jueves, 15 de septiembre de 2016

UN EXTRAÑO. Maruca Zamora.





            Estaba esperando el tren que me trasladaría a Valencia cuando observé a un hombre que pasó a mi lado. Me dejó impactada por su porte elegante, lo seguí con la mirada, no había defecto que ponerle, era alto, delgado, llevaba un maletín. Me pregunté donde iría. Por su aspecto parecía un médico o un hombre de empresa. Y allí estaba preguntándome qué tren salía para Valencia y a qué hora. Yo estaba tan entretenida pensando que no me había dado de cuenta que había vuelto sobre sus pasos y se había acercado. Yo no atinaba a decirle, me puse muy nerviosa al escucharlo y verlo tan cerca, ya que si era guapo de espaldas, de frente no tenía defecto que ponerle. Los ojos eran azules como el cielo, el ángulo del rostro perfecto, el pelo rubio y una voz encantadora.  Pensaba que no podía haber un ser tan guapo. Finalmente reaccioné y pude contestar: el tren sale a las 6’45 y esta es la parada; yo estoy esperando el mismo tren.  Ojalá sea puntual, me contestó, para llegar a tiempo a la entrevista de trabajo.




PRESENTIMIENTO Juan Roberto Núñez.





            No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo… Porque si se repite lo de Sodoma y Gomorra…estamos hechos… Perdóname señor, pero sabes que no fue mi intención…
            Querido nuevo diario debe resumirte de alguna forma en el estado que me encuentro, confuso, desorientado y con una fe errante.
            Hace unos días fue la fiesta del pueblo y hubo una reunión por lo más alto, más tarde la siguieron en la capilla y debo desahogarme que me pasó de todo, la bebida hizo su  jugada y el diablo metió la cola  tirando por el suelo lo que pensaba  de alguna gente y asegurándome lo que sospechaba de otras.
            Fui a uno de los confesionarios a buscar la llave de mi habitación, que había dejado en la limpieza de la mañana y cuando entro, siento en el de al lado…¡Que el señor te perdone! ¡Y a mí me de gloria!... Sí, dame, dame… ¡Esa voz! ¡No puede ser!... Y sí, era el padre y la mujer del alcalde, sabía que algo había, porque el padre tiene un baúl con libros y debajo de estos, había algunas bragas, sé que pequé, pero solo por curiosidad, además estaban las fotos de la almacenera con sus nuevos senos al aire… ¡Por favor no paraba de persignarme!,  por otro lado había algunas cartas… uno de los sobres dice… Lava mis pecados obscenos y en el otro están dos cheques, uno del alcalde  y el otro del doctor … ¿Y eso para qué?, para callar cualquier rumor de sus consumos de drogas y alcohol que mantienen en secreto, aparte de cierta atracción pecadora que no voy a detallar como decía en la carta, para colmo la abuela que vive en la esquina me pidió que le cortara el césped del fondo de la casa, esa tarde hacía mucho calor y dijo que me quitara la camisa, le dije que no. Al rato  me llama para darme algo fresco para beber y al entrar en la casa estaba la vieja desnuda abanicándose, sin más, solo le corte la mitad del césped y salí rajando.
            Desde que vino el nuevo padre más joven creo que muchas cosas han cambiado, o siempre fueron así y no quise verlo, pero yo  creo que es el pueblo entero, hoy en la mañana iba al correo a llevar una caja con las cuentas y otras cosas para el padre superior, en el camino me cruza el guardia en su coche y ofrece llevarme, a lo cual acepté amablemente porque estaba corto de tiempo, en un momento  dado va por otra vía  para que no pudiera alcanzarme, pero cometí dos abominables errores, dejé la caja.
            Al regresar no sabía cómo decirle al padre, pero este al verme, me dice… Buena idea de darle la caja al guardia para que la lleve, quedé casi mudo, claro se ve que lo llamó, y era una forma de que yo no contara nada.
            La verdad no sé qué hacer con mi vida, ya no sé cómo rezar, si de pie, de rodillas, acostado, al norte o al sur… Y como pagan justos por pecadores yo también estaré a la hora del juicio, que no falta mucho, seguramente será sin aviso y de sorpresa, pero ya no puedo hacer nada  porque la caja fue enviada, el segundo abominable error fue que sin darme cuenta, puse mi viejo y querido diario, en el cual van cosas  con más detalles…lo peor, ahora me da lo mismo reconocerlo, es que me quedé con la foto de la almacenera, y bueno… Si me dejan en este pueblo… Debo irme poniendo a tono.




PRESENTIMIENTO Roberto Escarvajal




            No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo… Lo noto en el aire, en el silencio denso que me oscurece el alma. Me he despertado sobresaltada por recuerdos que creí enterrados hace tiempo -sí, hoy lo he vuelto a ver-… los años y el whisky han hecho mella en su rostro, pero sus ojos todavía conservan el brillo del hombre que me enamoró. Ahora siempre bebe…, en el castigo está la penitencia.
            Aquí seguimos, pagando nuestro pecado de juventud… Él lo ahoga en alcohol y yo, en rabia y rencor. Nunca le perdonaré; renunció a mí y a nuestro hijo; a cambio, sufragaron sus estudios de medicina en la Universidad. Sí, nos amamos como solo se ama una vez en la vida, pero mi padre, un marqués venido a menos, no estaba dispuesto a entregarme a un mindundi, como él lo llamaba. Me llevaron a un convento  mientras duró mi embarazo, y me quitaron a mi niño con su primer resuello de vida… De vuelta a casa, mi progenitor culminó su ambicioso plan. Me vendió, sí, me vendió al mejor postor. El elegido fue Marcial, mi marido, el Alcalde, dueño y señor de este maldito pueblo… Educada para ser una perfecta dama, doy gracias por saber leer y escribir, porque cada día descargo mi atormentado espíritu en este blanco papel. Tengo la extraña certidumbre de que hoy será la última carta que escriba; tal vez sea este mi testamento vital.
            Me he vuelto agria, y muchos dicen que altiva…Lo sé; pero qué quieren, cuando a una le cortan las alas en sus primeros vuelos estando en la inocencia de la vida…, cuando te arrancan de tu lado a tu hijo recién parido, entonces, te arrancan las entrañas… si te entregan a un hombre tosco, sin escrúpulos; si por las noches ese hombre, borracho, te despoja de tus lujosos vestidos de gran señora y te trata como a una vulgar ramera; entonces, cómo quieren que sea;  si ese animal me monta a horcajadas como lo hacen con su yegua, con la diferencia de que, a ella, la quiere y la respeta: ¿Qué es lo que quieren, me pregunto, que todavía esté agradecida por esta vida que me tocó en suerte? Muchos lo piensan…¡Qué insensatos! ¡No eres menos prisionera porque tu jaula sea de oro!.
            Sí, soy falsa; cómo no serlo, si cada día tengo que levantarme y ver su cara, y fingir que soy la mujer que todos esperan que sea. Es mi obligación, dicen… Soy la señora Alcaldesa y tengo que representar el papel que me ha tocado. Pero debajo de esta farsa habita una mujer herida de muerte, tiesa de seca. No es altivez, sino odio…; odio a este pueblo hipócrita comprado para acallar conciencias y fingir que no saben nada.  Don Hipótilo, el cura, un ser despreciable, es el único que conoce el paradero de mi hijo. A cambio de su silencio, mi esposo mira hacia otro lado en esa relación sospechosamente fraternal que mantiene con ese pobre chico, su monaguillo, una víctima más d este sádico complot. Luego está la tendera, una insatisfecha que se casó para cubrir las apariencias de un marido con gustos… digamos “distintos”… A cambio, este pacto la liberó de la miseria en la que vivía. Casquivana y alcahueta, nadie está a salvo de su viperina lengua…
            Sí, los odio a todos y me odio a mí misma por no tener el valor de acabar con esta lenta tortura que me mortifica. Presiento que hoy por fin todo acabará…no sé…hay un olor a azufre en el aire y esta madrugada volvió a temblar la tierra…¡Ojalá este volcán bajo el que vivimos explote y acabe  con la insidia y la maldad de este pueblo, arrasándolo con su incandescente magma! Yo hace tiempo que estoy muerta, y solo pido a la justicia divina, ya que no creo en la del hombre, que cada uno de ellos pague por sus pecados. Los maldigo en nombre del hijo que nunca veré…; los maldigo para toda la eternidad…y espero, ahora de verdad, que al fin pueda descansar en paz…



PRESENTIMIENTO Juan Pedro Cabrera





            No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
            Es temprano, no debo ser pesimista, quizás es que como acabo de levantarme, todavía estoy algo adormecido y resacado después de la velada de anoche; tomaré entonces un carajillo bien fuerte para despabilarme.
            Así está mejor, qué bien me ha sentado. De todas formas no se va este mal augurio que ronda por mi cabeza, si doy rienda suelta a mis sospechas respecto a Don Miguel el cura, que vino ayer a la consulta. Lo que observé después de un detallado análisis, es que presenta síntomas de una enfermedad venérea, tal como María la tendera me había comentado hace unos días. Claro que  mi preocupación es ahora mayor, ya que me surge  esta terrible duda. ¿De qué manera se ha enterado ella? ¿Es que acaso ha mantenido relaciones con él?. La muy pendón, me la ha jugado entonces. Ahora varias personas corren peligro de tener la misma enfermedad , incluso yo. Tendré que advertirle a Antonio el monaguillo que tenga cuidado, pobre muchacho, tan buena persona pero tan ingenuo a veces, tiene al cura en un pedestal cual si de una deidad se tratara. De lo que no parece darse cuenta es de que “su santidad” le tiene echado el ojo, ya he observado cómo le mira y se le cae la baba cuando le asiste los domingos en misa. ¡Pero si lo dice todo el pueblo, por amor de Dios! Hasta la abuela doña Engracia me comentaba el otro día cuando vino a que le repitiera las medicinas , fíjate, ella que padece hasta de alzhéimer, va y me suelta que dos guardias civiles le tocaron  en la puerta y estuvieron hablando con él por espacio de dos horas por lo menos, pero  en que historias está metido este hombre, ¿será entonces, como me temo, un pervertido? En fin, no adelantemos acontecimientos, necesito aclarar mis ideas, me tomaré un buen café, bien bautizado eso sí.
            Bien, después de todo quizás no sea tan mal tipo ese santo varón, mucho chismoso es lo que hay es este pueblo, menos mal que no suelo hacer caso a lo que dicen las malas lenguas. Pero, por si las moscas voy a hacerme las pruebas yo mismo no sea que haya cogido algún tipo de contagio. Lo que me faltaba es que encima todo el mundo piense que el médico del pueblo también es un pervertido, faltaría más.





martes, 13 de septiembre de 2016

OSADIA Roberto Escarvajal





No quisiste hacerlo, eso crees..., a veces. La verdad es que la mayor parte del tiempo, te sientes asquerosamente hastiado por esa vida que llevas, tan anodina, tan falta de emociones. No me extraña que llegaras a ese punto sin retorno, las circunstancias te llevaron a tomar esa decisión. Siempre eliges lo mismo, aunque delante tengas otras opciones. ¡Ay, amigo...! tienes que arriesgarte...Nunca haces nada inapropiado, eres prisionero de tu patológica rectitud. Lánzate al abismo y siente el placer de descubrir  lo nuevo. El mundo no está hecho para los cobardes . Tienes que probar otras alternativas... Alguien dijo que: “la mejor manera de superar  una tentación es sucumbir ante ella...” pues vamos, ¡no tengas miedo!, yo estoy a tu lado...,es muy fácil, ¿ves...?  Está ahí, a escasos metros de ti. ¿No ves cómo te mira?. Él también lleva mucho tiempo esperando a que te decidas, sabes que algún día tenía que pasar... Por favor, no vayas a decir lo de siempre... Él te está esperando..., solo tienes que acercarte y  pronunciar las palabras correctas... Mira, ¿sabes lo que vamos a hacer? Vamos a decirlo juntos... Por favor, señor, ¿me podría dar un helado de frambuesa? ¡Bravo! ¿Ves como no era tan difícil...? ¿Qué, a que esta bueno, verdad? ¿No estabas cansado de tanto chocolate? Oye, tal vez mañana te atrevas con  el de pistacho...,o...mejor, ¡cruzaremos un paso de cebra en rojo!! Mmmmn... no sé, creo que no estás preparado todavía para asumir ese riesgo...  


LA NOCHE EN QUE LE DÍA FUE PERDIDO Juan Roberto Núñez.





         Viajando en el tranvía, un niño extraño deja en su asiento una carta, noche atípica, más oscura de lo habitual, el último turno de la noche… muy raro que por su edad estuviera solo, al bajar dice… cógela, no preguntes, léela mañana en clases… y eso haré ahora…
         En un espacio donde los mares son de oro y las nubes de diamantes, habitan los mentores, protectores de los universos, dice una leyenda que son asexuados, pero en su  tiempo dieron creación a las hadas, que nos mantienen informados de lo que hacen los habitantes de los planetas que componen las galaxias, que también son de su creación, llamados seres humanos.
         Dicen algunas escrituras que en un tiempo, hubieran podido ser ángeles pero decidieron adoptar otra forma de convivencia… cambiaron la fe, por la duda y hoy destruyen para construir, más destrucción, aunque no todos…
         Recibo sus almas para evaluar su aprendizaje, si éstas aún vale la pena impulsarlas, volverán en otro cuerpo, para que progresen, si continúan por el camino del aprendizaje, cuando vuelvan la décima vez, podrán ascender al cosmos espacio, ya que la tierra es solo un grano de arena.
         El año terrestre  no es compatible con la eternidad ya que esta equivale a un soplo de vida… Queda mucho por hacer aún, como si creyeran o no quién ha escrito esta carta… Por ahora si las cosas no cambian, recordaré la noche en el que el día fue perdido…Por haber creado primero al hombre y no la mujer… Todo por azar, me sobra infinito para seguir probando…

         He mandado a alguien para que se los lea… terrícolas.



LA ASTUCIA DEL PEZ DE CARLA Lali Marcelino.


 
Lienzo de Garay
Una tarde fría del mes de agosto, Carla entró en mi vida.  Nunca olvidaré su carita de niña buena, aunque no me engañó, a ella le hice creer que sí.
Desde mi nacimiento, siempre viví en aquel maravilloso barrio lleno de algas, caballitos, estrellas. Mi familia, los Mero, pertenecía a la élite de aquellos fondos marinos. Vivíamos en la parte alta de la ciudad, en un caserón rodeado de corales de todos los colores. Nuestro jardín es, de los de la zona, el más visitado por humanos y por todas las demás familias: los Abadejo, los Salmonete, los Cherne…..Todos nos respetan y admiran por lo bien que sabemos ignorar a los humanos. Conocemos todos los rincones y escondrijos de nuestra ciudad, por cuya razón mi familia se conserva intacta.
¿Qué por qué lo de la élite? Muy sencillo, así se lo expliqué a Carla y ella lo entendió:
Nuestro cuerpo es de los más perseguidos, por desgracia para nosotros. Es una pena que algún día dejemos de existir. Sé que somos necesarios para la supervivencia de los humanos y también de la de nuestra propia raza, pero de alguna manera, tenía que hacerle entender a Carla que me dejara en mi hábitat, y que se fuera tranquila, que cada vez que quisiera verme, sólo tenía que darme un silbidito por las rocas, donde nos vimos la última vez y saldría con mis mejores galas a recibirla.
Y así fue. Un buen día escuché su silbido. Salí a la superficie y me sorprendió que no viniera sola. Su barco estaba lleno de gente curiosa y deseosa de vernos, a mí y a mi familia.  Me sugirió, me pidió que por qué no traía a toda mi familia.

Enseguida intuí para qué nos querían a todos allí.  Le comenté a Carla que iba a buscarlos. No volví a ver más su carita de niña buena, porque efectivamente no me engañó. Querían nuestra sabrosa carne, algo que no le recrimino, porque realmente: “De la mar el mero y de la tierra el carnero”.


LA MARCA DEL SILENCIO SOBRE EL OMBLIGO Ana Benítez.




            El ombligo sintió la soledad cuando el tatuador le pintó una excitante boca, con unos rojos y carnosos labios y unos dientes de anuncio de pasta dental, riendo a mansalva.

            Maravillosa, pero no la oía. ¡Horror! Se le olvidó pintarle la lengua.



NOSTALGIA. Alicia Carmen.





            Hoy vi su foto en un periódico e inmediatamente me pregunté: ¿Será para bien o para mal?
            Es para mal. Acaba de fallecer,  se terminó su paso por la vida. ¡¡Cuántas vivencias, cuántos aromas, cuántas novedades!!
            Mis ojos se llenan de luz y color, ella me ha transportado a un mundo que hace tiempo caducó, esa foto ha disparado hermosos sentimientos. He notado la exquisita fragancia de las flores silvestres, de la naturaleza, inmensa y suave a la vez.
            Ella fue una reina de belleza singular, cuando la conocí era muy joven y también ingenua, encantadora. Ahora, ya estaba mayor pero conservaba la frescura de su lejana juventud. Representaba el país bonito, alegre y amable, hasta algunas arepas fueron bautizadas con su nombre.
            Las canciones de la época nos hablan de su paso por el Caminito de Guarenas, de los Cadetes donde la marina tiene un barco y la aviación tiene un avión y de la Caracas vieja que se va con  los años, en la que con cada reja que dejamos de ver se va un idilio, se va un romance, se va el recuerdo de nuestro ayer.
            Esa nostalgia también la sentí cuando no pude observar los maravillosos amaneceres de La Laguna, el paso de los niños uniformados hacia nuestro cercano colegio, los divinos efluvios de la panadería de la esquina, los paraguas de increíbles colores de los flamboyanes que próximamente volverán a florecer.

            Pero lo que más extrañé fueron mis clases de narrativa. Cada jueves sentía el impulso de buscar mi cartera y llegar hasta la Plaza del Tranvía, necesitaba ese calor hermano que se respira en mi clase en cualquier época del año.


ESQUINAS DOBLADAS. Esther Morales.









            Era un gran ejército que invadía las grandes ciudades. No paraban, caminaban y caminaban, no encontraban descanso. Llegaban  a una esquina y la doblaban y seguían buscando hasta llegar a la otra y así  continuamente. Habían pasado años, décadas, siglos en ese plan. Estaban bien aprovisionados, cargados de toda la fauna y la flora del bosque, y este ejército de árboles lo que buscaba era un lugar en el que  plantar sus raíces, en la tierra que el hombre les había arrebatado, mucho, mucho tiempo atrás…