sábado, 21 de octubre de 2017

TOMMY - Juan Carlos Chávez

                                           



          Tommy llenaba mis paseos solitarios en los recreos escolares de mi infancia. En cada abrazo que le daba podía sentir su respiración y  el latido de su corazón y en cada mirada que le dedicaba, percibía sus guiños de complicidad. Me hallaba tan enfrascado en mi mundo junto a Tommy, que el anhelo por jugar con otros niños en el que  había estado sumido, se había desvanecido por completo.
     Cierto día lo fui a buscar a su baúl y mi mirada se desgarró  al no encontrarlo donde solía estar.
            -¿Dónde estás?  ¿Dónde estás? –me preguntaba sin descanso.
Salí precipitadamente al recreo para buscarlo y allí estaba… Mi corazón de niño se aceleró, mi garganta tragó nudos… y es que acababa de presenciar cómo su decapitada cabeza rodaba impulsada por las patadas que recibía.     
     Aún recuerdo mi alarido de dolor y aquella tristeza  en la que me sumergí.  Había perdido al único amigo que tenía, aquel a quien  me había aferrado con tanto cariño. Aunque era inerte, para el niño que fui, ese peluche había cobrado vida propia, porque no sólo jugaba con él sino que  le contaba mis secretos más íntimos.
     Otro burrito, idéntico al anterior, ocupó el baúl, pero mi entusiasmo se congeló en su aceptación, al descubrir que el nuevo peluche no me brindaba guiño alguno.
    
     

LIBRO DE FAMILIA - Carlota Sosa



             ¡A mí!, primero yo, exigía  la guitarra de curvas pronunciadas. ¡Mejor a mí que retumbo!, dijo el tambor. ¡No, no!,  yo soy muy marcial, sentenció la trompeta. Pues yo... no me quedo atrás, exclamó el saxofón. El piano tocó sus notas argumentando que tenía más peso. El arpa,  entonando una dulce melodía, comentó que solo ella haría vibrar los corazones.
         Así debatían todos los instrumentos de la orquesta. En este discutir, no se dieron cuenta de que llegaban los músicos y... tocaron una hermosa sinfonía.

    Moraleja: todo es útil si se combina armoniosamente. Siempre hay algo que nos lleva hacia el amor y no hacia el acumular. Estamos escritos en el libro de familia de la vida, y la vida no solo es nuestra, la compartimos con las piedras, los cristales, el hermoso mundo vegetal que nos regala sus flores, los animales, planetas, estrellas, soles, galaxias y otros cúmulos estelares… Los agujeros negros lo engullen  todo pero eso mismo les hace colapsar. Si tan solo inhalas y pretendes retener el aire sin soltarlo, lo lamentaras.

   La orquesta tiene ritmo y armonía. No puede ir cada uno por su lado. Eso no sería música sino ruido.

viernes, 20 de octubre de 2017

CORDÓN UMBILICAL - Juan Roberto Núñez





            Una vez más estaba rodeado de vida y muerte, necesidad extraña que nació conmigo. Antes lo tenía de frente y hoy a mis pies, pero siempre dependiendo de él… De alguna forma superior, me veo elegido a tentar su suerte, que no deja de ser la mía. Antes me veían sin que pudiera verlos, en cambio hoy los veo y observo el mundo en todo su esplendor con amplia libertad, como vuelo de pájaro, aunque sin alas, dando paso a paso y sin apuros, sobre el cordón que conduce mi vida, como desde el primer momento en que mi madre me arropó en sus brazos y hoy vuelve a hacerlo, cada vez que cruzo el abismo entre dos montañas, como un recién nacido… del cordón umbilical…



domingo, 8 de octubre de 2017

ESTACIONES – Lali Marcelino




El primer verano después de mi adiós a la vida laboral…; un cambio importante que causa muchas depresiones, pero también, como en mi caso, más ilusiones, más proyectos, más amistades, más tiempo para mis seres queridos… Sumar es lo que me he propuesto…; restar sólo los años. Porque a partir de aquí restaré, no sumaré…y espero dar mucha guerra a la sustracción.
-¿Es cierto que cada verano proyectas, o quizá da igual en qué estación te encuentres?
-Te diré que en cada estación los proyectos tienen diferentes formas porque influye muchísimo el ánimo. En primavera, suelen tener formas alegres, florales, divertidas… No se me ocurre utilizar colores o formas tristes o melancólicas, eso lo dejo para el otoño, que también podría ser de renacimiento o de muerte.
Para el invierno se me ocurren cantos nostálgicos, fiestas familiares… La familia que retorna y también que se va, lágrimas porque la nostalgia conlleva enfrentarse a la soledad, al reencuentro… Todos quieren estar juntos y ahí es donde nos damos cuenta de que algunos no podrán, por diferentes circunstancias, y se sufre en la distancia del espacio, del tiempo o  de los sentimientos perdidos y que nunca volverán, porque ninguno se atreve a buscarlos. La cobardía se une con la desgana y la costumbre con la desidia.
Y… llega el verano, dónde la ebullición de viajar, de conocer nuevos lugares, nuevas costumbres y tradiciones…o sencillamente desmadrarse y entregarse al placer…; dejarse llevar por la magia de las noches estivales. El sol necesario y que esperas durante todo el año, nos llena de buenas vibraciones para el resto. Es una estación para hacer nada, de dejarse llevar y adentrarse en cada pueblo, en cada momento pasivo, con una buena lectura debajo de un parasol o un árbol, asistir a eventos que hasta el año próximo no volverán, preñarse en definitiva de buena energía para proyectarla en los demás.

Floración… Estío… Ocaso… Frío o Invierno
Sentirlas todas, cada una en su momento y lugar
Sentirlas y diferenciarlas, para eso debemos cuidarlas
Ahora se unen después de maltratarlas y  no apreciarlas
Son importantes y necesarias para nuestra madre tierra
Tanto, que da igual en este momento y lugar,
no saber cuál es cuál
Quizá ha llegado la ocasión de pensar…
 ¿nos da igual?





VERANO - Sandra Mai


            ¡¡Juanito…Juanito!!,  llamabas, mientras él corría tras unas pequeñas mariposas que revoloteaban por el jardín. Al tiempo, sonaban unas campanillas que colgaban de lo alto de la ventana… Ese día ya dabas forma a una masa de hojaldre que le habías prometido por su cumpleaños. Sus siete velas de colores encima de la alacena, junto a unas cuantas guirnaldas y pitos, decoraban aquella mañana  la cocina.

             Se respiraba alegría, el sol brillaba; íbamos y veníamos atareados con los preparativos. Y los deseados regalos, celosamente escondidos bajo la cama de mama…. Qué añoranza tan bella, recordar hoy aquellos años de tu niñez. Siempre fue verano en tu día, con un sol muy radiante que brillaba solo para ti.

lunes, 30 de enero de 2017

EL TRUEQUE Lali Marcelino (Accésit PREMIO NARRATIVA HERTE 2016)


Comienza la semana con muy mal augurio. La pasada, dos de mis compañeros fueron detenidos.
Hoy, igual que ayer, espero volver a escapar de la presión, tanto de los míos cómo de la justicia o de la opinión pública. Mi familia está de vacaciones en el pueblo, al margen de todo esto.
Tres días después de la última detención y todavía sigo libre. Hoy miércoles me ha telefoneado Jesús, comisario y amigo, aconsejándome que ponga todo al día, no tardarán mucho en venir por mí.
Son las ocho de la mañana de un jueves del mes de julio. El agua choca contra la mampara y parece que el tiempo se detiene sintiendo como cae sobre mi espalda. No oí el timbre, pero sí los golpes en la puerta. ¡Abran, policía! Me enrollé la toalla alrededor de mi cintura y atropelladamente abrí. Dos hombres sin uniforme me mostraron su placa y la autorización judicial para pasar a mi domicilio y violar mi intimidad. Estuvieron todo el día revisando, preguntando y he de decir que no se ensañaron.
En la madrugada del viernes me dejaron libre, bajo arresto domiciliario. Me eché sobre la cama apartando y tirando al suelo: bragas, calzoncillos, pijamas, calcetines,….procedentes de las gavetas de los muebles. No podía cerrar los ojos, pensando, cómo explicárselo a Julia, mi mujer. Éste es el principio del infierno. Nunca pensé que me acusaran de corrupción. Hacer favores a cambio de, una semana en un hotel, un coche, el mejor colegio para mi hija, una tarjeta de crédito, un chalet en la sierra o un yate… todo necesario en el medio en que nos movemos. Debemos mantener buenas relaciones con empresarios, compañeros de partido, e incluso por qué no, algún juez, policía, comisario…Lo propio en política.
Me despierto y aún suena en mis oídos: corrupto, chorizo, ladrón… gritaron a la entrada y salida de comisaría. No me identifico con estos insultos. Recibir algo material a cambio de algún favor administrativo, que a nadie perjudica, es un trueque. Julia me ha llamado porque me esperaba anoche. He tenido que contarle que no he podido terminar el trabajo pendiente y que hasta la semana próxima no me espere.
Hoy domingo, no me apetece ver en todas las cadenas de TV, mi cara, como presunto corrupto. Mejor un baño en la piscina, ver una película, me apetece, “El Padrino”. Desayuné al estilo inglés. Pedí comida italiana para almorzar y japonesa para cenar. Sonó el teléfono. Julia llorando y pidiéndome explicaciones de todo lo que estaba viendo en TV, respecto a mi posible corrupción.
¿Qué decir? Sigo insistiendo en que sólo hice uso de una antigua forma de pago, el trueque.