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jueves, 5 de julio de 2018

FUERON SOLO CINCO SEMANAS Alicia Carmen






   Cuando  pienso  que  solo  fueron  cinco  semanas, un  poquito  más  de  un  mes, me  pregunto:   ¿cómo  puede  ser?
   En  tan  escaso  tiempo has  dejado  marcada  mi  vida  para  siempre   y  para  bien, pues  cuando  veo un  hermoso   amanecer, unas  flores  queriendo  brotar o  llegan  a  mis  oídos  nuestras  canciones  favoritas, se  me  dibuja una  dulce  sonrisa  en  los  labios  y  los  ojos  me  brillan .
   Si  cariño,  eres  un  bello  recuerdo y , a  propósito , sabes lo  que  significa  "recordar " ?. Significa   volver  a  pasar  por   el  corazón.   Y  por  eso  me  gusta  tanto  recordar   esas cinco  semanas, pues  de  ese  modo  mi  corazón vuelve a  latir con  dulzura, con  amor, suavemente.
 
   Y  he  podido  sobrevivir sabiendo que  esas  semanas  nunca  más volverán  a  repetirse, pero  no  importa,  lo  que  cuenta  es  todo lo  que me  hiciste sentir; no  quiero  saber  lo  que  sentiste  tú.




sábado, 23 de junio de 2018

UNA CARTA PARA MARÍA Alicia Carmen







         Hola, María, ¿cómo amaneciste hoy? ¿No te olvidaste de tomar tu pastilla, verdad? No creas, yo ya me estaba olvidando de la mía.  Pues verás, como tantas veces me sucede, me he vuelto a acordar del día en que nos conocimos: el pueblo estaba celebrando su verbena anual y no sé cómo, empezamos a conversar y descubrimos que teníamos tantas cosas en común.  Habíamos nacido en pueblos cercanos, en el mismo año, nuestros padres ya se conocían; como dirían los sabios: vidas paralelas.  Allí decidimos que más que amigas, seríamos hermanas.
         Durante nuestras caminatas por el pueblo, admirábamos con nuestros ojos ávidos de novedades, las bellezas de aquel entorno: las flores silvestres bordeando las veredas nos fascinaban, las sencillas campanillas, las tímidas violetas, las margaritas queriendo imitar al sol y sobre todo, la fragancia embriagadora de la lavanda. María, si cierras los ojos por un instante, todo esto volverá a manifestarse.
         Fue en un mes de julio cuando le regalaste un hibisco a mi hija, para que se lo pusiera en el pelo.  Estaba guapa con su traje de llanera en el acto de fin de curso.  Yo, por mi parte, le regalé a tu hermana pequeña  una orquídea cuando cumplió quince años. Ahora que voy desgranando estos acontecimientos, pienso que las flores han sido muy importantes a lo largo de nuestras vidas. 
         Si bien es cierto que fuimos unas jovencitas soñadoras y algo atolondradas, nunca sentimos celos ni hubo competencia entre nosotras, siempre nos apoyamos y nos alegramos de los logros de cada una.  Por eso, María, el día que mandaron aquel precioso ramo de flores a tu casa, cuando yo estaba pasando en ella una temporada, nos quedamos alarmadas, algo preocupadas e inseguras, con el corazón acelerado.  ¿Para quién sería? ¿A cuál de las dos iba dirigido?.  No lo sabíamos, no había tarjeta, estábamos intrigadas; era el primer ramo de flores que recibíamos.
         A los pocos segundos, que nos parecieron años, sonó el timbre de la puerta.
         –Disculpen, señoritas, ha habido un error, el ramo es para el tercer piso y no para la planta baja–dijo el repartidor.
         De esta forma tan abrupta, se aclaró el misterio.  ¿Te acuerdas, amiga, como después de digerido el chasco nos desternillamos de la risa?  Estoy segura de que ahora mismo te estás riendo, me encantaría que así fuera.  Nunca lo olvides, María, recordar es vivir.





jueves, 22 de febrero de 2018

DESDE UNA EMOCIÓN Alicia Carmen





No, por favor, no intentes apoderarte de mí.  Haría lo que fuera por no sentirte, apártate.  No quiero que por tu culpa se me pongan los ojos rojos, los dientes apretados y esa dolorosa contracción en la mandíbula.  Por eso, prefiero apagar la televisión, no encender el internet y mucho menos que me hablen por Skype.  Mis manos están sudorosas y frías y ya están empezando a temblar.  Siento demasiada ira.



jueves, 8 de febrero de 2018

Alicia Carmen UNA HORA EN LA VIDA DE…




         Pues sí, en una hora sucedía todo de lunes a viernes y a las seis de la mañana. Yo me sentía como James Steward y Grace Kelly, en la película “La ventana indiscreta”, “Sólo me faltaban los prismáticos”.
Justo a esa hora se encendía la luz de la cocina del piso que me quedaba enfrente.  Yo sólo necesitaba incorporarme un poco de mi cama y ver el espectáculo. En ese momento ella aparecía con su pelo alborotado, su bata vieja y mal abrochada, sus zapatillas deshilachadas arrastrándose por la cocina. Con desgana comenzaba a preparar el café, a calentar la leche, a tostar el pan. Traía la mermelada, la mantequilla, volvía a abrir la nevera, ahora le tocaba a los huevos, la tocineta. A través de las ventanas entreabiertas me llegaba el aroma, sí, supongo que era buena cocinera.
         Momentos después aparecían los niños, eran tres. La mayor siempre tratando de subirse la falda, enrollándola en la cintura y los más pequeños protestaban, quizás querían panquecas con miel, eso yo no lo oía, o porque la leche estaba demasiado caliente, o la tocineta fría. Ella sin inmutarse, seguía trajinando y soportando los malos humores mañaneros.
De repente aparecía el esposo bien trajeado, siempre con unas elegantes corbatas y el pelo engominado y por sus gestos parece que le exigía a su mujer, que en vez de huevos fritos quería tortilla o que en lugar del café, hoy le apetecía un té.
Por fin todos parecían satisfechos, los hijos agarraban sus mochilas y se despedían con un tímido movimiento de sus manos y el padre le daba un beso fugaz en la mejilla. Todo estaba en calma y ahora ella se sentaba, tomaba un sorbito de su bebida preferida y pensaba en las tareas que seguían a continuación: lavar la ropa, fregar el piso, preparar almuerzo y cena y un largo etcétera. En ese momento empezaba de verdad su día.
        
Se acercaba al tocadiscos y ponía a todo volumen música bailable: mambo, bolero, cha-cha-cha…cuánto más movida mejor. Se descalzaba, se hacía una coleta en el pelo y fuera esa horrible bata…y ¡a bailar! Su cuerpo se volvía un torbellino, movimientos voluptuosos, insinuantes…jamás vi una bailarina profesional moviéndose con ese estilo. Vaya ritmo, todo sensualidad, su cuerpo parecía flotar.
        
Una sola hora en la vida de una mujer dan para mucho.
        


miércoles, 7 de febrero de 2018

¿QUÉ ES UNA FLOR? Alicia Carmen



Cómo responder a esa pregunta si soy, como soy, una  pija  treintañera  y  superficial y si quien me lo pregunta, además, es un extraterrestre?

   ¡Oye  tío, tan  viejo  y  no sabes lo  que  es una  flor?  Pues no  veas si  eres  raro, pero   vale,  ¡mucho  gusto !
   Ay!! , me  has  roto mi  uñita,  ¡¡qué   desgracia!! ,   ahora  qué  hago  si  me llaman para  el  casting, yo  que  ya  llevo   puestos  mi  sujetador y  mis  bragas sexis y … ¿no  ves  mis  pantalones apretados  luciendo  culete ? 
   Y,  pensando  en  mi  novio ,  yo  lo  quiero  cantidad,  pero  es  un poco  raro  y  no  le  gustará que  no  esté  a  la  última.
   Así  es  que  porfa  please , no  te  enfades pero  hasta  el  García  Sanabria   no  puedo  acompañarte.  Te  lo juro   por  Snoopy, yo  soy  buena  chica  pero  mi  físico es  primero  y  hoy  me  toca  gimnasio. ¿Sabes?   es  duro siempre  mantenerse  jóven  y  emperifollada.    Y  qué  te  parece  mi  bolso  XXL?   
Allí   cabe la plancha para  el  pelo, la  lámpara  para ponerme  morena y  hasta mi perri  asomándose con  su  lacito  rosa.
   Ah  , no  me  acordaba,  tú quieres  saber  lo  que  es  una  flor, pues  mira , me  bajo  los  pantalones y  aquí  atrás donde  la  espalda  cambia  su  nombre, ves  ese  tatuaje ?  .. Es  una  flor, pues  ya  la  viste , se  llama   margarita.
   Ya, vale, he  cumplido, ahora  adiós  que me  voy  a  un  concierto  de  rock .  



miércoles, 31 de enero de 2018

EL ARCOIRIS Alicia Carmen



Mi nieta se acurrucó a mi lado con su gatito en brazos y me susurró: abuela cuéntame un cuento pero no de esos de princesas y castillos que ya me los conozco todos.
Bueno nena, vamos a taparnos los tres con la mantita y te aseguro que te gustará: piensa en un pueblito bien pequeño sobre una colina,  pero no creas,  tenía su iglesia, farmacia, panadería, librería y un joven médico o sea todo lo que las personas necesitamos para sobrevivir.
Una espléndida tarde, llegó a esta adormecida comarca un circo, con todo el estruendo y la fanfarria que eran capaces de producir los tambores, las trompetas, los trapecistas haciendo equilibrismo, la mujer barbuda cantando, el hombre mono saltando de un lado a otro y también…un gato. El gato montado encima de un elefante parecía un emperador, como si todos debieran rendirle pleitesía, además tenía puestos unos estrafalarios anteojos.
El día de la inauguración del espectáculo, las personas más importantes del pueblo fueron a saludar al director de la compañía que estaba en medio de la carpa, rodeado de un público entregado.
Primero se acercó el alcalde. En ese momento al gato que estaba sobre un taburete, se le cayeron los anteojos y lo miró el pobre hombre que al parecer no era muy honesto, cambió de color y se volvió violeta. Al mirarle, su mujer se acercó asustada, el gato desvió la mirada y ella, que se decía en el pueblo era envidiosa, se volvió de color verde. En vista de los acontecimientos el recaudador de impuestos quiso arreglar el asunto pero también a él lo miró el gato y se convirtió en un tono gris que no era nada agradable. El panadero, que acostumbraba a aumentar los precios en su negocio, empezó a gesticular, el gato le lanzó su poderosa mirada y tomó un color amarillo que asustaba. La hija del farmacéutico secretamente enamorada del médico se quiso marchar pero el gato la miró fijamente y se puso absolutamente escarlata.
-¿Por qué pasaron esas cosas?-, me preguntó mi nieta. Bueno…era un gato mágico, no me lo he inventado, lo vi en la película…”Un día, un gato”.
El gato fue el encargado de revelar las profundas verdades que oculta el alma humana, lamentablemente los puso en evidencia.
-Espero mi nena que si algún día te tropiezas con ese gato permanezcas con tu mismo color.
-Abuela, estás toda roja.

-Sí mi niña, tú también, eso es por el chocolate caliente que nos estamos tomando.


miércoles, 10 de enero de 2018

¿Y QUÉ PASÓ DESPUÉS? Alicia Carmen





Él es un hombre apuesto además de millonario y está profundamente enamorado de Vivian. Ella no puede creer como su suerte ha cambiado. Viste solo ropas elegantes, de buen gusto, claro que ha necesitado asesorarse, pero como es tan bonita, todo lo luce bien.

Esa noche, como tantas otras, se acicalaron para ir a una importante recepción. Ya en medio del bullicio, cada uno quedó en diferentes estancias. A ella se le acercó un camarero para ofrecerle una copa de champán, sus ojos la miraron sin poder creer lo que veían;

-Pero…si eres Vivian, estás bellísima, pero no eres mi Vivian. Ella inmediatamente reconoció a Iván, el chico que la trastornaba años atrás, al que jamás cobraba por sus servicios, es más, le encantaba estar con él, disfrutar de lo que la vida les ofrecía.

Se le revolvieron sus recuerdos, las mariposas estomacales volvieron a volar, pero no, ahora no podrá ser, pensó, tengo otra vida, otras metas.

-Vamos, le dijo Iván, a recordar tiempos pasados, aunque sea una sola vez más. Vivian se sintió vulnerable,  incapaz de resistir esa tentación. Todo su organismo gritaba…”sólo una vez más”. Se alejaron de la concurrencia y allí detrás de unos arbustos del jardín, sus cuerpos les dijeron que no se habían olvidado.

Al terminar la reunión, Edward le dio gentilmente la mano ayudándola a entrar en la limusina. Cuando el vehículo se detuvo…Edward le dijo;
-Puedes bajar…Ella, extrañada, miró y se encontró con el barrio más bajo y peligroso de Los Ángeles…aquí te devuelvo, esto es lo que te gusta.



martes, 24 de octubre de 2017

QUIERO SABER - Alicia Carmen



   Amiga Susana:
 ¿Por qué tú siempre adivinas lo  que quiero  decir? ¿Por qué,  si no he  terminado de hablar, ya  tú sabes a lo  que me voy  a referir?   Pues ahora te  preguntaré, ya  que  todo lo  sabes:
   ¿Dime por qué cuando hablo de ella me tiembla la voz? ¿Por qué  lloro sin poderlo remediar los  días Miércoles Santos acordándome de las veces que le llevé su orquídea, del más  exótico color  púrpura, a nuestro Nazareno de San Pablo?
 Y  también cuando llega  a mi mente las veces que me instalé delante del televisor sabiendo que me  esperaban cuatro   horas de incertidumbre  hasta conocer el nombre de  nuestra Miss y aplaudirla o decir que todo  estuvo  arreglado en una noche  tan linda  como  esta.
   O por qué se me pone  una sonrisa cálida  al evocar la  escena  de mis hijos  lanzando caramelos a los niños que  gritaban entusiasmados en las  esquinas, durante el Carnaval:  ¡Aquí es!  ¡Aquí  es !  ¡Aquí  es !
   Ah,  y  no sé  si   lo  sabes, pero  alguna vez  pertenecí  a  una  tribu: la  de  los  Ta  Barato.

   Dime amiga, ¿por qué  siento esta  nostalgia? ¿por qué  es  mejor que  no  siga recordando?,  ¿tú  lo  sabes?


jueves, 13 de octubre de 2016

COSTUMBRES EXTRAÑAS Alicia Carmen



Me desperté sobresaltada, con el cabello mojado de tanto sudor y seguro que grité porque desde la puerta entreabierta de mi dormitorio asomaba la pálida cara de mi madre que, con voz temblorosa, me preguntó:
-¿Qué te pasa, hija? ¿Estás bien?
-Es el olor a quemado, mamá.  Al pobre hombre lo están devorando las llamas, encima lo han ahorcado y se está balanceando en lo más alto del árbol del patio.

-¡Por Dios, hija!, es que has tenido una pesadilla, te dije que no vieras la película Domingo de Resurrección, acuérdate que es una tradición, es solo un monigote relleno de ropa vieja al que hacen pagar las maldades de algún personaje y el pueblo descarga su ira en estas fechas.  Sabrá Dios cómo será el testamento pero, ¿cómo te hubieras puesto si te hubiera pasado la terrible visión que tuvimos tu padre y yo un día en que por ser festivo, decidimos pasear por los alrededores de Caracas?  Todo estaba en paz y cuando llegamos al pueblo muy lindo que se llama San Francisco de Yare, de repente aparecieron diablos por todas partes y eso no era una película, era la pura realidad, todos vestidos de rojo, con capas, máscaras grotescas, adornos con cruces y escapularios y sonando marcas y blandiendo látigos que llevaban en las manos; eso sí que era terrorífico.  Luego me enteré de que es una tradición de Corpus Christi; una danza ritual donde el bien triunfa sobre el mal, donde los diablos danzan y rezan.  Hija, será mejor que te vistas, yo te invito a almorzar una arepas de chicharrón con una polarcita.


lunes, 26 de septiembre de 2016

VERANO DEL 70 Alicia Carmen



         El anciano encontró la llave en la acera e inmediatamente pensó: es de un coche. Vaya, será de éste o de este otro, pero ninguno de los dos arrancaron.  Con sus pies cansados pero ilusionado, soñando con la recompensa, pasó la calle, probó las llaves en un descapotable precioso y sí…, esas eran las apropiadas y se quedó rumiando, ¿por qué desaprovechar aquella oportunidad?.  Jamás tendré un descapotable último modelo y ahora está al alcance de mi mano, nunca mejor dicho.  Y así, sin pensarlo más se metió dentro del coche y arrancó, no sin cierto esfuerzo pues sus piernas no eran las de antes.
         Al llegar a la esquina, se encontró con Inés, su amor secreto; una chica treinta años menor que él, que le ha hecho creer que sus solapados piropos.  Sube, le gritó el anciano y ella, sabrá Dios por qué, obedeció.  A toda velocidad, enfilaron hacia las afueras de la ciudad. Te invito a una cerveza, exclamó él y frenó violentamente al ver un bar de carretera y zas!!, chocó de frente con un camión, todo por mirar embobado a la, según él, bellísima Inés.
         El camionero bajó y de malos modos, le reclamó al anciano el desperfecto en su vehículo.  Como el pobre hombre no tenía documentación, ni dinero para pagar, el camionero sacó una cabilla y pan!! le rompió los cristales del coche y le explicó con gran cortesía que considerara la deuda cancelada y que podía irse tranquilo.  Inés, aterrorizada, le ordenó al anciano que dieran media vuelta y así lo hicieron.
         Al llegar, ella salió corriendo del coche y lo miró furiosa, llamándolo viejo loco.  El pobre, todo tembloroso, agarró las llaves del coche y con rabia las escondió en el bolso de Inés que, con las prisas, lo había dejado olvidado.  Y salió trastabillando a esconderse en su casa.

         Su mujer seguro que lo recibirá con amor, no como la pérfida de Inés que pronto recibirá su merecido y que lo sepa, ¡yo no estoy viejo!



martes, 13 de septiembre de 2016

NOSTALGIA. Alicia Carmen.





            Hoy vi su foto en un periódico e inmediatamente me pregunté: ¿Será para bien o para mal?
            Es para mal. Acaba de fallecer,  se terminó su paso por la vida. ¡¡Cuántas vivencias, cuántos aromas, cuántas novedades!!
            Mis ojos se llenan de luz y color, ella me ha transportado a un mundo que hace tiempo caducó, esa foto ha disparado hermosos sentimientos. He notado la exquisita fragancia de las flores silvestres, de la naturaleza, inmensa y suave a la vez.
            Ella fue una reina de belleza singular, cuando la conocí era muy joven y también ingenua, encantadora. Ahora, ya estaba mayor pero conservaba la frescura de su lejana juventud. Representaba el país bonito, alegre y amable, hasta algunas arepas fueron bautizadas con su nombre.
            Las canciones de la época nos hablan de su paso por el Caminito de Guarenas, de los Cadetes donde la marina tiene un barco y la aviación tiene un avión y de la Caracas vieja que se va con  los años, en la que con cada reja que dejamos de ver se va un idilio, se va un romance, se va el recuerdo de nuestro ayer.
            Esa nostalgia también la sentí cuando no pude observar los maravillosos amaneceres de La Laguna, el paso de los niños uniformados hacia nuestro cercano colegio, los divinos efluvios de la panadería de la esquina, los paraguas de increíbles colores de los flamboyanes que próximamente volverán a florecer.

            Pero lo que más extrañé fueron mis clases de narrativa. Cada jueves sentía el impulso de buscar mi cartera y llegar hasta la Plaza del Tranvía, necesitaba ese calor hermano que se respira en mi clase en cualquier época del año.


martes, 14 de junio de 2016

ECLIPSE TOTAL. Alicia Carmen.




            Amigo, se lo digo de verdad a mi edad me siento un viejo, solo estoy a gusto con mis zapatillas gastadas, el arrugado batín y mi infaltable pipa. Y, ¿lo oye usted?, mi televisor eternamente encendido, aunque yo no le preste atención.
            Bueno, por supuesto están mis libros, ¿qué sería de mí sin ellos? Penetro en otras vidas quizás más tristes que la mía, me ayudan a resignarme, ya sabe, mal de muchos, consuelo de… Bueno, por lo menos me distraen, pero eso sí, que los autores sean hombres; nosotros somos nobles y sinceros.
            Le haré otra confidencia. De niño todos decían que tenía facultades para ser un excelente pintor. Mis bocetos eran muy buenos y yo me sentía muy orgulloso de mi afición, quería ser un gran artista…
            Amigo, no sé por qué le cuento estas intimidades pero le diré que con el paso del tiempo me fue imposible desprenderme de esta timidez que me atenaza, así es que mi balcón era el sitio ideal para ver a las chicas y por eso descubrí en el jardín de al lado a una joven preciosa que me inspiró y comencé a pintarla, la imaginé de mil formas, regando sus flores, en la playa, en la calle, bajo la lluvia, llegué a obsesionarme, es la verdad y ella sin enterarse.
            Le daré una sorpresa, pensé, cuando tenga terminados varios cuadros me atreveré, se los enseñaré y le encantará que los exponga para que todos puedan disfrutar de su inigualable belleza.
            Y llegó el día, me armé de valor, bajé corriendo las escaleras, y toqué el timbre de su casa: ¡silencio sepulcral!. La puerta entreabierta me permitió pasar, no sé cómo me atreví a tanto.  Avancé y oí unas voces provenientes de la alcoba, y fue como una visión inesperada, estaba ella desnuda sobre la cama en una postura que jamás le habría atribuido, ese cuadro yo nunca lo hubiera pintado, ¿dónde habrá quedado mi idealizada joven?.
            De pronto, ¡sentí un flash! Le estaban tomando fotos, ¿las iba a vender? ¿Se trataba de pornografía? ¿Perversión? No lo sabré nunca porque  salí disparado con mis ilusiones rotas.
            Yo ya no expondría mis queridos cuadros con una joven de mirada diáfana, dulce inocente, ¿no le parece? Sería un engaño, ella no merece ser recordada como alguien así, para mí todo se derrumbó es más ya no me interesa pintar, me siento estafado, mi vida ya no tiene sentido.
            Espero que usted me comprenda, soy demasiado sensible, pero amigo, no lo puedo evitar, así somos los artistas.



lunes, 6 de junio de 2016

LA DEUDA Alicia Carmen.





            Oh Dios mío, oh Dios mío, qué desastre, ¿qué habrá sucedido?. No, por favor, mi Dios, no me castigues así, en el fondo no soy tan mala, sólo he sido una persona mimada. Sí, siempre tuve lo que quise, ¿es mi culpa?.  No lo creo, los que me rodeaban me hicieron la vida muy fácil, demasiado diría yo y simplemente no fui capaz de superar mi primer fracaso.
            Oh, señor, debería preguntar a uno de los sobrevivientes cómo se llama el barco accidentado, debería tener la certeza. En el caso que sea el “Costa de las Buganvillas”, yo también me hundiré, ya mi vida no tendrá sentido y cada vez que vea a un niño preferiré haber muerto.
            Tenía tantas ilusiones, soñaba ser una mujer responsable compartir con mi hijo tantas cosas que le podía ofrecer, nosotros dos, con mi amor él no necesitaría de nadie más.
            Odio las leyes que permiten a los padres compartir vacaciones con los niños.
            Desde  que nos divorciamos siempre habrá evitado que se llevara lejos a mi Alberto esta vez un estúpido enfado hizo que él escogiera a su padre para pasar las vacaciones navideñas.
            Me sentiré culpable toda la vida, si le ha pasado algo.
            Oh Dios no permitas que lo que dije en un momento de rabia se materialice: ¡¡Qué les vaya mal!!, les grité a los dos por dejarme aquí sola y desesperada…

            Este espantoso recuerdo no me dejará vivir, así es que ya sé que nado bastante mal, pero no me importa, allá voy de todas maneras, si no lo encuentro, si no es su barco, rescataré a otros, me sentiré aliviada, esa será mi manera de agradecer que mi hijo está a salvo.


jueves, 3 de marzo de 2016

SINSABORES Alicia Carmen





Solía odiar el arroz con leche pero algo hizo que aquella tarde empezara a verlo de manera distinta.  Les cuento que estaba yo sentada en los escalones de la entrada de mi casa y debía tener una imagen deplorable pues, las lágrimas estaban a punto de aflorar, los calcetines uno arriba y otro abajo, sin ninguna gana de arreglarlos, el cintillo de mi cabello de medio lado…¡qué patético!.
A mis pocos años, me desesperaba que algunas compañeras fueran tan ostentosas.  Cada cumpleaños era un martirio.  Llevaban sus regalos al colegio, a lucirlos: a mí me regalaron los zarcillos, a mí la pulsera y a la más pija, el collar y…¡todos! con mi piedra favorita: Rosa de Francia.  ¡Dios Santo!, yo me moría por tener aunque fuese el anillo pero, caramba, ¿cuántos cumpleaños tendrían que pasar para que me tocara lucir en mi dedo lo que tanto anhelaba?  Y mira que en las conversaciones familiares, yo siempre introducía alguna puyita al respecto: ¿saben?, a Patricia para su cumpleaños… bla, bla, bla, a Anabel, no se imaginan qué le regaló la abuela, a Rosario, su tío le dio un estuche con adivinen qué…  Vaya usted a saber por qué estas indirectas no surtían efecto alguno.
Así es que, sumida en estos tenebrosos pensamientos me encontraba, cuando oí unos tímidos pasos, levanté la cabeza con desgana y allí estaba el vecinito de enfrente, el que siempre quería llevarme los libros cuando iba al colegio.  Tenía una enorme sonrisa en la boca y portaba en sus manos una bandeja.
-Hola, amiga, qué casualidad que hoy mi madre ha preparado un dulce y yo quiero que lo pruebes, como te he visto un poquito triste, esto te vendrá bien.  Y tampoco a mí me vendrá mal, tomando en cuenta que ayer me robaron mi bicicleta y todos me han echado la culpa por descuidado.

Y vaya usted a saber qué sucedió, posiblemente el aroma de la canela obró el milagro o tal vez dos tristezas compartidas se transformaron en dulzura, lo que recuerdo es que fui al buscar platos y cucharas y entre risas y confidencias nos comimos toda la fuente de arroz con leche.


jueves, 25 de febrero de 2016

PUEDE QUE MAÑANA LLUEVA. Alicia Carmen.





         Sí, puede que mañana llueva, pero de lo que sí estoy segura es de que esta noche vi llover y no estabas tú. Como siempre o como casi siempre estabas muy ocupado: amigos, fiestas, cartas, tantas cosas te alejan de mí.
         ¿Acaso no soy importante para ti, de la misma manera en que tú lo eres para mí?.
Tantas promesas, tantas caricias, ¿en qué quedaron?. Esta soledad me resulta, a veces, insoportable y, sobre todo, darme cuenta de que no has sido consecuente, que tu memoria es flaca o ¿quizá nunca pensaste cumplir lo que prometiste?.
         Veo las gotas de lluvia resbalar en los cristales del mismo modo que corren por mis mejillas lágrimas de tristeza o quizás de decepción. ¿Qué pasó con aquel joven dulce y cariñoso que llegó a mi vida cuando menos lo esperaba?. ¿Qué se interpuso en su camino haciendo de él un desconocido?.
         Quisiera pedirle  al tiempo que vuelva para caminar otra vez juntos tomados de las manos.




jueves, 18 de febrero de 2016

ENTERRAR Y CALLAR* Alicia Carmen




Antonio despertó abruptamente: era el estallido de otra bomba.  El resplandor lo obligó a cerrar los ojos e de inmediato pensó, ¿dónde habrá sido esta vez?.  Quizá en el pueblo de al lado donde vive la chica que tanto me gusta, o tal vez en el campo deportivo donde voy a jugar al fútbol los domingos con mis amigos.  ¿Estará herido algún familiar o conocido? Qué guerra atroz.
Al abrir nuevamente los ojos, repara en los bultos amontonados en la esquina del dormitorio.  Pronto todos se irán, ya no pueden soportarlo o terminarán enfermándose por culpa de la escasez o de la tristeza.  Una mano flaca y fría lo toma del brazo y le hace señas para que calle; es su abuelo.

-Vamos, Antonio, acompáñame. 
El chico todavía adormilado le pregunta a dónde.
-A buscar una pala.
-¿Para qué?
-Te lo diré por el camino.

Al llegar a la tapia externa del cementerio, se paran.
-¿Ves este árbol centenario? Pues cava allí bien profundo.  Ya sabes que no puedo acompañarlos, pero en ese hueco depositarás esto –dice sacando un envoltorio de debajo de su cazadora
-Date prisa, que ya está amaneciendo y pronto te irás.
-¿Qué es? –pregunta Antonio.

-Míralo bien y no lo olvides.  Son fotos familiares y también el camafeo que le regalé a tu abuela cuando nos casamos, me hebilla de plata, el anillo de compromiso y algún dinero en monedas que he podido reunir.  Tú eres mi heredero, poco te dejo, es la verdad, pero es lo único que tengo.  Lo más valioso que te puedo ofrecer es mi bendición y el ferviente deseo de que donde quiera que vayas puedas disfrutar de tu juventud sin guerras ni violencia, que tengas derecho a reír y a jugar y a hacer travesuras propias de tu edad.  Así es que, mientras tanto, tapa bien ese hoyo y recuerda su ubicación para que cuando seas mayor, regreses y recuperes tu identidad.  Eso sí, a partir de este momento te va a tocar, callar…


*Título tomado prestado a poema de Otero Silva

jueves, 11 de febrero de 2016

EL SECRETO Alicia Carmen.



            El teléfono comenzó a sonar de madrugada, me costó contestar pues con el insomnio que padezco, esa noche precisamente me había tomado una pastilla.  Era mi prima Eugenia quien llamaba. Como es soltera,  nos llevamos muy bien y vive con nosotros. Se me quedó en casa el billete del tren, ¿puedes revisar mi mesita de noche? Me dijo toda alterada.

            Aún adormilada, me puse las zapatillas y al levantarme me tropecé con la alfombra, pues en este barrio donde vivimos la luz de la calle es escasa. Lo peor es que perdí el equilibrio y me caí:  vaya que fatalidad, pensé. Me dolía la cadera pero aun así, arrastrando la pierna, llegué al dormitorio de Eugenia, encendí la luz y me puse a buscar el billete. Reconozco que soy bastante distraída y me puse a buscarlo en el armario y en el cajón que guarda la ropa interior, al fondo creí  ver el billete pero no, era una foto de Eugenia agarrada de la cintura con Alberto el mejor amigo de mi marido que por cierto es casado y tiene 4 hijos. En ese momento me desperté por completo, pues mira por donde descubrí el secreto tan bien guardado de mi prima. Y por cierto…el billete nunca lo encontré.



DR. JEKYLL Y MR. HYDE. Alicia Carmen.




            Mucha vacación y mucha información. He visto el noticiero de las 2 de la tarde, el de la 8 p.m., los diarios por Internet, el Informe Semanal, las Noticias de la Mañana. ¡Basta! Me dije un día porque estoy bastante decepcionada. Qué tristeza me embarga, a veces se me encoge el corazón cuando veo al Sr. Pelirrojo con su dedo acusador despotricando contra los hispanos y cualquier inmigrante que no sea de su agrado. En la otra antena están entrevistando al Sr. Tan Pulido y bien vestido, con su eterna sonrisa, haciéndonos sentir menos porque él se cree más, firmando no sé qué papel y dando un puñetazo en la mesa. En la otra cadena aparece un joven gobernante explicando algo sobre la bomba de hidrógeno.  Estas cosas me ponen con ganas de salir corriendo, de meterme debajo de la cama.
            En vista del terror que me producen estas noticias, me he preguntado: ¿A estos señores, quién los educó? Porque seguro tienen madres, esposas , hijas. ¿Por qué ser frío, duro e insensible es un rasgo asociado a la virilidad?.
            Menos mal que al llegar al día de reyes me topé con otra realidad: vi padres jóvenes y amorosos con sus hijos en brazos tan ilusionados como los peques esperando el paso de la Cabalgata.
            Yo ya había llegado a la conclusión de que la ternura, que es un sentimiento capaz de engrandecer a las personas, era sólo potestad de las mujeres.
            Y me vuelvo a preguntar:  ¿Por qué los hombres son tan reacios a dejar aflorar sus sentimientos?, ¿Por qué se les ha enseñado a domesticarlos hasta el punto de tener que negar su faceta tierna, sensible y vulnerable?.
            Con los días, las cosas han ido mejorando, hace poco haciendo zapping me encontré a un ser maravilloso que no esconde el hecho de tener un hijo minusválido, da un hermoso ejemplo, se muestra sensible y solidario y no por eso es menos hombre que aquellos que me han asustado. Hasta a un presidente vi llorar el otro día de impotencia por no poder ayudar.
            Algo bueno ha traído el exceso de información, ahora estoy más tranquila y pienso que: Dios bendiga a las personas que sin importarles su género se comportan como humanos.



jueves, 4 de febrero de 2016

SUCEDIÓ EN NAVIDAD Alicia Carmen


Por fin, al finalizar la primavera, nos mudamos con toda la ilusión del mundo.  Era un barrio tranquilo, luminoso, de agradable vegetación; me sentía pletórica.
A los pocos días, recibí la visita de una joven encantadora, era nuestra vecina.  Se presentó con una cesta llena de mangos y un ramo de orquídeas; todo de su jardín.  Yo quedé tan agradecida que ese recuerdo nunca me ha abandonado.  Me informó de las novedades del barrio, de sus actividades como maestra y de algo que la tenía en las nubes: ¡estaba embarazada!.  Toda entusiasmada, me explicó:  mi marido, Alberto, está tan feliz como yo, lo malo es que no acabamos de decidirnos con el nombre del niño, porque estoy segura que será varón.
Cuando conocí a su marido, me encontré con una persona distante, en nada parecido a mi cálida y alegre vecinita.

Pasaron los meses y un día, mi prima me invitó a un Centro Comercial nuevo cerca de su casa.  Acordamos ir al cine.  En la fila, vi una de esas parejas que no dejan de manosearse y cuando me fijé mejor, pude darme cuenta de que era el vecino Alberto con una chica bastante llamativa y no por su elegancia.  Ya no quise ver la película, hubiera estado demasiado incómoda, así es que pretextando un repentino dolor de cabeza, regresé a mi casa.  Estaba abriendo la puerta, cuando mi vecina se acercó.  Venía agitada, con los ojos brillantes, se notaba alterada.  Amiga, qué noticia le tengo, murmuró.  ¿¿Sí??, pregunté sin saber qué cara poner.  Vengo de mi consulta con el ginecólogo y ahora sí tengo claro el nombre del bebé:  se llamará Jesús Alberto, pues nacerá en plena Navidad.



jueves, 10 de diciembre de 2015

EL JUEGO de Alicia Carmen





            Ya sabemos que la vida es sueño, pero, ¿no será también un juego?. No sé.  Lo digo porque en la bruma de mis recuerdos quedó grabado este episodio y tiene que ver con juegos, unos inocentes; otros no tanto.
            Todo comenzó esa mañana, en mi escuela, yo tenía pocos años y eran tiempos difíciles. Martina, mi compañera de clases  tenía tantas cosas que a mí me apetecían: una casa grande y luminosa con un hermoso patio, una reluciente bicicleta azul con rayas amarillas y las postales… eso sí me entusiasmaba, eran de todos los países visitados por sus parientes y cada vez que me las prestaba yo soñaba con conocer las ciudades que se habían convertido en mis favoritas.
            Te espero a las 4 de la tarde en mi casa y  tendremos bizcocho de limón y chocolate caliente para merendar, me anunció mi amiga. Vaya tentación, allí estaré le contesté.
            Estábamos enfrascadas viendo las postales nuevas, instaladas en las escaleras de la entrada del chalet, cuando de repente oí un ruido procedente de la tapia del jardín, levanté los ojos y ¡oh! sorpresa, era ese chico guapo del que siempre se nos recomienda alejarnos, dicen que ni estudia ni trabaja y siempre anda con un cigarrillo entre los labios. Lo vi muy claramente, tenía los ojos brillantes, luciendo músculo, moviéndose como un ladrón que conoce bien el camino para llegar a su presa. En ese momento, percibí un aroma a un exagerado perfume que hasta me produjo arcadas y a nuestro lado estaba ella, la tía Amparo, la mayor de las hermanas de su madre. Martina no pareció darse cuenta.
            A pesar de la hora, la tía Amparo lucía una sugerente bata negra semiabierta, enseñando escote, a mí me costó reconocerla, la verdad. Se acercó al joven y le sonrió con los labios más pintados que de costumbre y su melena entrecana suelta que la hacía tan diferente. Él, con actitud posesiva, pasó su brazo por la cintura de la tía Amparo y los dos muy risueños entraron con un caminar lento y sensual hacia los aposentos. De pronto, Martina me tiró de la trenza y me gritó: ¡descuidada! ¿y qué? Pareces alelada, se te ha caído una postal la mejor de todas. Yo le quise preguntar algo pero ella en ese instante estaba tan seria que no me atreví. Severamente me apuntó con sus dedos y me preguntó : ¿se te ha olvidado para qué has venido a mi casa? ¡vamos a jugar!.