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jueves, 5 de julio de 2018

PULSACIONES de Juan Roberto Núñez





Fermina, hermana de la vida y amor secreto; mudo para sus oídos, prohibido para sus labios.  A mí solo me quedaba contemplar su sonrisa, oír sus cuentos y contener sus llantos. Fermina, la niña alegre, la cómplice, la inalcanzable, enérgica juventud, hasta que en sus doce años, fueron solo cinco semanas las que me distanciaron de todo lo que conocía.
Ahora, ya su sonrisa no mostraba sus blancos dientes, parecía somnolienta y su mirada se perdía en cualquier objeto, sus ojos brillaban de otra forma, cada vez que me veían pronosticaban una inminente distancia. No volví a verla hasta sus 16 años y ahí me di cuenta, que en aquel entonces, sus pulsaciones fueron de 250 por minuto y dejaba un niño amigo, por uno que venía dentro, fueron solo 5 semanas, yo seguía  siendo un adolescente y ella pasaba de niña a mujer.

miércoles, 30 de mayo de 2018

CERRÁ Y VAMOS Juan Roberto Núñez





Hoy no es un día normal, entre idas y venidas del baño, me quedo frente al espejo, la mirada se pierde en lo que fui, en lo que hice, en lo que soy y lo que hago, vaya a saber hasta dónde llegaré y lo que haré, pero aun así, no hay respuestas a incalculables preguntas que le hago a la vida. Muchas cosas cambian y otras tantas no, unos parecen que nacen aprendidos y a muchos, el camino no les alcanza para aprender, pero bueno, cuando uno es cabeza dura, tiene sus riesgos y a mí me gusta arriesgar.  Hoy estaré todo el día en el puto baño, apenas me levanto del wáter, ya me tengo que sentar, ¡maldita comida china, tengo el ano como la boca de un volcán!
— ¡Querido voy a entrar, coge el teléfono!
—¡No abrir, por favor!
—Dale nene, cerrá y vamos.





martes, 6 de marzo de 2018

QUÉ TE CREES Juan Roberto Núñez





Qué te crees, que yo por ser mujer, ¿no puedo valerme por mí misma? ¡Cómo si no pudiera orinar de pie! ¿Acaso me viste de baja por dolores menstruales? En cambio tú, por una muela faltaste 15 días, apenas me habían quitado los puntos de la cesárea, ¡ahí estaba yo!, fregando  el piso de rodillas y sacándole lustre con las tetas, ni siquiera llevabas y traías al chico del colegio, porque tenías un huevo hinchado, ¡vaya hombre, vaya! ¡Y menos mal! que la creación les quitara solo una costilla, porque si hubieran sido dos ya habrían venido en aquel entonces con el viagra, ¡y después dicen que soy feminista! En todo caso, muy femenina…

jueves, 22 de febrero de 2018

QUÉ TE CREES Juan Roberto Núñez





Qué te crees, ¿qué yo voy a estar yendo por ti al trabajo a buscarte? ¿Para qué tienes los pies? No estaría mal que antes de irte, dejaras la comida pronta, así no tengo que esperar a que vuelvas, las mujeres cada vez están más finas, que la uñas, que el pelo, el ¿qué me pongo?.  Aún no se dan cuenta de que vinieron al mundo para que nos sirvan y después dicen que no podemos estar sin ellas. No quieren ver que nos deben su existencia, ya decía mi padre y mi abuelo, que sólo sirven para tener hijos y tú tienes suerte de parir, porque si no, ya estabas fuera de esta casa, ahora encima me pides permiso para ir de café con amigas, vaya fulanas, con la salud que tienes me tildan de machista, esta vez ve, así no me dan tanta caña, pero antes déjame el baño pronto y báñate cuando regreses, así lo dejas limpio, en esta casa tengo que estar en todo, por algo están los hombres.




miércoles, 31 de enero de 2018

¿A QUÉ LIBRO TE IRÍAS A VIVIR? Juan Roberto Núñez




Ante aquella pregunta formulada por su conciencia, el hombre pidió tiempo para meditar la respuesta.
La Vuelta al Mundo en Ochenta Días no era una buena opción, porque también son ochenta noches;  tal vez, “Las Mil y una Noches” o “Cyrano de Bergerac”, por sentirme Aladino o un poeta a la sombra de la luna.

¡Ya lo tenía!. Sin ápice de duda, el hombre se llenó de irreales y dijo: ¡será mejor que despierte! y escriba el libro de mi vida que ya tiene días y noches, Aladinos y Cyranos, porque a lo largo de nuestro camino, sin duda, somos estos personajes de forma real y sorpresiva, como la vida misma, que nos hace preguntas para darle respuestas…

miércoles, 10 de enero de 2018

EL ENCIERRO Juan Roberto Núñez




No sabemos cuánto tiempo más tardarán en venir a abrirnos la puerta. Cada mañana, desde hacía tres meses, escuchamos pasar la vieja y oxidada carretilla de Jacinto, el ruido de su trabada rueda ya es música para el entorno…
En el intervalo de su silenciosa tarea, escribe historias asombrosas que parecen salir de la misma cripta; mientras lo hace, cae en un estado de posesión absoluta, dejándose llevar por cosas que no sé si alguien más conoce, nosotros sí… Conocemos sus trances e historias, ¡porque las escribe dentro de nuestra habitación!: húmeda y mal oliente para cualquier humano, pero él es diferente. Aunque no venga a hablar con nosotros, nos ha hecho saber que pronto el ruido de su transporte se detendrá frente a la puerta de la oscuridad, para darnos luz, una claridad que hace tres meses no ven nuestros cuerpos y, de alguna forma, sin saber de dónde, podemos verlos, ¿será quizás la hora que esas dos urnas viajen al nicho familiar?...

No sabemos cuánto tiempo más tardarán en venir a abrirnos la puerta. Cada mañana, desde hacía tres meses, escuchamos pasar la vieja y oxidada carretilla de Jacinto, el ruido de su trabada rueda ya es música para el entorno…

En el intervalo de su silenciosa tarea, escribe historias asombrosas que parecen salir de la misma cripta; mientras lo hace, cae en un estado de posesión absoluta, dejándose llevar por cosas que no sé si alguien más conoce, nosotros sí… Conocemos sus trances e historias, ¡porque las escribe dentro de nuestra habitación!: húmeda y mal oliente para cualquier humano, pero él es diferente. Aunque no venga a hablar con nosotros, nos ha hecho saber que pronto el ruido de su transporte se detendrá frente a la puerta de la oscuridad, para darnos luz, una claridad que hace tres meses no ven nuestros cuerpos y, de alguna forma, sin saber de dónde, podemos verlos, ¿será quizás la hora que esas dos urnas viajen al nicho familiar?...



viernes, 20 de octubre de 2017

CORDÓN UMBILICAL - Juan Roberto Núñez





            Una vez más estaba rodeado de vida y muerte, necesidad extraña que nació conmigo. Antes lo tenía de frente y hoy a mis pies, pero siempre dependiendo de él… De alguna forma superior, me veo elegido a tentar su suerte, que no deja de ser la mía. Antes me veían sin que pudiera verlos, en cambio hoy los veo y observo el mundo en todo su esplendor con amplia libertad, como vuelo de pájaro, aunque sin alas, dando paso a paso y sin apuros, sobre el cordón que conduce mi vida, como desde el primer momento en que mi madre me arropó en sus brazos y hoy vuelve a hacerlo, cada vez que cruzo el abismo entre dos montañas, como un recién nacido… del cordón umbilical…



jueves, 13 de octubre de 2016

COSTUMBRES EXTRAÑAS Juan Roberto Núñez


Se han visto en películas familias raras pero la de los Torrado aún no la han hecho.
Fueron mis vecinos a lo largo de mi vida, cuando llegaron parecían normales y cuando se fueron también.
Aquella tarde de verano nos conocimos por encima del muro y tras saludarnos entre familias, la madre de Joselito, Francisca, me invita a merendar, de lo cual me alegré y fui.
Golpeo el zaguán, me abre la abuela con un extraño gato mojado en brazos y dice…, hicimos una excepción porque recién llegamos, pasa… Cuando quise mirar atentamente el animal, se giró bruscamente y se fue a su cuarto, dejándome en el corredor, a lo cual Francisca dice, ven por aquí, que estamos en familia… y con una incómoda sensación, lo hice.
Mamá no deja de bañar el gato, así pasa todo el día y de noche, lo centrifuga en el lavarropas una vez y lo seca con su secador de pelo, para acostarlo con ella, le dije que eso no es normal, pero está tan vieja que parece enferma… y bueno, serán cosas de la edad… ¡Pero si los gatos no se bañan!, ¡No pasa nada, lleva años muerto! Lo ahogó en la bañera jugando y como lo quiere tanto, mandó a disecarlo para quedarse con él, mamá es de lo que no hay, es única.
Pensé…, debe ser broma de nuevos vecinos y no le di importancia.  Pasamos a la cocina, allí estaban Joselito con su hermana Filomena y su padre Fausto, me sientan a un lado de la mesa frente a un vaso con leche y una tapa de galleta, tan dura como una tabla de madera… Sin decir nada, espero a que se sirvan y no lo hacen.  Están todos a mi alrededor sentados y mirándome sin hablar, no sabía si hacerme humo, o esperar  que en algún momento me tragara la tierra.  ¿No te gusta la merienda?,¡Sí, los espero a ustedes! Es que solo tenemos eso, empieza tranquilamente como en tu casa, que nosotros solo miraremos…, creo que desmayé sin darme cuenta, sudé repentinamente y faltándome el aire, suena la voz de la abuela, ¡es broma! A esta gente loca le encanta bromear, después de eso, digamos que fue una tarde normal.
Esa semana mis padres se iban de viaje y los vecinos me invitaron a quedarme en su casa, mi madre se quedaría más tranquila y por desgracia no me dejó la llave, acepté de buena gana, porque el pobre gato me dejó intrigado, nada de esto había contado aún en casa.
Puse algo de ropa en la mochila, despedí a mis padres y fui a la casa. Francisca me hace pasar y dice, ¿qué has traído? Es ropa, y con una risa sarcástica dice… aquí somos nudistas, ven Filomena está jugando a ser maniquí y su abuela la está vistiendo…, pensando que era otra broma entré, y ahí estaba frente al espejo como una estatua, desnuda y sin moverse para que la vistieran, no daba crédito a lo que veía, su abuela estaba también desnuda y con el gato mojado debajo del brazo, dice… si no quieres jugar a esto con nosotras, ve con Joselito que está jugando a ser Drácula en su dormitorio…, atónito y con las piernas a punto de salir corriendo, ya me veía con una mordida en el cuello. Salí de ahí sin mochila y navegando en una nave espacial, salté el muro y me metí en el gallinero de casa, ahí estuve durmiendo entre gallinas durante una semana, ya  solo faltaba poner un huevo, menos mal que el almacenero me fio mercancía, que  si no sólo quedaba comerme los pollos.
Ni que decir que aquella amistad, había terminado sin empezar, Joselito pasó todo el caluroso verano subido al muro disfrazado del Zorro, con su sombreo negro de plástico, capa, espada, al rayo del sol y cada vez que me veía pasar decía… ya no soy Drácula, ahora soy el Zorro…
No sé si todo esto es normal, pero sí sé que son costumbres extrañas… 




miércoles, 28 de septiembre de 2016

VOCES Juan Roberto Núñez




El narrador le dijo al poeta, ¿por qué no dejas de soñar y pones los pies sobre la tierra?. 

Seguro que lo haré, pero seguiré soñando, le contestó, no sé por qué te molesta; a mí tus líneas no me perturban, solo que algunas veces parecen muertas…, en cambio las mías están llenas de vida, amor y esperanza…

Sí, pero tus poemas tienen gran contenido abstracto e irreal, confunden lo palpable con lo visible y para mí son como burbujas de cristal…

¿Ves?, a momentos rozas la delgada línea que existe entre nosotros, usando algunos térmicos poéticos.  Creo que sin mí no serías nada; el amor encendió la poesía y de ahí el cuento…  Cuando salgas, narra lo que dicen las voces, que yo por otro lado, expresaré su intensidad y deseo y el porqué de sus lágrimas…

Así que sal tú primero, que yo cerraré esta cueva de creación…, las entrañas de nuestra madre  y a ustedes, todos los que nos leen o escuchan, han de saber que aunque iguales, ante el ojo del narrador serán muy distintos que frente a la pluma de un poeta…

Sí, ve hermano y cuenta, cuenta…   Yo lo haré pero, desde esta bendita burbuja de cristal…




domingo, 18 de septiembre de 2016

GEN 68 MÁS 80. Juan Roberto Núñez.


         En el 68 vino un gen a la vida de forma inesperada, del cual se hizo cargo la abuela paterna, que pasó a ser su madre en toda regla. Hasta el 2012 no supo la verdad de su hogareña creación… Pero eso, es otra historia.
         Este gen, criado de forma exigente, pagando muchas veces las descargas ajenas, le preguntaba a la noche, cosas que la luna, reflejando sus lágrimas, no le daba respuestas, así fue creciendo, con temor, inseguridad, llantos, risas… ¡Claro, todo eso tiene la vida!...
         Van pasando los años y llega el momento en que uno cambia la perspectiva, la forma de ver las cosas; están ahí de igual manera, pero el ángulo es diferente.
         Cuando el gen 68 se sumó al 80 daba mis 14 años…, la edad en la que quise sacarme la camisa de fuerza que nos ponen los padres, reclamando mi abstracta independencia… libertad latente.
         Comenzó el momento de soñar, crear amores no correspondidos, escribirle a ojos ciegos y a susurrarle a oídos sordos, sostener corazones rotos, desear lo inalcanzable…, curar mi joven corazón solitario, bebiendo la música de esa década, abrazando la madrugada de inviernos, dentro de un gabán… caminando errante, parando algunas veces en el oasis de mis lágrimas.
         Y aquí estamos, en un presente de puertas y ventanas abiertas, porque a pesar de todo, lo que desinteresadamente di…  muchas veces las encontré cerradas, y si bien no leí muchas cosas, acuné lo de un gran escritor… Rubén Darío:

Llueve,
negras nubes cubren el cielo azul
Y ocultan el sol,
la luz que, iluminando y calentando los cuerpos,
 calienta e ilumina las almas.
Vivo soñando, amando, sin rencor.




jueves, 15 de septiembre de 2016

PRESENTIMIENTO Juan Roberto Núñez.





            No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo… Porque si se repite lo de Sodoma y Gomorra…estamos hechos… Perdóname señor, pero sabes que no fue mi intención…
            Querido nuevo diario debe resumirte de alguna forma en el estado que me encuentro, confuso, desorientado y con una fe errante.
            Hace unos días fue la fiesta del pueblo y hubo una reunión por lo más alto, más tarde la siguieron en la capilla y debo desahogarme que me pasó de todo, la bebida hizo su  jugada y el diablo metió la cola  tirando por el suelo lo que pensaba  de alguna gente y asegurándome lo que sospechaba de otras.
            Fui a uno de los confesionarios a buscar la llave de mi habitación, que había dejado en la limpieza de la mañana y cuando entro, siento en el de al lado…¡Que el señor te perdone! ¡Y a mí me de gloria!... Sí, dame, dame… ¡Esa voz! ¡No puede ser!... Y sí, era el padre y la mujer del alcalde, sabía que algo había, porque el padre tiene un baúl con libros y debajo de estos, había algunas bragas, sé que pequé, pero solo por curiosidad, además estaban las fotos de la almacenera con sus nuevos senos al aire… ¡Por favor no paraba de persignarme!,  por otro lado había algunas cartas… uno de los sobres dice… Lava mis pecados obscenos y en el otro están dos cheques, uno del alcalde  y el otro del doctor … ¿Y eso para qué?, para callar cualquier rumor de sus consumos de drogas y alcohol que mantienen en secreto, aparte de cierta atracción pecadora que no voy a detallar como decía en la carta, para colmo la abuela que vive en la esquina me pidió que le cortara el césped del fondo de la casa, esa tarde hacía mucho calor y dijo que me quitara la camisa, le dije que no. Al rato  me llama para darme algo fresco para beber y al entrar en la casa estaba la vieja desnuda abanicándose, sin más, solo le corte la mitad del césped y salí rajando.
            Desde que vino el nuevo padre más joven creo que muchas cosas han cambiado, o siempre fueron así y no quise verlo, pero yo  creo que es el pueblo entero, hoy en la mañana iba al correo a llevar una caja con las cuentas y otras cosas para el padre superior, en el camino me cruza el guardia en su coche y ofrece llevarme, a lo cual acepté amablemente porque estaba corto de tiempo, en un momento  dado va por otra vía  para que no pudiera alcanzarme, pero cometí dos abominables errores, dejé la caja.
            Al regresar no sabía cómo decirle al padre, pero este al verme, me dice… Buena idea de darle la caja al guardia para que la lleve, quedé casi mudo, claro se ve que lo llamó, y era una forma de que yo no contara nada.
            La verdad no sé qué hacer con mi vida, ya no sé cómo rezar, si de pie, de rodillas, acostado, al norte o al sur… Y como pagan justos por pecadores yo también estaré a la hora del juicio, que no falta mucho, seguramente será sin aviso y de sorpresa, pero ya no puedo hacer nada  porque la caja fue enviada, el segundo abominable error fue que sin darme cuenta, puse mi viejo y querido diario, en el cual van cosas  con más detalles…lo peor, ahora me da lo mismo reconocerlo, es que me quedé con la foto de la almacenera, y bueno… Si me dejan en este pueblo… Debo irme poniendo a tono.




martes, 13 de septiembre de 2016

LA NOCHE EN QUE LE DÍA FUE PERDIDO Juan Roberto Núñez.





         Viajando en el tranvía, un niño extraño deja en su asiento una carta, noche atípica, más oscura de lo habitual, el último turno de la noche… muy raro que por su edad estuviera solo, al bajar dice… cógela, no preguntes, léela mañana en clases… y eso haré ahora…
         En un espacio donde los mares son de oro y las nubes de diamantes, habitan los mentores, protectores de los universos, dice una leyenda que son asexuados, pero en su  tiempo dieron creación a las hadas, que nos mantienen informados de lo que hacen los habitantes de los planetas que componen las galaxias, que también son de su creación, llamados seres humanos.
         Dicen algunas escrituras que en un tiempo, hubieran podido ser ángeles pero decidieron adoptar otra forma de convivencia… cambiaron la fe, por la duda y hoy destruyen para construir, más destrucción, aunque no todos…
         Recibo sus almas para evaluar su aprendizaje, si éstas aún vale la pena impulsarlas, volverán en otro cuerpo, para que progresen, si continúan por el camino del aprendizaje, cuando vuelvan la décima vez, podrán ascender al cosmos espacio, ya que la tierra es solo un grano de arena.
         El año terrestre  no es compatible con la eternidad ya que esta equivale a un soplo de vida… Queda mucho por hacer aún, como si creyeran o no quién ha escrito esta carta… Por ahora si las cosas no cambian, recordaré la noche en el que el día fue perdido…Por haber creado primero al hombre y no la mujer… Todo por azar, me sobra infinito para seguir probando…

         He mandado a alguien para que se los lea… terrícolas.



martes, 14 de junio de 2016

OFELIA Juan Roberto Núñez.




            ¡Hoy llega mi amiga Ofelia!... y en ese primer abrazo, como si fuera el último, me dirá: ¡otra vez lo mismo!, ¡esta  vez regresarás conmigo!... ¡Todo lo que representa mi silencio es lo burro de mis palabras!, pero ella me entiende, sabe de mis penas, de mis sueños, a los cuales llena de imágenes que no conozco, figuras oscuras que sus palabras pintan de todos colores.
            Ofelia, la única amiga de mi existencia, vivía en la sierra, hasta que se fue con sus padres a la gran ciudad, una vida y cosas que no conozco.
            Siento que de alguna forma, vivo con lágrimas dulces, cada vez que viene, me cuenta mis sueños, fragancias, flores, niños, el mar…
            Llegué a tener plantadas en el fondo de casa las flores que una vez me trajo, pero mi marido, el Pancho, las taló en uno de sus tantos arrebatos, para que me dejara de tonterías, y me pusiera con las cosas de la casa que para eso estaba.
            ¡Por una cosa o por la otra siempre terminaba azotada!...  Mi madre me decía que la mujer está llena de sacrificios, que es como una maldición de la vida , ¡cuánta razón tenía!, pero hay una excepción, Ofelia, no es de lo que me habla. Me promete cosas que no sé si podré cargarlas, dejar la casa, dejar la sierra, hacer realidad la mar, curar las heridas, sanar el alma. ¡Tantas veces le soñé a las estrellas otros rumbos!, ¡tantas veces le pedí a la luna una salida!, y el sol traía siempre la misma respuesta: ¡quédate aquí!...¡era mi cruz destinada!.
            ¡Ya Ofelia!, ¡deja!, ¡deja!, mejor háblame de ti, de tu vida, para que yo pueda recrear la mía, y era esa la única forma que tenía de seguir soñando con nuevas cosas…que nunca tendría. ¡Me sentía una Cenicienta de 30 días al año, probándose sus vestidos!... ¡30 días para soñar!, todo un año mientras vuelve a caer mi sudor en la tierra que aro, penando en el mar que desconozco, cuando mis sangradas manos, y el olor que trae la brisa del agua salada… ¡Pero bueno, no me puedo quejar!, ¡tengo un amplio horizonte y un gran mar de estrellas, que siempre saben acogerme como una más de ellas!.
            Pasaron los días y llegó el momento, de pensar en el reencuentro, más que  en la despedida. Cada una a sus realidades, aunque yo seguiría en mis rezagados sueños, hasta que la vida vea, en que momento despertar o seguir durmiendo.
            Ofelia volvió a decir: ¡Jacinta ven conmigo!...
¡No amiga, gracias, ¡mi lugar es éste!, ¡ya no tengo otra elección!, ¡sólo te pediré una cosa!...
            ¡Un poco de agua del mar que no conoceré!...



UNA ENSEÑANZA. Juan Roberto.





            Y pensar que mi madre decía…, Sonia, una joven tan instruida como vos, ¿qué haces al lado de este hombre?... ¡Al final sin haber sumado aún, una no sabe con qué parte del cuerpo piensa!, pero las madres son las madres y, por más pequeñas que sean las piedras, una igual tropieza con ellas, aunque ésta ya la llevaba en el zapato hacía tres años.
            Aquella tarde de verano, me encontraba viajando una vez más, a una ciudad grande como Sidney, ¡andaba como loca!, ¡la empresa no iba nada mal!. Demetrio, mi esposo, se quedaba siempre en la oficina, a gestionar citas y papeles.
                        Al llegar a destino, siempre me llamaba, como recibiéndome de nuevo, aunque no estuviera presente, ¡toda una poesía de hombre!...Pero hace unos meses vi que tenía una letra pequeña que no había leído…¿Sería que la libreta de matrimonio venía con ella?, ¡es que en ese momento, una la firma creyendo que no existen consecuencias!.
            En aquel viaje me llevé su maleta por ser más grande, y en uno de sus bolsillos, ¡una carta de sucio amor había!...
            Con tontas lágrimas borré sus líneas, y al vagar toda la noche en mis pensamientos sobre nuestras vidas; desperté lanzando por el retrete aquella misiva.  ¡Siiii!...¡ya estaba decidida a vivir sus fantasías, y a poner en órbita las mías! ¡Ahí le di valor a poner la otra mejilla!...¡pero a otro hombre, que le dé significado a aquella letra pequeña, que no conocía!...
            ¡Fue una gran desilusión!...por supuesto, mi amor, ¡mi cielo!, ¡mi vida!... ¡Yo perdono!...




lunes, 13 de junio de 2016

LO COMPRAS O TE LO VENDEN. De Juan Roberto.

Pintura de Marcus Larson


            Como todos los años, en invierno, salimos los muchachos a caminar por el muelle a ver los barcos que vienen de otros países y que tanto nos gustan, hasta que en determinado momento…
            ¡Coño! Un estruendo que parecía tragarse la tierra hizo volar por los aires uno de los barcos, vi que Emilio corría en círculos, como pollo sin cabeza, diciendo oh dios mío, oh dios mío, Arturo como socorrista que es, gritó, llamen al 911 mientras corría hacia  los heridos, Marcos, como siempre indicó  mejor me voy de aquí y huyó y yo como reportero que soy reaccioné grabando con el móvil
            Logré divisar que al parecer cinco personas nadaban ilesas pero muchas más estaban flotando,  heridas. Tal vez otras estuvieran muertas. Sentí el murmullo desgarrador del dolor en carne, pero eso, no hizo temblar mi pulso para testimoniar lo soberbio que había ocurrido.
            Se percibía un olor  a salitre y a quemado en la brisa, que hasta no hacía mucho, había sabido a sal marina, noté mi boca seca y mis piernas firmes. No sé por qué mi mente sólo pensaba en la noticia qué lograba, dándome cuenta de que mis emociones estaban aparcadas en no sé dónde. Parecía que la solidaridad y el auxilio a momentos se evaporara, por unos minutos de fama, con la desgracia y el sufrimiento ajeno, parece que dejamos de ser humanos.
            Cuando la primera lágrima me bajó de la nube, al ver venir tanta desolación, dejé de grabar y me pregunté…¿qué diablos estoy haciendo?, salí corriendo como por arte de magia, regresando a la realidad de la rabia en la que me encontraba al socorro de tantos gritos y lamentos, cuando vi a lo lejos a Arturo riendo como loco, abrazando a algunos supervivientes  y otros que inmóviles se encontraban a flote como muñecos…¡¡ni tanto que  los eran!!... a lo lejos sentí decir…¡¡¡corten, corten!!!... ¡¡fue todo tan rápido!!... Afortunadamente, estaban filmado una película, de eso se trataba…
            Sentimientos encontrados, alivio, impotencia profesional ¡yo qué sé!.
            Nunca más nos volvimos a juntar todos y de Marcos… aún debe estar corriendo… no supimos hasta hoy más de él.


jueves, 2 de junio de 2016

ALFANJOR DE POLLO Juan Roberto Núñez.




            Solía odiar  a mi Sargento Rodríguez, un hombre frío, poco accesible, creído y negro, pero algo hizo que aquella tarde, empezara a verlo de manera distinta. Les cuento que una de esas tardes llegaba de guardia de la casa presidencial, más que apresurado al Escuadrón de Armas al cual pertenecía y después de tanto jaleo por fin volvería a casa, no hice más que llegar y dejé el equipaje para pasar por agua y rajar, pero al hacerlo zas ¿Quién estaba allí? El Alfajor de Pollo del Sargento rodríguez si se preguntan el porqué del apodo es que para mí no existe me di la vuelta para hacer tiempo de que éste se fuera y en ese momento me dice… ¡Buenas tardes agente Núñez! Al girar y verlo tenía una expresión que para mí no le conocía de esas que ningún enemigo se alegraría al verte, mantuve mi educación y no me quedó otra que responderle ¡Buenas tardes mi Sargento! Y éste me dice…si tiene tiempo lo estaba esperando quería hablar con usted…me di cuenta que tal vez quería limar asperezas y de que aparentemente una educación latente tenía.
            No perdí oportunidad de desvelar tanto polo opuesto desde el primer día y le dije: que sí, que para mí no era problema, ¡ya sabía yo que todo venía por la acalorada discusión que tuvimos!, la cual me costó 30 días de arresto a rigor en un calabozo de no más de 2 metros, para que me enfriara todo por acusarme de algo que no hice y por llamarle racista…¡claro! Queda gracioso viendo el panorama; como un muerto asustado por un fantasma.
            Llegamos al debate y dijo…Mire no sé por qué me enfrenta, si soy la autoridad, me llamó racista delante de todos y hoy me entero que también me dice Alfajor de Pollo…¿y sabe qué? No paraba de reírme, mire aquí ingresan jóvenes sin valores con  poca educación y yo lo único que he tratado de hacer es medir los suyos, sólo eso…, al escucharlo sentí ganas que lo fulminara un  rayo y eso que soy manso como agua de pozo pero con una sonrisa le dije…
Mire hay cosas que no cambian como el que nace para pito y no llega a corneta. Antes de medir valores habría que ver los que uno tiene y para hacer vales la autoridad, no es necesario dejar de ser gente, cuando ingresaron a mi madre usted no me autorizó a salir para verla, cuando estaba en el calabozo diciéndome que primero estaba el ejército y después la familia a lo cual le dije que para mí es al revés, y que es la primera vez que veía aun negro racista de su imagen, por lo cual no debería tener espejo en su casa y seguramente lo afeitaría su mujer… si a usted eso le sonó fuerte que deja para mí sabiendo que estaba violando el reglamento al cual usted se rige como norma de vida, así que ya no queda nada más que decir: Alfajor de Pollo.
            La cara le cambió, parecía la bola 8 y sin más dijo “mañana tomaré cartas en el asunto y lo pasaré al calabozo por faltar a la autoridad” y yo le dije…no encontrarás las cartas porque soy yo quien tiene el mazo. ¡Se ve que no te has enterado que ya no vendré más!, pasé la baja definitiva hace 3 días y para que medites, vas a ser vos quien pase al calabozo mañana, porque remití la denuncia de violación del reglamento por no dejarme salir a los 15 días de los 30 que me regalaste. Mi amigo el Coronel falló a mi favor, para que veas que no es necesario ser Sargento, tener autoridad ni andar midiendo valores. Muchas veces alcanza sólo y simplemente con caer en gracia…
            Y ahí se quedó en aquel bar un Alfajor de Pollo bebiendo cerveza.




jueves, 3 de marzo de 2016

ALLÍ ME OLVIDAS Juan Roberto




Te veo pasar en mucha gente, en las que lloras y ríes…, mientras en otras tantas mantienes la mirada perdida, como buscando respuestas.  También eres confidente de emociones, situaciones a las que, muchas veces, llevas a quien no sabe dejarte a tiempo.
Y pensar que llegaste como un nuevo amor para irte con la vida, en silencio…  Sé que no podré olvidarte pero si dejarte.   Allí me olvidas. 

Te acuerdas de mí cuando te encuentras sola, te acuerdas de mí cuando sufres sola, mas, cuando puedes reír, allí, allí me olvidas


jueves, 25 de febrero de 2016

LLUVIA DE HIPERBREVES Juan Roberto Núñez




JUGANDO CON LA LITERALIDAD



1.      Debes perder la cabeza cuando tienes que ponerte un sombrero que no te gusta

2.      El colmo es darle calabazas a un cabezón que sobre sus hombros tiene una

3.      Habla por los codos cuando tengas la lengua suelta

4.      Para qué meter la pata si ya metiste las dos manos

5.      No mates al gusanillo si la que vive es una serpiente

6.      Se le ve el plumero aunque no levante las alas

7.      Las paredes oyen cuando las ventanas están abiertas




DESIERTO. Juan Roberto Núñez.



         Supongo que en algún momento donde hubo vida y agónicamente hoy no, es un desierto.  Espiritualmente el amor también puede tornarse agónico desierto lleno de brechas y hondas marcas donde en un momento corrían ríos de esperanzas, alegrías, ilusiones, sueños y torrentes de pasión.
         Quizás el tiempo es el que erosiona el corazón. La lluvia de lágrimas, vientos de disensión, sol de rabias, también en el amor existen agentes erosivos que corroen, desgastan y transforman lo que una vez fue aquel paraíso, aquel edén fresco, vivo, colorido e ilusamente eterno.
         Tal vez luchar contra el tiempo es imposible. Al igual que tratar de vencer el desengaño de ya no más… pero ¿cómo? ¿Cuáles son las palabras justas? ¿Cuál es el porte necesario? Para adelantar y no retroceder…¿es que el desierto es tan grande que uno no puede salir, que las brújulas no marquen el camino; ¿por qué el hombre es tan errante?.
         Existirá tal vez un oasis que refresque las decisiones justas, que armen el coraje necesario para enfrentar la odisea que paso a paso se hace inevitable.

         Muchas veces uno no decide las cosas, sino que es al revés; simplemente uno se vuelve espectador y no actor, quizás el esperar sea el móvil que libere esta situación, quizás sólo quizás…puede que mañana llueva.


jueves, 18 de febrero de 2016

INVIERNO PARA BEBERLO* Juan Roberto Núñez



No todas las noches son frías y no todos los días son cálidos.  Aquella noche cuya madrugada fue escarchada, dos cuerpos la tornaron, a la luz de la luna, en noche de fuego, sin medir el tiempo.  Aquel primer miedo, se transformó en la deseada pasión.  Se dejaron llevar por la brisa de aquel aliento sinuoso, por el campanear de corazones, por los ecos de movimientos sin fin.  De ese modo, navegaron juntos como palomas al viento, como libres adolescentes que ya dejaban de serlo.  Momentos aquellos en los que el corazón te lleva de la mano y las consecuencias no se miden porque el alma es tan grande que no te deja ver…

Aquel fue el único invierno para beber de aquella fuente virgen, porque aunque hubiera querido ser un sueño, no hubo más remedio que aceptar la realidad.  Al asomar el sol, sus manos  y sus máscaras cayeron y allí se vio cuál de ellas tendrían por siempre marcadas, como lágrimas por no volver a corresponder en ninguna estación de la vida.  Para uno de ellos sólo había sido una aventura más, de las marcas que quedan en el corazón para otros; ya que es la suma y no la resta la que madura a la experiencia.


*Título que se tomó prestado de poema de Vicente Huidobro