jueves, 26 de noviembre de 2015

ELLOS. Esther Morales.






            Ellos se reunían todos los días en el banco más grande de la plaza, pasaban muchas horas juntos.
            -Oye Pablo ¿viste aquel tipo que traía doscientos camellos cargados de cebada?
            -Sí Juan, y a continuación pasó Miguel que puso en la punta del monte veinte tiburones como burros.
            -Sabes el carnero que pesqué el otro día tenía las escamas como una paellera y la carne parecía de pollo.
            -Bien, me voy para la casa -dijo Matías- a ver si digiero tanto camello, tiburón y carnero mientras duermo.




CONTAR MI HISTORIA. Maruca Morales.







           María, cuando tenía 17 años, decidió viajar a un país lejano. Nunca se había separado de sus padres, pero ese día tuvo que coger un barco para ir a otro país. Tardó 12 días en llegar. A María le parecía que nunca iba a avistar tierra, sobre todo porque la comida no le gustaba y no conocía a nadie que le diera otra cosa. Cuando llegó al puerto de destino, la estaba esperando un familiar que hacía muchos años que no veía.  Le pareció mentira verse pisar suelo, al fin.
             Enseguida consiguió trabajo, pero el problema es que como no recibía carta de la madre, no hacía sino llorar, pero así fue pasando el tiempo hasta que  se fue quitando la llantina y se fue adaptando al país, y  pronto volvió a ver a su madre y con los años encontró a unos amigos muy buenos, aunque algunos ya están descansando, otros quedaron y se llevan muy bien, todavía, como los hacen buenos amigos.


INSTRUCCIONES PARA HACER CRÍTICAS DESTRUCTIVAS Juan Pedro.




            Para hacer una adecuada crítica destructiva, hay que realizarla con todas las consecuencias e ingredientes necesarios, pues ya que la materializamos no nos  debemos quedar a medias. Hagámosla preferiblemente en público, pues nada hiere más que una crítica ante una destacada audiencia que, además, pueda reír sus ocurrencias dirigidas contra determinada persona. No escatimemos en hablar de sus defectos y de sus puntos negativos, no suavizar con algo positivo que pueda rebajar el tono. Si el interfecto se propone justificarse, no perdamos nuestro tiempo, que es oro, escuchándole, dejémosle con la palabra en la boca y saltemos a otra cosa. En fin, en esta vida unos son altos, otros son bajos, otros ricos o pobres pero por desgracia para ti, te ha tocado SER inútil, cretino, inadecuado y estúpido.

            No hay que desperdiciar la más mínima oportunidad de hacer una crítica destructiva, sobre todo si el sujeto afectado tiene pocas posibilidades de defenderse. En la guerra, como en el amor, cuando el adversario más se resiste es cuando menos hay que cejar en el empeño.


INSTRUCCIONES PARA CONTAR MENTIRAS. Ana Benítez.





            Para contar mentiras hay que tener una facultad esencial: la memoria. Eso es para no quedar en ridículo o en evidencia si deseamos hacer uso de la misma mentira en otra oportunidad.
            Practicar unas cuantas veces el texto para transmitir con serenidad y seguridad sin tartamudear ni que nos tiemble la voz, es esencial.
            La mirada lejos del interlocutor. Nos delataría el brillo malicioso del iris.
            Intente que su rostro no se tense para evitar contracturas. Le recomiendo que lo ejercite abriendo y cerrando la boca veinte veces y guiñando los ojos unas 200 y pico.
            Sus mejillas tenderán a sonrojarse, así que polvoréelas con maquillaje dos tonos más claros que su piel; así evitará cambios de color.
            Siguiendo estos pasos, le aseguro que su engaño tendrá éxito.

            ¿Vamos a contar mentiras, tralará…?

INSTRUCCIONES PARA CONTAR MENTIRAS Lilia Martín





            Si usted decidió entrar en el gremio de los mentirosos, allá usted, pero por su bien tenga en cuenta unos consejos.
            Uno: la actitud siempre, siempre natural, usted es el primero que tiene que creerse sus mentiras, o usted solito se delatará al ponerse colorado, sudoroso o titubeante.
            Dos: se le aconseja que controle muy bien su conducta y piense con claridad, manteniendo la cabeza fría en todo momento, no es aconsejable que la vaya a poner en la nevera, eso sería contraproducente, por razones obvias, lo podrían descubrir.
            Tres: cuide la memoria, esa compleja función que a veces nos falla, agasaje a esa maravillosa aliada con rabillos de pasas, son muy eficaces para que eso no ocurra.
            Cuatro: compre un cuaderno para anotar sus mentiras y llévelo siempre con usted para anotar y consultar a quién se las dice, el día y la hora, no vaya a ser que entierre varias veces a su abuela.
            Cinco: poner cara de absoluta fiabilidad, para eso hay que entrenarse todos los días, es una técnica muy productiva y popular, es la que usan los políticos, y la verdad, no les va nada mal.
            Seis: los remordimientos, ese sentimiento tan inoportuno, esa voz interna del sentido común, ignorar, es lo correcto o terminará con su tranquilidad, si eso pasara, se aconseja violarla sin ética, una y otra vez, para hacerla más débil.



INSTRUCCIONES PARA DECIR MENTIRAS Lali Macerlino




         Para decir mentiras, primero hay que saber bien la verdad y escoger a la víctima adecuada, para que la extienda.
                   Mentiras piadosas: Se dicen por evitar algún mal mayor o para no herir sensibilidades.  Por ejemplo; después de salir del trabajo, te invitan a tomar algo, llegas a casa más tarde de lo habitual y tu pareja pregunta:
         -¿Dónde has estado, que llegas a estas horas?
         Debes poner cara así como de tranquilidad, aunque por dentro probablemente estarás pensando, se me va a notar, no lo mires a los ojos directamente, mientras te desvistes le contestas:
         -No te imaginas el trabajo que hubo hoy, además al salir,  una compañera tuvo un choque y la llevé a su casa.
         Mentiras malignas: Son con las que, a posta, se logra cocer un enredo y sirven para lograr que se produzca un lío tremendo. Por ejemplo; le cuentas a tu mejor amiga que sospechas que tu pareja te es infiel y ella trata de quitarle importancia, con mucha naturalidad y mirándote a los ojos, intenta tranquilizarte. Te comenta:
         ¡Qué dices! No puede ser, si es una bellísima persona, es imposible, te quiere muchísimo. ¡Quítate eso de la cabeza!
         Al cabo de un tiempo, sigues con la misma intriga, decides investigar y te llevas una decepción impresionante, cuando descubres que ella es la amante.




INSTRUCCIONES PARA HACER CRÍTICAS DESTRUCTIVAS. Carmen Garcés.




            Cuando quiera criticar a alguien de forma efectiva, no bastará con llevar y traer rumores, usted tendrá que esforzarse de verdad para que toda la animadversión  que le profesa a esa persona se vea reflejada en los resultados, para ello deberá seguir todas y cada una de las instrucciones que este manual le facilita.
            Primero y para hacer un uso correcto de esta técnica, deberá fijar toda su energía negativa en el desdichado que desea criticar – esto es especialmente importante, ya que va a permitirle mantener sus objetivos a largo plazo-. Hecho esto, y ya con toda esa energía acumulada, hará lo siguiente:
            Introdúzcase sigilosamente en el cerrado grupo de amistades que frecuenta su víctima. Deberá hacerlo sin levantar sospechas. Al principio sus conversaciones tendrán que ser inofensivas, del tipo: cuanto tiempo hace que…, o has visto lo delgada que está…, es decir, lo más banales posibles.
            Una vez se haya ganado la confianza de los más allegados a su víctima, comenzará por  proferir sutiles opiniones negativas sobre ella; cuidado, esto deberá hacerlo con mucha precaución y observando siempre la reacción de su interlocutor, así podrá determinar el grado de aceptación de las mismas.
            Esta táctica convendrá realizarla con cada uno de los miembros del grupo cercano a la víctima y siempre por separado. Recuerde jamás hacerlo en grupo, hasta tener la certeza de que usted y sus opiniones negativas sobre ella han sido totalmente aceptados de forma independiente.
            Posteriormente, habrá de ir aumentando la intensidad de sus críticas y/o comentarios maliciosos de forma gradual hasta llegar al grado de crueldad con la que desea injuriarla.
Los resultados al usar  esta técnica  se obtendrán  en  un  corto período de  tiempo, dependiendo siempre de la relación de fidelidad de los allegados con la víctima, pero se suele garantizar en un plazo de entre cuatro y seis meses.

            Llegados a este punto, y si su víctima aún no se ha derrumbado sicológicamente debido a su implacable ataque, deberá ampliar su campo de acción a un mayor número de allegados y conocidos, aplicando con cada uno de ellos las destrezas aprendidas.


jueves, 19 de noviembre de 2015

LOS ABUELOS QUE BORDAN Lali Marcelino


Los abuelos de la isla Kopros bordan canoas en los largos meses de invierno, cada uno la suya, las llenan de mandalas  coloridas, de diversas formas geométricas, de creación propia; ninguno igual, todos a cual más espectacular.
Es una tradición que viene desde sus ancestros y que se irá perdiendo. Cuando era un niño recuerdo que en el pueblo pesquero de donde procedía toda mi familia, aun existiendo menos población, había más abuelos que hoy en día.
Hasta alrededor de 100 canoas se bordaban, incluso confeccionaban a ganchillo las redes de pesca, con hilo de bala o embalar, de todos los colores. Sí,  los teñían.
Éramos los nietos quienes les ayudábamos a teñir el hilo y a dibujar las mandalas para que ellos las bordaran según los gráficos que cada uno creaba. Hoy en día, lamentablemente apenas 20 canoas se bordan y cuatro son los nietos que ayudan.
Todavía recuerdo a mi abuelo Juan intentando que comprendiera lo que quería que yo le dibujara. Era un niño con apenas seis años y junto con mis hermanos y primos dibujamos muchos, muchos mandalas. Para rellenar la canoa se necesitaban cientos.
Se termina el invierno y me toca destrozar mis mandalas, demostrando que lo material no tiene valor sentimental. Lo realmente importante fueron  las horas que pasé con mis nietos bordando mi canoa en la isla de Kopros.




LOS ABUELOS BORDAN. Juani Hernández.




         Los abuelos de la isla de Kopros bordaban canoas formando bellos tapices de maravillosas flores de cristal que sembraban en el invierno duendes del Valle… Era una verdadera delicia para los sentidos.
         -¡Oh…! La vista
          Ante aquellos campos donde el espectro de la luz solar descomponía en el prisma de los siete colores que el ojo humano podía percibir.
         Mientras los abuelos hilaban en la rueca delicados hilos finos como cabellos de ángeles y los niños se entretenían haciendo ovillos de infinitos destellos multicolores.
         -¡Oh…! El Oído.
         Con los dulces sonidos que con el roce de la brisa llenaban el espacio de magia y armonía.
         -¡Aaaah! El Olfato.
         Donde cualquier perfumista que se preciara daría su fortuna… por no decir su vida por la magistral fórmula con que la naturaleza había dotado aquellas flores.
         ¡Ooooh…! El Gusto.
         Ni la propia ambrosía, manjar de dioses habría deleitado a hombre alguno, ni los más prestigiosos somelieres del mundo habrían soñado paladear.
         -¡Aaaaah! El Tacto.
         De aquellas flores; ¿Con qué compararlo sin faltar a la verdad? ¡Ni ofender a los sentidos! ¿La delicada piel de un recién nacido? ¿Con las sedas del lejano oriente? Con la caricia del más tierno enamorado.
         ¡Quizás con todo y más!!
Formando una nueva y única expresión para calificarlas….
         Los abuelos bordaban canoas en la isla de Kopros
         Los abuelos hilaban…
         Los niños jugaban…




LOS ABUELOS BORDAN Ana Benítez.






         Los abuelos de la isla Kopros bordan canoas en los pañales de sus nietos para que les ayuden a remar en las olas agitadas de la vida.