jueves, 17 de mayo de 2012

LA VENGANZA de Clotilde Torres




Yo soy Sol, la mejor amiga del novio aunque he de confesar que en otros tiempos fui algo más que eso.  Éramos la envidia del colegio y según fuimos creciendo, la envidia del instituto, con el tiempo, los amantes perfectos.  Nuestros padres ya nos veían casados y ellos llenos de nietos.  Fue al terminar la carrera y empezar a trabajar, cuando ella se interpuso entre todos nuestras ilusiones; esa es Sonia.  Poco a poco, ocupó mi lugar en su corazón, a pesar de lo cual, nunca dejé de ser su amiga.  Por eso, hoy le dije a mi madre:
-Vete a la iglesia una hora antes, vas a ver como esa lagarta se queda compuesta y sin novio. 
-Hija, déjalo ya, el tiempo se encargará
-No, mamá, no.  Él no merece lo que ella es.

En la despedida de soltero, estaba mi venganza.  Cuando me enteré donde se celebraba, le pedí a una de las chicas, que por cierto, es compañera de la novia, que quería hacerle una broma a mi primo, que no lo dejara salir del piso hasta el lunes.  Le di la cantidad acordada; ya ella se encargaría de que fuese así, pues es una profesional del sexo.

EL GALLO de Lilia Martín Abreu




En un pequeño pueblo de muy pocos habitantes, se desgranaban las primeras horas de la tarde de un día de otoño, cuando empezó a cantar un gallo en el corral de doña Gertrudis.
A toda la población del lugar, que se hallaba en sus labores diarias, le vino una sombra de preocupación al escucharlo y en todo el entorno, se instaló un tenso silencio.
El poblado era un sitio con mucho encanto, con casas hacinadas como en racimo por lo que todos los habitantes podían escuchar el canto del gallo de doña Gertrudis que, cuando cantaba a deshora era un mal augurio.  Cuando esto ocurría, siempre llegaba una mala noticia o alguien moría.  Todos lo sabían con certeza y se echaban a temblar, en espera de no ser el elegido. ¿Cuál sería esta vez? ¿A quién le tocaría? 

EL PADRE DEL NOVIO de Esther Morales





El padre del novio, un caballero de setenta años, divorciado y picaflor, además de guapo y elegante, se había comprado un traje para la boda de su único hijo.  Estaba ilusionado y emocionado como si fuera él quien se iba a casar.
Después de larguísimos, casi eternos minutos de espera, al observar que su hijo no llegaba, exclamó:
-¡Mi hijo no puede hacerme esto! ¡Cómo no venga, le robo la novia y me caso yo con ella!

jueves, 3 de mayo de 2012

CRIMEN Y CASTIGO de Angélica Camerino





CRIMEN Y CASTIGO  



Cuando la noticia llegó a mis oídos, ya era bien conocida en toda la ciudad.  La Rotunda, el gran edificio empresarial, en lugar donde todos, incluso los que no han nacido aún, deseamos trabajar, estaba ofreciendo una vacante para un cargo.  En realidad, nunca mencionaron qué compañía lo ofrecía, ni especificaron las características del puesto, sin embargo todos los ciudadanos ardíamos al unísono bajo un mismo deseo: obtenerlo a como diera lugar.
Inmediatamente, comencé a llamar a todos los conocidos que trabajan en este lugar.  Les pedí más información sobre cómo participar en el proceso de selección, o a quién sobornar, llegado el caso, para hacerme yo con el premio.  Y no exagero al catalogarlo como tal, no en vano La Rotunda, en general, es un misterio para todos, pero un misterio en el cual todos deseamos participar al precio que sea.  No me detendré en los detalles, sólo les diré que me hice con el puesto.  Me avergonzaría confesar todas las artimañas con las que obtuve el cargo, gracias a lo cual logré incluso arrebatárselo a alguien que, estoy convencido, se lo merecía mucho más que yo.
Había cometido un crimen, ignorando para qué, y sus probables consecuencias.  Me desesperé sólo por seguir rumores; lo que todos dicen y, si todos lo dicen, debe ser más que cierto.  Al final obtuve un lugar donde nadie me necesita y donde no aprenderé nada nuevo.  Fui capaz de desplazar arbitrariamente a alguien para entrar en un sitio al que no pertenezco y que se ha convertido en mi cárcel.  He cometido un crimen y ese crimen es al mismo tiempo mi castigo.  Ahora, un verdugo supervisa que permanezca eternamente aferrado a mi escritorio y siempre blande sobre mí su afilada guadaña.

LA ILUSIÓN DE MIGUEL de Clotilde Torres




Miguel se dirige al río, como todas las tardes.  En su mochila lleva la merienda y un libro; le gusta mucho leer.  Cuando era pequeño no pudo ir al colegio porque estaba a muchos kilómetros de su casa.  Su madre se dedicaba a las labores del hogar y ayudaba a su esposo en los trabajos del campo pero, pese a estar tan ocupada, siempre reservaba dos horas de la mañana a la educación de su hijo.
Cuando Miguel se hizo mayor, ya pasaba por la aldea un autobús y fue así como pudo comenzar su educación escolar. Para él supuso una gran ilusión compartir las clases con otros chicos de su edad.  Gracias a la ayuda de su madre, cuando el maestro preguntaba, él respondía todo.  Estaba muy orgulloso de su madre porque la mejor de las maestras durante aquellos años en los que no pudo asistir al colegio.
Un día le prometió que él también sería maestro algún día, para enseñar a los niños que vivían lejos de las ciudades.  Es por eso que hoy Miguel se dirige al río para merendar y leer.  Se han cumplido sus ilusiones; es el maestro del pueblo y tiene ocho alumnos que van con él hacia el río.  Juntos, juegan y comentan el libro que están leyendo.

LA HEROÍNA de Esther Morales Fernández





Al amanecer de aquel día de julio, todo el mundo estaba en la calle, esperando a que Sara llegara  triunfante de su viaje.  Se había convertido en la heroína del pueblo, su estrella más luminosa.  Sus padres no cabían en sí de gozo y orgullo.  Desde luego, tenían motivos; no todos los días se gana una medalla de oro en Las Olimpiadas.

LOS SUEÑOS DE MIGUEL de Lilia Martín ABreu







Miguel pesca ilusiones en un mar de sueños.  Siempre fue así; un soñador de imposibles.  Luchador incansable para lograr sus metas y cumplir sus sueños; su vida nunca ha sido fácil, perennemente sembrada de injusticias, sólo por tener la desdicha de haber nacido en un país pobre.
Los recuerdos de su vida pasean por los pasillos de su mente, mientras la expresión de su rostro se va transformando al recordar el día cuando, aún siendo un niño, las circunstancias le obligaron a subir a una patera, en busca de un futuro mejor.  Como equipaje llevaba la ilusión y como compañero de viaje, la congoja por lo que dejaba atrás.
En las oscuras noches de travesía, conoció el frío junto con una soledad imperiosa, que le hizo sentir nulo frente a un mar que le pareció interminable y lleno de sombras.  Con el miedo clavado en las entrañas, él solo se encomendó a Alá, porque aquel mar negro y profundo, podía ser la puerta a un mundo de esperanza o quizá, su propia tumba.
A Miguel, la angustia le castiga en su interior al recordar las miserias que le ha tocado vivir.  Completamente explotado por el patrón y perseguido por la justicia, como si fuera un delincuente, sólo por estar indocumentado.  Le ha tocado vivir una existencia llena de carencias y de ausencias; pese a lo cual nunca ha abandonado sus sueños.
Le reconforta pensar que sus esfuerzos no han sido estériles porque él siempre ha sido de la convicción de que el mundo y los logros son de los que arriesgan y él lo ha arriesgado todo por alcanzar sus sueños, aunque a veces esos sueños sean imposibles de alcanzar.

MIGUEL PESCA ILUSIONES de Alicia Carmen





Pues sí, siempre he sabido que su cabecita está llena de ilusiones.  Espero que se le realicen todas, sin embargo yo opino que en nuestro camino a veces se cumplen y otras muchas se derrumban como un castillo de naipes. ¡Qué pena que así sea pero es la realidad!.
Tal vez hoy me expreso así, un poco incrédula, algo negativa pero, es que el día amaneció triste con negros nubarrones y las noticias, mejor no comentarlas.  Esto no ha ayudado mucho.
Volviendo a Miguel, diré que han pasado los años y él sigue pescando ilusiones y yo me admiro de eso pues en mi caso no veo las cosas con el mismo prisma.  Realmente no me importa si Paris está más hermosa que nunca, si Hawaii tiene olas más maravillosas o si en Dubai atan los perros con longanizas.  Tampoco el jamón serrano me dice nada, entre otras cosas porque no me sienta bien, ni los pasteles de chocolate.  Y, conociendo la vida de Miguel, como diríamos, agridulce, siento cierta envidia pues a pesar de los tanganazos recibidos, sigue teniendo intactas sus ilusiones.

PESCANDO ILUSIONES de Ana Rosa Benítez Hernández




Acrílico de Pintora Costarricense  Rosmary Vega

Miguel pesca ilusiones con su vieja caña.  Pescó un trabajo y lo despidieron.  Pescó a una mujer y lo abandonó.  Pescó una casa y el banco se la quedó.  Pescó amigos y lo traicionaron.
-Pierdo todo lo que pesco- pensó Miguel-.  Algo tengo que cambiar.
Meditó y meditó y finalmente decidió jubilar a su vieja caña.  Empezaría a pescar con red a ver si podía mantener las ilusiones intactas.

FELICITACIÓN CUMPLEAÑOS DE AMIGAS DE NARRANDO CADA JUEVES




Resplandece en el cielo
Se mezcla con las nubes
Aterriza en la tierra
Penetra en las entrañas
de una madre feliz
Que sus latidos siente
El mes se acerca
El día trece nace
Se convierte en poeta
Enseñando a su gente
A compaginar las letras
Para decirle este día
¡Felicidades maestra!


Autora:  Nina Padrón Barbuzano  en nombre de todo el Taller