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jueves, 8 de febrero de 2018

EL ASESINO SIEMPRE VUELVE AL LUGAR DEL CRIMEN Juani Hernández




Todo el mundo lo sabe, siempre vuelven; aunque aquel crimen había sido…distinto.
A diario salía dar su matinal paseo.  Era muy agradable pasear por su barrio de pequeñas casas ajardinadas, bien cuidadas y de gente pacífica y educada.  Había sido un acierto mudarse allí; se lo tenía que agradecer a la insistencia de su dulce y encantadora esposa…Claro que, ella conocía muy bien el barrio porque había crecido en él.  Y aunque guardara el terrible recuerdo del asesinato de sus dos hermanas menores y la posterior muerte de sus padres de una extraña y desconocida enfermedad, ella insistió en que había heredado la casa y allí se irían a vivir el resto de sus días.  Así  mismo fue.  Se trasladaron a la antigua casa familiar.
Él había notado un sutil cambio en la actitud de su esposa; estaba seguro que se debía a los desagradables sucesos acaecidos allí pero, no dejaba de intrigarle la afición repentina en convertir el jardín en un bello oasis, casi casi un santuario.  Había colocado hasta cuatro cruces rodeadas de bellos rosales y perfumados alhelíes.  Es más, hasta había encargado una nueva cruz, en fin esa manía de su esposa no le molestaba ni lo más mínimo, si ella era feliz así y la mantenía entretenida.
Un día, como de costumbre, la esposa preparó la mesa para la cena con un impoluto mantel y un primoroso ramo central.  No cabía duda de que ella era de una sensibilidad fuera de lo común, pensaba el marido, aunque hoy no sabía por qué, al regreso de su paseo, había encontrado en el jardín esa enorme zanja.  No imaginaba qué pensaba plantar allí.  Miró a su esposa y le recorrió un escalofrío al descubrir en sus ojos y en su sonrisa un brillo macabro y estremecedor, no sabía si de satisfacción…
Come, querida, hoy he cocinado algo muy especial.  Una antigua receta familiar que, desde que falta mi familia, no había vuelto a cocinar…



miércoles, 10 de enero de 2018

CONTUMACIA Juani Hernández



Contumacia: Jeremías 7-8:
¿Quién cae, no hace por levantarse? ¿Quién se desvía, no vuelve?
¿Por qué, pues, la rebeldía de este pueblo y su aversión?

         Con frecuencia le decía Jeremías a María su esposa y compañera de camino, mientras desayunaban en su acogedora casa de campo donde solían pasar los fines de semana.
-Cuánta paz, qué bien se está aquí, lejos del atronador ruido de las linotipias-
…Juntos habían estudiado en la facultad de periodismo y desde muy jóvenes habían soñado con fundar un periódico donde lo primordial sería informar, ante todo con rigor y pulcritud, serían líderes en información avanzada, ¡casi premonitoria!
-Así es, Jeremías, se está bien aquí, lejos de todo ruido y de esa necesidad que hemos adquirido de estar informados al instante.
-Cierto querida, hemos llegado a un punto en que las guerras las damos casi por capítulos…
Algunas veces, antes incluso de que sucedan, ha sido castigado el malhechor, enterrado al no muerto y enjuiciado al presunto…que no es presunto sino culpable y malversador de fondos, pero que tampoco está claro del todo, porque suele estar bajo secreto de sumario y así, la mayoría de las cosas, todo por ese afán de ser los primeros en lanzar la noticia, que por cierto, no es noticia por no estar constatada y que rodará sin el menor escrúpulo, de boca en boca y de chat en chat, sin medir las consecuencias, causando sufrimiento y en no pocas ocasiones…algún que otro suicidio.
-Sí, Jeremías, tienes razón y yo me pregunto…¿quién comete un error, no hace por levantarse, si le damos la oportunidad? ¿y quién se desvía, no vuelve? ¿Por qué, pues, la rebeldía de este pueblo y su adversidad?
-Te digo María que la contumacia, es el empecinamiento de querer tener siempre la razón, cueste lo que cueste, aunque para ello se haga el ridículo o lo que es aún peor, la muerte por causa del sufrimiento.
Estas son las consecuencias de la mentira instaurada en la sociedad como arma y logro.

-¡Sí, sí! Descuide, iremos.
-María, prepárate nos vamos a un funeral.
-Sí querido, me pondré las perlas que irán bien con el luto.




jueves, 13 de octubre de 2016

DOS OJOS Y UN SENTIMIENTO Juani Hernández



Como tantas tardes de estío, paseaban y en sus paseos expresaban cuánto se necesitaban el uno al otro.
Gracias a ti, yo libero ese torrente de desolación que en ocasiones me embarga y que las palabras renuncian a expresar.  Gracias a ti, mis queridos ojos, puedo liberar todo el desencanto, toda la amargura, vaciando de pena mi interior, le confiaba el sentimiento.
Reconozco que son pocas las ocasiones en que me permito la libertad, no creas, que soy bastante prudente con mostrarme, pero cuando tú eres herido tan cruelmente, no hay quien detenga el río de sal de estos ojos, que no  tienen ni saben otra forma de protegerte, les respondían al unísono como uno solo.
Recuerdas, fueron otros tiempos bonitos, en los que llorar…, llorar sí que sabían y tanto que sabían… Mirar, lo que se dice mirar, aún saben, pero sobre todo…ver…, que es aún más difícil. Juntos, desde hace mucho tiempo, navegamos por esos mares de desconsuelo y soledad.
Ya, ya sé de qué me hablas…, de miserias que ocultan amables sonrisas y que con el tiempo se transforman en siniestras muecas, provocadoras de sentimientos y dolores gratuitos.  Insolentes porque creen ser merecedoras de un vasallaje que otros le otorgan y en su cinismo manipulador trasladan a otros que, absurdamente, les siguen el juego; ya por carecer de criterio propio, ya porque carecen de lo que a ti y a mí nos sobra: Ojos para mirar y sentimientos para expresar.




domingo, 18 de septiembre de 2016

SE FUE. Juani Hernández



Se fue;
Me sentí perdida
como si siete años tuviera
perdida en un sueño
de horrible despertar
¡y pregunto…!
 Nadie puede contestar
¿A qué lugar?.
Yo quiero que vuelva
 y que no se vaya más.
Tengo miedo si ella no está…
¡No…no quiero comer!
 Hasta que no regrese no…
no quiero dormir…
quiero de este sueño despertar…
Veintitrés años tenía
y como siete sentía….
 No quiero nada….

Sesenta y nueve hoy tengo
y aún como siete me siento, mamá.
¿Por qué se fue?



jueves, 15 de septiembre de 2016

LA FORASTERA. Juani Hernández.





            Había llegado al pueblo en un flamante  Mercedes deportivo último modelo. Fular al cuello, gafas de sol y pamela de ala ancha… elegante, con estilo, tras esas gafas de sol se ocultaban unos bellísimos ojos de un azul difícil de definir y mucho más de no tener en cuenta su procedencia… sus genes!!
            Mirada dulce, limpia que recordaba a la otra… a la que fue arrebatada en nombre de un dudoso honor, de una dudosa moralidad hipócrita de una sociedad pueblerina y mediocre de bajos instintos y perversos, nadie podía olvidar… y eso condiciona toda la vida del pueblo y de todos sus habitantes para el resto de sus vidas…
            Fue el más cruel atropello de los derechos y sentimientos humanos… disfrazados de intereses inconfesables, de avaricia, del fanatismo de cielos y de infiernos…, en fin ella seguiría adelante hasta que cada uno de ellos fuera condenado por su crimen…
            Se registró en la única pensión del pueblo, cutre y destartalada, regentada por aquella mujer siniestra y sin escrúpulos (partera sin título en todos los partos ilegales) y dueña también de la única tienda de ultramarinos; que como ratón de iglesia controlaba todos los dimes y diretes de la sacristía y los confesionarios, hervidero de todas las maquiavélicas ideas y conjuros…, sospechas de adulterio, confirmación de inclinaciones desviadas y perversas…
            Sin lugar a duda, ese sería su cuartel general ¿Qué mejor lugar? Le abriría todas las puertas certificando todo lo que sospechaba y que era su desasosiego desde que, por esas cosas del destino, cayó en sus manos aquel terrible documento, necesitaba constatar la veracidad de su procedencia…
            Al atardecer, decidió dar un paseo y pronto se encontró frente a un bar donde se reunían a diario el alcalde demagogo y oportunista, siempre a la caza de lograr unas migajas de popularidad que le hicieran olvidar sus fracasos, sus miserias personales. Casado con Ella…, antaño mujer y niña convertida hoy en pura hiel y mortífero veneno… El cura pervertido y acosador de chicos inexpertos. El médico alcohólico, traidor  al sagrado juramento de sanación. La tendera ¡¡nunca mejor dicho!! Mercadera de desamparados niños recién nacidos y no deseados…, clases adineradas infértiles comprando y firmando documentos, en complicidad, una vida humana e indefensa.
            Ella…la niña mujer…ella su madre natural…
            Entró en el bar decidida a denunciar todas y cada una de las crueles ilegalidades, la maldad y ponzoña de la que habían sido capaces, y hacerles pagar por ello, mas, ante el terrible espectáculo, la decadente miseria física e intelectual, la falta de alma en la que estaban inmersos aquellos despojos humanos, renunció a no rebajar sus principios, su altura de miras y comprobando  que ellos mismos habían sido sus mejores jueces y sus más duros verdugos…
            Retornaría a su casa con su familia aquella que la había criado, los que le habían enseñado los valores humanos la libertad que da el perdón y el disfrute sin precio de una conciencia tranquila y saludable…



martes, 14 de junio de 2016

PROPIEDAD PRIVADA Juani Hernández.





            Jamás imaginó la fuerza de su pintura: la maravillosa luz que reflejaban sus cuadros, la conexión especial que él adquiría cuando un impulso superior e incontenible, una fiebre carente de toda lógica, en aluvión de ideas, lo poseía.
            Cuando eso ocurría y sin poderlo evitar, se sentaba ante un viejo caballete, ponía un lienzo en blanco y preso de un delirio fuera de todo raciocinio,  manchaba la tela a la espera de que surgiera una respuesta; sin pararse a pensar lo que saldría…
            Sin previo estudio…
            Sin motivo, inspirado…
            La danza del color y las formas en su cabeza, en sus sentidos removiendo toda índole de emociones, ocultas, inconscientes.
            Surgían flores, figuras, paisajes del alma… los vientos enamorados…¡se sentía poseído por los cuadros!.
            Más tarde, interpretaría con increíble estupor, negándose a sí mismo su autoría… ¿Qué es lo que mueve mi mano? Seleccionando la paleta de colores perfecta en toda su gama, apresar el pincel preciso para trazos gruesos y finos, delicadas veladuras, atmósfera, luz… trasgrediendo la realidad en perfecta armonía…
            Concluidos, los cuadros dormirían en un rincón del sótano…nadie los vería jamás. Él no era un artista, jamás había pisado una escuela de arte, ni visitado museo alguno, ¿a quién interesaría su trabajo?.
            Hoy cuánto se sorprendería viendo colgados sus cuadros en los grandes museos de todo el mundo.
            Venimos a este mundo con dones… Cada uno con el suyo propio y particular…El pudor nos impide mostrarlo…en ocasiones…
            Nos han sido dados para provecho y utilidad de todos…
            No son propiedad privada…

            Son regalos para compartir, regalos, cada uno con un propósito: solo somos canales del universo.


jueves, 3 de marzo de 2016

EN TI Juani Hernández





Solo te pido que me dejes ser
eso que siempre fui y seré,
desde antes aún de mi propia existencia.
Solo te digo desde ahora y como antes,
no me atribuyas el delito de derribar leyes
de abolir costumbres…
Solo hago abrir horizontes, plantar ideas,
siembras nuevas,
regar quimeras…
Solo busco, lo sé,
asumo las consecuencias:

reconocerme en ti, mi conciencia




SIEMPRE RECORDARÉ… Juani Hernández




         Solía odiar el descaro con el que algunas personas utilizaban la información para hacer juicios de valor y así manipular los sentimientos, con fines difusos y banales, sin embargo, algo ha hecho que esta tarde empiece a verlo de otra manera.  Sí, la verdad, me ha gustado la charla de este psicólogo y sus investigaciones sobre el comportamiento humano y la fragilidad de una personalidad de baja autoestima.  Sí, es cierto que todos manipulamos, incluso queriendo hacerlo con la mejor intención, sin pararnos a pensar en las posibles consecuencias de nuestros actos o palabras, que no solo podrían causar el sufrimiento, sino la destrucción de una amistad que tarda años en consolidarse… como aquella…
          Entonces recordé que, juntas, habíamos afrontado situaciones difíciles, apoyándonos la una en la otra, y las risas incontenibles por acontecimientos absurdos con final feliz.  Pero, mira por donde, la casualidad o la suerte hizo que una de las dos destacara de alguna forma en algo insignificante, nada digno de mención, en una actividad que ambas compartíamos y que habíamos empezado a practicar con ilusión porque nos divertía  y…
         Pues sí, no faltaron los bienintencionados que manipularon la situación creando así más incertidumbres y distanciamiento, en lugar de mediar con sensata balanza,  justo razonamiento,  sentido común y generosa comprensión.
         La pena que produce el juego de la manipulación y, en este caso, sin fundamento, es honda.  Algo de lo que, desde hoy, me cuidaré muy mucho porque, pareciendo inofensivo y de criterio, es ¡destructivo!


jueves, 25 de febrero de 2016

LLUEVE. Juani Hernández.





         Llueve…llueve, lo sé;
son lágrimas de cristal
rompiendo en ti y en mí,
ineludibles lazos del tiempo,
mediocre fragilidad de la cobardía
Llueve…
¡Empapando de lluvia nuestros deseos!
¡Diluyéndose en aromas de agonía!
Quebrando…
Eso y nada; que tú y yo sabemos.


Pequeños fragmentos de un poema inacabado.





jueves, 11 de febrero de 2016

INCONGRUENCIAS. Juani Hernández.




            Ring ring; ¡El teléfono!
         ¿Diga?...¿Perdón, de qué se trata la entrevista? ¡Ah! Muy interesante; El premio un billete…que ilusión!
         ¡Sí! Estoy preparada cuando quiera…
-Pues mi opinión es que la poesía está relacionada con la realidad en todos sus aspectos, es la base de la poesía…llevada a lo sublime.
-Qué es lo real y qué es lo ilusorio? Pues… para unos pocos soñadores que huyen de la vulgaridad y del racionalismo de un mundo al que no le gusta esforzarse más allá de la simplicidad de unos pocos momentos de gloria, renegando así de lo hermoso, lo bello en esencia, para no sentir así su propia desidia, su propio fracaso, es más su falta de creatividad.
¡Ah! Las respuestas más cortas; de acuerdo.
La mujer hablaba…hablaba ocultando así el muro de hormigón armado en lo que había convertido su vida en aquel “barrio” detestable. Continuó respondiendo a las preguntas de su entrevistador; ilusionado, ese sería un secreto más…
         ¡Sí! Indiscutiblemente! Sólo lo real es la base de la poesía…¿Claro, claro! Trascendida a lo sublime.
         ¡Puede repetir la pregunta por favor!
         ¿Un ejemplo?
         El cuadro del artista-pintor G. Klimt pintado en el 1902 titulado El Bosco. Para asombro del mundo entero. Inspirado en el final de la Opera Friso de Beethoven, el cual se inspiró en los versos del poeta Schiller, simbolizando Al Edén. El reino de lo idílico donde podemos encontrar la pura felicidad, el puro amor.
         ¡Perdone…perdone! Es que no puedo evitarlo, no siempre puede uno expresarse abiertamente.
         En fin entonces espero su llamada.
         ¡Ojalá! Me toque el premio. Gracias a usted, adiós. Colgó el teléfono… uff menos mal que  lo tengo cortado por falta de pago, uff!! no quiero ni pensar si llega a ser verdad…me muero.
         Bueno, deja preparar la cena.
         Dentro de poco empieza el programa Gran Hermano; La Casa.
         Espero que expulsen a ese concursante tan petulante y grosero… Mira que me gusta, no me pierdo ni uno.



lunes, 8 de febrero de 2016

¡DICHOSAS NAVIDADES! Juani Hernández.





            Como tantas otras veces, me siento ante el ordenador para escribir el ejercicio marcado para esta semana por Isabel. Y como tantas otras veces, miro la pantalla en blanco tratando de buscar en mi memoria, en mis vivencias, algo recurrente que valga la pena comentar… espero… con paciencia que por arte de magia surja una idea medianamente interesante que no aburra al personal…
         Señor, vacía tengo las ideas, congeladas.
         ¡Claro! tanto polvorón, tanto turrón, tanta… dejémoslo ahí!
         El próximo año que no cuenten conmigo, desde ahora mismo lo digo. ¡Ya está! Se me encendió la bombilla. Comienzo con un verbo cualquiera. Por ejemplo algo así como “permitir”…¡no por favor es muy simple!   Una palabra algo más… ¡Prosopopeya! Afectación … No sé… suena pomposo y hasta petulante…¡No!¡Uff!. no cabe duda, tengo afectado el cerebro de tanto dulce.
         Esto se está convirtiendo en un caso serio…¡Ya! ¡Prosapia! (ascendencia)… Eso Prosapia…¿…? Indiscutiblemente necesito ayuda profesional.
         Seguro que estoy padeciendo una afección por parte de mis ascendientes paternos que eran ingleses. “Raritos ellos”.
         En fin… Mejor lo dejo para otro momento más…”propincuo” (cercano)… pues para mañana mismo.
         Sin más
         Les felicito la Pascua…de resurrección…O sea.  Juani.





jueves, 10 de diciembre de 2015

EL DESEO. Juani Hernández.





            Paula encendió una vela con sigilo, miró a un lado y a otro para asegurarse de que estaba todo cerrado…,no quería sorpresas.
            Su madre era una cotilla, de todo quería enterarse y siempre la estaba presionando para que buscara un novio
            –Qué más quisiera ella- cómo si fuera tan fácil…
            Ella no era agraciada ni física ni de carácter amable, y la presión de su madre la sacaba de quicio.
            Al final había sucumbido al deseo de abrir aquella carta. La encontró en la oficina al lado de su fotocopiadora…,”raro” le pareció un sobre azul con un sello de correos muy original y ya casi en desuso.
            No había podido resistir la tentación de guardarlo con disimulo en su bolso, era tan bonito no había visto nada igual. El sello tenía impresos una flor y un colibrí diminuto…todo invitaba a soñar…
            Con el corazón latiendo aceleradamente y un sudor cálido en todo el cuerpo como si de una adolescente se tratara, ella que ya peinaba canas…¡Pero qué locura es esta! Exclamó Paula, dándose cuenta de lo que iba a hacer; ella era una persona de principios, qué dirían sus compañeros de oficina, si se enteraban se moriría de vergüenza. El lunes según llegara la dejaría en el lugar donde la encontró. Nadie sabría nada de esto.
            El lunes llegó temprano y con disimulo la colocó en el mismo lugar, y se sentó a hacer su trabajo como siempre desde hacía ya tantos años, sin percatarse de que una mano se deslizaba a su espalda llevándose el sobre: era su compañero más antiguo que no hacía mucho regresó de unas vacaciones en no sé qué isla caribeña.
            Mirando Ángel con tristeza a Paula pensaba, ¡siempre seré para ella invisible!
            Ella era el amor de su vida, pero habían tantas diferencias…siempre sería invisible.

Moraleja:

            Cuando cierras una puerta a la vida no hay llave que abra tu corazón.



jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS ABUELOS BORDAN. Juani Hernández.




         Los abuelos de la isla de Kopros bordaban canoas formando bellos tapices de maravillosas flores de cristal que sembraban en el invierno duendes del Valle… Era una verdadera delicia para los sentidos.
         -¡Oh…! La vista
          Ante aquellos campos donde el espectro de la luz solar descomponía en el prisma de los siete colores que el ojo humano podía percibir.
         Mientras los abuelos hilaban en la rueca delicados hilos finos como cabellos de ángeles y los niños se entretenían haciendo ovillos de infinitos destellos multicolores.
         -¡Oh…! El Oído.
         Con los dulces sonidos que con el roce de la brisa llenaban el espacio de magia y armonía.
         -¡Aaaah! El Olfato.
         Donde cualquier perfumista que se preciara daría su fortuna… por no decir su vida por la magistral fórmula con que la naturaleza había dotado aquellas flores.
         ¡Ooooh…! El Gusto.
         Ni la propia ambrosía, manjar de dioses habría deleitado a hombre alguno, ni los más prestigiosos somelieres del mundo habrían soñado paladear.
         -¡Aaaaah! El Tacto.
         De aquellas flores; ¿Con qué compararlo sin faltar a la verdad? ¡Ni ofender a los sentidos! ¿La delicada piel de un recién nacido? ¿Con las sedas del lejano oriente? Con la caricia del más tierno enamorado.
         ¡Quizás con todo y más!!
Formando una nueva y única expresión para calificarlas….
         Los abuelos bordaban canoas en la isla de Kopros
         Los abuelos hilaban…
         Los niños jugaban…




jueves, 12 de noviembre de 2015

INSTRUCCIONES PARA COLOCACIÓN DE MEDIAS (PREFERENTEMENTE FEMENINAS) Juani Hernández





         Previamente, se seleccionará el material a utilizar; como corresponde a tan ardua labor, o sea, calcetines, medias cortas, largas o media pierna…; caso aparte, medias con costura central (las más elegantes), llamadas popularmente rompe corazones. 
         Imprescindible dos piernas humanas; de carne y hueso, vamos.  A ser posible, depiladas y con las uñas de los pies (y manos) cortadas y escrupulosamente limadas, no sea cosa de que ocurra el temido y odiado trabón nada más empezar la operación o acto…, ¡ah! y, desde luego, tres o cuatro pares de media por modelo de repuesto, ¡por si fueran necesarias!.
         Ahora sí, dispónganse a sacar las medias del estuche para colocarlas delicadamente encima de la cama.  Escojamos la media en cuestión: la de cristal y con costura.  Introduzca el pulgar y el índice por los extremos de la susodicha y, poco a poco, recójala sobre sí misma, manteniendo la costura de la “TAL” centrada.  Acto seguido, se introduce el pie en la media mediante “engurruñamiento” de los dedos, de tal manera que lleguen a formar un único dedo.  Introducir de forma sigilosa el pie en la media, conteniendo la respiración.
         Tres cuartos de hora más tarde, según paciencia y habilidad, no se inquieten si van ya por el tercer par; nunca dije que fuera fácil.  Confidencialmente y sin que se enteren los patrocinadores: ¡fuerte coñazo!. 
         Si aparecen tres o cuatro trabones o carreras, sin comérselas ni bebérselas, después del cuarto o quinto par, no se preocupen, por eso no hay problema: no usarán medias y ya está.
         En fin, dado lo complicado del tema y visto el desinterés del público (7 u 8 personas), damos por finalizada la conferencia, aunque dejemos de tratar temas tan importantes dentro del temario previsto, como Las modalidades, formas y volúmenes del cuerpo humano. Después de todo…: el pantalón es muy práctico.




jueves, 5 de noviembre de 2015

30 MONEDAS Juani Hernández.




         Una constante: ¡30 monedas!
         ¿Qué ocultaba? Era terriblemente desconcertante: por mucho que tratara de analizar sus actitudes…, hasta el punto de confundir lo real de lo inverosímil, no lograba descifrar cuáles eran sus verdaderas intenciones. ¡Sí, ha vuelto a ocurrir!. Ella estaba segura de que no lo había provocado. ¡Todo en su cabeza era folletinesco…! ¿O acaso consecuencia de alucinaciones mentales, miedos a retrospectivas experiencias?. ¡No… era explícito, aunque enmascaraba muy bien sus intenciones! ¡Ignoro por qué razón.!. Pero era culpable.

         Por 30  monedas se vendía a Jesús con cada inicio de una guerra entre hermanos.


jueves, 29 de octubre de 2015

¡¡¡¡¡FUEGO!!!! Juani Hernández.





            Han pasado más de 20 años; ¡más, muchos más!.
         Lo recuerdo como si ocurriera ahora mismo; fue una revelación. Un suceso que bien pudo acabar en tragedia.
         Regresé a mi casa después de una intensa jornada de trabajo. No quedaba otro remedio. Mi hijo Óscar, el mayor de los tres, acababa de preparar la cena como era habitual desde que faltaba su padre,  hacía algún tiempo ya.  Eso era para mí un alivio pues después de una jornada de trabajo, regresaba cansada y con tristeza. Se lo agradecía enormemente.
         Era miércoles y ese día solían pasar por televisión un popular programa llamado Un, dos, tres, responda otra vez… Se trataba de responder a una propuesta con palabras asociadas o con el mismo significado o algo parecido. El caso es que me gustaba mucho y a mis hijos también, quizás porque nos permitía interactuar con los concursantes.
         Absorbidos por el divertido programa, fue pasando el tiempo… repentinamente se escuchó un estruendo que nos sobresaltó a todos e inmediatamente mi hijo gritó…¡mamá la freidora!, con lo cual corrimos hacia la cocina que estaba situada en la entrada de la casa, cuyas paredes estaban forradas de madera  y con la única salida al exterior. “Una auténtica ratonera”.
         Qué horror… ¡¡la cocina estaba en llamas!!. Sin vacilar, en cuestión de segundos  el mayor de mis hijos se hizo con el control de la situación apagando el fuego con unos trapos de cocina y cubos de agua. Yo le ayudé no recuerdo bien cómo.
         Pasado el peligro, después de apagar  el fuego provocado por el aceite que prendió cortinas muebles lámpara… en fin todo…, tomamos conciencia del riesgo que habíamos corrido y las graves consecuencias y trastornos económicos que agravarían aún más nuestra situación.  Oí la voz de mi hijo que con pena y sentimiento de culpa, me decía ¡No te preocupes mamá, yo te la arreglo de nuevo!...ante mi pena… esa cocina había estado expuesta en el escaparate de una famosa tienda de decoración, y yo me había enamorado de ella nada más verla.
         Volví a la realidad y le respondí con toda la tranquilidad del mundo ¡No te preocupes hijo! Después de haber perdido a tu padre, todo lo que se puede reponer no es pérdida.
         Y es así como lo que en principio fue una tragedia, se convirtió en algo que nos ha servido toda la vida. En…desprendimiento, aceptación y aprendizaje. Enseñanza que pasados los años, seguimos aplicando a nuestras vidas:
         “Todo lo que se puede reponer no es pérdida”.


jueves, 22 de octubre de 2015

VIL. Juani Hernández.




            En mi barrio, en mi trabajo, entre mis vecinos, “mi propia familia”. Si un día…
         Si un día se desvelara mi secreto…, pensaba Vil mientras contemplaba su extraño aspecto en el espejo del cuarto de baño.
         ¡Es cada vez más evidente!. No podré ocultarlo por más tiempo!, afirma con amargura.
         El estruendo de los aviones; las bombas al caer, las ruinas de aquella antaño bella y próspera ciudad. Tras muchos días de huir cruzando montes y ríos, su maltrecha persona estaba a punto de rendirse a lo evidente… ¡No lo lograría!.
         ¡Noo, nooo, piedad!,   gritaba Vil preso de las fiebres y el terror ante aquellos infernales hombres carentes de todo vestigio de compasión y humanidad, ante el horror provocado en aquellos seres, piltrafas de lo que fueron. Todo valía para conseguir sus demenciales logros.
         Despertó bañado en un sudor frío, pegajoso, con los ojos fuera de las órbitas; poco a poco fue recobrando el control de la situación.
         Ahora recordaba cómo se desmayó justo a la entrada del pueblo en aquel valle del campo francés y cómo una bella joven de dulce acento le hablaba… no comprendía nada.
         Había transcurrido 20 años de su aparatoso y desconcertante arribo al pueblo donde hoy era apreciado y respetado. No obstante ¿…?
         Se había casado con Daniela y tenían dos hijos. Él gracias a ella que lo cuidó y ayudó a superar todo el sufrimiento y el horror.
         Un día su esposa entre risas y bromas simulando contrariedad y mirando por encima del hombro de Vil comentó, querido no comprendo mi pelo cada vez está más y más blanco de canas y alrededor de mis ojos surgen nuevas arrugas cada día, evidencian el irremediable paso del tiempo… En cambio tú, lo tienes negro y brillante y se te ha ondulado como a un adolescente. Creo querido que tú has hecho un pacto con el diablo y reía alegremente; “cuánta razón tenía”.
¡Sí cada vez era más evidente!
         Había llegado el momento, ella ni nadie merecía otra solución que no fuera su marcha de aquel lugar…
         Maldijo una y mil veces aquella horrible guerra… su injusto encierro en un campo de concentración y exterminio NAZI.
         Y las terribles consecuencias que en su persona ocasionaron aquellos “científicos”,  en su persona, en su metabolismo con sus terribles experimentos a los que fue sometido. La demoniaca alteración de su genética invirtió su metabolismo.
         Vil estaba condenado a morir a la edad que otros seres humanos nacían…
        
Dedicado a todos los que continúan luchando y muriendo por la locura y la ignorancia

martes, 18 de agosto de 2015

PEQUEÑOS FRAGMENTOS. Juani Hernández.


 
Pintura de Juani Hernández


Pequeños fragmentos…
de algo; o de nada…

Cuánto me gusta…
lo sé; es tan poco…
Pero eso sí; garantiza…
eso que tú y yo…

sabemos.



jueves, 18 de junio de 2015

EL FUNCIONARIO de Juani Hernández




            Corrían los años cincuenta…, cincuenta y cinco.  En mi barrio abrieron una sucursal de Correos y Paquetería Postal.  Los vecinos estaban encantados pues en esos tiempos, toda la comunicación con el exterior se tramitaba a través de cartas y pequeños paquetes que venían de América, principalmente de Venezuela, ya que todo transcurría en las Islas Canarias, en el Océano Atlántico.
            La pequeña sucursal era todo un acontecimiento; nos hacía aparecer un barrio importante, amén de una novelería.  El grupo de jovencitas casaderas estaba entusiasmado pues el joven funcionario, además de ser guapo y simpático, era todo un partido, tal y como se estimaba en aquella época, cuando la máxima aspiración de una joven era casarse y tener hijos.
            Pasaron los meses…, los años y cada uno de los vecinos del barrio fue organizando su vida, multiplicando sus familias o yéndose a buscar fortuna a otros países, allende los mares.
            Nuevos vecinos, nuevas formas de comunicación, e incluso cambio de hábitos: el barrio había cambiado.  Lo único que seguía inamovible era el pequeño centro de Correos.  Nuestro guapo y simpático funcionario, rectifico, ya no tan simpático ni tan guapo, todo lo contrario.  El tiempo y la rutina lo habían convertido en un ser gris, frío, restándole todo el encanto que antaño había enamorado a todas las jóvenes casaderas y a alguna que otra viuda pretenciosa.
            Muchos de los antiguos vecinos se decían: ¡qué vida tan insulsa lleva Manolo el funcionario!, como familiarmente lo llamaban.  Es más, se había convertido en un solitario, no se le conocía vida familiar, ni aficiones de ningún tipo, hasta se comentaba que tenía la maleta siempre preparada detrás de la puerta de la pensión.  ¡Lástima!, con lo que prometía cuando llegó a este barrio recién aprobadas las oposiciones y que, según él decía, había sido el primero en su promoción.  Comentaba siempre que podía que aquel puesto iba a ser provisional, que al mes siguiente ya no estaría allí, tendría un puesto relevante y podría organizar su vida tal como ambicionaba.  ¡Ah, pero…!  Cada mes una disculpa diferente: lo suyo no ha podido ser, el hijo del director ha solicitado un cambio y usted sabe cómo son estas cosas…, donde manda capitán…, pero descuide que el próximo ascenso es el suyo…, de todas formas usted no puede quejarse, que en su barrio le tienen mucha estima…  ¡Pobre Manolo!  Mira que se podría haber casado con el mejor partido del barrio, Margarita, la hija del carnicero, que ha muerto dejando riquísima a su hija y que sigue estando de tan buen ver a pesar de los años y de haber tenido cuatro hijos.
            Lo menos que imaginaban aquellos vecinos cotillas era que el pobre Manolo escuchaba los comentarios, hundiéndolo más y más en la gran amargura que lo embargaba desde hacía muchos años atrás, cuando cometió el terrible error de rechazar a Margarita, de la cual continuaba locamente enamorado. ¡Cuánto se había arrepentido de no haber abandonado el puesto de funcionario y haber aceptado el ofrecimiento del puesto de encargado de la carnicería que el padre de Margarita le ofreció.  Su arrogancia le había castigado duramente y no sólo eso, pues había jurado no hablar jamás de la proposición del padre de su adorada Margarita, con lo cual su vida y su ridículo fracaso eran más y más evidentes a los ojos de todo el barrio.

            Siempre le acompañaría el grave error de aferrarse a un mísero puesto y no abandonarlo.  Se había convertido en un gris y triste funcionario.


jueves, 7 de mayo de 2015

LA PENITA…DICHOSA. Juani Hernández






            Un año más…¡dichosa penita…!
            Es comprensible…; soy cautiva de ella. Primavera tras primavera y en una frágil cajita , insondables, mis sentimientos.
            Como cada año, un día cualquiera, sin darle permiso, aprovecha un leve suspiro, una inesperada brisa primaveral y desborda en aluvión el contenido oculto en ella…, sí.
            En la diminuta cajita.
            Desparramando así los velados secretos de sentimientos, ilusiones, soledad…, en fin,  ¡la dichosa penita!. ¡La dichosa cajita! que nos convierte en esos seres humanos vulnerables que, en ocasiones, nos avergüenza enseñar.