Mostrando entradas con la etiqueta JUAN PEDRO CABRERA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JUAN PEDRO CABRERA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de septiembre de 2016

LA LLAVE Juan Pedro Cabrera




            El anciano encontró la llave en el macetón de la entrada a la casa, después de haber rebuscado, con gruñidos y maldiciones entre los matojos, manchándose las manos de tierra. 
             –Ya le había dicho al pillastre de mi nieto que no la guardara aquí, es un lugar demasiado obvio y nos pueden robar –masculló mientras empujaba la puerta.
            Luna, la gata, le dio la bienvenida entre maullidos.
             –Bueno, tu compañía es mejor que nada, vamos a comer algo y luego a descansar…
            Seguidamente, se repanchigó frente al televisor, no sin antes reparar en que aún no tenía la llave en la mano.
            –¡¡Maldito Alzheimer!! –dijo entre dientes, y entonces la escondió en una gaveta llena de cachivaches.




RELATIVIDAD Juan Pedro Cabrera




            Soy un reloj de arena caprichoso.  Suelo comenzar a destilar el tiempo a mi manera, soltando mi arena, poco a poco para los impacientes y más rápido y con más caudal para los que no esperan nada, o para los que disfrutan de lo que hacen.  Esta paradoja, ¿es resultado de mi capricho o de lo relativo del tiempo, según cómo a fulano o a mengano le vaya, en lo que tenga entre manos?  Uf, que complicado…, esperaré a que me den la vuelta otra vez.


domingo, 18 de septiembre de 2016

ANALIZAR NUESTRO ADN. Juan Pedro Cabrera





(Primer eslabón).

         Una tarde, allá por el año 1969, un amigo y yo estábamos en casa jugando con el scalextric, cuando comenzó a oírse una canción que un grupo de chicos estaban ensayando en la casa de al lado. Me quedé inmovilizado escuchando aquella pieza y mi amigo, que observaba mi aturdimiento, me preguntó: ¿no conoces el tema? Es de los Beatles; tengo casi todos sus discos. Mi amigo me los prestó y recuerdo que cuando los escuchaba, pensaba extasiado que esa música parecía de otro planeta. Desde entonces la música me acompaña a todas partes, de cualquier género, tanto clásica como jazz, blues, rock, salsa y heavy metal.

(Segundo Eslabón).

         A veces pasan cosas sobre las que no es posible decidir por uno mismo, como en este caso.  En un principio, no quería acudir a aquella cita pero parecía que ciertas fuerzas me obligaron a hacerlo.
         Ella se encontraba allí, sonriente, plácida, sin necesidad de ostentaciones ni poses innecesarias, y yo la contemplaba diciéndome que semejante diosa estaba lejos de mi alcance, yo, un simple mortal que no la merecía. Uno de los invitados, el típico enterado, pensé yo, se dirigió a ella con comentarios haciéndose el gracioso, poco afortunados y mediocres, y entonces yo,  extrayendo de mí un impulso y osadía que ignoraba poseer, acudí de inmediato al rescate de aquella  beldad poniendo en su sitio a aquel impresentable.

         Justo en ese momento fue cuando ella se dignó a prestarme atención, tanto fue así, que sin entrar en más detalles, establecimos una relación de las más significativas de mi vida y que me hizo dar un giro que hizo que mis circunstancias cambiaran para bien, haciéndome incluso mejor persona.



jueves, 15 de septiembre de 2016

PRESENTIMIENTO Juan Pedro Cabrera





            No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
            Es temprano, no debo ser pesimista, quizás es que como acabo de levantarme, todavía estoy algo adormecido y resacado después de la velada de anoche; tomaré entonces un carajillo bien fuerte para despabilarme.
            Así está mejor, qué bien me ha sentado. De todas formas no se va este mal augurio que ronda por mi cabeza, si doy rienda suelta a mis sospechas respecto a Don Miguel el cura, que vino ayer a la consulta. Lo que observé después de un detallado análisis, es que presenta síntomas de una enfermedad venérea, tal como María la tendera me había comentado hace unos días. Claro que  mi preocupación es ahora mayor, ya que me surge  esta terrible duda. ¿De qué manera se ha enterado ella? ¿Es que acaso ha mantenido relaciones con él?. La muy pendón, me la ha jugado entonces. Ahora varias personas corren peligro de tener la misma enfermedad , incluso yo. Tendré que advertirle a Antonio el monaguillo que tenga cuidado, pobre muchacho, tan buena persona pero tan ingenuo a veces, tiene al cura en un pedestal cual si de una deidad se tratara. De lo que no parece darse cuenta es de que “su santidad” le tiene echado el ojo, ya he observado cómo le mira y se le cae la baba cuando le asiste los domingos en misa. ¡Pero si lo dice todo el pueblo, por amor de Dios! Hasta la abuela doña Engracia me comentaba el otro día cuando vino a que le repitiera las medicinas , fíjate, ella que padece hasta de alzhéimer, va y me suelta que dos guardias civiles le tocaron  en la puerta y estuvieron hablando con él por espacio de dos horas por lo menos, pero  en que historias está metido este hombre, ¿será entonces, como me temo, un pervertido? En fin, no adelantemos acontecimientos, necesito aclarar mis ideas, me tomaré un buen café, bien bautizado eso sí.
            Bien, después de todo quizás no sea tan mal tipo ese santo varón, mucho chismoso es lo que hay es este pueblo, menos mal que no suelo hacer caso a lo que dicen las malas lenguas. Pero, por si las moscas voy a hacerme las pruebas yo mismo no sea que haya cogido algún tipo de contagio. Lo que me faltaba es que encima todo el mundo piense que el médico del pueblo también es un pervertido, faltaría más.





lunes, 21 de marzo de 2016

EL PELO Juan Pedro.


           


            Si pudiera dar una definición al pelo de la cabeza o cabello, diría que es el vestido de la misma. A todos nos preocupa, lo admitamos o no, su estado y apariencia, no hay más que ver la cantidad de tiempo, esfuerzo y dinero que desde tiempos remotos la gente invierte en cortar, colorear, cepillar y arreglar sus cabellos.
            La forma o apariencia con que presentamos nuestro pelo a los demás habla de nuestra personalidad, es como un mensaje de nuestro estado, tanto anímico como de salud, pero su verdadera función natural es la de ejercer como un aislante protector del frío o del calor. Sólo que los seres humanos le hemos asignado otros papeles como el de influenciar a los demás en la medida de lo posible para que nos vean de una manera determinada, más atractiva. Ello tiene profundas raíces emocionales y psicológicas. En efecto, lo emocional tiene además una relación directa con el estado del pelo, no hay más que ver el encanecimiento progresivo debido a las tensiones, disgustos, así como la caída del cabello debido al estrés, llegando incluso a la calvicie. Pero no hay que olvidar que en esto también hay un componente genético y hereditario, así como la edad.
            Yo particularmente opino que el pelo hay que cuidarlo pero sin pasarse, lavarlo en exceso así como teñirlo muy a menudo no hace sino agredirlo y dañarlo. En fin, como decía mi abuelo, al pelo mientras menos potingues le eches, mejor, y lavarlo con jabón  Lagarto.



jueves, 25 de febrero de 2016

EL PACTO. Juan Pedro.


         Al contrario de lo que está ocurriendo hoy en día en este país, en la situación política que nos está tocando vivir, en la que distintas fuerzas no deciden actuar debido a querer sopesar en exceso los pro y los contras de posibles pactos que pudieran mermar sus expectativas de lograr altas cotas de poder, para mí el acuerdo que he establecido implica poco o casi nada, a nivel ganancial o personal, ya que en él no hay un “otro” con el que haya tenido que llegar a un pacto en el que secretamente se tiene la intención de ser uno mismo el que salga ganando.

         Ocurrió del modo más poco convencional. Mi promesa se la hice a alguien de naturaleza implacable y que sé que está siempre ahí, vigilante, al acecho. No puedo establecer ni cuantificar en años, en siglos, en ninguna medida de tiempo cuando se selló el mismo, quizás desde siempre, pero a pesar de lo intangible de la relación con alguien tan cercano y lejano a la vez, aunque a veces pienso que me he zafado de él, cuando menos lo espero, vuelve a aparecer de distintas formas y en diversas circunstancias, quizás para recordarme que las cosas no son tan fáciles como yo quisiera que fuesen. No obstante, debo reconocer que ha habido momentos en  los que sólo el hecho de sentir su presencia me ha inspirado y fortalecido, y a veces, en esas situaciones en que nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, he reflexionado sobre el curioso amor e interés que me transmite ese ser tan peculiar.


jueves, 11 de febrero de 2016

ENERO INICIADOR. Juan Pedro.





            Este primer mes del año es en el que nos iniciamos a un nuevo ciclo de vida después de las experiencias y acontecimientos del año anterior y de los, por lo general, excesos propios de las Navidades.
            No entraré aquí en los tópicos de siempre acerca de este mes, que si la cuesta de enero, que si nada en los bolsillos luego de tanto gasto, amén de los kilos de más que a casi todos nos toca rebajar. Me niego a quedarme en este nivel puramente material y con connotaciones depresivas. Trataré de buscar nuevas áreas de actividad y expresión para así enfocar el nuevo año con optimismo y renovados bríos. Además este nuevo enero comienza de la manera más atípica, tanto a nivel social y político, como en lo que más nos afecta a nivel sensible, que es el tiempo o circunstancias climatológicas. ¿Será acaso el vislumbre de que se acercan épocas de cambios? ¿De qué tipo?. Dicen algunos agoreros que nos les gusta el andar de la perrita. El tradicional refrán que dice: Enero es el mes primero, si viene frío es buen caballero, se podría cambiar por el siguiente: Si en Enero hace verano no habrá paja ni grano.
            A mi modo de entender, no hay para tanto. Creo que depende mucho de uno mismo, independientemente de los flujos y reflujos de las mareas que rigen el destino de los seres humanos que las cosas puedan  salir bien, y que este mes es el punto de partida de cambios y cosas interesantes que van a acontecerme a mí, y es mi deseo que les ocurra lo mismo a la gente que me rodea. Así que animémonos, pues este mes de enero es el que nos armará energía para que el cambio de consciencia se dé entre todos nosotros.



jueves, 4 de febrero de 2016

SUCEDIÓ EN NAVIDAD Juan Pedro



         Esa Navidad que pasé en un lejano país y en un tiempo remoto, dejó en mi existencia una huella llena de torbellinos nebulosos pero de un bonito recuerdo.
         El viaje aseguraba promesas de realización y quién sabía qué otras peripecias que yo, con mi alma de joven, deseaba experimentar.  A la llegada, me recibieron mis padrinos, en cuya casa iba a pasar, en principio, mi estancia.  Sus hijos, dos chicos y una chica, fueron encantadores conmigo y yo, aliviado, me dispuse a descansar.
         Al paso de los días, sin embargo, comencé a notar ciertas tiranteces con la chica.  No me traga, pensé, será cosas de mujeres o de celos.  Pronto olvidé el asunto porque ya mi padrino me había conseguido trabajo en un banco, en el que entré de boy-office, como llaman allí. 
         Mi mesa de trabajo estaba enfrente de la del gerente y a mi izquierda estaba la de su secretaria, una mujer de unos treinta y cinco a cuarenta años, muy atractiva, me dije yo.  Pasaron los días y poco a poco me fui dando cuenta de que ella me miraba de soslayo.  Comenzamos a trabar amistad, tanto que la cosa fue llegando más lejos.
         No entraré en detalles de cómo ocurrieron los hechos, pero una tarde llegué a casa después del trabajo y comenté a mis padrinos que esa noche la iba a pasar fuera de casa.  Esa noticia les dejó impactados; no estaban acostumbrados a acciones como aquella por parte de sus hijos, pero como se trataba de mí y me tenían confianza, accedieron.
         El caso es que el tema en cuestión se repitió un par de veces más.  La hija, que era como de mi edad, abandonó su sequedad conmigo y más atrevida y curiosa que los demás, me preguntó, Juan Pedro, ¿cuál es tu secreto?.  A lo que le respondí con una sonrisa que no se preocupara, que no se trataba de nada malo.
         Celebramos la Navidad con la alegría y el derroche que  se acostumbra en aquellas latitudes.  Yo notaba como la chica ahora, se dirigía a mí de un modo un poco comprometedor.  Estoy bajo un techo ajeno, me dije asustado.  Pero claro, la juventud no entiende de trabas ni es consciente de los peligros, así que me dejé llevar.  Ese juego, sin embargo, duró poco, porque ya acabando las Navidades, a mi amiga le presentaron a un señor de cierta edad, pero apuesto y ella se dejó conquistar.  Allí las historias se presentan así, de un día para otro.  Ella vino a disculparse pero yo le deseé que fuera feliz, aunque en el fondo me dolió un poco; no demasiado puesto que esa aventura no había durado mucho tiempo.
         Al cabo de unos meses, volví para las Islas, no eché raíces en esas tierras, quizá el destino me obligó a volver puesto que aquí fue donde labré auténticamente mi vida.  Pero, sí recuerdo aquellas Navidades como las más intensas que he vivido.



jueves, 10 de diciembre de 2015

NO ERA PARA ELLA. Juan Pedro






            Después de haber sucumbido al deseo de leer una carta no dirigida a ella, la quemó. Tenía que guardar aquello en secreto. No quería ni pensar en las consecuencias que se originarían si Eva se enteraba de que había defraudado la confianza que le había depositado contándole acerca de esa nueva relación, y que sería terrible que transcendiera, ya que se trataba de un hombre casado. Sabía que ahora se encontraba en una situación comprometida, la curiosidad y el demonio de los celos le habían tentado y fueron más fuertes que la fidelidad hacia su amiga, a la que envidiaba. Mientras yo todavía no he encontrado a mi compañero de viaje –cavilaba ella-  y el que quiero no repara en mí, Eva sin embargo tiene una facilidad innata para comenzar nuevos idilios, no me parece justa la vida o el destino, qué sé yo.
            Pero su tropiezo fue doblemente mayor, y su desdicha, al terminar de leer. El firmante de la carta era Alberto, el hombre en que ella había puesto sus ojos. Así que, desconsoladamente y con rabia quemó la carta.




jueves, 26 de noviembre de 2015

INSTRUCCIONES PARA HACER CRÍTICAS DESTRUCTIVAS Juan Pedro.




            Para hacer una adecuada crítica destructiva, hay que realizarla con todas las consecuencias e ingredientes necesarios, pues ya que la materializamos no nos  debemos quedar a medias. Hagámosla preferiblemente en público, pues nada hiere más que una crítica ante una destacada audiencia que, además, pueda reír sus ocurrencias dirigidas contra determinada persona. No escatimemos en hablar de sus defectos y de sus puntos negativos, no suavizar con algo positivo que pueda rebajar el tono. Si el interfecto se propone justificarse, no perdamos nuestro tiempo, que es oro, escuchándole, dejémosle con la palabra en la boca y saltemos a otra cosa. En fin, en esta vida unos son altos, otros son bajos, otros ricos o pobres pero por desgracia para ti, te ha tocado SER inútil, cretino, inadecuado y estúpido.

            No hay que desperdiciar la más mínima oportunidad de hacer una crítica destructiva, sobre todo si el sujeto afectado tiene pocas posibilidades de defenderse. En la guerra, como en el amor, cuando el adversario más se resiste es cuando menos hay que cejar en el empeño.


jueves, 19 de noviembre de 2015

CASTILLO 31 Juan Pedro.





         Castillo 31, evocador de esas vivencias de antaño con aquella misteriosa mujer, ninfa de ojos oscuros que me fue dada a conocer en aquella cita a la que a punto estuve de no acudir. Al final, decidí presentarme a la velada, no sé si por una corazonada o porque sentía  que el destino me arrastraba irremisiblemente a aquel encuentro. Allí estaba, callada, sonriente, enigmática, e inmediatamente me atrajo, aunque cavilé tristemente que aquel ser tan encantador sólo se dirigía hacia mí de la misma manera que a los demás, con esa naturalidad tan de ella, pero que no lo haría de la manera especial que yo pretendía. Pero me equivoqué, a veces la vida te sorprende, vi pasar ese tren y decidí subirme a él como si fuera el último. Cuando la llevé a su casa, me invitó a pasar, y al entrar observé que vivía en el Nº 31, me suelo fijar en esos detalles.
         No me arrepiento del tiempo que mantuve esa relación, atrapado en esos lazos que ella se encargaba de soltar a veces para darme cierta sensación de libertad que en realidad no tenía, y de apretar cuando notaba en mí ese aire de duda y deseos de escapar que mi naturaleza pedía a gritos.
         En un viaje a Francia, inolvidable y bellísimo país con unos paisajes tan increíbles llenos de girasoles y vides, tan cuidados y tan salteado de castillos, y que a la mente imaginativa pueden trasladarla a situaciones del pasado llenos de romanticismo, me quedó un recuerdo imperecedero y que, en alusión al título de este escrito, Castillo 31, me hace relación a esas vivencias en ese país vecino con el número de su domicilio, el de ella, el nº 31.


jueves, 29 de octubre de 2015

EL SECRETO Juan Pedro.



            Existen varios tipos de secretos. Los que nos afectan como individuos, esos secretos inconfesables que todos tenemos y que guardamos celosamente, algunos de ellos fruto de una absurda culpabilidad.  También están los secretos de familia, cuando tratan los miembros de ésta que un secreto determinado no se sepa, no sea que la vergüenza recaiga sobre ellos. Los secretos de Estado que sirven para salvaguardar la integridad de los políticos o bien para ostentar cierto predominio sobre otros Estados e influenciarlos o dominarlos.
         A nivel personal, hay también secretos que yo sé de otras personas y que podría utilizar en mi beneficio u otros de otro tipo que me podrían ayudar para conseguir fines de tipo material, afectivo, espiritual, etc. En relación a esto me viene  a la memoria un libro que leí (muy por arriba) titulado El Secreto. Asegura dicho libro que mediante ciertas técnicas de visualización, mentalidad positiva, invocación, se puede atraer la prosperidad, el éxito, el amor, ... Opino que hoy en día existe mucho tipo de literatura oportunista que promete el oro y el moro y que sirve de cebo para los incautos y sobre todo para los que quieren conseguirlo todo sin dar golpe, sólo invocando y esperando que aparezca el hada madrina que de repente les resuelva todos sus problemas. Con esto no quiero afirmar que no haya publicaciones con bastante rigor científico y conocimiento espiritual que ciertamente ayudan a mucha gente. Sólo digo que hay que tener un poco más de seriedad, señoras y señores. Como dice el dicho. A Dios rogando y …



jueves, 22 de octubre de 2015

PORTERO AUTOMÁTICO Juan Pedro.





            Esta es una historia real como la vida misma. Un portero automático es el héroe de la misma, aunque cueste creerlo. Los hechos se remontan a bastante tiempo atrás, cuando todavía criaba a mis hijos pequeños, y una vecina se encargaba de importunar a menudo con la música puesta a todo volumen y a veces a altas horas de la noche, impidiéndonos el descanso y sobre todo sobresaltando a mis dos pequeños cuando dormían. Una noche, le toqué en la puerta para protestar y me mandó a paseo. Entonces, sin pensármelo dos veces, llamé a la policía; esperé un rato y al ver que no aparecían, mecachis, me dije, no aparecen cuando más se les necesita. Estaba en esto, cuando oí  el timbre del portero automático. Contesté y era la policía. Suba, le dije. Cuando llegaron a mi piso, me indicaron que habían tocado en el número de la vecina y que se había negado a abrir, con lo que el portero automático fue el auténtico juez de la contienda, pues lo que ocurrió es que la señora no había oído su propio timbre, dado el volumen estruendoso que había en su casa por la música a toda pastilla. El agente me comentó que la próxima vez lo  llamara y le medirían los decibelios. Ella en ese momento había bajado la música, las cosas mejoraron en lo sucesivo, gracias a la “mediación” del portero automático.