina.  A punto de pagar lo comprado, se presentan tres tipos con la cara tapada y armados hasta los dientes con metralletas.
         –¡¡Alto, esto es un atraco!! –vociferaron– ¡¡dennos todo lo que tengan!!, la caja registradora ¡¡rápido, rápido!!.
         Y volviéndose hacia Lucila, uno de ellos, le gritó furioso:
         –¡¡¡Tú, dame todo!!!
         Ella no había pasado tanto miedo en su vida.  Mientras sentía correr su propia orina por las piernas, le decía sin parar a los ladrones:
         –¡¡Regístreme, regístreme!! No tengo sino esto –y le tendía el pequeño monedero para que lo cogieran.





jueves, 20 de noviembre de 2014

UN JARDÍN CON VIOLETAS Alicia Carmen



Es un chicle, ya saben lo que quiero decir, perdonen, …era un chicle; hace ya tantos años que mi mente se confunde.
Recuerdo que siempre que podía se sentaba a mi lado: en el cine, en las clases de dibujo, en la iglesia, en las fiestas; no me dejaba en paz y yo no encontraba cómo zafarme.  Los días me estaban resultando interminables.
 Yo intuía que algo realmente notable estaba a punto de pasar y así fue: el chicle se me acercó una tarde y, con una inmensa tristeza reflejada en sus pupilas, me informó de su inminente partida.  Los padres habían decidido regresar al país de donde habían salido hacía tantos años y donde, probablemente, contraería matrimonio con la persona ya escogida.
¡Vaya!, pensé, me he liberado.  Me esperan unas Navidades fabulosas. Disfrutaré a mi antojo de todos los festejos y sin el chicle molestando. Y vinieron los regalos, los aguinaldos, las hallacas, pan de jamón; todo exquisito.
Cierro los ojos y recuerdo que al llegar enero, me sentí inexplicablemente extraña.  Ya no estaba la persona a la que había escuchado las más bellas palabras, la que siempre me apoyó, no estaban los hombros en los que me cobijaba en mis días difíciles.  Ahora, cuando mis lágrimas están a punto de rodar por mis mejillas y me invade una gran melancolía, reconozco que nunca imaginé cómo ese chicle llegaría a pegarse tanto a mi corazón.



SIEMPRE ME SORPRENDISTE Lali Marcelino





Tuvimos que liarnos en la compra de un coche nuevo porque, después del accidente, nuestro medio de transporte no sirvió para nada más.
Perdió la vida mi ex, que iba con nosotros –mi pareja actual y yo– a una reunión familiar para celebrar, aparte de mi cumpleaños, la llegada de mi hija después de cinco años viviendo en América.  Evidentemente, el encuentro nunca se dio; mi pareja y yo terminamos en el hospital y mi ex en el tanatorio.
La pena por la pérdida de su padre y la preocupación por mí, hizo que mi hija esperara unos días, después de mi salida del hospital,  para hacerme entrega de un sobre, regalo de su padre por mi cumpleaños.  En su interior encontré una nota con unas palabras llenas de cariño y unas llaves…, llaves que abrían un coche que debía recoger en un concesionario.

Este sorprendente hecho me impresionó: ¿cómo supo él que yo iba a necesitar un coche?


COSAS DEL AMOR Maruca Zamora


         –¡Sinvergüenza, atrevido! –oí gritar bajo mi ventana.
         Al asomarme, vi una pareja que discutía acaloradamente.  Luego, caminaron calle abajo y pronto dejé de escucharlos.

         Me quedé en la ventana, contemplando el paisaje; los árboles y los jardines de la placita que tenía frente a mi casa, donde todas las tardes me sentaba a charlar un rato con mis amigas.  De pronto, me fijé en una pareja que estaba en plena discusión.  No oía sus palabras, pero sus gestos les delataba, pues se manoteaban, se tiraban de la ropa, incluso se intentaron patear.  Me preocupé, así que estuve observándolos por un rato.  Transcurridos unos minutos parecía que empezaban a arreglar sus diferencias, poco a poco se fueron calmando, por lo que concluí que aquella vez el agua no llegaría al río.  Los que antes peleaban, ahora se hacían arrumacos, se besaban, se abrazaban, tal parecía que no había pasado nada.  Así es el amor, sentencié.  Observé como los dos caminaron juntos un rato, uno al lado del otro, y luego levantaron vuelo hacia un árbol cercano, acurrucándose los dos en su nido.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL AMOR TOCA A TU PUERTA Lali Marcelino



Tuvimos que liarnos, aunque para ser exactos tendría que decir que quisimos liarnos, después de pasar mucho tiempo negando lo evidente.
Fuimos compañeros de trabajo y esa circunstancia, unida al hecho de que los dos teníamos pareja estable, frenó nuestro impulso, pero… una mirada cómplice, el aire que deja alguien cuando pasa a tu lado, o simplemente oír su nombre, despierta las maripositas en tu estómago y las muy liantes insisten sin parar para que abras la puerta y…¿cómo negarte?
Nunca tuvimos hijos.  Cuando decidimos liarnos la manta a la cabeza y romper con los moldes establecidos, éramos mayores, aunque egoístamente pensé que nos dedicaríamos el uno al otro, sin más.

Hoy cumplimos nuestro treinta aniversario y nos visitan nuestros respectivos hijos, nietos y bisnietos.  ¡Soy muy feliz!



LA DECISIÓN DE CLAUDIA Roberto.Es



Terminábamos de cenar cuando la puerta nos llamó con inquietante insistencia.  Tras ella, apareció Claudia algo nerviosa, pálida.  Mi amiga explotó en llanto desconsolado; no podía soportar aquella angustia que le atenazaba el alma, no podía luchar contra sus sentimientos, contra su ser, contra su destino.  Estaba harta de fingir y quería, y debía, tomar una decisión que cambiaría el rumbo de su atormentada vida mutilada por la hipocresía de su banal existencia; educada para ser la esposa perfecta de un marido al que no amaba.
Necesitaba ser dueña de sí misma, enfrentarse a sus miedos: quería vivir, y soñar, y amar…  Su corazón latía con más fuerza que nunca después de un letargo vital que había anestesiado sus sentidos.  De repente, lo comprendió todo:  estaba en su esencia misma, aunque se lo había negado una y mil veces.  Una montaña rusa de emociones encontradas, sentimientos hasta ahora desconocidos pugnaban por rebelarse desde su interior.  Por fin era libre y estaba enamorada…Era simpática, femenina, de una belleza natural, sin estridencias y, al igual que ella, necesitaba también amar; huérfanas de caricias enamoradas, juntas emprenderían un camino sin retorno hacia la felicidad.





FATAL OLVIDO Águeda Hernández



Cuando llegué a este mundo, mi abuelo fue el elegido para ir a registrar mi nombre ya que mi madre y yo vivíamos con los abuelos.  Mi padre estaba ausente; por su trabajo, ni en esos momentos pudo estar presente.  Lo que no pudo ser, no fue. 
Llegó el día de que mi abuelo partiera a la misión que le había sido encomendada; ir al Registro.  Mi madre le recordó mi nombre: se llamara Mayore. En el momento de decirlo, al ser preguntado, mi abuelo se llevó las manos a la cabeza; la estrujaba y por mucho que lo hiciera, de la cabeza no salía ni una gota de su memoria. 
 –Es…, es… –repetía una y otra vez…
De pronto, dijo gritando:
 –¡Mary Cuqui!  
De regreso a casa, se preguntaba qué había hecho, se decía que lo iban a matar, ¡Dios mio!, se le había olvidado.  Luego, les explicó que Mary porque se acordó de una novia que había tenido de joven en Cuba y Cuqui, el nombre de su perrito que tanto quería.
 –¿Sabes? La llamaremos tal como tú la inscribiste –le dijo mi madre– Maricuqui.
Yo quise mucho a mi abuelito. Lo recuerdo sentado en su sillón con Cuqui a sus pies.




AVALANCHA Carmén Garcés



La bronca fue tremenda.  En esta ocasión, nada detuvo la avalancha de reproches retenidos durante tanto tiempo.  Reproches lanzados cual puñales que, certeros, alcanzaban su objetivo, clavándose hondo…, hiriendo de muerte.
Al final, esa última desavenencia consiguió liberar aquel cúmulo de emociones destructivas.  Su amor había comenzado con vigorosa fuerza indómita y así, con esa misma pasión –pero esta vez devastadora– terminó


LA VIDA ES ASÍ Maruca Morales



Esa era la frase favorita de una amiga mía.   Cada vez que me encontraba con ella siempre me repetía esas palabras.  Así fue hasta un día que conseguí el valor para decirle lo que pensaba.

 –Amiga mía, yo pienso que la vida es como uno la viva, como uno se enfrente a ella.  Tenemos la edad que tenemos pero uno no puede buscar excusas en ello.  Si te pasas el tiempo repitiendo esta frase y no haces nada por cambiar,  las cosas no cambiaran. Tenemos que poner de nuestra parte. No perder tu tiempo acostada en el sofá viendo televisión, quejándote de dolores, sobrecargándote de medicinas.  Si sigues así, cuando vengas a ver tú misma te enfermas, porque no hacer nada lleva a eso.  Repetirte que la vida es así y esperar que todo te venga del cielo por obra del Espíritu Santo es un gran error.

jueves, 13 de noviembre de 2014

DESDE EL OTRO LADO Maruca Zamora





Cuando estaba estudiando en un país un poco lejano al nuestro, cayó en sus manos una oferta de trabajo para una ONG y le entusiasmó la idea de comunicarse con ellos. Se informó de las condiciones, aunque tuvo que advertirles que le faltaban tres meses para volver a España. Desde el otro lado del mundo le pidieron enviara su Curriculum. Se sorprendió mucho cuando lo aceptaron en el puesto y al saber que estaban dispuestos a esperarlo: así empezó el viaje de este trotamundos.
Viaja por lugares en los que, a pesar de todas las desgracias que presencia, él junto a sus compañeros de labor, médicos enfermeros y demás personal, se sienten útiles y a gusto con lo que hacen, entre tantas situaciones vividas algunas no tan buenas, viviendo con la mayor sencillez tal como hacen los que le rodean; allí donde una medicina es escasa y un pedazo de pan es un manjar que no está al alcance de muchos.
Después de vivir en nuestro acomodado mundo donde todo se bota sin pensarlo demasiado, este trotamundos y sus compañeros trabajan en países donde se muere de hambre de una simple gripe, de malaria, o de tantas otras cosas que no quisiera nombrar.
Pienso en lo indolente se ha vuelto el ser humano.  Como todas estas situaciones se viven en África, no nos interesa, no nos importa, y nos olvidamos que aquí o allí hay personas que sufren.
Mi admiración para todo este personal humanitario de Médicos sin Fronteras y demás organizaciones que luchan en el mundo por todos los seres humanos, sin distinción,  que Dios los proteja y ayude.



EL MOLINO SIN PIEDRA Lilia Martín Abreu





Manuel siempre vivió en una isla menor, trabajando sin tregua el campo. Ahorrar y ahorrar de lo poquito que le llegara a sus manos  era su cometido, él decía que ahorraba para ponerle una piedra nueva a su molino, así llevaba dos años, como hormiguita guardando, ahorraba hasta de comer. Manuel era tan pobre que ni dientes tenía con que hacerlo, para eso eran sus ahorros, para ponerse unos dientes, que él llamaba su piedra nueva, porque una vez leyó en un libro que una boca sin dientes era como un molino sin piedra, y le gustó tanto la frase que la hizo suya, él decía que a su molino le faltaba la piedra, y en busca de ella viajó a Tenerife, con su dinerito amarado en un pañuelo con varios nudos para no perderlo, un saquito de papas para la familia, junto a un montón de ilusiones por haberlo logrado.
Ya de regreso a casa con su sonrisa puesta, admirando el paisaje en la barandilla del barco, le llegó un mareo sin previo aviso, seguido de un vómito, que arrasó con la sonrisa y las ilusiones de Manuel, llevándolas al fondo del mar, y dejando su molino sin piedra nuevamente.



LA PRESENCIA Lali Marcelino.


En una ocasión me vi obligada a elegir para decidir quién de las dos personas que tenía delante, ocuparía el puesto vacante de profesor de química. Me costó hacerlo, porque uno de ellos era una mujer joven, muy pequeñita, con unas minúsculas gafas y unas pintas algo descuidadas -¡como para infundir respeto ante los alumnos!-, pero con un buen curriculum, mientras que el otro se trataba de un hombre bien trajeado, también joven, con una buena labia, al contrario de su contrincante, más bien parca en palabras, preparado igualmente.
Decidí quedarme con los dos y repartirles los alumnos. En tres meses tenían que demostrar sus dotes para el puesto.
La impronta de los alumnos fue totalmente distinta. Con la una mostraron risas y menosprecio y con el otro total respeto.

Al cabo de los tres meses y como pensé desde el primer momento, me quedé con la joven de aspecto desaliñado. Toda una eminencia.


LOS ENIGMAS DE RAQUEL Lilia Martín Abreu





Roberto y Yarje por casualidad se encuentran en un bar, y Roberto le dice que está pensando en divorciarse, Yarje asombrado le pregunta que cual es la causa, si Raquel es la mujer perfecta., Roberto apesadumbrado le argumenta: eso era antes amigo mío, desde hace un tiempo, siete años más o menos, se ha convertido en una mujer enigmática y misteriosa, con unos importantes cambios de personalidad y de humor, unos días dice llamarse Marta, otros Claudia y otros es la Raquel de siempre, con sus 40 años y los pies en la tierra. Hay días que parece una niña con  los ojos repletos de curiosidad, y una constante alegría, otros en cambio es todo lo contrario, cuando siente terror al pasado y su mirada se pierde vagando en los recuerdos.
Yarfe escucha con atención a su amigo y atónito exclama: ¡ya sé qué le pasa!, esto es un problema de dinero. Roberto le lanza una mirada de desconcierto, a la vez que protesta, ¿qué tiene que ver el dinero en esto, macho?, mucho amigo mío, y tal vez hoy descubras el enigma de Raquel, que es muy simple: ella,  al no tener el dinero suficiente, compra su ropa de segunda mano, esa ropa absorbió la personalidad y el carácter de su anterior propietaria y ahora emerge y cobra vida en Raquel.




REBELDÍA Carmen Garcés




Mi madre aseguraba que, haber tenido únicamente hijas, era una bendición; las niñas, habitualmente,  tenían un carácter moldeable a placer, tanto en apariencia como en  comportamiento.
Mi padre, sin embargo, aunque nos quería como a nadie, echaba de menos tener con quien compartir algunos momentos propios de chicos.
Cuando mi hermana fue creciendo, exteriorizaba sus gustos por jugar en compañía de los chicos, con coches y pistolas.
Ella comentaba constantemente que aquellos no eran juegos  “para una niña”, por lo que se pasaba el tiempo intentando transformarla, ataviándola con vestidos y adornando con lazos sus cabellos; también la saturaba de muñecas, a cada ocasión que una fecha especial se lo permitía; muñecas que mi hermana jamás usó.
Él aplaudía cada manifestación de rebeldía que mi hermana mostraba en su encauzamiento hacia la feminidad.
Así que yo decidí, a partir de entonces, arrinconar todas las muñecas con las que, hasta ese momento, había jugado únicamente para complacer a mi madre.



EL MAR ENTRE LOS DEDOS Alicia Carmen




Las puertas del avión que se dirigía a Tenerife acababan de cerrarse y este airoso joven pelirrojo y pecoso, de ancha sonrisa, por fin había acabado de acomodar su tabla de surf. Al mirar al asiento de al lado pensó: Vaya un bellezón  que me ha tocado como compañera de viaje.
En efecto, era una hermosa chica de larga cabellera castaña, ojos aguamarina y piel aterciopelada.
La jovialidad del muchacho se convirtió en cortejo, inmediatamente se presentó en inglés, hola preciosa soy Eduard, ella contestó en el mismo idioma: yo soy Eva.
El simpático adolescente explicó que venía a Canarias a estudiar Oceanografía y estaba feliz pues pretendía conocer todas las islas y, entornando los ojos, preguntó: ¿tú vives allí Eva?. Así es, contestó ella. Pues que bien, saldremos juntos, me gustas mucho, nos lo pasaremos bomba. Me encanta bailar y dicen que las mujeres guapas tienen mucho ritmo. Dame la dirección de tu e-mail y tendrás noticias mías.
La agraciada joven le dirigió una mirada entre divertida y severa, y contestó: No te preocupes, Eduard, este mismo lunes nos veremos en la Facultad de Oceanografía, acabo de tomar un Master y seré la supervisora de Estudiantes Extranjeros.





miércoles, 12 de noviembre de 2014

EQUILIBRIO Lali Marcelino






Mi hijo el mayor y su mujer (mi nuera), me invitaron a cenar un sábado, porque el resto de la semana trabajan. Una comida de las que solemos llamar “rápidas”: una sopita de sobre y unas croquetas congeladas, de las que hay que averiguar su sabor, y de postre, natillas envasadas. Salí de allí echándole flores a mi nuera y complaciendo a mi pobre hijo.

En otra ocasión, mi hija, celebrando un ascenso laboral de su pareja, invitó tanto a su familia política como a la suya. Manises y aceitunas, sopita de sobre, adornada con huevito duro y frititos de pan, Nuggets envasados pero de la mejor marca y unos flanes buenísimos de un envase  muy chic. Éste fue a grandes rasgos su menú, todo comida semi-preparada. La disculpo porque ella trabaja y como su marido no la ayudó, no pudo hacer otra cosa.



NOCHES SOMBRIAS Carmen Garcés








Golpea implacable una vez tras otra, hundiendo con saña, el puñal del dolor en su realidad.  Yesmila se despierta sudorosa; el corazón palpitando aceleradamente; mira alrededor, reacciona, -ha sido tan solo un sueño- ,  dice tratando de tranquilizarse.  Sí, sólo un sueño, pero uno de esos tan auténticos, que cuesta distanciarlos de la realidad.
Sueños recurrentes,  que  han pasado a formar parte de su día a día, aún sin ella desearlos;  los que  le hacen revivir como si de ayer se tratara, aquellos escalofriantes momentos vividos tanto tiempo atrás, -cuando perdió a su familia en  aquél fatídico accidente, del cual únicamente ella sobrevivió- y, que la  transformaron en un ser solitario y asustadizo; 
Ahora a sus cuarenta años, Yesmila vive invariablemente sumida en una confusa mezcla de frustración, desilusión y miedo. Taciturna, lo único que desea es …no soñar.    

                       

SOLO UN INSTANTE Roberto.Es (Accésit Concurso de Narrativa HERTE 2013)






         Amanece un nuevo día; bueno, más bien otro  igual que el anterior, de rutina, sin sorpresas.
         Manuela, en el ecuador de su vida, soportaba una existencia tranquila, segura... pero en lo más profundo de su ser yacía un mundo insulso. Su corazón estéril habitaba en un desierto de emociones. Siempre se limitaba a hacer lo que de ella se esperaba, sin preguntas, sin rebelarse, abnegada en su presente y conforme con su futuro.
         Con la juventud perdida, sentía que la vida se le escapaba sin saber qué hacer con ella: con los días, con las noches, con las horas; largas y solitarias horas.
         Deambulaba por la calle sin rumbo fijo, como sonámbula, ausente, imbuida en sus pensamientos cuando, de pronto, se tropezó con alguien... “¡Oh, perdón! Disculpe...” Todavía aturdida, levantó la vista hacia aquel desconocido y, entonces, sus miradas se encontraron y sus almas se reconocieron, quizás por otras vidas compartidas...
         Azul; cuánto azul; en sus ojos azul. Inmenso océano tras celosías de negras pestañas clavadas en mis ojos negros.
         Su corazón sobresaltado despertó de un antiguo letargo para encenderse en llamaradas de ardiente pasión. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo y su piel arrebolada gritó de placer.
         Fue un instante de segundos inmensos, una fuerte sacudida para su eternidad dormida.
         Aquel hombre, de edad indefinida, prosiguió su camino; y ella, paralizada y confundida, lo vio alejarse hasta que su figura se desvaneció entre la multitud.
         De pronto, todo cobró una nueva dimensión y los grises de su vida se llenaron de color: verde fuego, rojo pasión, azul ensoñación...
         Manuela, desde ese preciso instante, ya no sería la misma; la secreta esperanza de reencontrarse algún día con él la hacía sentir viva y, ahora, sabía que estaba preparada para amar.