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jueves, 22 de febrero de 2018

EL EMIGRANTE Maruca Zamora



           





            Hoy soy alto y majestuoso; los años no me han vencido y eso que tengo 108 años.  Ha habido épocas en que he decaído un poco, pero cuando llega el invierno, la lluvia y el fresquito de la mañana, vuelvo a ser yo.
            Les cuento que fui el primer emigrante de mi especie que vino a este país, junto a otra compañera igualmente desconocida.  Pasamos por aduana, escondidos en una maleta.  Éramos muy pequeños.  En este país crecí siendo el único.  La gente me venía a ver porque no conocían otro igual.
            Mi compañera se extendió en la zona; quizá porque sus frutos rojo oscuros llamaban la atención: hoy se conoce como ciruela japonesa .  Sin embargo, nadie veía mi fruto, porque era del mismo color verde de mis hojas.  Así que no me extendí, me quedé allí al lado de mi amo que estaba siempre pendiente de mí, me cuidaba con esmero.  Florecí y di fruto por primera vez un bonito día.
            Mi dueño, gran amante de la naturaleza, me mostraba a sus amigos y les contaba de qué país me había traído.  Solía decir que yo era un emigrante, igual que él.  Y aquí estoy, a pesar del tiempo transcurrido, deleitando año tras año con mis dulces chirimoyas, gracias a mi amigo Rudecindo.
             Gracias, amigo, por haberme traído a esta isla tan maravillosa que me recuerda a la mía,  esta isla donde veo salir el sol cada mañana.


martes, 6 de febrero de 2018

Maruca Zamora VENTANAS DE PAPEL


Ilustración de Juani Hernández


         Estoy asomada a la venta de mi casa, si eso se puede llamar casa, está muy estropeada, las escaleras están rotas, la puerta no cierra bien, las ventanas sin cristales, mamá les pone papeles para taparlas y protegernos a mis hermanos y a mí del frío, o en verano del sol que entra por ellas.


         Se lo cuento a Carmita, mi amiga invisible para todos, pero no para mí, que hablo con ella y le cuento mis cosas, le digo…no, todo no es malo, por las noches desde mi cama veo las estrellas en el cielo y la luna que siempre me sonríe…por la mañana al levantarme oigo los pajaritos cantar al nuevo día. Miro y veo a través de ese marco con forma de ventana, los campos verdes y flores de diferentes colores. La gente va y viene a sus labores diarias, con caras de alegría y yo no puedo ser diferente: ¡Qué bella es la primavera! y qué suerte tengo de contemplarla, aunque sea a través de esta ventana sin cristales que mamá en ocasiones  cubre con papel para protegernos del frío o el sol.



miércoles, 31 de enero de 2018

Maruca Zamora COMPAÑERA DE VIAJE



         Mi amiga me acompaña cuando observo las estrellas y la luna; es un momento de paz. Las miro una a una y a veces me pongo a contarlas preguntándome cuál de tantas será la que me ayuda en esta vida. Seguro que tengo una que me guía por estos caminos inciertos y peligrosos que he elegido seguir. Tiene que haber algo arriba que nos dirige.

         Pensando pensando, en ocasiones me quedo dormida y de repente algo me despierta:  me caen en la cara…dos mangos que con el viento se han desprendido del árbol. Regreso a la realidad del día a día, me despido de mi amiga…-hasta la noche- le digo, y empiezo la jornada de trabajo. Todos son iguales, problemas por resolver, enfermos a quienes cuidar, pobres a quienes ayudar a sobrevivir.

         Llega la noche y de vuelta a casa, voy en su busca y nos tumbamos juntos a descansar, a soñar con un mundo mejor, la acaricio y le digo gracias amiga por estar conmigo. Hace años que estamos juntas y en la noche  nuestra cita es bajo esta mata de mangos y tú no protestas, me esperas todos los días con el mismo cariño para, juntas, contemplar el firmamento, hasta que nos toque ir a otro país y entonces te bajo con mucho cariño, te doblo, te guardo en mi maleta y te digo…-mi querida amiga hamaca, nos toca coger vuelo a nuestro nuevo destino.


jueves, 13 de octubre de 2016

COSTUMBRES EXTRAÑAS Maruca Zamora






Todos los días salía de la casa para hacer los trabajos del campo.  Lo primero era coger sus tijeras de poda, era su inseparable amiga, con ella comenzaba el ritual de cada mañana.  Atravesando los caminos, miraba a un lado o al otro y fueras suyas o no las fincas, allí donde veía un árbol descuidado que necesitara podas o injertos, entraba y los arreglaba.  Luego, al regreso, ya se lo diría a sus dueños.  Los árboles eran su pasión, a todos los consideraba como parte de su familia, de hecho, los injertos que hizo noventa años atrás, se mantienen aún de pie, quizá para recordarme quién fue aquel personaje tan singular.  Son muchos los que, como yo, al mirar los árboles se acuerdan de él.



domingo, 18 de septiembre de 2016

ANALIZAR NUESTRO ADN. Maruca Zamora.





         Analizar nuestro ADN con los eslabones de la cadena de vivencias que conforman lo que hoy soy y que de alguna manera han influido en mi personalidad, esta es la tarea que se me ha encomendado en el taller esta semana.
         Creo que mi cadena de ADN empezó con las personas que me criaron que, con su poca cultura pero mucha sabiduría,  me enseñaron a diferenciar el bien del mal y por cuya enseñanza yo me he guiado y al crecer se ha convertido en el principio de mi ADN.
         Algo que me impactó mucho y siempre lo recuerdo, fue cuando vi mi primera película:  Genoveva de Brabante. Descubrí algo que no lograba entender.  Me preguntaba dónde estaba la gente que salía de la pared  del  casino del pueblo, donde se proyectaba. En aquellos años no existía la televisión, les hablo de   65 años atrás; imagínense el impacto.
         Otro episodio que marcó mi vida fue verme en un gran barco rumbo a otro país, yo sola, fue tal que me hizo crecer de un golpe y hacerme adulta; aunque sólo tenía 13 años  tuve que enfrentarme a lo desconocido.
         Y así la cadena sigue, con altos y bajos que van marcando mi vida. A lo largo del tiempo ha habido también  momentos un poco difíciles por motivos de salud.  En uno de unas amigas me sorprendieron gratamente hasta emocionarme, siempre se los agradeceré. Aquella  vez comprendí lo bonito que es la amistad.
         Todas estas cosas, entre muchas otras cosas, han ido marcando mi vida y la cadena sigue, sorprendiéndome con los cambios que van influyendo en mi forma de ser y personalidad de la cual sale este ADN personal que no deja de crecer…




PRESENTIMIENTO Maruca Zamora.



         No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo. Veo a los vecinos alterados e inquietos; esperemos que no pase nada.
         Bueno, yo a lo mío, que a río revuelto ganancia de pescadores, voy a averiguar lo que me falta para ir a la ciudad a comprar las telas, botones, encajes, ya van a empezar las fiestas del pueblo y tengo algunos encargos. La primera, la esposa del alcalde que mandó a hacer el diseño del traje a París para que yo se lo haga, así nadie lo lleva igual (tan sencilla que es ella), siempre quiere ser el centro de las fiestas. Luego,  el vestido de la señorita maestra, y qué señorita,  la veo yo muy salida del tiesto.  Bueno,  a mí lo que me importa es que se hagan vestidos, la vida de los vecinos no me preocupa, eso se lo dejo a la ventera o a la del kiosko  que lo averiguan todo, les encanta un chisme, y las otras son unas beatas que van a la iglesia a contarle al señor cura su vida en confesión; no sé yo si el señor cura será de fiar, yo por si acaso no voy a confesarme así nadie sabe mis historias.
         Voy  a ver si el señor alcalde me lleva en su coche a la ciudad ya que probablemente él tenga que ir a hacer alguna diligencia, casualmente al mismo tiempo que yo y así hago varias cosas a la vez y regreso  más contenta que unas pascuas y a seguir con mi rutina.

         Visto lo visto, al parecer aquí no ha pasado nada, todo funciona bien pero este pueblo es un avispero, se lo digo yo.



jueves, 15 de septiembre de 2016

UN EXTRAÑO. Maruca Zamora.





            Estaba esperando el tren que me trasladaría a Valencia cuando observé a un hombre que pasó a mi lado. Me dejó impactada por su porte elegante, lo seguí con la mirada, no había defecto que ponerle, era alto, delgado, llevaba un maletín. Me pregunté donde iría. Por su aspecto parecía un médico o un hombre de empresa. Y allí estaba preguntándome qué tren salía para Valencia y a qué hora. Yo estaba tan entretenida pensando que no me había dado de cuenta que había vuelto sobre sus pasos y se había acercado. Yo no atinaba a decirle, me puse muy nerviosa al escucharlo y verlo tan cerca, ya que si era guapo de espaldas, de frente no tenía defecto que ponerle. Los ojos eran azules como el cielo, el ángulo del rostro perfecto, el pelo rubio y una voz encantadora.  Pensaba que no podía haber un ser tan guapo. Finalmente reaccioné y pude contestar: el tren sale a las 6’45 y esta es la parada; yo estoy esperando el mismo tren.  Ojalá sea puntual, me contestó, para llegar a tiempo a la entrevista de trabajo.




martes, 14 de junio de 2016

El Pintor, El Artista Maruca Zamora.


 
Obra de Omar Ortiz

            Quizá por mi carácter he vivido en la vida un poco ausente de la realidad, me he volcado en mis grandes pasiones: la pintura, los libros, las aventuras. Han sido lo principal para mí  porque con ellos disfruto como si fuera la mejor fiesta.  Pienso que la lectura te abre la mente, y la inteligencia abre otros caminos hacia la cultura, las letras, la ciencia y el arte.

            He practicado la pintura,  he dedicado años de mi vida a ello para toparme una y otra vez con la desilusión. Creo que no soy mal pintor, será que no era mi momento. Tiendo a ser una persona indecisa, quiero cambiar, decidirme y contar al mundo que valgo para muchas cosas, salir del anonimato, exponer mis trabajos e integrarme en la sociedad. Quizá esté a tiempo de enamorarme y de hacer otras cosas de las que he estado alejado y cambiar de forma de vida.


jueves, 3 de marzo de 2016

LO INTENTARÉ Maruca Zamora



         Solía odiar su sabor y hasta su color, pero algo hizo que aquella tarde empezara a verlo de manera distinta.  Les cuento que nunca las había comido; no me gustaban y hasta el hecho de verlas servidas junto a otra comida, hacía que rechazara el plato entero.  Así fue durante años, no había forma de que intentara siquiera probarlas.
         Aquel día, recibimos una invitación a almorzar en casa de unos amigos y, al sentarnos a la mesa, ¡allí estaba mi enemiga!, servida de primer plato. Cómo hacerle el desaire de no probarlas a mi amiga.  Mi marido, que me observaba, me daba con el pie por debajo de la mesa, indicándome que lo intentara, aunque fuera un poquito.  Me decidí.  ¡Ahí va! ¡Al fin las pude tragar! ¡Bingo!.  Al final no eran tan malas, había valido el esfuerzo.

         A partir de aquella tarde, intento comerlas con frecuencia y prepararlas para mi familia, en crema, ensalada, rellenas.  Ahora me río de mí misma al recordar cuanto tiempo pasé sin probarlas; y de que aún sin hacerlo, dijera que no me gustaban.  Ahora no sólo me gusta su sabor sino hasta el bonito color de …¡la remolacha!.



jueves, 25 de febrero de 2016

LLUVIA DE HIPERBREVES Maruca Zamora



DARLE LA VUELTA A REFRANES CONOCIDOS

1.      A perro gordo todo son lentitudes
2.      A otro hueso con ese perro


CAMBIO DE ROLES


1.      El libro estaba plantado en la estantería mientras que en el árbol se leían los cambios de estación



JUGANDO CON LA LITERALIDAD


1.       Le dí calabazas a mi vecina porque con ellas hace una crema riquísima




jueves, 10 de diciembre de 2015

ESTAFADA Maruca Zamora


Abrí compulsivamente tu carta, presta a sucumbir al deseo de reunirme contigo.  Mientras la abría, soñaba con ese momento que pasó por mi mente tan rápido como un rayo de luz.  Me llevé un disgusto al comprobar que se trataba de una despedida muy cordial, pero muy fría; habías encontrado otro amor y pensabas seguir ese nuevo camino, en el que yo no tenía cabida.
Me senté y comencé a analizar mi vida.  La había dedicado enteramente a ti y ahora me sentía sola, abandonada, engañada.  En un acto de rebeldía, me llené de valor pensando que debía tratar de rehacer mi vida, que el mundo no se acababa, aunque sabía que me costaría dolor y sufrimiento, ya no era tan joven, y el tiempo había pasado, me sentía estafada y vacía.
Pese a todo, me prometí salir de este paso, por dignidad y orgullo lo voy a lograr.  Empiezo en este mismo momento.  Has dejado de existir para mí.





jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS ABUELOS QUE BORDAN Maruca Zamora.






         Los abuelos de la isla de Kopros bordan canoas en los campos, a orillas del lago. Usan hilos de seda, oro y plata, pero ¿cómo lo hacen?.  No usan aguja ni dedal, sino varios palitos y tintas que ellos mismos preparan y, con tan poco  y escaso material que  para ellos son como hilos de oro y plata, más el ingrediente mágico de su gran imaginación, bordan verdaderas maravillas.



jueves, 5 de noviembre de 2015

CASTILLO 31 Maruca Zamora.



         Hacía poco tiempo que Ángel y Sofía se habían trasladado a la calle Atalaya nº28.
         Sofía comentaba con Ángel que le parecía extraño que en la casa que estaba frente a ellos, entraran y salieran tantas personas a todas horas y todos los días y que  incluso algunos de los visitantes le hayan preguntado por un anuncio en la prensa en el que aparecía su calle con el nombre de Castillo 31.  El número 31 es la casa de enfrente pero ésta no es la calle Castillo, contestaba ella invariablemente, aunque mirándola con detenimiento se podría pensar que pudiera haber sido un castillo, ahora  bastante deteriorado. No conocían a los dueños ya que eran nuevos en la zona, pero Sofía  cada día recelaba más de sus vecinos; sospechaba que era la casa que buscaban pero se preguntaba por qué tanta gente buscaba la misma dirección.
         Un día intentando localizar en la guía telefónica un electricista tropezó con un anuncio y su asombro fue mayúsculo cuando vio un letrero de media página que decía:
           Centro Astral, Tarotista, Invocador y liberador de la Luz en la Oscuridad. Castillo 31
        Ofrecemos ayuda espiritual y el arte de echar las cartas.


         Al fin, Sofía comprendió por qué tanta gente acudía a su calle en busca de Castillo 31.


jueves, 29 de octubre de 2015

HILVANANDO IDEAS Maruca Zamora.



            Me he propuesto en muchas ocasiones cómo poder ayudar a alguien, diferentes maneras de hacerlo han pasado por mi mente.
         Hace un año, empecé a hilvanar una idea que finalmente me propuse llevar a cabo y sí, con esfuerzo, la idea dio sus frutos.  Espero que este año pueda volver a hacerlo y así sentirme igualmente recompensada por lograrlo.
         Lo que en ese momento me motivó fue ver por los medios de comunicación  las miserias,  contratiempos y enfermedades que sufren algunos países; una de ellas la epidemia del Ébola, como tantas otras que aparecen cada día.  Me conciencié de que podía hacer algo y me asaltaron algunas ideas para ayudar. En esa ocasión decidí ponerlo en práctica, empecé por comentarlo y solicitar ayuda a diferentes instituciones y personas para que me concedieran las autorizaciones para poder participar en un “mercadillo solidario” que se celebraba en Santa Cruz y La Laguna.  Contacté con la ONG a la que pretendía ayudar y ellos me animaron en mi iniciativa de ayuda. Pero, como en todas las cosas que se intentan hacer, podemos encontrarnos con personas de mente un poco torcida. Así me ocurrió. En mi camino se presentó alguien que, al plantearle mi propósito, me comentó que lo que yo pretendía hacer podría ser para mi propio beneficio. Esas palabras me molestaron muchísimo, pero con toda la educación y calma que pude, le contesté “usted no me conoce, por lo tanto es libre de pensar lo que quiera pero esa no es mi intención” y salí de allí con mucho disgusto.  Este insidioso comentario no me ha desanimó a seguir   y finalmente mi iniciativa fue un éxito.
 Espero que mi pequeña aportación, como las de muchos otros socios y amigos, sirva para ayudar a esos profesionales tan entregados y humanitarios como son “Médicos sin fronteras”,  los cuales ayudan en tantas calamidades que tienen esos países donde ellos están presentes.
         A cada paso que he dado y con mi poca experiencia en este mundo de solidaridad, me he encontrado personas increíbles; esto me ha permitido conocer a un grupo de mujeres muy valientes que, olvidándose de sus enfermedades y sus problemas, se dedican a ayudar a otras a soportar la carga tan pesada que por desgracia les ha tocado llevar.
         Mi admiración por la “Asociación AMATE” y su labor y la entrega de esas mujeres para ayudar a otras que pasan por lo que ellas ya pasaron y conocen. Me llena de orgullo poder colaborar aunque sea con  pequeñas aportaciones. Lo que ellas hacen es hilvanar una costura muy larga de ayudas y luchas.  Yo sólo soy una cabecita de alfiler o una pequeña puntada en ese largo hilván.  Espero seguir siempre presente y contribuir a seguir hilvanando y cosiendo ideas solidarias.



jueves, 22 de octubre de 2015

LA HISTORIA DE MI PELO Maruca Zamora.





            Aún recuerdo unos  lindos tirabuzones rubios que me bajaban por la espalda. Cuando iba para el colegio, me ponían unos bonitos lazos blancos.  Esos cabellos rubios, con el tiempo, fueron cambiando de color, hasta convertirse en una melena ondulada y rojiza como una zanahoria. No comprendí nunca esos cambios de color que llamaban tanto la atención, sobre todo con mi piel morena. Algunos piropos recibí refiriéndose a mi pelo.  Me gustaba llevarlo suelto, que el viento lo batiera. Yo me esmeraba en su cuidado.
            Años más tarde, esa melena rojiza se fue oscureciendo hasta ser castaño oscuro aunque aun así se veía bonito. Era suave y brillante y cuando lo peinaba hacía lo que quería con él.
             Pero, como todo, poco a poco mi pelo fue cambiando. Empezaron a aparecer las canas, dejó de gustarme tenerlo largo y me lo corté. Desde entonces lo llevo corto, también porque es más cómodo, práctico y fácil de arreglar. Pese a todo, me parece que mi pelo sigue siendo bonito, no como era antes, pero en fin, lo principal es que yo me lo crea.




jueves, 24 de septiembre de 2015

EJERCICIOS NARRATIVOS TALLER NARRANDO CADA JUEVES

Chic@s, narrar puede ser un juego muy divertido, si logramos vencer el miedo de dejarnos llevar por la imaginación; mucho más si, al hacerlo, nos apoyamos en el sentido del humor, o en la poética propia y personal que todos poseemos.  Estos microrrelatos son una buena muestra de ello.  Gracias por ser tan receptivos con los retos a los que los lanzo cada semana.  ¡Yo disfruto tremendamente escuchándolos! 





TENGO UNOS ZAPATOS   Lali Marcelino
Tengo unos zapatos que, cada vez que salen de su hogar, chirrían, gimen, se quejan… Por todo eso, antes de que terminen en la Uvi, he decidido jubilarlos.

TENGO UNAS TIJERAS    Ana Rosa Benítez
Tengo unas tijeras que cortan tan profundamente que te sangra el alma

TENGO UNOS GUANTES   Alicia Carmen
Tengo unos guantes que hacen que pierda los estribos; son tas resbaladizos que mis amigos ya no creen en mi seriedad

TENGO UNAS TIJERAS   Roberto.es
Tengo unas tijeras que están locas porque se niegan a cortar.  Ellas dicen que han nacido para bailar y giran sobre sí mismas y se abren en espagat.  Les gusta cortar figurines y telas maravillosas por lo delicados que son sus filos.

TENGO UNOS GUANTES   Maruca Zamora
Tengo unos guantes que me sacan de apuros muchas veces.  Los tengo siempre en la cartera y, en algunas ocasiones, guardo en ellos mi móvil, en otras lo uso de monedero y, con frecuencia ocurre que cuando los necesito para el frío, no puedo usarlos porque están ocupados en otra cosa.

TENGO UNOS ZAPATOS  Esther Morales
Tengo unos zapatos que salen de fiesta en fiesta porque les encanta conocer a la gente y sus historias.  Por eso en cuanto pueden, viajan de país en país para traer  sus suelas cargadas de experiencias.  Cuando regresan a la zapatera, son la envidia de los compañeros que, sosos y aburridos, oyen sus cuentos.


TENGO UNAS MUÑECAS  Lali Marcelino

Tengo unas muñecas en el baúl de los recuerdos que estoy pensando regalar y, cada vez que lo intento, me es imposible, porque cada una de ellas, me dice que no con su mirada.

TENGO UNOS RULOS DE PELO   Roberto.es
Tengo unos rulos de pelo que prefieren enrollarse con los cables del ordenador antes que liarse con melenas


TENGO UN CARTÓN DE HUEVOS  Ana Rosa Benítez

Tengo un cartón de huevos que me persigue desde hace un año.  Yo creo que me ha confundido con la gallina que los puso


martes, 18 de agosto de 2015

DICHOS. Maruca Zamora.





Genio y figura hasta la sepultura decía Carmen al hablar con su hija que siempre quería salirse con la suya, mira que quien siembra vientos recoge tempestades, le decía, trata de llevarte bien con tus compañeros de trabajo, igualmente en tu casa con los tuyos porque si no…, la vida es complicada, no puede ser siempre lo que tú dispongas y que los demás acaten tus ideas y órdenes, aunque sean muy buenas, hay que hacer el bien y no mirar a quien, te aconsejo  porque cuatro ojos vean más que dos.
Carmen aconsejaba a su hija tratando de convencerla pero con su carácter y forma de ser poco lograría, aún así, no cejaba en su empeño no quería tirar la toalla porque creía que Lidia terminaría por darse cuenta de que la terquedad y el egoísmo no la conducirían a  nada, que hay momentos en que es mejor la maña que la fuerza y nunca se debe decir de esta agua no beberé.


jueves, 13 de agosto de 2015

LA LLAMADA. Maruca Zamora.





-      -   Sí, diga.
-        - Soy Maribel, de artesanía, ¿cómo estás?.
-       -  Bien y ¿tú?.
-        - Bien, bien gracias, ¿qué sabes de Maikel?.
-       - Ya estará para regresar.
-         -A ver si nos visita.
-         -Sí, ya falta poco para que por fin me crea que esté aquí.
-     -    Bueno, me alegro por ti y por él, que venga y descanse un tiempo. Mira Angélica, te llamo para comunicarte que el día 17 son los exámenes de muñequería para que estés en la selección de nuevos artesanos en esa especialidad y emitir los carnets de artesano.
-        - Bueno ahí estaré, si no hay ningún inconveniente.

-         -Gracias Angélica, contamos contigo, te esperamos.

jueves, 18 de junio de 2015

SER OTRO Maruca Zamora



Harto de la vida de funcionario público tras una ventanilla, Pedro decide después de haberlo pensado muchas veces, ser otro hombre, cambiar su vida.
Estoy cansado de hacer lo mismo día tras día –se decía –siempre igual, me levanto, me visto, me desayuno y salgo a la oficina; de pensarlo me siento mal.  Esa rutina no la soporto más  –cavilaba –qué trabajo tan aburrido, no hago nado que me haga feliz.  Mi labor es repetitivo, estresante, no me gusta.  Me dirán loco pero no voy a venir más a esta oficina, lo decidí.  Voy a hacer lo que siempre me ha gustado: trabajar la tierra.  Me voy a dedicar a la agricultura ecológica; es un mundo que siempre me ha apasionado: hacer los semilleros, trasplantar las matas, ver cómo crecen y florecen hasta dar frutos.  Eso sí me hace ilusión y me hace sentir libre.  No más oficinas, ni jefes que me den órdenes.  Quiero sentarme a contemplar el atardecer, cuando el sol se pierda en el horizonte, poder dedicarle tiempo a mis amigos y a mi familia, aunque ésta me dice que lo que voy a hacer es un disparate.  No me quiero morir de hastío y aburrimiento, les contesto.  Lo quiero intentar, espero que me salga bien.  Confieso que tengo miedo pero ¡caray!, estoy dispuesto a cambiar de vida, a hacer algo que me guste y ese plan me encanta, aunque el cambio sea drástico.  Ya lo decidí, no voy a volverme atrás.
Al día siguiente, en lugar de ir a la oficina, Pedro fue a su pequeña finca.  Intentó hacer algo que no había hecho nunca.  Se sintió extraño, por un momento le asaltaron las dudas.
Estoy haciendo una locura –pensó– es cambiar toda mi vida y la de mi familia.
El caso es que siguió adelante, cada día se siente más a gusto. Le encanta ver crecer sus plantas.
Soy otro hombre –concluye Pedro –ya no vivo amargado ni de mal humor, parezco otra persona completamente distinta a la que era, encontré mi sitio.
Alzando la mirada y los brazos al cielo, Pedro exclama:
–¡Soy libre, soy feliz, soy otra persona!


jueves, 7 de mayo de 2015

HOMBRES QUE NO AMABAN A LOS NIÑOS Maruca Zamora






             Aunque parezca mentira, los hay. Algunos, si pudieran, hasta no les permitirían nacer, otros, si son niñas, son capaces de venderlas, maltratarlas sicológica y físicamente, pegándoles y abusando de ellas. Igual si son niños, obligándoles a hacer cosas que su mente de niños no comprenden; entre otras, obligándoles a odiar a sus propios padres y amigos, poniéndoles un arma en las manos para disparar contra toda persona, incluso a su propia familia y todo  por defender unas ideas criminales y absurdas.  Nosotros, que estamos al otro lado y vemos en nuestro televisor  esas atrocidades, no nos molestamos mucho en pensar cómo poder ayudar, hacer algo, presionando a nuestros respectivos gobiernos que tendrían el deber de acabar con esa lacra, dando castigos ejemplares. Ellos miran para otra parte, y a los gobernantes suyos, de los propios países donde pasan los mayores desastres, no les importa, no piensan en que son seres inocentes y vulnerables. Aun mirando sus caritas, no son capaces de pensar que a los niños hay que protegerlos, nunca hacerles daño, ya que ellos serán el futuro del mundo.