jueves, 8 de febrero de 2018

EL ASESINO SIEMPRE VUELVE AL LUGAR DEL CRIMEN Juani Hernández




Todo el mundo lo sabe, siempre vuelven; aunque aquel crimen había sido…distinto.
A diario salía dar su matinal paseo.  Era muy agradable pasear por su barrio de pequeñas casas ajardinadas, bien cuidadas y de gente pacífica y educada.  Había sido un acierto mudarse allí; se lo tenía que agradecer a la insistencia de su dulce y encantadora esposa…Claro que, ella conocía muy bien el barrio porque había crecido en él.  Y aunque guardara el terrible recuerdo del asesinato de sus dos hermanas menores y la posterior muerte de sus padres de una extraña y desconocida enfermedad, ella insistió en que había heredado la casa y allí se irían a vivir el resto de sus días.  Así  mismo fue.  Se trasladaron a la antigua casa familiar.
Él había notado un sutil cambio en la actitud de su esposa; estaba seguro que se debía a los desagradables sucesos acaecidos allí pero, no dejaba de intrigarle la afición repentina en convertir el jardín en un bello oasis, casi casi un santuario.  Había colocado hasta cuatro cruces rodeadas de bellos rosales y perfumados alhelíes.  Es más, hasta había encargado una nueva cruz, en fin esa manía de su esposa no le molestaba ni lo más mínimo, si ella era feliz así y la mantenía entretenida.
Un día, como de costumbre, la esposa preparó la mesa para la cena con un impoluto mantel y un primoroso ramo central.  No cabía duda de que ella era de una sensibilidad fuera de lo común, pensaba el marido, aunque hoy no sabía por qué, al regreso de su paseo, había encontrado en el jardín esa enorme zanja.  No imaginaba qué pensaba plantar allí.  Miró a su esposa y le recorrió un escalofrío al descubrir en sus ojos y en su sonrisa un brillo macabro y estremecedor, no sabía si de satisfacción…
Come, querida, hoy he cocinado algo muy especial.  Una antigua receta familiar que, desde que falta mi familia, no había vuelto a cocinar…



UN VERANO EN EL HORIZONTE Ana Benítez





En lo alto de las montañas vive Bruno; el tiempo era inhóspito y gélido hasta tal punto que las orejas se le caían para abrigar su rostro. Las pezuñas de sus patas estaban aclimatadas a caminar por las heladas laderas. Y también habituado a que su dueño le increpara por sus quejidos rebuznos; gritándole incesantemente: “maldito ignorante, no sé de qué protestas, si lo único que haces es comer y dormir”. Entonces, el burro cabizbajo, cabeceaba todo el tiempo como si le diera la razón. No quería poner en peligro su pequeña ración de alfalfa.
Ya faltaba poco para llegar a su destino; y era el único momento en que al asno se le iluminaban las facciones de alegría; y hasta las orejas volvían a su estado natural. La felicidad con que los niños del colegio le recibían; a los que le llevaba leche y pan todos los días; hacía olvidar las penurias de su viaje y de su existencia. Nervioso, intranquilo, divisó a Carlitos; el de quinto curso, que venía corriendo a narrarle el cuento como hacía cada día; en los escasos minutos que su dueño le daba de descanso antes de reemprender el camino de vuelta. No se cansaba de oír, en boca del niño, las aventuras de un burro que se llamaba Platero, que con su amo, recorría el mundo contemplando paisajes maravillosos donde el sol y el mar eran testigos de su complicidad y del amor que se profesaban. Saboreaba cada palabra, cada frase, cada metáfora… como en su imaginación saboreaba las naranjas, granadas o brevas que aparecían en el cuento. Era tan feliz que movía el rabo al ritmo de un musical de rock and roll.  Bruno soñaba cada día, cuando oía este relato, en un verano en el horizonte en busca de Platero.



Alicia Carmen UNA HORA EN LA VIDA DE…




         Pues sí, en una hora sucedía todo de lunes a viernes y a las seis de la mañana. Yo me sentía como James Steward y Grace Kelly, en la película “La ventana indiscreta”, “Sólo me faltaban los prismáticos”.
Justo a esa hora se encendía la luz de la cocina del piso que me quedaba enfrente.  Yo sólo necesitaba incorporarme un poco de mi cama y ver el espectáculo. En ese momento ella aparecía con su pelo alborotado, su bata vieja y mal abrochada, sus zapatillas deshilachadas arrastrándose por la cocina. Con desgana comenzaba a preparar el café, a calentar la leche, a tostar el pan. Traía la mermelada, la mantequilla, volvía a abrir la nevera, ahora le tocaba a los huevos, la tocineta. A través de las ventanas entreabiertas me llegaba el aroma, sí, supongo que era buena cocinera.
         Momentos después aparecían los niños, eran tres. La mayor siempre tratando de subirse la falda, enrollándola en la cintura y los más pequeños protestaban, quizás querían panquecas con miel, eso yo no lo oía, o porque la leche estaba demasiado caliente, o la tocineta fría. Ella sin inmutarse, seguía trajinando y soportando los malos humores mañaneros.
De repente aparecía el esposo bien trajeado, siempre con unas elegantes corbatas y el pelo engominado y por sus gestos parece que le exigía a su mujer, que en vez de huevos fritos quería tortilla o que en lugar del café, hoy le apetecía un té.
Por fin todos parecían satisfechos, los hijos agarraban sus mochilas y se despedían con un tímido movimiento de sus manos y el padre le daba un beso fugaz en la mejilla. Todo estaba en calma y ahora ella se sentaba, tomaba un sorbito de su bebida preferida y pensaba en las tareas que seguían a continuación: lavar la ropa, fregar el piso, preparar almuerzo y cena y un largo etcétera. En ese momento empezaba de verdad su día.
        
Se acercaba al tocadiscos y ponía a todo volumen música bailable: mambo, bolero, cha-cha-cha…cuánto más movida mejor. Se descalzaba, se hacía una coleta en el pelo y fuera esa horrible bata…y ¡a bailar! Su cuerpo se volvía un torbellino, movimientos voluptuosos, insinuantes…jamás vi una bailarina profesional moviéndose con ese estilo. Vaya ritmo, todo sensualidad, su cuerpo parecía flotar.
        
Una sola hora en la vida de una mujer dan para mucho.
        


¿A QUÉ LIBRO TE IRÍAS A VIVIR? María Elena Padrón




Ante aquella pregunta formulada por su hijo adolescente, la mujer pidió tiempo para meditar la respuesta.  Outlander no era una buena opción porque transcurría en época de bárbaros y guerreros.  Tal vez la hermosa ribeira sacra de Todo esto le daré de Dolores Redondo o ese Tiempo entre costuras, por estar tan bien ambientado. ¡Ya lo tenía!.  Sin ápice de duda, la mujer se llenó de brillo en los ojos y dijo:
         –Las haciendas cafetaleras de Palmeras en la Nieve sería un lugar mágico e idílico para vivir.




miércoles, 7 de febrero de 2018

¿Qué es POESÍA? Carmen Garcés





            Érase una vez un humilde campesino que vivía en las verdes y frondosas tierras;  una de las tantas que tiene América del Sur.
            Cierto día, mientras trabajaba en sus sembradíos, vio cómo se acercaba  un ser extraño; enseguida supo que ese ser no era de este planeta.
            Este raro hombrecillo había llegado a la Tierra con una única misión,  ¡entender  qué era la poesía!. Dado que no había nadie más en los alrededores, decidió abordar al atemorizado hombre; y así, sin mucho preámbulo,  le pidió que se lo explicara.
Al principio el campesino vaciló, sin embargo,  una vez recuperado del susto, comenzó a hablar:
            “Carajo compae, chiquita vaina  me etá echando usté. A ver como se lo digo, porque yo no soy estudiao y de esas cosas poco sé, pero bueno… voy a procurar.
Mire, allí en el cielo, ¿ve los rayos de sol po en medio´e las nubes…?. Venga, venga, fíjese como la tierra generosa, me da sus fruto en pago al sudor´e mi duro trabajo…; y, ¿ve estas flores que están por to el campo? Las hay rojas, amarillas, blancas…, acérquese, huélalas, ¿verdá que huelen bien?, toas tienen un oló distinto, y  tos los días, cuando vengo pa´ca pueo sentilo…
¿Ve aquellos pájaros con plumas tan bonitas y oye sus cantos?, ¿a qué  son lo mejó que ha escuchao nunca?.  
Ahora, va ir conmigo a mi ranchito, verá con el amor que me recibe mi mujer  cuando vuelvo`e  bregá;  y  luego, tumbaos en una  hamaca, veremos cómo se pone el sol por detrá aquella montaña;  son tantos los colores en el cielo,  que`os ojos se le ponen a uno,  aguaitos´e  la alegría.
            La verdá, no sé si he podido aclarárselo bien, pero pa mí, compadrito, pa mí ¡eso´e la Poesía!”.


¿QUÉ ES UN LIBRO? Juan Carlos Chávez






     Un extraterrestre de apariencia humana adulta, en su visita a la tierra, se detuvo en un parque dónde había una niña jugando con su muñeca. Le llamó la atención esa personita y, para entrar en conversación con ella, adoptó la apariencia de otra niña para evitar que su madre, absorta con un móvil en un banco cercano, pudiera caer en la desconfianza y romper esa interacción.
     -¡Hola! Me gusta tu muñeca. ¿Cómo se llama? -Le preguntó con entusiasmo.
     -Nely.
     -¿Nely? Bonito nombre.
     -Es el nombre de una niña que leí en un libro
     -¿Un libro? ¿Y qué es un libro?
    -Un libro es un montón de hojas pegadas una de la otra por los lados, escritas con muchas palabras para leer, y algunos también tienen muchos dibujos.
     -¿Y qué se lee?
     -Pues historias que se le ocurren a los mayores.
     -¿Historias de qué?
     -Historias de castillos, princesas y príncipes.
     -¿Sólo eso?
     -No, también de animales, de brujas, de niños.......
     En ese momento interrumpe la madre;
     -¡Ariana! ¡Vamos! ¡Qué se hace tarde! ¡Y dile adiós a la extraterrestre! ¡Que ella no me ha reconocido, pero yo sí!



LO INEXPLICABLE Carlota Sosa


 Ejercicio narrativo:  
Explicarle a un extraterrestre que es un microondas desde la voz de un campesino
 en alguna parte tierra adentro de América del Sur.   



     Un indígena quechua acababa de llegar a su hogar muy asustado. Llamó a su hijo mayor, que pertenecía a la cooperativa agrícola de la región, para contarle lo ocurrido.  Manuel comenzó el relato con voz entrecortada:
     Después de finalizar las labores agrícolas,  me entretuve un rato analizando la cosecha. Comprobé que en unos días estaría lista. De pronto, sentí que ya no permanecía solo. Lo que vi me  puso los pelos de punta: un ser muy alto, con ojos saltones, que emitía una extraña luz verdosa. Quise correr pero no podía moverme. Me hablaba con imágenes que se formaban en mi cabeza. Veía unas ondas como las del lago Titicaca cuando sopla el viento y luego,  una especie de aparato que las emitía. ¿Preguntaba por ese pequeño horno que utilizaban sus parientes en la capital?
     Contesté que aquí no teníamos,  pero en Chuquisaca (Sucre, la capital) sí. Un  q`uncla Kankay (horno para calentar la comida), que funciona con ondas, como la radio. Eso dije porque así me lo habían explicado. No sé... No recuerdo nada más hasta que me di cuenta que el ser ya no estaba.

     En la cooperativa mandaron a miembros del Gobierno para revisar el campo de quínoa de Manuel. Algo encontraron,  porque le advirtieron que debía guardar secreto, por su propio bien y el de su familia.


¿QUÉ ES UNA FLOR? Alicia Carmen



Cómo responder a esa pregunta si soy, como soy, una  pija  treintañera  y  superficial y si quien me lo pregunta, además, es un extraterrestre?

   ¡Oye  tío, tan  viejo  y  no sabes lo  que  es una  flor?  Pues no  veas si  eres  raro, pero   vale,  ¡mucho  gusto !
   Ay!! , me  has  roto mi  uñita,  ¡¡qué   desgracia!! ,   ahora  qué  hago  si  me llaman para  el  casting, yo  que  ya  llevo   puestos  mi  sujetador y  mis  bragas sexis y … ¿no  ves  mis  pantalones apretados  luciendo  culete ? 
   Y,  pensando  en  mi  novio ,  yo  lo  quiero  cantidad,  pero  es  un poco  raro  y  no  le  gustará que  no  esté  a  la  última.
   Así  es  que  porfa  please , no  te  enfades pero  hasta  el  García  Sanabria   no  puedo  acompañarte.  Te  lo juro   por  Snoopy, yo  soy  buena  chica  pero  mi  físico es  primero  y  hoy  me  toca  gimnasio. ¿Sabes?   es  duro siempre  mantenerse  jóven  y  emperifollada.    Y  qué  te  parece  mi  bolso  XXL?   
Allí   cabe la plancha para  el  pelo, la  lámpara  para ponerme  morena y  hasta mi perri  asomándose con  su  lacito  rosa.
   Ah  , no  me  acordaba,  tú quieres  saber  lo  que  es  una  flor, pues  mira , me  bajo  los  pantalones y  aquí  atrás donde  la  espalda  cambia  su  nombre, ves  ese  tatuaje ?  .. Es  una  flor, pues  ya  la  viste , se  llama   margarita.
   Ya, vale, he  cumplido, ahora  adiós  que me  voy  a  un  concierto  de  rock .  



martes, 6 de febrero de 2018

Maruca Zamora VENTANAS DE PAPEL


Ilustración de Juani Hernández


         Estoy asomada a la venta de mi casa, si eso se puede llamar casa, está muy estropeada, las escaleras están rotas, la puerta no cierra bien, las ventanas sin cristales, mamá les pone papeles para taparlas y protegernos a mis hermanos y a mí del frío, o en verano del sol que entra por ellas.


         Se lo cuento a Carmita, mi amiga invisible para todos, pero no para mí, que hablo con ella y le cuento mis cosas, le digo…no, todo no es malo, por las noches desde mi cama veo las estrellas en el cielo y la luna que siempre me sonríe…por la mañana al levantarme oigo los pajaritos cantar al nuevo día. Miro y veo a través de ese marco con forma de ventana, los campos verdes y flores de diferentes colores. La gente va y viene a sus labores diarias, con caras de alegría y yo no puedo ser diferente: ¡Qué bella es la primavera! y qué suerte tengo de contemplarla, aunque sea a través de esta ventana sin cristales que mamá en ocasiones  cubre con papel para protegernos del frío o el sol.



miércoles, 31 de enero de 2018

¿A QUÉ LIBRO TE IRÍAS A VIVIR? Juan Roberto Núñez




Ante aquella pregunta formulada por su conciencia, el hombre pidió tiempo para meditar la respuesta.
La Vuelta al Mundo en Ochenta Días no era una buena opción, porque también son ochenta noches;  tal vez, “Las Mil y una Noches” o “Cyrano de Bergerac”, por sentirme Aladino o un poeta a la sombra de la luna.

¡Ya lo tenía!. Sin ápice de duda, el hombre se llenó de irreales y dijo: ¡será mejor que despierte! y escriba el libro de mi vida que ya tiene días y noches, Aladinos y Cyranos, porque a lo largo de nuestro camino, sin duda, somos estos personajes de forma real y sorpresiva, como la vida misma, que nos hace preguntas para darle respuestas…