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martes, 24 de octubre de 2017

CORDÓN UMBILICAL - Maruca Morales



Yo creo que cada quien lleva su cordón en la sangre.  A mí me ha tocado llevarlo desde joven.  Empecé cuidando de mis hermanas, porque yo era la mayor de la casa y ay de mí si no las cuidaba bien.  Cuando me tocaba dormirlas era un suplicio, sobre todo con la más pequeña que, cuando le daba por llorar, no había quien la hiciera callar.  También lloraba cuando alguien la miraba porque le parecía que todos se reían de ella.  Entonces, a mí me correspondía llevarla conmigo para consolarla y hacerle entender que lo que creía no era cierto.  El resto de hermanos no decían nada y me obedecían porque respetaban que yo era la mayor, la que llevaba el cordón umbilical.
Ahora, que tengo hijos, pienso que sigo llevando el mismo cordón, pero con alegría porque ellos son lo mejor que Dios me ha dado.  Me siento orgullosa del respeto que sienten por mí. 
A veces, también me siento como un niño pequeño que va gritando y sembrando esperanza para que, con ella, el Señor nos mantenga fuertes y abiertos al amor.




martes, 14 de junio de 2016

UN SUSTO Maruca Morales.






Juan llegó de trabajar al medio día. Cansado, estacionó el camión frente a la casa, pero se dejó las llaves pegadas. Estábamos almorzando solos en la cocina, cuando oímos gritos. Salió corriendo y descubrió con estupor que era nuestro  hijo pequeño.  Se había metido  en el camión, lo había encendido y,  como no lo podía parar, lo había llevado hasta la esquina para finalmente  estrellarlo contra la  casa de nuestra vecina del frente. ¡Qué susto!, por poco el camión entra en el salón de los vecinos.




jueves, 3 de marzo de 2016

BUEN ÁRBOL Maruca Morales




         Yo creo que, a mi edad, no tengo que lamentar que me haya ido mal por arrimarme a nadie malo.  En primer lugar, siempre me he llevado de los consejos de las personas mayores, como aquel que dice que estar todos los días sentada en casa de los vecinos no trae buenas consecuencias.  Esas palabras siempre las he llevado conmigo desde pequeña porque los consejos de las personas mayores para mí son sagrados.
         Hasta ahora, nada tengo que decir de las amigas que he tenido a lo largo de mi vida, ni de los vecinos y me felicito por esto.  Creo que ellos tampoco tengan que decir nada de mí.  Así que considero que, como me decían mis abuelos, me ha sabido arrimar a buenos árboles.




jueves, 10 de diciembre de 2015

EL ANIVERSARIO Maruca Morales




Lo supe nada más leer la carta.  Aquella noche se iba a producir, por fin, el encuentro con la persona con la que hacía mucho tiempo estaba deseando compartir unas horas de conversación.  Preparé la cena, puse la mesa muy bonita, con velas incluidas, saqué mi mejor vajilla.  Quería que aquella cena resultara inolvidable para esa persona que había anunciado su visita con aquella carta.  Mi amiga del alma venía esa noche a cenar conmigo para celebrar su aniversario.



jueves, 26 de noviembre de 2015

CONTAR MI HISTORIA. Maruca Morales.







           María, cuando tenía 17 años, decidió viajar a un país lejano. Nunca se había separado de sus padres, pero ese día tuvo que coger un barco para ir a otro país. Tardó 12 días en llegar. A María le parecía que nunca iba a avistar tierra, sobre todo porque la comida no le gustaba y no conocía a nadie que le diera otra cosa. Cuando llegó al puerto de destino, la estaba esperando un familiar que hacía muchos años que no veía.  Le pareció mentira verse pisar suelo, al fin.
             Enseguida consiguió trabajo, pero el problema es que como no recibía carta de la madre, no hacía sino llorar, pero así fue pasando el tiempo hasta que  se fue quitando la llantina y se fue adaptando al país, y  pronto volvió a ver a su madre y con los años encontró a unos amigos muy buenos, aunque algunos ya están descansando, otros quedaron y se llevan muy bien, todavía, como los hacen buenos amigos.


jueves, 5 de noviembre de 2015

30 MONEDAS Maruca Morales.





         Yo pienso que es de agradecer a Dios llegar a mi edad y sentirme bien, que pueda caminar y salir a  la calle…; lo único de lo que podría quejarme es de que la memoria la tengo fatal.  No me acuerdo de las cosas recientes aunque sí de las que hacía cuando era pequeña, por ejemplo cómo jugaba con mis amigas a las cinco piedritas, a la cuerda y otros juegos con los que nos divertíamos  bastante.

         Ahora de mayor, juega uno con las mismas amigas pero a la baraja, para lo que siempre hay que tener monedas en el monedero. A veces se me llena y empiezo a contar y, sin darme casi cuenta, cuando vengo a ver,  ya no tengo nada. Entonces,  cojo algunas monedas de aquí y de allá, hasta lograr el número mágico sin el cual  no puedo jugar a las cartas.  Tengo que acordarme de llevar siempre, y  por si acaso se presente la ocasión,  30 monedas en la cartera; las 30 monedas que necesito para jugar al cinquillo y así mis amigas  no tendrán nada que decir.


lunes, 23 de marzo de 2015

EL MAR. Maruca Morales.






            Un día de verano, en mi pueblo la gente se congregaba asustada preguntando  qué pasaba… Uno de ellos nos contaba
            -¿Ustedes no oyeron anoche, después de medianoche, a ese pájaro cantando?, se paseó por todo el pueblo en cruz.
            Unos decían que lo habían oído y otros que no.
            -Cada vez que ese pájaro sale es que alguien querido del pueblo se va a morir. ¡Miren, miren a ese hombre que llama allá, desde la montaña de abajo!
            El hombre pedía auxilio.
            -¡Vengan, vengan, se ha matado Antonio!. Estábamos pescando y cuando ya casi nos veníamos de regreso, se cayó al mar y  no lo pude sacar, le cayeron unas piedras y está sepultado en medio de ellas.

             El hombre  murió y dejó  esposa y dos hijos. Desde ese entonces, la gente empezó a creer en  lo que se decía del pájaro urogallo que salía las noches de verano.   La gente del pueblo procuraba no ir solo, ni a pescar ni a ver el mar.


martes, 10 de marzo de 2015

SOY UNA CAJA VACÍA Maruca Morales.





            Al pasar de los años, según dicen, uno va tomando experiencias y haciendo cosas nuevas, contando cuentos a sus nietos de cuando era joven.  Mejor contar los del pasado porque  los recientes se me olvidan, a veces ni de la comida que comí el día anterior me acuerdo. Como en las noches poco duermo, me pongo a pensar lo que voy a hacer al otro día cuando me levante. Lo primero, le doy gracias a Dios porque amanecí bien, pero después no me acuerdo de la lista de cosas por hacer que había pensado  la noche anterior. Me da mucha tristeza pensar que habiendo pasado solo  unas horas, ya no me acuerdo de nada.  A veces, no puedo evitar sentirme como una caja vacía, sin remedio.


martes, 3 de marzo de 2015

ME ENTREVISTÉ Maruca Morales.



 ¿Por qué escribo?
Porque me gusta y me relaja, por ejemplo, escribir una carta a algún familiar o a una amiga.

¿Con qué sueño?.
Sueño con la salud y con seguir pudiendo  hacer yo sola mis cosas.

¿ A qué le tengo miedo?
Le tengo miedo a la noche y a estar sola.

¿Qué amo?
A mis hijos, a mis nietos y a toda la familia.

¿Qué odio?
La mentira

Cosas imprescindibles
Las gafas y la comida. Las amigas. Yo opino que una buena amiga hay que cuidarla  porque sabes que no te va a defraudar nunca y sólo te hará el bien.

¿El día más triste?
Cuando murió mi madre y mi esposo.

¿El más feliz?
Cuando tuve a mi hijo mayor.

Una película.
Llevo muchos años que no voy a ver ninguna y la verdad es que es una cosa que no me llama mucho la atención.




miércoles, 18 de febrero de 2015

CARNAVALES DE AYER Maruca Morales




Yo me pregunto por qué se me olvidan las cosas.  A veces me respondo que era de esperar después de una vida de lucha y trabajo; el marido, los hijos…Cuando uno va a ver, va cada vez a menos.  Sin embargo, recuerdo muy bien las cosas que me sucedieron de pequeña, los carnavales, por ejemplo.  Nos juntábamos un grupito de niñas, nos disfrazábamos con ropita vieja, nos tapábamos la cara y nos íbamos a tocar las puertas de los vecinos.  Un huevito, por favor, decíamos.  Una perrita, por favor.  Siempre nos daban algo y con lo que juntáramos hacíamos una comilona y lo pasábamos muy bien. 

El día del entierro de la sardina, vestíamos a un machango con unos pantalones viejos y lo paseábamos por el pueblo para después quemarlo en la plaza.  Recuerdo  un año de Carnavales muy bonitos, cuando se hizo una competencia, los del rabo blanco y los del rabo negro; se decían cosas unos a los otros y era muy divertido ver cómo improvisaban.  En esa ocasión, vino gente de otros pueblos a gozar de los Carnavales en el nuestro.  Y no cuento más porque me alargo.   ¡Han sido tantas las experiencias de toda una vida!



jueves, 12 de febrero de 2015

FIN DE AÑO Maruca Morales








Después de recibir el año, unos amigos se fueron a la playa y allí amanecieron, bañándose en el mar y con las copas en la mano.  Con los primeros rayos de sol y en medio de la fiesta que tenían montada, se les apareció una cigüeña.  Todos se miraron, extrañados.  Se preguntaban si habría venido en busca de alguna de las chicas que estaban allí luciendo bañador.  Aquel era un secreto que sólo el tiempo podría revelar.



miércoles, 4 de febrero de 2015

EL PASEO DE LOS DOMINGOS Maruca Morales.




Hace muchos años que mis hermanas y yo, acostumbramos a caminar los domingos por las tardes. Bien para el monte, o para la montaña de Güimar, o cualquier otro lugar, el caso es que fin  salimos de paseo los domingos, si no tenemos otros compromisos.
El domingo pasado, me llamó mi hermana para decirme que   teníamos que salir temprano. Yo la esperé en el sitio donde siempre me recoge. Al llegar, yo le pregunté que dónde íbamos…, ya verás te va a gustar, fue todo lo que respondió. Ella venía con su hija Ana y el hijo adoptivo y su perrito. 
Yo nunca había estado en aquel lugar. Cuando llegamos, sacaron sus linternas y entramos, según íbamos adentrándonos, el silencio era absoluto y todo estaba oscuro. Yo pensé, aquí nos matan y nadie da con nosotros.   Caminamos a través de unas habitaciones  sin puertas ni ventanas. Nos encontramos con escaleras que subir y bajar.  Yo iba con el corazón que se me salía, mientras que mi sobrina se puso a sacar fotos, tan tranquila.  El perro comenzó a ladrar de pronto y eso me dejó muerta de miedo, pues por algo lo haría…
 Al fin salimos.  Ya afuera  mi sobrina comprobó que le  habían salido mal las fotos y quiso que la acompañara  para volver a intentarlo… ¿Yo? ¡Ni loca!. Pues volvieron a entrar y el hijo de mi hermana con ellas.
Fue un domingo para no olvidar. Verdad es que hay sitios que uno no conoce y debe visitar al menos una vez, pero  como yo soy tan miedosa…  
Yo  les animo a que vayan a conocer ese  extraño lugar y las vistas tan bonitas que tiene, pero les digo una cosa, si quieren saber dónde hay sitios para pasar miedo, pregúntenle a Esther, porque yo no pienso volver.


jueves, 29 de enero de 2015

LUCHADORA Maruca Morales





         No por ir a luchar en la guerra se es más grande.  Conocí a una mujer que, sin haber salido a ningún sitio, luchó toda la vida defendiendo lo suyo. Batalló por sus hijos hasta la muerte.  Con sus manos de mujer campesina  y su pañuelo a la cabeza, pasando frío o calor, trabajó todos los días de su vida.  Incluso se vio obligada a viajar a otro país, en auxilio de dos de sus hijos, para ayudarles en la búsqueda de un mejor porvenir.  Allí siguió su labor, al pie del cañón, y con el tiempo, lo hizo también al lado de sus nietos.

         Esta mujer tenía una predilección especial por un personaje de la historia, Simón Bolívar y, siempre que podía, iba a la plaza que llevaba el nombre de su héroe.  Allí se sentaba a contemplar una escultura hecha en honor al Prócer de las Américas, erguido y valiente a lomos de su caballo.   Disfrutaba con su contemplación y la de las ardillas que alguna vez salían de entre los árboles de la plaza y que, como ella, parecían visitar al Libertador.

         Ella siempre repetía que lo admiraba por luchador y defensor de los suyos y yo, ahora, así mismo  comparo a mi madre con él. Ella fue una gran mujer, valiente y luchadora, defensora de los suyos, como Simón Bolívar.



miércoles, 21 de enero de 2015

JUGANDO CON LA CH





Carmen Garcés
¡Chacho, te veo chafado! ¿Será que los chopos que te chupaste estaban chungos?  Chamo, date un chance para que te pongas chachi y te vayas con Chony en coche.

Roberto.es
Dormía la siesta en un chinchorro después de un achaque, cuando Chicha me arrojó la chaqueta para no coger frío.  Luego, se puso a tocar el chelo a mi lado, mientras mi hijo comía chochos en el chaflán y decía que eran chinches del chucho.

Esther Morales
Chachi aquella chica guapa y chalada, chata y con un cacho de cuerpo, bastante chulita, dijo que no quería chanchullos.

Elena Castañeda
Me gustaría hacer un viaje a China con los chicos.  Llevaríamos chorizo y para el postre chupetes.

Ana Benítez
En Asturias probé un pan con chorizo que se llama choripán y estaba de rechupete, aunque un poco chamuscado.  De postre me apeteció un chupete de chicle sabor a fresa.  De tanto chupar chicle y choripán, la lengua se me volvió una charanda con chacolí, vamos…¡¡ un chícharo chicharrón!!

Maruca Morales
La chillona chiflada llamó al chófer chino que apareció con chaleco tomando un chocolate calentito y en la otra mano un chorizo chachi.  Esto ni es un chiste ni es un chisme, ni me lo saqué de la chistera y no te me subas a la chepa que con la chistorra que trae la chillona ya chiflo suficiente.





jueves, 15 de enero de 2015

COCHE VERDE Maruca Morales


         Una tarde, Juanita había quedado con su amiga Rosario que venía a buscarla para recoger un vestido en la modista.  Al ver que no llegaba, la llamó y su amiga le contestó el teléfono llorando.
          –Ay, Juanita! No te puedo llevar porque ya no tengo coche.  Te diré que anoche el loco de mi hijo me lo llevó y lo chocó.  Lo dejó inservible. Yo que estaba tan contenta con él porque después de tanto sacrificio, había logrado comprarme un coche y fíjate.  A veces hasta me quedaba sin cenar para ahorrar y comiendo todos los días huevos fritos y pasta y zas!, en un momento me quedé sin coche.
          –Bueno, Rosario, pero a tu hijo ¿no le pasó nada?
          –¡Qué va! ¡Ni un rasguño se hizo!. Yo con mi rabia, hasta el carnet de conducir rompí… Pero te cuento que ya mi marido lo llevó a un taller y le dijeron que se lo arreglaban, así es que otra vez a ahorrar porque la reparación sale cara.  Lo único es que ahora, en vez de verde, me lo pintan negro, pero eso sí, te digo que mi hijo no vuelve a tocar el coche ¡¡aunque lo pinte de blanco!!



         

jueves, 11 de diciembre de 2014

SAGRADO Maruca Morales


Un día, una niña salió a pasear a un hermoso aunque alejado valle.  Allí encontró un árbol cuyos frutos eran tan buenos que todos los pájaros de fuego y agua compartían el deleite de su sabor.  Al llegar a casa, la pequeña se lo cuenta a su padre, que era cazador, y él enseguida cogió la escopeta y al llegar al lugar, comenzó a disparar tiros sin descanso, hasta que el árbol cayó.  Los pájaros de fuego y agua siguieron revoloteando a su alrededor y así estuvieron hasta que, pasado el tiempo, el árbol revivió y las aves pudieron posarse en sus ramas, nuevamente, a disfrutar de tan exquisitos frutos.
La niña, después de lo que había hecho el padre, no volvió nunca más al  valle donde habitaba aquel árbol tan especial, porque para ella se había convertido en un lugar sagrado.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

LA VIDA ES ASÍ Maruca Morales



Esa era la frase favorita de una amiga mía.   Cada vez que me encontraba con ella siempre me repetía esas palabras.  Así fue hasta un día que conseguí el valor para decirle lo que pensaba.

 –Amiga mía, yo pienso que la vida es como uno la viva, como uno se enfrente a ella.  Tenemos la edad que tenemos pero uno no puede buscar excusas en ello.  Si te pasas el tiempo repitiendo esta frase y no haces nada por cambiar,  las cosas no cambiaran. Tenemos que poner de nuestra parte. No perder tu tiempo acostada en el sofá viendo televisión, quejándote de dolores, sobrecargándote de medicinas.  Si sigues así, cuando vengas a ver tú misma te enfermas, porque no hacer nada lleva a eso.  Repetirte que la vida es así y esperar que todo te venga del cielo por obra del Espíritu Santo es un gran error.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

ANTIGUO EMIGRANTE Maruca Morales.






Un día cualquiera, sales de tu casa rumbo a un país desconocido, sin pensar. Transcurren muchos días, uno tras otro, viendo solamente mar y cielo  y te parece que no vas a llegar nunca a esa tierra prometida de la que tanto te han hablado. Miras al cielo, Señor, ¿será verdad?,¿cuándo vamos a llegar?. A veces confundes el cielo con el mar, o el mar con el cielo porque  te parece todo igual. Ese azul tan intenso se mezcla con el de tus ojos, y estás a punto de desfallecer… pero al fin avistamos tierra.   El puerto de llegada está cerca y una nueva vida va a empezar…



martes, 4 de noviembre de 2014

LOS DIENTES Maruca Morales




         Verdad es que de ilusiones también se vive.  Uno se pasa la vida anhelando muchas cosas.  Cuando los hijos son pequeños, observando todos los días para ver cuando les salía su primer diente, después cuando llegan las muelas y luego la felicidad de verlos todos juntitos y completos.  Luego, el niño crece y se le comienzan a caer los dientes y uno vuelve a vivir la ilusión de la sorpresa que dejará el Ratoncito Pérez bajo su almohada, sin que el niño se entere.  Divertido es ver su cara cuando encuentra unas monedas al día siguiente y oyes como se pregunta por dónde habrá entrado, si por la puerta, si por la ventana, ¡todo es una fiesta!.  Y luego a esperar que se le caiga el próximo diente.  Así vivimos, ilusión tras ilusión.
         Claro que, si a los niños se le caen los dientes y le vuelven a salir, a uno como mayor si se nos caen, ya no regresan y lo única salida que nos queda es ponérnoslos postizos.  Postizos pero bonitos y, qué más da, lo que importa es tener dientes.  Lo malo es que en este caso el Ratoncito no nos visita.



jueves, 8 de mayo de 2014

ALCANTARILLA de Maruca Morales





Aquella noche no tenía mucho sueño y decide  ir a pasear, sin saber el sitio donde iba y, perdida, caída la oscuridad, se encuentra en medio de un monte desconocido; por un lado, silencio absoluto, por otro, los chillidos de algo que no sabía distinguir qué era. Sigue caminando y siguen los chillidos.
 -¡Sálvame, me tiene cansada, me voy de tu lado! – gritaba
-Sí, sí, vete ya no me sirves para nada, hace tiempo debías haberte ido –respondía otra voz
¡Zas!, un portazo a la puerta y alguien sale corriendo, sin mirar a los lados.
Y, triste de ella, ¿qué será de mí?,  Nada, a buscar mi vida en las alcantarillas oscuras, entre cucarachas, ratones y otros insectos, que con hambre no hay nada malo.
 Su sorpresa llegó cuando en el camino se encuentra a una amiga y, juntas, se van de fiesta, a pasarlo en grande. A buscar cosas mejores que vivir metidas en  alcantarillas…