Ya
estoy en el otoño de mi vida. Mirando
hacia atrás, pienso que he recorrido un camino bastante largo. ¡Ay!, lo
volvería a recorrer con sus risas y lágrimas, glorias y tristezas; esa es la
vida. Pero sí hay algo que cambiaría:
viviría con más alegría y disfrutaría con más intensidad los momentos tan
maravillosos que la vida me ha dado y de los lugares tan bonitos y fabulosos
que he conocido.
Yo creo que, a tu manera, lo has hecho aunque no hayas sido consciente de ello. A pesar de ello, ¡estás viva!, y no es demasiado tarde, aún puedes coger de la mano el Carpe Diem, y vivir cada instante con la alegría y la intensidad que desees. Un abrazo, amiga Esther.
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