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jueves, 5 de julio de 2018

GONZALO PINTURERO Lilia Martín Abreu




Gonzalo Pinturero no eligió su apellido, pero sí sus amistades... y todos le apreciábamos y lo llamábamos tío.
El tío Gonzalo Pinturero no tenía sobrinos, ni siquiera tenía hermanos, era huérfano de parientes, pero en el barrio todos le queríamos y lo llamábamos tío, lo que sí tenía era un quiosco donde vendía periódicos, tebeos y golosinas... Allí pasábamos muchos ratos hablando con él.  Siempre nos repetía lo mismo, que él era como una hoja al viento, que no tenía raíces. Su mayor anhelo, era descubrir de donde venía su linaje; el porqué de ese incomprensible apellido que le habían impuesto, PINTURERO un apellido incógnito que en todo el distrito nadie llevaba y todos desconocían de dónde procedía.
Del tío Gonzalo Pinturero solo se sabía que lo habían criado las monjas del Corazón de María. Y por más que él les pidió y suplicó que les contara cuáles eran sus orígenes, no consiguió respuesta alguna; ellas eran como un muro impenetrable.
Sin embargo, corrían leves rumores en el pueblo, por ser muy devoto, que el tío Gonzalo Pinturero era el vivo retrato del señor obispo, que estuvo un tiempo en retiro espiritual en el convento.

jueves, 22 de febrero de 2018

¿YO? Lilia Martín Abreu







Lo que hay que ver, el facha de mi cuñado, tuvo la osadía de llamarme fanfarrón. Sí, fanfarrón, fanfarrón a mí, ¿pueden creer?, casi le parto la jeta al muy cabrito, pero eso es la envidia que me tiene, porque él toda la vida estudiando y lo único que tiene son títulos universitarios, que no le sirven para nada, en cambio los míos son de propiedad, que tengo tanto dinero que, ni quemándolo, termino con él... Fanfarrón, yo, dice…  ¿yo?


EN UN PAÍS SIN ORTOGRAFÍA Lilia Martín Abreu




Se deshojaban los últimos días de otoño y Marga buscaba afanada las palabras ante tanta belleza, pero solo vio como caían las hojas, dejando su libreta desnuda.
Ella, en el banco, trabajaba ilusionada, tratando de hallar la inspiración en un rincón apartado de esa bucólica plaza, cuando un ratón la distrajo y fue en ese momento cuando observó que un coche circulaba con una vaca en el techo y varios monos naranja con cascos, sujetando una bomba.
En sus labios se dibujó una sonrisa pícara, mientras metía la mano en su mochila y con destreza sacó el ratón, lo deslizó sobre su muslo entretanto escribía en el teclado, no es lo mismo tener un traje negro, que verse negro para tenerlo.




jueves, 9 de noviembre de 2017

NI TANTO, NI TAN POCO Lilia Martín

Este era un hombre azul en un mundo de  mujeres verdes que, muy diligentes, gobernaban la ciudad esperanza. Estas mujeres hablaban como loros, buscando alguna solución para su homogénea población, sin blancos ni negros, ni altos ni bajos, solo era una encrucijada plana.
Una de ellas, muy risueña, comento: y si pedimos opinión al hombre azul, igual ve las cosas de otro color, mientras otra replico atónita: a ese bultuntún ni lo nombres, el muy osado alega que nosotras somos unas inmaduras, que aún estamos verdes para tan alto cargo, qué sabrá ese desteñido, si él es un mamerto.
¿Y si construimos escaleras?, argumento una muy alborozada por su idea tan brillante, las que suban las pintaremos de negro y las que bajan en blanco, ¿se imaginan que maravilla?, tendríamos altos bajos e intermedios y así todo dejaría de ser plano, ¿qué les parece?
¡¡¡Genial!!!, replicaron todas al mismo tiempo, mirándola fríamente, mientras una con el verde en tres tonos más subido por la envidia por no ser ella la portadora de tan imponente idea, replicó, hoy es viernes y es día de reproches y descalificaciones, los días de las buenas ideas son, todos los jueves de siete a nueve, así que por no ser el día y la hora que le corresponde no tiene validez, y en este momento se suspende la asamblea hasta el próximo jueves, y quedan todos convocados.




jueves, 25 de febrero de 2016

LLUVIA DE HIPERBREVES Lilia Martín

LLUVIA DE HIPERBREVES  Lilia Martín


1.      A falta de bolsillos   Buenas  son  Tetas.

2.      A  falta de  Papel  bueno  es  un  bidé.

3.      A  falta  de  Luz   buenas  son  velas.

4.      A  otro  sordo  con  ese  cuento.

5.      A  perro  gordo  todo  son  inconvenientes.

6.      A  quien  a  buen  libro  se  arrima,  buena  compañía  le aporta

7.      A  quien  a  horno  caliente  se  arrima,  buena  quemadura  le  proporciona.

8.      Las  paredes  oyen,  gracias  a Dios  que  son  mudas.


9.      El  árbol  de  poesía  imparte  sus  versos,  apoyado  debajo  de  la  sombra   de  un  libro,  .   

10.  Bajo  la  sombra  de  un  frondoso  libro,  un  árbol  de  poemas  daba  rienda  suelta  a  sus versos.

11.  Es  un  caso  digno  de  estudiar, colega, el  paciente  habla  por  los  codos  y  piensa  con  el  culo.

12.  El espejo dio la hora, y luego se miró en el reloj de los años y no le gustó lo que vio.

13.  Eva está  disgustada,  porque su novio le dio calabazas  y a ella solo le apetecía  crema de calabacín.


PARAFRASEANDO Lilia Martín


-A  las  pruebas  me  remito,  las  paredes  oyeron todo y ya sabemos que  usted  mató al gusanillo, así  que  más  rápido  de  lo  que  canta  un  gallo  me  confiesa  como  lo  hizo. 
-Sí,  Señor  Juez,   confieso,  no obstante afirmo  que  fue un accidente,  yo andaba  de picos  pardos,  y  al  caerme  de la  higuera,    metí la pata  encima   del  gusanillo que  andaba  por las ramas,  buscando  lo  que  no  se  le  había  perdido,  y  lo  que  encontró  fue  que  perdió  la  cabeza,  sin  embargo,  yo  lo  alcé en  volantas  en  un  abrir  y  cerrar  de  ojos,   pero,  ver  para  creer,  el  pobre  gusanillo  no  tenía  ni  pies  ni  cabeza,  pero   a  grandes   males  grandes  remedios, y  a  ojo  de  buen  cubero  corté  por  lo  sano,  aunque  fue  peor  el  remedio  que  la  enfermedad,  ya  que  después  me  tocó  cavar  su propia  tumba, no  sin  antes  colgarle  un  San  Benito,  para  que  le  diera  un  buen   viaje,  y por  ultimo  ahueque  el  ala  y  aquí  estoy  porque  a  la  larga  todo  se  sabe,  y a  lo hecho pecho, 
 -Muy  bien,  a  buen  entendedor  con  pocas  palabras  bastan, ¿pero, quien  es  usted?
-Su señoría, ¿cómo que  no  me conoce?,   ¡yo  soy el gallo!,

-¡Ah  si!   usted  es  el  canta  mañanas,  ya se le veía  el plumero...         

          

jueves, 18 de febrero de 2016

JUEGOS DE TRONOS Lilia Martín Abreu


         Frente al tablero se encontraban los cuatro participantes, el más  popular  jugaba con el color azul,  era el   más aventajado en el juego,  por estar   baqueteado  en la materia. El participante  del   color  rojo  era   elegante y sociable.  Un  integrante  muy  moderno eligió  el color  morado   y el color  naranja lo  abanderaba  el  chico  guapo que llegó de  la ciudad. 
         Avanzaba el juego...  El azul estaba delante,  pero cayó  en la casilla de  la corrupción y le explotó la  pólvora  en  pleno juego,  fue  tan grande  la  mascletá  que  ni santa Rita lo  pudo ayudar,   ya que  ella  también  ardía  dentro del  polvorín.   Eso se convirtió  en una pesadilla para el pobre color azul,   que retrocedió  varias casillas y le tocó  esperar  a que jugasen  los demás  contrincantes,  que  le podían  ganar la partida.
         Le tocaba el turno al  color  rojo, mucha elegancia y saber  estar,   pero poca fuerza  y poder,    necesitaba aliados que le ayudasen a mover las  fichas.   Él  trataba  de  aunar fuerzas,  labrando   pactos con  los  compañeros de  juego,  para ver si así  podía obtener  el triunfo.  El  color  morado,  muy  optimista, le dijo, sí  podemos,  con  diversidad  se  juega  mejor,  si tú me das  las  mejores  casillas, haremos  un partido de  progreso y  ganaremos  los  dos.  El  color  naranja  le argumentó que  quizás le podía ayudar,  pero  también  tenían   que  pactar  acuerdos, a lo que el  azul  le  replicó rotundamente,  que si sabía contar, que con él   que  no  contase,  y  ahí estaba,  entrando y saliendo de la casilla del rey pero no avanzaba  en  el  juego.
         Le llegó el turno al color  morado  y salió como un bólido,   y en una casilla perdió  un  monedero, pero eso no  lo amilanó  y  siguió avanzando,  entró en la casilla del rey y salió con cuatro carteras  y de color  morado  de tanto poder,  quedó indigestado  por un  buen  rato,  y dejó de avanzar.
         Movió  ficha el color naranja, paseó  por  la derecha,  retrocedió  por  la izquierda  y tampoco consiguió  nada,  él  sabía  de sobra que no tenía  posibilidades  de  ganar,  y decidió ser  amigo de  todos,   y  apoyar  al  ganador  y  así  impulsar el  juego,  pero eso se convirtió  en  una  telenovela,  tanto en el tiempo, como   en  la  trama:  Jugar en  tiempos  revueltos.
         A  todas  estas,   en  ese  juego la  más perjudicada  era  la Reina, que  se  encontraba  agotada  después de limpiar  el   austero  salón  de  su  casilla,  para  que  su  amante esposo, el  Rey,  diera el mensaje de navidad. Sin  aún  reponerse  de  tal esfuerzo,    los  participantes  entraban  y salían  de la  casilla  del  Rey,  como  San  Juan  por  su  casa,  pisando  lo  fregado y pidiendo  café,  que  ella como buena  anfitriona  les brindaba,  el  cansancio  era  superior  a  sus  fuerzas  y  le replicaba  a su  marido el Rey,  que no  podía  más,   esto  en vez de juego de tronos,  se ha convertido en  la  Historia  interminable



jueves, 4 de febrero de 2016

LOS DESEOS SE CUMPLEN de Lilia Martín Abreu

               


Pasan  los  días,  los  meses,  los  años,  y  siempre  es  igual,  o  peor,  porque   ella  desciende  cada  día   al  mismísimo  infierno,     sumida    en  una  profunda    soledad,   esa,  la  que  sufre   el  que  no  vive  solo. 
Él,  un  vividor   de  profesión,  tan  viril,  semental  y  vano,  hasta  el  día  de  hoy,  que  los  sanitarios  le  han  sentado  en  su  poltrona  favorita,  la  que  dibuja  su  figura,   anexada  al  contorno del  fondo  de  la  botella,  todo  es  lo  mismo,  pero   ya  nada  es  igual, ahora  es  tan  frágil,   impotente,  y  badulaque,  pero  ella  lo  prefiere  así,    y  nuevamente  se  ha  subido  al  tacón. Desde  la  puerta,  le lanza   un  beso  de  despedida   diciendo, cariño,   feliz  navidad,  espero  tener  una  noche  buena.   



     

jueves, 3 de diciembre de 2015

EL RELOJ Lilia Martín Abreu



            No  podía  parar  de  reír,  después  de  haber  leído  la  carta,  y  ahora  no  iba  a  pegar  ojo  en  toda  la  noche,  dándole  vueltas  a  la  idea  de...  ¿Quién  será  quien  está  interesado  en  verme  en    el  programa  de  televisión,   Traigo  una  carta  para  ti?    Confieso  que  solo   leí   la carta  de  invitación,   y   me  causó  tal  ataque  de    risa  que,  temiendo  estoy,  ¿qué  no me  dará  ese  día  en  el  programa.?

             Son  ocho  días  de  perplejidad  que  me  esperan...   ¿quién  será  que  quiere  verme?  ¿Y  para  qué?  Esa  es  mi  incógnita,  mi  cabeza  no  para  de  dar  vueltas  como  una  peonza   y  no  tengo  la  menor  idea  de  quién   pueda  ser,  voy  a   terminar  loca,   haciendo  cábalas   sin  sentido:
            ¿Será  un  enamorado  de  la  juventud?  ¡Oh  que  romántico  seria!
            ¿Y  si  fuera  adoptada  y  mi  madre  biológica  me  estuviera   buscando?  No,  no  creo,   tengo  cinco  hermanos  y  yo  no  soy  la  mayor   y   todos  nos  parecemos.
            ¿Tal  vez, alguien  me  quiera  reclamar   alguna  deuda,   o  algo  del  pasado?

            ¡Oh  Dios  mío!,  tengo  tal  cacao  en   mi  cabeza, que  créanme,   hasta  he  llegado  a  pensar  si  tengo  algún  hijo  secreto,  pero  tendría  que  haberlo  parido,  y  de  eso  sí  que  me  acordaría.  Esta  incertidumbre   me está  matando,  el  reloj  no  para  de    dar  las  horas,  y    yo   con  esta  confusión   que  no  me  deja   dormir.  Bueno,  bueno..., si  resisto,  dentro  de  una  semana  se  enteraran  al  verme  en  el  programa,  si no   me  ven,  por  favor,  búsquenme  en  urgencias   o  en  el  psiquiátrico  que  debo    estar  por  ahí.



jueves, 26 de noviembre de 2015

INSTRUCCIONES PARA CONTAR MENTIRAS Lilia Martín





            Si usted decidió entrar en el gremio de los mentirosos, allá usted, pero por su bien tenga en cuenta unos consejos.
            Uno: la actitud siempre, siempre natural, usted es el primero que tiene que creerse sus mentiras, o usted solito se delatará al ponerse colorado, sudoroso o titubeante.
            Dos: se le aconseja que controle muy bien su conducta y piense con claridad, manteniendo la cabeza fría en todo momento, no es aconsejable que la vaya a poner en la nevera, eso sería contraproducente, por razones obvias, lo podrían descubrir.
            Tres: cuide la memoria, esa compleja función que a veces nos falla, agasaje a esa maravillosa aliada con rabillos de pasas, son muy eficaces para que eso no ocurra.
            Cuatro: compre un cuaderno para anotar sus mentiras y llévelo siempre con usted para anotar y consultar a quién se las dice, el día y la hora, no vaya a ser que entierre varias veces a su abuela.
            Cinco: poner cara de absoluta fiabilidad, para eso hay que entrenarse todos los días, es una técnica muy productiva y popular, es la que usan los políticos, y la verdad, no les va nada mal.
            Seis: los remordimientos, ese sentimiento tan inoportuno, esa voz interna del sentido común, ignorar, es lo correcto o terminará con su tranquilidad, si eso pasara, se aconseja violarla sin ética, una y otra vez, para hacerla más débil.



jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS ABUELOS QUE BORDAN. Lilia Martín






         Los abuelos de la isla de Kopros, bordan canoas en los días de lluvia…

         Kopros, es una isla que no está lejos ni cerca, sólo está ahí. Un día, como otro cualquiera, llegó un mucilago a la plaza del pueblo, diciendo en voz en grito, que él era un cacumen, y ofrecía esplendor y belleza a todo su entorno, los abuelos que estaban aburridos de contemplar el mismo paisaje, se unieron a la idea del mucilago, deseando dar atractivo a su rutinaria realidad, el murciélago exponía entusiasmado, usemos el efecto óptico, hagamos trampantojos, las laderas las transformaremos en acantilados, cabos o bahías, los abuelos veían el intríngulis de las cosas, pero aun así, se pusieron manos a la obra, pintando ilusiones, cosiendo esperanzas, tejiendo caminos, pero sobre todo, bordaban canoas para esa exuberante bahía que tendrían en la ladera.



jueves, 12 de noviembre de 2015

VA DE CAFÉS Lilia Martín Abreu



INSTRUCCIONES PARA TOMAR CAFÉ    

         El día lunes por la mañana, usted está ante una raza de café con los brazos caídos a ambos lados de su cuerpo; uno es el derecho, otro es el izquierdo.  Levante suavemente el brazo derecho, ya que los lunes se aconseja utilizar ese lado para que empiece derecha la semana.  Ya el martes, toca el izquierdo, y así, el resto de la semana.
         Delante del antebrazo tiene usted su mano derecha, aunque no la ponga derecha, no, sino un tanto flexionada.  Estire un poco, no mucho, los dedos, para así sujetar con firmeza la taza, llevándola con sumo cuidado debajo de la nariz, para deleitarse al percibir el atrayente aroma que despertará sus sentidos.  Luego, bájelo sutilmente a la boca y disfrútelo lenta y placenteramente, a ser posible con los ojos cerrados, mientras está cómodo y sentado.  Se aconseja que sea negro y fuerte para que le mantenga despierto y activo y bastante estimulado para empezar la semana; estoy hablando del café, por supuesto.


PELIGROS OCULTOS DE TOMAR CAFÉ EN CASA DE LA SUEGRA

         Esa maravillosa bebida, estimulante y socializadora, es la primera que te ofrecen cuando llegas de visita a casa de tu suegra.  No es aconsejable rechazarlo en la primera invitación; tómelo aunque a usted no le apetezca y elogie su buen sabor, así se formará un vínculo de unión con esa encantadora mujer.  Caso contrario, al sentirse rechazada puede formarse un desorden emocional en la conducta de la señora, de tal manera que el día en que usted le pida café, ella lo estará esperando maliciosamente, para tomarse la revancha.
Ese día en particular es muy importante que esté precavido, ya que ella llegará muy amable donde esté usted sentado, para entregarle un café humeante y una sonrisa de triunfo en los labios: no se fíe.  Coja la taza con la mano izquierda, recuerde que es día jueves.  Tenga mucho cuidado, porque ese café suele estar hecho con fuego y mala leche, en el caso de ser cortado.
         Mucha concentración y alerta en este punto.  La suegra le entrega la taza, usted –alelado –mira ese inmenso pozo de petróleo crudo, espeso y humeante que mantiene en su mano izquierda, a la altura del pecho…En ese preciso momento, suba la alerta a su máximo nivel o le atacará su bien más preciado, su artillería pesada, diciéndole dulcemente: hijo, ¿me das la hora?




jueves, 5 de noviembre de 2015

CASTILLO 31 Lilia Martín Abreu





         Carlos buscaba la llave del coche en el bolsillo de una chaqueta de su mujer, la encontró, y también un papel que decía: CASTILLO 31. ¿Qué es esto? se preguntó, intrigado. Ese papel le hizo estremecer, como si de un cable de alta tensión se tratara, qué significaba ese papel. Lo leyó y releyó, para ver si así lograba una explicación razonable, sin tener que hacer preguntas. Castillo, 31; la misma frase repetida miles de veces giraba en su cabeza, esto será una dirección, dedujo, ¡pero de quien! Buscó un mapa callejero y empezó a mirarlo, luego entró en el ordenador para ver el mapa por satélite y su curiosidad aumentó al comprobar que en esa dirección se encontraba un hotel. Carlos, pálido de nacimiento, se puso lívido ante aquella deducción, no lo podía creer, ¡su mujer se la estaba pegando!, ¿pero con quién?, se preguntaba confundido. Será Ramón el musculoso, no, no, ella no es tan superficial, o tal vez será Pablo el guapetón del barrio, no, qué va, ella valora algo más que una cara bonita, o tal vez el nuevo chico de la panadería, tan atento y servicial él, las mujeres valoran esos detalles.
         A Carlos, su imaginación no le daba tregua y una profunda inquietud se apoderó de su ánimo. Barrió el lugar con la mirada buscando el teléfono móvil de ella para investigar, pero no lo encontró. Aprovechando que ella se estaba bañando, decidió registrar su cartera, él sabía de sobra que lo que hacía no estaba bien, pero necesitaba alguna pista que le confirmara o anulara su sospecha. Con sigilo, como un ladrón profesional, metió la mano dentro del bolso, sacando un estuche de maquillaje, lo depositó en el sillón, luego el monedero, paraguas, compresa, libro, gafas, bolígrafo y una larga lista de cosas, que él se sorprendió de la cantidad, pensando, parece el bolso de Mary Popins, y al contemplar el botín encima del sillón, quedó desconcertado, allí estaba la respuesta a todas sus incógnitas, en la portad del libro en letras cursivas se leía claramente, CASTILLO 31, de LILIA MARTIN.



jueves, 29 de octubre de 2015

EL SECRETO Lilia Martín Abreu



            Estrella se sorprendió en grande cuando su hermana, con una gran seguridad en sus palabras, le dijo, nos largamos lo más lejos posible de este lugar, que está contaminado de prejuicios y secretos, quiero desintoxicar mi vida en otro lugar, donde pueda olvidar una existencia de rencores  y malos recuerdos, esta casa me asfixia, me ahoga su abolengo rancio venido a menos. Nos marchamos a otro lugar donde nadie nos conozca, nos vamos de este pueblo de hipócritas, donde el trato es políticamente correcto, no porque te aprecien, no, sino por miedo a la señora de la casa grande, que da trabajo a medio pueblo y el otro medio le rinde honores.
         Estrella observaba con incredulidad a su hermana y no podía creer lo que estaba oyendo, su hermana no mostraba ni un atisbo de dolor, todo lo contrario, era rabia contenida lo que rezumaban sus palabras, y le replicó atónita de desconcierto, ¿se puede saber qué te pasa? ¡se te olvida que estamos llegando del cementerio de enterrar a nuestra madre!.
         Carmen la miró fríamente, argumentando, no, no se me olvida, todo lo contrario, hoy al fin soy libre y dueña de mis actos.
 Estrella calibraba, sin creerlas, aquellas palabras y replicó, si tanta sed de libertad tienes ¿por qué no te has ido antes? ¿quién te ha impedido marchar?.

 Carmen la contempló embriagada de ternura y con la voz rota de emoción, le contestó ¡tú…, sí, tú, hija mía, la que terminamos de enterrar era tu abuela… yo soy tu madre.


jueves, 7 de mayo de 2015

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ. Lilia Martín Abreu






            La vida es un viaje que emprendemos al nacer, es un viaje que da vértigo por ser complejo, pero lleno de belleza y adversidades, en él vamos acompañados por un gran maestro, el tiempo, él nos guía y acompaña siempre, puede ser un amigo, o un verdugo, que nos arrebata grandes y valiosas posesiones como, la memoria, la belleza, a personas, tradiciones, usos, costumbres…y hasta la vida. Cuando somos jóvenes y llenos de energía, tenemos esa sed indomable de querer hacer muchas cosas, pero en un abrir y cerrar de ojos el tiempo ha pasado y, sin darte cuenta, un día frente al espejo adviertes las primeras señales de que ese ladrón inclemente te ha despojado de tu juventud, sin haber alcanzado tus sueños, y así, sin haberlo asimilado aún, llega la madurez a tu vida y ya dejas de ser lo que eras, pues el tiempo lo cura todo, menos la vejez y la locura, una gran verdad, como del mismo modo es verdad, que es él, el tiempo, quien acaba con todo.




martes, 7 de abril de 2015

SI FUERA Lilia Martín Abreu


                                     
     
Si Damián hubiera sido abogado, hubiera ido a trabajar al bufete con su padre, que era uno de los más reconocidos de la ciudad.  Antonio siempre confió que su hijo heredaría su vocación, pero Damián colgó los libros y se decantó por la música.
El día que le informó que quería ser músico, su padre lo miró estupefacto, alegando que eso era una profesión de hambre; una vergüenza para su prestigio y le retiró la palabra.

El tiempo pasa y con un látigo va azotando sin compasión la memoria del prestigioso abogado, dejando un vacío que sólo llena diariamente la atrayente música de Damián que contempla con ternura como su padre se deleita con su melodía.



SE VA A ENTERAR Lilia Martín Abreu



         Le dije al taxista que por favor pusiera la radio y replicó que en la radio no decían más que sandeces y mentiras, que las emisoras tenían color político y cada una comentaba lo que más se ajustaba a sus intereses, que ninguna era objetiva, ni fiable.  Yo le observé con incredulidad y le indiqué:
         –Me apetece escuchar esas sandeces y mentiras y, por favor, me ubica el dial en Radio Popular.
         A través del espejo retrovisor, él me indicó una mirada hostil, mientras sintonizaba la radio y murmuraba entre dientes su contrariedad.

         Al llegar a un semáforo, el taxista cogió un libro de la guantera y se puso a leer unas líneas mientras un río de peatones fluía delante del taxi.  En ese preciso momento, sonó mi teléfono móvil.  Era de la emisora que estábamos oyendo, que es donde trabajo; mi voz se percibía a través de las ondas diciendo:
          –Hoy tenemos un caso complejo y es una verdadera pena, pero el premio del crucero que hemos estado anunciando que daríamos hoy al sector del taxi, queda desierto para no contrariar al taxista.  Él afirma que solo decimos sandeces y mentiras.  Es la licencia 704, si su mujer está oyendo Radio Popular, cuando llegue a su casa, ¡se va a enterar este taxista!.




miércoles, 18 de marzo de 2015

ILUSIÓN Lilia Martín Abreu





Guardaba aquella cajita llena de deseos. Le hacía ilusión destaparla cada mañana y con sus manos torpes y adoloridas por la implacable artritis, la acariciaba con mimo, como si de un bebé se tratara.
            Luego comenzaba su ritual diario, poniendo todo su esfuerzo y esmero en su aseo personal, con arte y maestría peinaba su pelo, de suaves ondas como hilos de plata, se maquillaba con una sombra azul, muy similar al color de sus ojos, los labios en tono rosa, para que combinaran con la blusa de encaje que tanto le gustaba, colocaba un ligero toque de rubor en sus mejillas, y terminaba su ritual con unas gotitas de agua de lavanda.
            Y como era ya costumbre para Manuela, se sentaba en su mecedora detrás del gran ventanal a esperar, con su cajita de deseos en el regazo.

            A Manuela la vida le negó el derecho de ser madre, y ya tiene varios años de viuda, pero Manuela espera cada día, con los ojos repletos de ilusión, viejos sí, y azotados sin piedad por los vientos de la vida, pero no cansados de tanto esperar, pero, ¿A quién espera con tanta ilusión, la dulce Manuela?.



miércoles, 11 de marzo de 2015

YO, LA QUE FUI Lilia Martín Abreu




            Soy yo la que durante décadas resultó imprescindible, la que tanto éxito logró en épocas pasadas, que se formaban colas para hablar conmigo, incluso un buen día me visitó un caballero misterioso, que dio dos vueltas y se transformó, no en un pájaro, ni en un avión, no, no, en un superhéroe, el mismísimo Superman, con su símbolo de S en el pecho y sus calzoncillos por fuera, que me causaron un desorden de emociones. Eso sí que fueron días de gloria, no los de hoy, que estoy derrocada y condenada al desuso por obsoleta, para dar paso a las nuevas tecnologías.
            Yo, que era en tiempos pasados la más vital y visitada, hoy sólo soy la sombra de lo que fui y la gran olvidada. Con nostalgia los veo pasar ensimismados con su teléfono móvil y a mí no me dedican ni una mirada. Ante su indiferencia, yo disipo mi dolor intentando arrancar recuerdos del pasado, empapados de historias diversas y diferentes, vividas con  el auricular pegaditos a ellos, como el eterno romántico que recitaba versos a su amada cada día, la emigrante que llamaba a su madre y era un torbellino de emociones, o simplemente las conversaciones acaloradas de algún malhumorado, pero hoy sólo recibo la tristeza de saber lo que un día fui, ya nunca más volveré a ser la cabina telefónica del barrio.






martes, 3 de marzo de 2015

TRES MINUTOS Lilia Martín Abreu





            Sólo tres minutos marcaron nuestra existencia. Ella fue la primera en llegar a la vida, y solo eso fue suficiente para ser la preferida y la más querida. Siempre me he preguntado por qué, si realmente éramos como dos gotas de agua; la única diferencia entre ella y yo eran esos tres minutos que me marcaron a fuego para el resto de mi vida. Mientras ella se coronaba con los laureles de la gloria, yo deambulaba entre los días buscando en el cajón de mis recuerdos alguna ocasión donde yo hubiera sido la protagonista de algo. Las historias  revoloteaban como un torbellino en mi cabeza y  ella siempre había sido la primera; eso me consumía, como un suéter viejo de punto cuando se desteje, para enrollar nuevamente la lana, así me sentía.  Aquella tarde no pude más y entonces la maté.