jueves, 13 de febrero de 2014

SUBIR LA CUESTA De Esther Morales



Nada más verla, Esther creyó que no podría subirla… Salió al amanecer, a las siete de la mañana, acompañando a la Virgen de Los Reyes al son de chácaras, pitos y tambores. El reto era el risco de Jinama, 4200 metros de distancia, prácticamente en vertical. La subida Los Corchos, las Vueltas del Pino, cuando llegó a ellas, Esther ya estaba cansada. Pensó que no iba a poder seguir, pero al oír a los bailarines y el ¡Viva la Virgen Viva!, es como si hubiera cogido su energía y sin pensarlo siguió.
Continuó el camino hacia El Mocán de la Sombra y el Mocán Los Cochinos milenarios que, si hubieran podido, le hubieran contado asombrosas historias. La cueva Las Pipas, para echarse un tentempié  y al fin, las vueltas de Jinama y su Cuchillo, desde donde se veía el Golfo en todo su esplendor. En su memoria, las Vueltas no tenían vegetación y para su desconcierto, su vista se recreó en todo su vergel. Y al fin, la ermita de La Caridad que le dió la bienvenida, la brumita y el frescor de la meseta de Jinama y San Andrés.

La alegría de Esther al ver a sus tres hermanas mayores esperándola fue enorme. ¡Que recuerdo y alegría sintió  su corazón, al  lograr cumplir su sueño, su ilusión de subir aquella cuesta!.


MAGUA De Roberto.es






Blanquita se encontraba en la terraza de su luminoso ático, leyendo ensimismada las noticias del periódico matutino, cuando el timbrazo del teléfono la sacó de su trance intelectual. Le comunicaban el resultado de los exámenes que había realizado para obtener el carnet especial de conducir y que,   en esta ocasión , no había superado favorablemente. Mi amiga colgó el aparato con una gran magua, pues ansiaba conducir su propio camión. Se quedó en silencio, se levantó y se dirigió hacia la puerta; una vez  hubo cogido la llave de la moto y enjaretado las gafas de sol, salió de su casa sin mirar atrás, en busca de su familia, dirigiéndose al  monte que es a donde tiran las cabras.


LA VIDA CUESTA ARRIBA De Mercedes Álvarez




La cuesta… La cuesta puede ser esa que,  a lo largo de nuestras vidas, tenemos que subir cada uno de nosotros… Empezándola a subir desde que nacemos. En la primera infancia, aunque eso lo entendemos  más adelante, porque cuando la estamos pasando no lo percibimos, no captamos lo que sucede a nuestro alrededor.
En cambio, en la niñez, por el instinto innato  con el que todos nacemos y por naturaleza propia, si captas e incluso empiezas a percibir que algo está pasando…puede ser bueno, pero también puede ser malo. El caso es que la cuesta arriba en tu vida ya ha comenzado.
La adolescencia te enseña lo que realmente pasa  y no percibías en tu niñez. Es el sufrimiento que ya empiezas a conocer…, abres los ojos al mundo que te rodea: las persona,  las cosas y la propia naturaleza.
Todo eso es bueno, porque es donde realmente te formas y te engrandeces como persona, por eso el seguir cuesta arriba ya no te costará tanto, aunque pueda sucederte que, aun no queriendo, te tengas que parar, por dura y pesada que en determinadas circunstancias te resulte la carga.

También puede venirte todo de forma que  puedas seguir adelante, parándote o echándole un pulso a tu vida, tus circunstancias…, enfrentándolas o, simplemente, terminar de subir la cuesta agarrada siempre a tu valor y a tus fuerzas.



INFELICES SUEÑOS De Carmen Garcés






Una noche tuve un sueño horrible; una pesadilla hizo que despertara sobresaltada, con la respiración acelerada y el corazón  casi  saliéndose del pecho. Era un sueño extraño, donde me veía vestida de una forma un tanto extravagante; llevaba un vestido de tela negra con bordados y un curioso sombrero en forma de taza, decorada con pequeñas azucenas rojas. Me veía sentada en un pequeño sillón de terciopelo rojo, en actitud de expectación. De pronto, comenzó a sonar un tambor, cosa que aún me causó más intriga; pero lo peor sucedió cuando, en el suelo, al lado del sillón donde yo estaba, se abrió un gran orificio y de él salió un ataúd, que se abrió y, el hombre que estaba dentro me dijo: “Soy tu pasado y vengo desde la ultratumba a buscar tu futuro”. En ese momento me desperté. Como podrán imaginarse, ya no pude volver a dormirme.


EN EL BOLSILLO De Sandra Mai


Igual que un colador, se destilaron las horas del tiempo. Nunca imaginó que llegaría el momento de bajarse del escenario. Como si constantemente estuviera viajando, en cada función, unas veces en tren, otras en barco, cada noche un destino diferente. En aquella caja sólo había dos cosas: un filtro de café, para aquellas noches duras de función y una inmensa boa blanca, regalo de un ferviente admirador.

Y ella creía que tenía todo el tiempo en el bolsillo.



VALS DEL GIRASOL. De Juani Hernández






Campo de girasoles; collar del Sol.
 Danzando hacia el astro Rey…
Como si una mano trazara
el “reloj del tiempo”,
dibujando con el lápiz de colores, lagartos;
al calor del Sol.
Campo de girasoles…
amarillos luminosos
representantes de Dios.
Universo de alegría
compás de amor…
Vals de mi vida,
aliento del soñador.
Campo de girasoles…,
recuerdo de amores
que anidan mis sueños de …

Artista creadora.



MALO de Alicia Carmen




¿Quién lo iba a decir?. Ahora resulta que estoy enamorada y sé que es malo, pero es que suspiro hasta cuando me da la espalda. Este amor ha ido creciendo a paso de caracol, poco a poco. Creo que a él le gusto, se le nota, me mira intensamente y esto produce la envidia de las chicas de la oficina donde trabajo. ¡Oh!, siento en mi corazón un gozo indefinible, como si un ratón estuviese royendo por dentro, produciendo una dulce agonía.
Este maduro amor me ha robado hasta mi energía. Me siento en las nubes. Pero cuando entro en razón pienso que… sí, es muy guapo pero… es malo, así que quizás yo sea solo un capricho para él. Espero que se dé cuenta de que soy una persona formal y seria.

Por favor no quiero que me produzca una desastrosa caída de mi autoestima.


CAPRICHO De Ana Rosa Benítez




Aquella había sido una noche de estreno. Salió de aquella habitación de la mano de Sergio con el convencimiento de que había añadido a su extenso currículum una nueva palabra: delincuente. Una palabra que le causaba miedo y angustia. Ya no había marcha atrás.
“Tranquila” le decía Sergio. No nos cogerán. Lo hemos hecho como hemos acordado y no sospecharán de nosotros. Y camino al aeropuerto, con el cuerpo del delito en la maleta, se imaginaba que en cualquier momento serían interrogados por algún policía.
“Es lo que tú querías y yo con tal de que seas feliz”, seguía diciendo Sergio para tranquilizarla.
Cuando llegara a casa, pensó, ¿cómo sería su vida sin ella?. ¡Tenía tantos años!; con ese color que delata el paso del tiempo; esos cordones con los que la sujetaba, esa tristeza que le transmitía todos los días, acechándola cuando se despertaba y cuando se acostaba.

No se imaginaba que lo que traía en la maleta le fuera a hacer daño. Sin ningún contratiempo, se fue a la cama y, al despertar, ya no estaba. Se sintió feliz; sin sentimientos de culpabilidad al deshacerse de ella, a pesar de los lazos familiares que les unían y de los años que llevaban juntas. El panorama que ahora deleitaba sus ojos era el de unas mariposas de alegres colores plasmadas en la fina tela de lino que cubría la ventana de su dormitorio, ¡la cortina que había robado del hotel! ¡Era tan bonita!.


viernes, 20 de diciembre de 2013

NUESTRO VIAJE POR EL 2013

   

Bajo el PARAGUAS  de Alicia, comenzamos este viaje que, de acuerdo a las ONCE LÍNEAS de Ana Rosa, nos llevaría directo a la esperanza. Estábamos decididos a llegar hasta allí, lloviera o relampagueara.  Resueltos y sin ambages, nos embarcamos en aquella tarea junto a ROSA ALEGRÍA, una amiga que había traído al taller Carmen F.  El trayecto había empezado ya, cuando Carmen G se unió al grupo, justo en la segunda parada, pero no lo hizo sola, llegó acompañada, nada menos que de DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA.  Carmiña no se dio cuenta porque andaba ella entre ÁRBOLES Y AVES, aunque Clotilde pronto la alertó, convenciéndola de que aquello era cosa DE ESPÍRITUS.  Elena insistía en permanecer ENTRE LAS NUBES y el asunto que, no hacía más que empezar, se complicó aún más cuando Esther anunció QUEDARSE DE HIELO.  Nada de qué preocuparse, pues Eva encontró pronto la solución: dijo haber traído con ella a ÁNGEL SÍPUEDO, así que con su ayuda, pronto arreglaríamos aquel embrollo.  ¿Solución?, irnos directo a CHISTELANDIA y, tras echarnos unas risas, nos dejamos convencer por Isabel para adentrarnos en el espeso bosque de los CUENTACUENTOS.  Juani dijo AQUÍ ESTOY y Lilia respondió enseguida que era cosa de CREER Y CREAR.  Por su parte, Maruca M advirtió que tal vez ella iría EN LA GUAGUA, mientras que su tocaya Maruca Z nos aseguraba con insistencia que a fin de cuentas LO IMPORTANTE ESTÁ DENTRO. 
Mercedes se empeñó en llevar con ella a PACO EL PIBE  y Naty argumentó, inmediatamente, que sólo era cuestión de ponerle PASIÓN al asunto.
Isabel tuvo que abandonar el tren por un tiempo, ocupada como estaba en cuidar historias  muy próximas al alma, y en su lugar quedó  Carmen G que nos condujo, dulce y suavemente, por los senderos intrincados del otoño, dejando en ellos, signos de su saber hacer.  Nos regaló horas estupendas, llenas de nuevos retos que vencimos con el arma de la ilusión, siempre dispuesta.  Gracias Carmen, ¡¡eres un sol!!, dijimos todos. 
Así de motivados y entusiastas, seguimos adelante y Nina, de vez en cuando, nos recordaba mantener vivo el espíritu de CADA JUEVES A LAS SIETE.  A eso nos ayudó mucho, la llegada a nuestro tren en marcha, de Roberto, que nada más arribar nos dio a todas un FUERTE ABRAZO.
Ya por aquel entonces, Isabel  estaba de regreso y juntos  seguimos el trayecto, haciendo caso al consejo de Zuleima; no dejar nada al AZAR y al de nuestra entrañable Águeda; ESCUCHAR CON EL CORAZÓN, de modo que empecinados en nuestro viaje hacia la esperanza, llegamos y nos hicimos con ella, pero   no termina en este punto nuestro periplo, no, no, ¡nada de eso!  aquí seguimos y seguiremos, abriendo puertas a la imaginación, alimentando sueños y amistades, maravillándonos con el tesoro de las palabras, haciendo nuestros toda la fantasía, la ilusión y el deseo de aprender, juntos en nuestro empeño de  volver el MUNDO AL REVÉS, cada jueves a las siete.


 
¡Feliz Navidad y Venturoso 2014!




Isabel Expósito Morales

jueves, 5 de diciembre de 2013

EL TIEMPO HABLÓ de Sandra María




Nada más preciso que el tiempo, pensó Laura, para darse cuenta del final.  De nuevo, sola ante su imagen desnuda, en aquella habitación.
Siempre los miércoles, a la misma hora, en el mismo lugar. ¿Hasta cuándo seguiría así?. ¿Hasta cuando seguir compartiendo la mitad de su vida con él? ; la otra mitad era de ella.
Sin embargo, esa tarde fue distinta.  Tal vez un abrazo no sentido, una mirada perdida o un te quiero, ya un tanto lejano.  No estaba segura; tal vez fuera solo el tiempo que había puesto las cosas en su lugar.  Lo que sí sabía era que había llegado el momento de partir, de dejar todo aquello que ya no le pertenecía.  Tal vez nunca lo fue, sin embargo, hasta ese instante, lo había vivido como suyo.  Algo indescifrable hizo que aquella tarde se diera cuenta de que él no merecía sus besos, sus abrazos entregados, ni su corazón honesto.
Hoy era jueves y era tiempo de levantar el vuelo.  Estaba dispuesta a vivir para ella.  Se iría con la maleta llena de todo su tiempo, de todo su amor, decidida a entregarlo de nuevo, a alguien que lo quisiera, que lo cuidara y lo amara.  Pasara lo que pasara, ella seguía pensando, que había sido más feliz que él, porque amó con todos sus sentidos y vivió la mayor historia de amor de su vida.
Laura sabía a lo que se enfrentaba pero también tenía la certeza de lo que esperaba de una relación y él no le había entregado, precisamente, lo que ella siempre había soñado.
De aquella historia había aprendido mucho: a comprender situaciones que no se deben dar, pero existen, a entender el sufrimiento del otro, a saber esperar… y a conseguir la fuerza que necesitaba para dar este gran paso.
De este gran romance, Laura se lleva consigo, los mejores momentos de amor jamás imaginados, aquellos llenos de ternura y también de intensa pasión.  A pesar de sentirse apenada por el final no alcanzado, sabe que tiene mucho más que dar.  Está dispuesta a seguir adelante con su vida y a volverse a enamorar mil millones de veces más.