jueves, 21 de noviembre de 2013

EL MORICHAL de Esther Morales

Cuadro de Segundo Aponte


Esta historia sucedió en lo más profundo de la sabana, llano adentro, en un morichal cerca del gran río que surca su rivera con gran serenidad y quietud.  Bueno, una quietud relativa, pues a veces es rota por los seres vivos que habitan esas soledades.  Eso suele pasar con nuestros amigos, el loro y la guacamaya, que viven entre chaguaramos y palmeras.
Un día, cansada de tanta soledad, la guacamaya fue a visitar al loro.
-Loro, Lorito, ¿te quieres casar conmigo?
-No, Guacamaya, no quiero.  Estoy bien así.
La guacamaya, decepcionada, marchó a su palmera, llorando desconsoladamente.  El loro se arrepintió de haber sido tan brusco nada más irse su amiga y salió en su busca.
-Guacamaya, Guacamaya, estaba de broma, yo sí quiero casarme contigo.
-No Lorito, ahora soy yo la que no quiere casarse y además, no somos de la misma especie.
El lorito se que fue triste, pensando que se lo tenía merecido.
Pero…, la guacamaya reflexionó y corrió tras él.
-Lorito, Lorito, yo sí quiero casarme contigo
-No Guacamaya, yo quiero estar soltero.
Y así se pasan la vida la guacamaya y el lorito de aquel morichal, volando de palmera a palmera, de chaguaramo a chaguaramo, de moriche en moriche, sin que ninguno de los dos se decida a vencer su orgullo, y dar el primer paso para el sí.



BOMBONES de Carmiña Gohe





No siempre conocemos a una persona en el momento de la presentación; tendríamos que tratarla algo más, pues no podemos llevarnos por las apariencias y así, formarnos una idea equivocada.  Suele pasar que luego te lleves una gran desilusión, al creer que es como quiere aparentar.  Lo mejor es tratar de llegar a su interior para saber como es y, aún así, no hay certezas.

La mente y el corazón estás unidos por hilos muy finos y hay que caminar por ellos con mucho cuidado para tratar de profundizar en ellos.  Es casi como abrir un bombón.  Verlo por fuera no nos asegura saber como es por dentro.


LA RANITA PILOTO de Carmen Garcés





Andrew es una ranita simpática, alegre, juguetona y un poco soñadora; vive con sus padres y su hermana en un gran estanque, que está en el hermoso campo de un circuito de carreras de coches.
Desde pequeñito, al ver pasar los coches veloces de hermosos colores, soñaba ser uno de esos pilotos que conducían aquellas máquinas.
Según Andrew crecía, también crecía su sueño.
 Un día, antes de irse a dormir, se asomó por entre las plantas del estanque y miró la luna.  La vio tan grande y luminosa que pensó, que estaba tan  diferente,  que le iba a pedir un deseo a ver si se lo concedía.  Cerró los ojos fuertemente y dijo en voz alta:
-Luna, lunita, concédeme un deseo, quiero ser un chico de verdad.
Ilusionado, aunque no demasiado convencido, dejó volar la imaginación durante un rato y al final se durmió.
Por la mañana temprano,  Andrew se despertó como cada día, pero esta vez se sintió extraño.  Tenía frío y el agua del estanque le empapaba la piel.
-¡Qué raro! –pensó, así que para ver qué le pasaba, se asomó al estanque a ver su reflejo.  ¡No se podía creer lo que veía!.  El reflejo le mostraba la imagen de un chico, ¡un humano!.  Se tocó el rostro una y otra vez, para comprobar que era él quien se reflejaba en el agua y asi, convencerse de que era verdad lo que estaban viendo sus ojos.
Aún no se lo podía creer; se había cumplido su deseo.  Ahora, ya podía hacer su sueño realidad, ya podría ser piloto de coches de carrera.


Con el tiempo, Andrew llegó a ser campeón, aunque tuvo que cambiarse el nombre por otro más popular.  Ahora se llama Fernando Alonso.


UNA AVENTURA INESPERADA de Carmen Alicia




-A ver, mi querida nieticita, ¿por qué estás despierta todavía?  Ya es muy tarde.
-Bueno, abuela, es que esta noche no me has contado un cuento.
-Ay, si es verdad, pues mira, hoy te contaré las aventuras de la abuela Sisebunda.
-Oye, abuela, ¡y qué nombre tan feo tenía esa señora!
-Pues sí, mi querida nietecita, yo la conocí y te quería mucho. Bueno, te cuento:
“Parece que una tarde, la abuelita se dio cuenta que la despensa de su casa estaba bastante vacía, así es que fue a comprar unos tomates para hacer una ensalada, pero en la frutería le ofrecieron un décimo de la lotería y ella, que siempre guardaba unas moneditas extras en un bolsillito escondido, decidió comprarlo…y…¡milagro! salió premiado.  Ay, pensó la abuela al enterarse, ¿qué haré con tanto dinero?, pues …¡lo compartiré con mi familia!.  Seguramente, con este dinerito a mi nieto se le quitará el enfado, pues sin darme cuenta le quemé la camisa con la plancha en toda la espalda y ¿qué dirá la novia?, y mi nieta me disculpará porque sin querer. se me cayó su colonia favorita, solo quería unas gotas para ir guapa a la misa del domingo.  Yo, por supuesto, me guardaré algo en mi estratégico bolsillo.
Con este dinero, su hija decidió que todos iban a pasear a Diseney World, ¡y qué bien se lo pasaron!.  El chico conoció al amor de su vida, una niña vestida de Princesa Aurora.  A la niña le compraron un traje de Blanca Nieves y un montón de chicos querían ser los enanitos y la persiguieron el día entero.
De repente, la abuela Sisebunda se dio cuenta de que su hija llegaba con una enorme bolsa que decía Carolina Herrera; era un espléndido vestido, con él su hija parecía una princesa de cuento de hadas.
Dios, pensó la abuela, estoy contenta de haber traído tanta felicidad con un décimo de lotería, pero en ese momento, el padre dijo, vaya vaya, ¿y a mí no me toca nada?, pues ya verán y salió a comprarse un ultraliviano e


invitó a la abuela a lanzarse por un acantilado. ¡Socorro!, gritó la abuela Sisebunda, mientras salió corriendo espantada, ¡qué yo no uso pantalones y vaya espectáculo que daré a los de abajo!


LOS MIL Y UNOS de Lilia Martín Abreu




Cuenta una leyenda urbana que, en un país de cuyo nombre no puedo acordarme, vivía un rey un tanto sibarita a quien le gustaba disfrutar de variedad de aficiones y pasatiempos, nada austeros para los tiempos que corrían.  En tanto él se dispersaba, el país naufragaba en una voraz crisis económica entre constantes escándalos financieros.
El rey, despreocupándose del reino, cruzaba pasadizos secretos para reunirse con sus atractivas doncellas.  Ellas le entretenían y deleitaban contándole historias de la vida cotidiana y así comenzaban sus relatos:
-¡Oh, rey afortunado!, he llegado a saber que en un lugar llamado Genovaís, un tal Alybárcenas encontró una lámpara maravillosa de la que, nada más frotar, sale un genio sorprendente que reparte aparatosos sobres a los allí presentes, después de lo cual el tal Alybárcenas viaja en alfombras mágicas en busca de paraísos fiscales.
También se cuenta, oh venturoso rey! que ese mismo lugar es transitado por unos cuarenta ladrones que se esconden en vasijas para no ser sorprendidos por tal Gúrtela, que los persigue y acosa.  Oh, su majestad, por su bien tengo que advertirle, ¡abra bien sus ojos! porque Al-Ándalus, trono de los antepasados califas, es hoy conocida como la tierra de los sERES; unos bandoleros muy sociales y astutos, a la vez.
Si me lo permite, rey generoso, dígole también que ¡treinta años de derechos de los súbditos se han demolido y lanzado al viento!, y a los estudiantes…,¡las tasas no le permiten avanzar!.  Mi gran rey, ¡las becas para idiomas y las olimpiadas fueron metidas en una Botella y las lanzaron al mar!
¡Oh justo rey, ruego me dispense pues, esta humilde doncella, después de deshilvanar tantas madejas secretas, tiene la boca seca. ¿Le parece a su altísima majestad tomar una  in Fanta  conmigo?
Tras esto, el rey la mira con recelo y le contesta:

-De buena gana lo haría pero…, la in Fanta tiene mucho sabor a chorizo y después la repito.  Lo que me apetece es que me acompañe a Plaza Mayor para tomarnos un relaxing cup of café con leche, ¡qué leches!...




miércoles, 20 de noviembre de 2013

LA ORQUESTA de Maruca Zamora




En el campo había un gran revuelo esa mañana que no era como otras, porque todo sucedía con una armonía maravilloso
- IO IO IO –dijo el turpial
Una ardilla se había  lastimado al caer de un árbol y lloraba amargamente.  Al escucharla, acudieron todos sus amigos.
Los pájaros , PIO PIO , la lagartija ZZUZZU , las ranitas croa croa

-No te muevas  -le dijeron el conejo y otros –que te vamos a ayudar
En ese momento llegó el pájaro canario y, al ver que la ardillita se quejaba, decidió cantarle una canción con su bella melodía GRI III GRI III, con la intención de distraerla, poniendo en ello todo su corazón.
La abeja ZZZZZZ, que por allí pasaba, le ofreció un poquito de miel y el pájaro carpintero TOC TOC TOC con su canto estridente le entablilló la patita rota.
Todos  querían volverla a ver alegre, saltando de rama en rama y deseaban ayudar.
-Cuando te mejores, vamos a celebrar una fiesta- les dijo muy dispuesto el ruiseñor Iii PIPI III itu RRRR , que llegó cantando en ese momento –formaremos una orquesta, bailaremos, cantaremos, ¡será muy divertido! ¡Me pondré manos a la obra!.
El ruiseñor será la guitarra   CHARRRA CHAARRAA
El cantor, el cantante 
El canario, el timple   PIN PIN CHIPIN
El carpintero, la batería   TOC TOC TOC
La cigarra, sería el violín CHIRRI CHIRRI
El cardenalito, el arpa  PLUN PLUN PLUM
El señor cuervo, el bajo  DUM DUM DUM
El mirlo, la bandurria PRIN PRIN PAN
La ranita, el contrabajo  CROOOO CROOO

A todos les pareció bien la idea, lo importante era que su amiguita estuviera feliz, pero el señor cuervo que era un poco gruñón dijo que no participaría sin tener alguna recompensa.  Todos le miraron disgustados y tristes.  Al verlos, enseguida Don Cuervo comprendió que era egoísta, reflexionó y concluyó que era una buena labor y que debía unirse al grupo, sin esperar nada a cambio.  Pensando estaba, cuando llegó el pájaro cantor con su bello trino TRIIII TRIIII y se ofreció a colaborar también, cantándole todas las mañanas para que se mejore pronto.
La abejita, que venía cargada de miel ZZZZZZZ, dijo que la endulzaría todos los días
-Estoy siendo muy egoísta  CRUUUAAA CRUUUAAA y me siento avergonzado –exclamó el cuervo –tocaré en la orquesta sin pedir nada a cambio.
            


Así lo hicieron, invitaron a todos los animalitos del bosque y la ardillita, que ya estaba curada, saltaba de rama en rama, contemplando los preparativos de la fiesta que le organizaron sus amigos.  Fue un éxito y así nació una gran amistad entre todos y el señor cuervo aprendió que no hay que ser tan interesado, ni protestón, que siempre que se pueda hay que hacer algo por los demás, sin esperar recompensa.





jueves, 14 de noviembre de 2013

BLANCO O NEGRO De Carmen Garcés






Laura, una mujer hermosa, inteligente y aparentemente feliz, ha pasado casi toda su vida  librando una batalla interna que, por la naturaleza de su carácter,  no ha podido ganar.
Su obsesión por la perfección la ha convertido en una persona con una visión extremista de la vida y, eso, ha repercutido en sus apreciaciones personales y en sus decisiones cotidianas, tanto que, en ocasiones, ha causado sufrimiento a los que viven a su alrededor; su actitud la ha alejado de ellos, a pesar del cariño que le profesan.
Pero un día algo pasa…, un acontecimiento en su vida hace que Laura se vea obligada a tomar una decisión realmente importante; se encuentra atrapada en una intersección de opciones y debe decidir entre una de ellas.
Después de mucho pensar y analizar los pro y contras de cada una, Laura toma su decisión y, para su propio asombro, lo hace de una manera inesperada; llega a una solución intermedia entre todas las ideas extremas que se había planteado. ¡Sí!, eso, que hasta hace poco hubiera sido impensable para ella, ha logrado solucionar el gran problema que le agobiaba.
Desde ese día, Laura ve el día a día desde otra perspectiva, se ha dado cuenta que la vida tiene, además de variedad de colores, una amplia gama de grises. Se dio  cuenta de que, en la vida, no siempre todo es blanco o negro.




CERRANDO PUERTAS. De Alicia Carmen




Esta mañana cuando fui a comprobar si tenía algún correo en el ordenador, vi con sorpresa uno a nombre de Noemí. Yo no conozco a nadie con ese nombre. Seguro fue una mala jugada de estos modernos aparatos.
Con curiosidad leí este correo que me mandaba una desconocida y decía así:
Amiga, permíteme reflexionar, como si fuera en voz alta,  necesito hacerlo, por favor discúlpame.
Sabes, me ha tocado muchas veces cerrar puertas. Sí, así es, debo reconocerlo y la mayoría de las veces, por desilusión.
Que palabra tan triste, desagradable.
Desilusión, qué es exactamente la desilusión?. Es posiblemente el fin de una bonita ilusión.
Sí, he cerrado algunas puertas pero no me arrepiento, para qué se mantienen puertas abiertas si lo que contienen adentro lastima, hace daño, no deja avanzar??. Hubiera preferido no tener que cerrarlas pero hubiese sido infructuoso.
De todas maneras a veces las personas a las que hemos cerrados las puertas ni siquiera se habían dado cuenta de que las tenían abiertas.
Yo, me preocupé mucho con este correo, creo que mi desconocida amiga se encuentra muy sola, vacía.
Me sentí impotente ante tanta resignación. Ella se está derrumbando. No la voy a dejar sola necesita ayuda así es que sin dudarlo le contesté con unas palabras que me salieron del corazón.
Amiga, debes entender que el amor y la amistad son riesgos que debemos afrontar, posiblemente encontrarás personas que merezcan lo que tú eres capaz de ofrecer. No tengas miedo, ya sabemos que el dolor es inevitable pero el sufrimiento te llegará solo si tú lo permites. Espero que algún día llegues a la conclusión de que en cierta ocasión necesitaste amar para sentirte bien y ahora puedes elegir porque te sientes bien.
Y si tienes la suerte como la tengo yo de vivir en una zona costera sabrás que: El mar y la vida tienen muchas cosas en común, relájate déjate llevar, ten fe de que vas a flotar. Y jamás pienses que te vas a hundir.

La elección es tuya.



HE DESCUBIERTO QUE… de Lilia Martín Abreu



En nuestro paso por la vida, cosechamos muchas amistades, pero lamentablemente, si la vida nos obsequia con reveses e infortunios, en esos puntuales momentos de contratiempos, en los que lo estás pasando mal, cuando más necesitas apoyo y amparo, ¡zas!, como por arte de magia se evaporan los que decían ser tus amigos. Claro, por supuesto que se van, para que se van a quedar, si ya se ha terminado el whisky.
También he descubierto que si, por fortuna,  estás en la cima, paradójicamente, todo el mundo te ofrece de todo pero, cuando es a la inversa, si realmente necesitas, que estás efectivamente perdido y con un raudal de complicaciones, en ese instante, se van cerrando todas las puertas que tocas.
Hay un dicho popular que dice que, cuando se cierra una puerta se abre una ventana, solo es una leyenda; en mi caso no fue así, y mira que se me cerraron puertas y portones, y para rematar, el banco me despojó de mi casa llevándose todas mis ventanitas, me dejó sin nada que abrir, para que me pudiera llegar un poquito de aire. Miento, el banco amablemente me envía un amplio abanico de cartas para recordarme la deuda y así, yo tenga algo que abrir.

¿Qué toca hacer en estos casos?. Recurrir al único comodín que nos queda, el regreso a la casa de los padres.  Cuando me independicé, pensaba que sería definitivo y nada más lejos de la realidad, porque la vida nos da lecciones y no siempre las cosas son blancas o negras; he aprendido que también hay otras tonalidades con variedad de matices.


EL REGRESO. De Ana Rosa Benítez






A pesar de haber jurado no regresar jamás a aquella casa, allí estaba, sin atreverme a pasar del umbral de la puerta.
Mientras, se agolpaban en mi cabeza los años de mi infancia vividos en la GRAN CASA, como era conocida en el pueblo; años de infelicidad, tristeza, desconcierto, soledad, miedo; acompañada de un padre autoritario y maltratador; y una madre que prefería la compañía de una botella a cualquier otra cosa, para no enterarse de lo que pasaba a su alrededor. Los muebles eran los mismos que yo recordaba; sólo que cubiertos por unas sábanas para protegerlos del polvo.

Mientras iba avanzando, la ansiedad se apoderaba de mí. Mis piernas me decían que saliera corriendo, que no podría vivir de nuevo en aquella casa. Me senté en mi sillón favorito, el rojo granate, y valoré las opciones que tenía, ¿quedarme y atormentarme día a día con los recuerdos? O ¿esperar a que mañana, el día señalado para el desahucio de mi verdadera casa, de mi verdadero hogar, me dejara en la calle?.