viernes, 26 de febrero de 2016

LLUVIA DE HIPERBREVES Carmen Garcés





CAMBIO DE ROLES

La estrella, recostada sobre la hierba, contemplaba extasiada el destello que un niño emitía en el cielo

DAR LA VUELTA A REFRANES

Quien siembra rosas, cosecha espinas
El menú no hace al chef
De tal fuego tal ceniza
Ojos que no llevan gafas, carteras que no se resienten



jueves, 25 de febrero de 2016

LLUVIA DE HIPERBREVES Lali Marcelino

HIPERBREVES Lali Marcelino


Refranes conocidos
A perro gordo, todo son lombrices.
Más vale moño, que pelo al viento.
A quien trasnocha, el colchón se lo agradece.
A falta de clavos,  buena es la saliva.
A quien a buena mesa se arrima, mala digestión se aproxima.

Cambio de roles
 ¡Cállate olfato, no vez que los oídos vomitan porque el gusto mira sin ver lo que la vista ignora!
Mientras tu mano caminaba por la avenida, mi escalera salió a recibirla.
Ese árbol está harto de que todos los días pasen por su casa libros y más libros solicitando ayuda.
Doña Falda sale de paseo con su sombrero, eso sí, atado y con el bozal

Jugar con la literalidad
Por más que busco mi cabeza, no hay forma de encontrarla.
El agricultor regaló calabazas a diestro y siniestro.
Un codo le dijo al otro, ¿te duele como a mí?
-Gusanillo, gusanillo, ¿dónde estás, que no te encuentro?
 -Aquí debajo de esta  hojita. Ah sí, pues ya verás, plash.

Le dice la pared blanca a la azul: A mí me tocó el año pasado tu color, me gusta más el blanco. Le contesta la pared azul. ¡Ya te cansarás!

LLUVIA DE HIPERBREVES Roberto. Es



JUGAR CON LA LITERALIDAD



1.       Esta mañana voy de culo. ¡Cómo duele por las calles empedradas!

2.      Y le dije…, mire guardia, he perdido la cabeza y si ustedes no la encuentran, ¡a ver dónde voy yo a ponerme el sombrero!

3.      Ayer tuve una cita y me dio calabazas; acabo de hacer una deliciosa crema con ellas

4.      Ya no puedo más; voy a hincar los codos a ver si dejan de hablar
5.      Ya no sólo hablo por los codos, ahora también han empezado a hablarme las rodillas

6.      El otro día metí la pata con mi amigo, quedaron tan encajadas en la alcantarilla que tuvimos que llamar al 112

7.      Cogí una manzana para matar al gusanillo. Estaba exquisito.  La manzana la tiré, estaba muy ácida.

8.      Ya sabía yo por donde iba, ¡si se le veía el plumero…!, no ves que el penacho asomaba entre el gentío.

9.      Pobrecitas mis paredes, tengo que comprarles un sonotone; ya no oyen ni al vecino, ¡cada día están más sordas!

DARLE LA VUELTA A REFRANES

1.      A perro gordo, todo son chorizos

2.      A otra cabeza con este piojo

3.      A quien a buena mesa se arrima, buena vianda lo alimenta

4.      A falta de coche, buenas son piernas


CAMBIO DE ROLES

1.      Según la policía, la malvada madrastra fue el único testigo que vio en su espejo como el reloj mataba el tiempo

2.      Mi pañuelo se hundía en el agua mientras yo, ahogado en lágrimas, me sonaba con la piedra

3.      El árbol contaba historias al libro, que retoñaba al escucharlo.






LLUVIA DE HIPERBREVES Esther Morales





1.
Tapias, sordos y muros cuentan al mejor postor, ¿quién da más?

2.
Oye, mira, me estás tomando el pelo…del vaso grande

3.

Hay un amor perverso que mata mi estómago



LLUVIA DE HIPERBREVES Lilia Martín

LLUVIA DE HIPERBREVES  Lilia Martín


1.      A falta de bolsillos   Buenas  son  Tetas.

2.      A  falta de  Papel  bueno  es  un  bidé.

3.      A  falta  de  Luz   buenas  son  velas.

4.      A  otro  sordo  con  ese  cuento.

5.      A  perro  gordo  todo  son  inconvenientes.

6.      A  quien  a  buen  libro  se  arrima,  buena  compañía  le aporta

7.      A  quien  a  horno  caliente  se  arrima,  buena  quemadura  le  proporciona.

8.      Las  paredes  oyen,  gracias  a Dios  que  son  mudas.


9.      El  árbol  de  poesía  imparte  sus  versos,  apoyado  debajo  de  la  sombra   de  un  libro,  .   

10.  Bajo  la  sombra  de  un  frondoso  libro,  un  árbol  de  poemas  daba  rienda  suelta  a  sus versos.

11.  Es  un  caso  digno  de  estudiar, colega, el  paciente  habla  por  los  codos  y  piensa  con  el  culo.

12.  El espejo dio la hora, y luego se miró en el reloj de los años y no le gustó lo que vio.

13.  Eva está  disgustada,  porque su novio le dio calabazas  y a ella solo le apetecía  crema de calabacín.


PARAFRASEANDO Lilia Martín


-A  las  pruebas  me  remito,  las  paredes  oyeron todo y ya sabemos que  usted  mató al gusanillo, así  que  más  rápido  de  lo  que  canta  un  gallo  me  confiesa  como  lo  hizo. 
-Sí,  Señor  Juez,   confieso,  no obstante afirmo  que  fue un accidente,  yo andaba  de picos  pardos,  y  al  caerme  de la  higuera,    metí la pata  encima   del  gusanillo que  andaba  por las ramas,  buscando  lo  que  no  se  le  había  perdido,  y  lo  que  encontró  fue  que  perdió  la  cabeza,  sin  embargo,  yo  lo  alcé en  volantas  en  un  abrir  y  cerrar  de  ojos,   pero,  ver  para  creer,  el  pobre  gusanillo  no  tenía  ni  pies  ni  cabeza,  pero   a  grandes   males  grandes  remedios, y  a  ojo  de  buen  cubero  corté  por  lo  sano,  aunque  fue  peor  el  remedio  que  la  enfermedad,  ya  que  después  me  tocó  cavar  su propia  tumba, no  sin  antes  colgarle  un  San  Benito,  para  que  le  diera  un  buen   viaje,  y por  ultimo  ahueque  el  ala  y  aquí  estoy  porque  a  la  larga  todo  se  sabe,  y a  lo hecho pecho, 
 -Muy  bien,  a  buen  entendedor  con  pocas  palabras  bastan, ¿pero, quien  es  usted?
-Su señoría, ¿cómo que  no  me conoce?,   ¡yo  soy el gallo!,

-¡Ah  si!   usted  es  el  canta  mañanas,  ya se le veía  el plumero...         

          

LLUVIA DE HIPERBREVES Maruca Zamora



DARLE LA VUELTA A REFRANES CONOCIDOS

1.      A perro gordo todo son lentitudes
2.      A otro hueso con ese perro


CAMBIO DE ROLES


1.      El libro estaba plantado en la estantería mientras que en el árbol se leían los cambios de estación



JUGANDO CON LA LITERALIDAD


1.       Le dí calabazas a mi vecina porque con ellas hace una crema riquísima




LLUVIA DE HIPERBREVES Juan Roberto Núñez




JUGANDO CON LA LITERALIDAD



1.      Debes perder la cabeza cuando tienes que ponerte un sombrero que no te gusta

2.      El colmo es darle calabazas a un cabezón que sobre sus hombros tiene una

3.      Habla por los codos cuando tengas la lengua suelta

4.      Para qué meter la pata si ya metiste las dos manos

5.      No mates al gusanillo si la que vive es una serpiente

6.      Se le ve el plumero aunque no levante las alas

7.      Las paredes oyen cuando las ventanas están abiertas




LLUVIA DE HIPERBREVES Ana Benítez




JUGAR CON FRASES HECHAS Y REFRANES


1.      Nos vamos porque apagaron la luz

2.      A caballo regalado, un jinete ganado

3.      Juega con gatos y arañado acabas

4.      Ahógate en un vaso de agua y descubrirás los fondos marinos

5.      Al criar pelo las ranas tienen que ir a la peluquería

6.      No des el brazo a torcer porque te ganas una escayola

7.      Mejor que en blanco, es pasar la noche en rojo pasión


CAMBIO DE ROLES

1.      Los libros guardaban cientos de armarios apilados

2.      Era la hora de comer así que puse la silla y me senté en la mesa

3.      El marido mueve la colita mientras el perro le hace carantoñas


POEMAS

1                                                                                            2
Necesito tu olor                                                                  La vida es complicada
Necesito tu sonido                                                             Diferentes historias contarán tu vida
Necesito rozarte                                                                 Unas, difíciles
Mar y arena                                                                         Y otras de esperanza

3                                                                                            4
Baila con el son de las manecillas del reloj                   Lucha contra las adversidades
Y danza cuando dejen de latir                                         Busca soluciones
                                                                                              Aprende de los errores y triunfos
                                                                                              Experimenta la vida


      

LLUVIA DE HIPERBREVES Laura Marrero Marcelino

HIPERBREVES   de  Laura Marrero

Jugando con la literalidad






Perder la cabeza
Se levantó tarde, se desayunó rápido, no se cepilló los dientes (¡no había tiempo que perder!), cogió el coche, arrancó, puso el intermitente y miró por el retrovisor. ¡No se vio, no vio sus ojos!, ¡no sabía dónde, pero había perdido la cabeza!.

Dar calabazas
Siempre que me daba calabazas, yo hacía dulces postres.

Hablar por los codos
Mientras hablaba por los codos con la vecina, se fue a recoger el pedido en la tienda de la esquina.

Meter la pata
Metió la pata hasta el fondo, hasta que ya no hacía pie.

Matar el gusanillo
Mataba el gusanillo con hojas verdes envenenadas en azufre.

Se le ve el plumero
La capa no la tapaba entera, se le veía el plumero asomando por el cuello.

Las paredes oyen
-¡Las paredes oyen!-gritó con intensidad
-Entonces, ¡cuéntale todos los secretos!-le murmuró al oído



SAQUEO. Lali Marcelino.






         Es increíble que estemos en invierno y no caiga una gota de agua, decía un cliente a otro, mientras esperaban su turno.
         Esto es culpa de que la pinocha de nuestros montes, llevan años recogiéndola y a hurtadillas se la llevan en camiones cargados hasta los topes con dirección al muelle, para embarcarla con destino a Marruecos. Nos están robando la humedad, dijo el cliente de más edad.

         El otro, el más joven, descreído le contestó ”puede que mañana llueva”. Y terminó la conversación sin apenas discutir.


EL PACTO. Juan Pedro.


         Al contrario de lo que está ocurriendo hoy en día en este país, en la situación política que nos está tocando vivir, en la que distintas fuerzas no deciden actuar debido a querer sopesar en exceso los pro y los contras de posibles pactos que pudieran mermar sus expectativas de lograr altas cotas de poder, para mí el acuerdo que he establecido implica poco o casi nada, a nivel ganancial o personal, ya que en él no hay un “otro” con el que haya tenido que llegar a un pacto en el que secretamente se tiene la intención de ser uno mismo el que salga ganando.

         Ocurrió del modo más poco convencional. Mi promesa se la hice a alguien de naturaleza implacable y que sé que está siempre ahí, vigilante, al acecho. No puedo establecer ni cuantificar en años, en siglos, en ninguna medida de tiempo cuando se selló el mismo, quizás desde siempre, pero a pesar de lo intangible de la relación con alguien tan cercano y lejano a la vez, aunque a veces pienso que me he zafado de él, cuando menos lo espero, vuelve a aparecer de distintas formas y en diversas circunstancias, quizás para recordarme que las cosas no son tan fáciles como yo quisiera que fuesen. No obstante, debo reconocer que ha habido momentos en  los que sólo el hecho de sentir su presencia me ha inspirado y fortalecido, y a veces, en esas situaciones en que nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, he reflexionado sobre el curioso amor e interés que me transmite ese ser tan peculiar.


DESIERTO. Juan Roberto Núñez.



         Supongo que en algún momento donde hubo vida y agónicamente hoy no, es un desierto.  Espiritualmente el amor también puede tornarse agónico desierto lleno de brechas y hondas marcas donde en un momento corrían ríos de esperanzas, alegrías, ilusiones, sueños y torrentes de pasión.
         Quizás el tiempo es el que erosiona el corazón. La lluvia de lágrimas, vientos de disensión, sol de rabias, también en el amor existen agentes erosivos que corroen, desgastan y transforman lo que una vez fue aquel paraíso, aquel edén fresco, vivo, colorido e ilusamente eterno.
         Tal vez luchar contra el tiempo es imposible. Al igual que tratar de vencer el desengaño de ya no más… pero ¿cómo? ¿Cuáles son las palabras justas? ¿Cuál es el porte necesario? Para adelantar y no retroceder…¿es que el desierto es tan grande que uno no puede salir, que las brújulas no marquen el camino; ¿por qué el hombre es tan errante?.
         Existirá tal vez un oasis que refresque las decisiones justas, que armen el coraje necesario para enfrentar la odisea que paso a paso se hace inevitable.

         Muchas veces uno no decide las cosas, sino que es al revés; simplemente uno se vuelve espectador y no actor, quizás el esperar sea el móvil que libere esta situación, quizás sólo quizás…puede que mañana llueva.


LLUEVE. Juani Hernández.





         Llueve…llueve, lo sé;
son lágrimas de cristal
rompiendo en ti y en mí,
ineludibles lazos del tiempo,
mediocre fragilidad de la cobardía
Llueve…
¡Empapando de lluvia nuestros deseos!
¡Diluyéndose en aromas de agonía!
Quebrando…
Eso y nada; que tú y yo sabemos.


Pequeños fragmentos de un poema inacabado.





ANHELO. Roberto ES.





         Fue un día como hoy: lluvioso y frío. En mis recuerdos, tan lejanos ya, lo veo… allí, de cuclillas, sonriéndome. Puedo sentir cómo abraza con sus poderosas  y acogedoras manos mis manos infantiles, inocentes, mis huérfanas manos…; y sus ojos, fijos en los míos como frágiles cristales a punto de estallar de emoción contenida, me prometen que algún día volverá.
         Esas imágenes que atesoro y a las que me aferro como un náufrago a un madero, permanecen intactas en  mi corazón, ángel custodio que las protege para evitar que sean pervertidas. Las rememoro constantemente, de una forma casi compulsiva; me alimento de ellas para que no se desvanezcan con el paso inexorable del tiempo que, implacable, se empeña en diluirlas.
         Me reflejo en el espejo que, indolente, me devuelve un rostro ajado, cansado y cano. Pero en mi interior habita un niño triste y desconsolado, esperando que en cualquier momento su padre abra la puerta y lo abrace, elevándolo por los aires con su risa clara, franca y llena de amor.
         La noche oscura invade mi habitación como un silente lamento. Estoy cansado, muy cansado; sólo deseo poder dormir; y albergo la esperanza de que el nuevo día me lo devuelva. Porque puede que mañana llueva, quizás, vuelva a llover…




PUEDE QUE MAÑANA LLUEVA. Alicia Carmen.





         Sí, puede que mañana llueva, pero de lo que sí estoy segura es de que esta noche vi llover y no estabas tú. Como siempre o como casi siempre estabas muy ocupado: amigos, fiestas, cartas, tantas cosas te alejan de mí.
         ¿Acaso no soy importante para ti, de la misma manera en que tú lo eres para mí?.
Tantas promesas, tantas caricias, ¿en qué quedaron?. Esta soledad me resulta, a veces, insoportable y, sobre todo, darme cuenta de que no has sido consecuente, que tu memoria es flaca o ¿quizá nunca pensaste cumplir lo que prometiste?.
         Veo las gotas de lluvia resbalar en los cristales del mismo modo que corren por mis mejillas lágrimas de tristeza o quizás de decepción. ¿Qué pasó con aquel joven dulce y cariñoso que llegó a mi vida cuando menos lo esperaba?. ¿Qué se interpuso en su camino haciendo de él un desconocido?.
         Quisiera pedirle  al tiempo que vuelva para caminar otra vez juntos tomados de las manos.




jueves, 18 de febrero de 2016

OBJETOS QUE DUERMEN* Carmen Garcés




            Objetos que duermen, que callan historias perdidas en el tiempo…, hasta que llega el día en que deciden despertar y, con toda su fuerza, gritan al viento sus vivencias al que esté dispuesto a escucharlos.
            Y eso fue lo que le ocurrió a Carla en su tan anhelado viaje a aquellas tierras lejanas, en su visita al gran  museo.       Inmediatamente, al entrar en él, su grandeza le impresionó, sin embargo, no sospechaba que lo más extraordinario estaba aún por acontecerle.
            Accedió    a una sala     acristalada repleta   de  miles de objetos   antiguos,
 objetos dormidos por miles y miles de años. Al acercarse para contemplarlos, todos comenzaron a hablarle al unísono; ella escuchaba sus voces en su cabeza, le susurraban  historias y, aunque tan sólo eran susurros, los podía oír claramente, incluso en medio de un torbellino de gente hablando y riendo.
            No está segura de cuánto tiempo pasó en aquel lugar, percibiendo relatos de vida, amor, dolor…, muerte, pero al salir de allí lo hizo impregnada de ellos.
            ¿Volverían a dormirse mil años más?, se preguntaba. ¡Quién sabe!; tal vez despertarían nuevamente para relatarle a otro tantos testimonios emocionantes como los que ella había percibido de aquellos seres inanimados.
            Lo que Carla sabía, sin lugar a dudas, era que a ella la habían marcado para el resto de su vida.


*Título tomado prestado de versos de José Hierro

INVIERNO PARA BEBERLO* Laura Marrero Marcelino






         Desde su pelo venía aquel aroma…, ese aroma a invierno, a cuando vienen el frío y las ganas de abrigarse, a cuando las noches son más largas que el día, a gris, al final de un día… Siempre que nos sentábamos juntas en aquella mesa, ella traía algo de beber: si hacía frío, una infusión o leche caliente y, si hacía calor, un refresco o un jugo.
         Saqué la libreta para empezar a escribir, como casi todas las tardes.  Esa vez, quería preguntarle muchas cosas, tenía la cabeza llena de preguntas pero, algo sentí que no hice ni una.  Por primera vez, ella empezó a hablar y yo escribía, por primera vez, ella me dictaba y, sin mediar palabra, yo solo escribía sintiendo un nudo en la garganta, cada vez que dejaba impresa una palabra en el papel.  Cuando terminó, le di un abrazo y ella se marchó a su habitación.  Entonces, miré dentro de mi maleta.  ¡Cuántas tardes habíamos pasado juntas, cuántas imágenes, cuánta información!; ¡qué afortunada me sentí por haber pasado junto a ella todo ese tiempo!.
         Me bebí el último sorbo de la infusión para bajar al estómago todos los nudos de la garganta y atreverme a entrar en su habitación con su dictado en la mano…; se había olvidado de firmarlo.
         A partir de aquel invierno, bebo la misma infusión el mismo día que ella me dictó, para celebrar la vida.

*Título tomado prestado a versos de Vicente Huidobro


LA MÁSCARA Lali Marcelino





-¿Realmente crees que llevo máscara?
-Totalmente. Claro que lo creo.  Es más, llevas una máscara cada día.  Es muy difícil no llevarla, a mí me cuesta mucho salir sin ella.

Esta conversación se desarrollaba en el descansillo de sus viviendas.  Eran amigos de la infancia y además coincidieron en aquel edificio.  Comenzaron charlando, después de salir del ascensor y con las bolsas de la compra en sus manos, sobre la forma de vivir de cada cual.

-Hay muchos vecinos en este edificio que se meten en la vida de los demás, pero como de todo tiene que haber, ese es el motivo por el que todos y creo no equivocarme, todos llevamos una máscara cada día –decía Daniel, el más joven.

-Gracias a mis variadas máscaras, empatizo con todas y cada una de las personas con las que me cruzo a diario, es una forma de entender a los demás –aclaró José.

-Disculpa, eso se llama hipocresía.

Al cabo de unas semanas, Daniel se preguntaba dónde estaría José y le preguntó a uno de sus vecinos.

-¿No te has enterado?  Se fue al pueblo, a su lugar de nacimiento…, a morir.  Hace un par de años que sufría una enfermedad incurable.