La bronca fue
tremenda. En esta ocasión, nada detuvo
la avalancha de reproches retenidos durante tanto tiempo. Reproches lanzados cual puñales que, certeros,
alcanzaban su objetivo, clavándose hondo…, hiriendo de muerte.
Al final, esa última
desavenencia consiguió liberar aquel cúmulo de emociones destructivas. Su amor había comenzado con vigorosa fuerza
indómita y así, con esa misma pasión –pero esta vez devastadora– terminóRELATOS DE LOS COMPONENTES DEL TALLER DE LECTURA DIRIGIDA Y NARRATIVA “EL TRANVÍA”
miércoles, 19 de noviembre de 2014
AVALANCHA Carmén Garcés
LA VIDA ES ASÍ Maruca Morales
Esa era la frase
favorita de una amiga mía. Cada vez que
me encontraba con ella siempre me repetía esas palabras. Así fue hasta un día que conseguí el valor
para decirle lo que pensaba.
–Amiga mía, yo pienso que la vida es como uno
la viva, como uno se enfrente a ella.
Tenemos la edad que tenemos pero uno no puede buscar excusas en
ello. Si te pasas el tiempo repitiendo
esta frase y no haces nada por cambiar, las
cosas no cambiaran. Tenemos que poner de nuestra parte. No perder tu tiempo
acostada en el sofá viendo televisión, quejándote de dolores, sobrecargándote
de medicinas. Si sigues así, cuando
vengas a ver tú misma te enfermas, porque no hacer nada lleva a eso. Repetirte que la vida es así y esperar que todo
te venga del cielo por obra del Espíritu Santo es un gran error.
jueves, 13 de noviembre de 2014
DESDE EL OTRO LADO Maruca Zamora
Cuando estaba
estudiando en un país un poco lejano al nuestro, cayó en sus manos una oferta
de trabajo para una ONG y le entusiasmó la idea de comunicarse con ellos. Se
informó de las condiciones, aunque tuvo que advertirles que le faltaban tres
meses para volver a España. Desde el otro lado del mundo le pidieron enviara su
Curriculum. Se sorprendió mucho cuando lo aceptaron en el puesto y al saber que
estaban dispuestos a esperarlo: así empezó el viaje de este trotamundos.
Viaja por lugares en
los que, a pesar de todas las desgracias que presencia, él junto a sus
compañeros de labor, médicos enfermeros y demás personal, se sienten útiles y a
gusto con lo que hacen, entre tantas situaciones vividas algunas no tan buenas,
viviendo con la mayor sencillez tal como hacen los que le rodean; allí donde
una medicina es escasa y un pedazo de pan es un manjar que no está al alcance
de muchos.
Después de vivir en
nuestro acomodado mundo donde todo se bota sin pensarlo demasiado, este
trotamundos y sus compañeros trabajan en países donde se muere de hambre de una
simple gripe, de malaria, o de tantas otras cosas que no quisiera nombrar.
Pienso en lo indolente
se ha vuelto el ser humano. Como todas estas
situaciones se viven en África, no nos interesa, no nos importa, y nos
olvidamos que aquí o allí hay personas que sufren.
Mi admiración para
todo este personal humanitario de Médicos sin Fronteras y demás organizaciones
que luchan en el mundo por todos los seres humanos, sin distinción, que Dios los proteja y ayude.
EL MOLINO SIN PIEDRA Lilia Martín Abreu
Manuel siempre vivió
en una isla menor, trabajando sin tregua el campo. Ahorrar y ahorrar de lo
poquito que le llegara a sus manos era
su cometido, él decía que ahorraba para ponerle una piedra nueva a su molino,
así llevaba dos años, como hormiguita guardando, ahorraba hasta de comer.
Manuel era tan pobre que ni dientes tenía con que hacerlo, para eso eran sus
ahorros, para ponerse unos dientes, que él llamaba su piedra nueva, porque una
vez leyó en un libro que una boca sin dientes era como un molino sin piedra, y
le gustó tanto la frase que la hizo suya, él decía que a su molino le faltaba
la piedra, y en busca de ella viajó a Tenerife, con su dinerito amarado en un
pañuelo con varios nudos para no perderlo, un saquito de papas para la familia,
junto a un montón de ilusiones por haberlo logrado.
Ya de regreso a casa
con su sonrisa puesta, admirando el paisaje en la barandilla del barco, le
llegó un mareo sin previo aviso, seguido de un vómito, que arrasó con la
sonrisa y las ilusiones de Manuel, llevándolas al fondo del mar, y dejando su
molino sin piedra nuevamente.
LA PRESENCIA Lali Marcelino.
En una ocasión me vi
obligada a elegir para decidir quién de las dos personas que tenía delante,
ocuparía el puesto vacante de profesor de química. Me costó hacerlo, porque uno
de ellos era una mujer joven, muy pequeñita, con unas minúsculas gafas y unas
pintas algo descuidadas -¡como para infundir respeto ante los alumnos!-, pero
con un buen curriculum, mientras que el otro se trataba de un hombre bien
trajeado, también joven, con una buena labia, al contrario de su contrincante,
más bien parca en palabras, preparado igualmente.
Decidí quedarme con
los dos y repartirles los alumnos. En tres meses tenían que demostrar sus dotes
para el puesto.
La impronta de los
alumnos fue totalmente distinta. Con la una mostraron risas y menosprecio y con
el otro total respeto.
Al cabo de los tres
meses y como pensé desde el primer momento, me quedé con la joven de aspecto
desaliñado. Toda una eminencia.
LOS ENIGMAS DE RAQUEL Lilia Martín Abreu
Roberto y Yarje por
casualidad se encuentran en un bar, y Roberto le dice que está pensando en
divorciarse, Yarje asombrado le pregunta que cual es la causa, si Raquel es la
mujer perfecta., Roberto apesadumbrado le argumenta: eso era antes amigo mío,
desde hace un tiempo, siete años más o menos, se ha convertido en una mujer
enigmática y misteriosa, con unos importantes cambios de personalidad y de
humor, unos días dice llamarse Marta, otros Claudia y otros es la Raquel de
siempre, con sus 40 años y los pies en la tierra. Hay días que parece una niña
con los ojos repletos de curiosidad, y
una constante alegría, otros en cambio es todo lo contrario, cuando siente
terror al pasado y su mirada se pierde vagando en los recuerdos.
Yarfe escucha con
atención a su amigo y atónito exclama: ¡ya sé qué le pasa!, esto es un problema
de dinero. Roberto le lanza una mirada de desconcierto, a la vez que protesta, ¿qué
tiene que ver el dinero en esto, macho?, mucho amigo mío, y tal vez hoy
descubras el enigma de Raquel, que es muy simple: ella, al no tener el dinero suficiente, compra su
ropa de segunda mano, esa ropa absorbió la personalidad y el carácter de su
anterior propietaria y ahora emerge y cobra vida en Raquel.
REBELDÍA Carmen Garcés
Mi madre aseguraba que, haber tenido únicamente hijas, era
una bendición; las niñas, habitualmente,
tenían un carácter moldeable a placer, tanto en apariencia como en comportamiento.
Mi padre, sin embargo, aunque nos quería como a nadie, echaba
de menos tener con quien compartir algunos momentos propios de chicos.
Cuando mi hermana fue creciendo, exteriorizaba sus gustos por
jugar en compañía de los chicos, con coches y pistolas.
Ella comentaba constantemente que aquellos no eran
juegos “para una niña”, por lo que se
pasaba el tiempo intentando transformarla, ataviándola con vestidos y adornando
con lazos sus cabellos; también la saturaba de muñecas, a cada ocasión que una
fecha especial se lo permitía; muñecas que mi hermana jamás usó.
Él aplaudía cada manifestación de rebeldía que mi hermana
mostraba en su encauzamiento hacia la feminidad.
Así que yo decidí, a partir de entonces, arrinconar todas las
muñecas con las que, hasta ese momento, había jugado únicamente para complacer
a mi madre.
EL MAR ENTRE LOS DEDOS Alicia Carmen
Las puertas del avión
que se dirigía a Tenerife acababan de cerrarse y este airoso joven pelirrojo y
pecoso, de ancha sonrisa, por fin había acabado de acomodar su tabla de surf.
Al mirar al asiento de al lado pensó: Vaya un bellezón que me ha tocado como compañera de viaje.
En efecto, era una
hermosa chica de larga cabellera castaña, ojos aguamarina y piel aterciopelada.
La jovialidad del
muchacho se convirtió en cortejo, inmediatamente se presentó en inglés, hola
preciosa soy Eduard, ella contestó en el mismo idioma: yo soy Eva.
El simpático
adolescente explicó que venía a Canarias a estudiar Oceanografía y estaba feliz
pues pretendía conocer todas las islas y, entornando los ojos, preguntó: ¿tú
vives allí Eva?. Así es, contestó ella. Pues que bien, saldremos juntos, me
gustas mucho, nos lo pasaremos bomba. Me encanta bailar y dicen que las mujeres
guapas tienen mucho ritmo. Dame la dirección de tu e-mail y tendrás noticias
mías.
La agraciada joven le
dirigió una mirada entre divertida y severa, y contestó: No te preocupes,
Eduard, este mismo lunes nos veremos en la Facultad de Oceanografía, acabo de
tomar un Master y seré la supervisora de Estudiantes Extranjeros.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
EQUILIBRIO Lali Marcelino
Mi
hijo el mayor y su mujer (mi nuera), me invitaron a cenar un sábado, porque el
resto de la semana trabajan. Una comida de las que solemos llamar “rápidas”: una sopita de sobre y unas
croquetas congeladas, de las que hay que averiguar su sabor, y de postre, natillas
envasadas. Salí de allí echándole flores a mi nuera y complaciendo a mi pobre
hijo.
En
otra ocasión, mi hija, celebrando un ascenso laboral de su pareja, invitó tanto
a su familia política como a la suya. Manises y aceitunas, sopita de sobre,
adornada con huevito duro y frititos de pan, Nuggets envasados pero de la mejor
marca y unos flanes buenísimos de un envase muy chic. Éste fue a grandes rasgos su menú,
todo comida semi-preparada. La disculpo porque ella trabaja y como su marido no
la ayudó, no pudo hacer otra cosa.
NOCHES SOMBRIAS Carmen Garcés
Golpea
implacable una vez tras otra, hundiendo con saña, el puñal del dolor en su
realidad. Yesmila se despierta sudorosa;
el corazón palpitando aceleradamente; mira alrededor, reacciona, -ha sido tan
solo un sueño- , dice tratando de
tranquilizarse. Sí, sólo un sueño, pero
uno de esos tan auténticos, que cuesta distanciarlos de la realidad.
Sueños recurrentes, que han pasado a formar parte de su día a día,
aún sin ella desearlos; los que le hacen revivir como si de ayer se tratara,
aquellos escalofriantes momentos vividos tanto tiempo atrás, -cuando perdió a
su familia en aquél fatídico accidente,
del cual únicamente ella sobrevivió- y, que la
transformaron en un ser solitario y asustadizo;
Ahora
a sus cuarenta años, Yesmila vive invariablemente sumida en una confusa mezcla
de frustración, desilusión y miedo. Taciturna, lo único que desea es …no
soñar.
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