jueves, 6 de marzo de 2014

CIRCOS De Sandra Mai.




El espectáculo no fue como esperaba. Sonia siempre había creído que  los payasos y  los magos eran personajes ajenos a este mundo que, con tan solo hacer acto de presencia ya la transportaban a lo imposible, creando una atmósfera llena de ilusión y de sueños, en los cuales, todos los deseos se hacían realidad. Desde una flor lluviosa, unos zancos interminables, pelucas extravagantes, sonrisas escandalosas y canciones divertidas que alegraban el corazón. Hoy sabrá que todo eso lo veía así por que miraba con los ojos de la inocencia, con aquellos ojos llenos de ganas de ver, con aquella ilusión que solo los niños saben entender.
Hoy después de todo lo andado, de todo lo vivido, se encuentra de nuevo ante el circo de la vida. Donde el camino crece cada día y sus pies buscan, el aliento de la brisa, bajo un árbol. Su sed espera el néctar de aquellos labios jugosos ansiados de besarla. Donde se hila también, el telar que cuenta el secreto de lo más profundo de cada uno. Hoy Sonia cree firmemente que el circo de la vida lo marcamos todos, cada día. Y a pesar de que ya no miramos con los ojos de niños, si nos paramos a observar mientras los demás andan, nos daremos cuenta de que seguimos viendo: flores lluviosas, zancos inalcanzables, carcajadas escandalosas y magia e ilusión por doquier.
¡Qué mayor ilusión que ver cada día el amanecer y el atardecer!. Y volver de nuevo a levantar el telón, dispuesto a seguir viviendo uno y otro día, la siguiente función.



ESCALAR MONTAÑAS De Esther Morales

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Desechando la vereda principal que se ve desde lejos, subí por el lado que da al mar; la parte sur. Subí pensando que era más cerca para después bajar por el lado norte  que es la  vereda principal.
Era una tarde de otoño en las que el sol se pone pronto y cae la noche temprano, pero yo, arriesgada, no tenía miedo. Quería ver el paisaje desde lo alto, porque es hermosísimo con los últimos rayos de sol sobre el Valle de Güimar, Candelaria, Arafo y todo el mar en su esplendor bordeando sus costas; es todo un espectáculo. Entré a su cráter que todavía tiene los troncos de una higuera y otros matojos en el fondo.
Era tal mi embelesamiento que no me di cuenta de que ya era casi de noche. Empecé a buscar la vereda para bajar pero, todo fue en vano, no la encontré por más vueltas que di. Al fin no me quedó otra solución que bajar por el rodadero por el que bajan los jóvenes cuando es la romería del Socorro. Para mi sorpresa, eso fue lo divertido, ¡tenía que bajar por allí!,  y me sentí como una niña pequeña, disfrutando cuando el calzado se enterraba en el picón y mi cuerpo se aceleraba.

Si escalar es divertido, bajar es alucinante.

¡BENDITAS FIESTAS! De Carmen Garcés



Llegan, como cada año, las fiestas decembrinas y la ciudad se viste de gala; luces y adornos multicolores adornan las calles, todo transmite ambiente festivo; incluso la gente se muestra diferente en estas fechas, la mayoría exhibe una alegría y entusiasmo propios de estos días. Podemos verlos peregrinando de tienda en tienda, comprando los tan deseados obsequios para amigos y familiares, artículos de decoración para las casas y ropa para esas fiestas especiales; otros, para cumplir con ese “compromiso” ineludible que, tanto “agrado” nos produce.
Entonces, llega el tan esperado día, -tan esperado por algunos y tan temido por otros- “la gran cena en familia”, ésa, de la que más de uno habríamos preferido que nos arrollara un tren y, así tener una excusa para no asistir. Ésa  en la que se juntan el “novio graciosillo” de la hermana pequeña; o “la cuñada quisquillosa”; o como no “la suegra métome en todo”; en fin, una variopinta diversidad de personajes familiares que hacen de esa noche, una...”noche diferente”, por definirla de alguna manera.
Y, si a pesar de  algún que otro reproche “encubierto”, alguna crítica “constructiva”, un consejo “bienintencionado” y algún que otro “desacuerdo familiar” que, por supuesto no suelen faltar; si aún así, hemos sobrevivido a la cena, aún nos queda el esperado intercambio de obsequios; y entonces allí, al pie del hermoso abeto, iluminado como para dejar a medio pueblo sin energía eléctrica, recibimos nuestro presente, tan delicadamente envuelto, con su gran lazo de colores, pero, ¡ohhhhh! ¡sorpresa!, al abrirlo descubrimos que contiene lo que hace dos años le dimos justamente a esa  persona por su cumpleaños; ¡y tú, que te pasaste toda la tarde escogiéndole el presente perfecto!; sonríes, pones cara de póker y agradeces el obsequio,  -lo que piensas, eso ya es otra cosa-.

Y por fin llega la hora de marcharse; has salido ileso un año más. Ahora comienza la cuenta atrás para que, nuevamente, el próximo diciembre, vuelvan a repetirse las tan temidas ¡BENDITAS FIESTAS!.


miércoles, 5 de marzo de 2014

CARTA A LA BESTIA (DE LA BELLA Y LA BESTIA) de Alicia Carmen


Señor Bestia:
Me disculpa que lo llame así, pero de esta forma Ud. Quiere que lo llamen.  Me permito decirle que su actitud siempre me ha llamado la atención.  Es usted severo, duro, enfadado y desesperado.  Tal parece que lo convirtieron en bestia por no saber amar.  Y yo le pregunto, ¿Ha aprendido algo o todavía piensa que la palabra amor es tan solo otra más que posee cuatro letras?
Ese hechizo que le hicieron no es excusa para que usted utilice el miedo en lugar del cariño, para ganar el amor de la Bella.  Ya ha demostrado que no acepta un rechazo y como le conviene, trata de conquistarla con regalos.  No se da cuenta de que es casi una niña y la tiene asustada, lejos de su familia; con todos los lujos, eso sí, como en una jaula de oro, pero no dejar de ser eso…, una jaula.
Bella es una jovencita preciosa, alegre, con sus ilusiones, propias de la edad que, como muchas mujeres de su generación, le toca acatar sin rechistar lo que para “su bien” otros han decidido.  Posiblemente, ella pensaba que iba a ser rescatada por un príncipe como en los cuentos de hadas, que por cierto existen, pero no son como los hemos imaginado.  ¿Y qué pasó? Pues que el príncipe es usted mismo.  Pero, amigo, ya hizo sufrir mucho a Bella, cuando era feo, ahora que otra vez es guapo y elegante, ¿continuará con la misma actitud?
Espero que no se aproveche, por favor.  Bella está enamorada y confundida;  son muchas emociones.  Le ruego NO la anule.  Ella es inteligente y capaz y, además, merece ser tratada con delicadeza.
Recuerde siempre que ella lo aceptó pensando que la verdadera belleza está en el interior.  Si usted quiere ser amado por siempre… no la defraude…

Alicia



NUEVO PINOCHO de Eva Sacramento

Érase una vez Desert Express, un tren donde guardaban los juguetes rotos para llevárselos a los Reyes Magos.  Arreglaron todos, menos uno porque le faltaba un montón de piezas.  Así que Melchor, el mayor de los Reyes Magos, entró en una carpintería donde vivía un anciano solitario y a él le entregó el juguete.  El anciano enseguida se dio cuenta de que le faltaba la nariz, un brazo y una pierna.  Trabajó en la madera durante horas y luego, con sus propias manos, le colocó las piezas que le faltaban.  Al terminar y ver lo que era, sintió nostalgia, porque era un niño de madera precioso.
Cuando el Rey regresó a buscarlo, al verlo, no quiso recogerlo.  Le dijo al anciano carpintero que le pusiera un nombre.  Pinocho, dijo él, y entonces el Rey Melchor lo convirtió en un niño de verdad y allí se  quedó Pinocho con el anciano, cantando una canción:
Pinocho fue a pasear
Al río Guadalquivir
Se le quedó la caña
Y pescó con la nariz
Cuando llegó a su casa
Nadie le conocía
Tenía la nariz
Más grande que un tranvía

Vía, vía





CARTA A PULGARCITO de Ana Rosa Benítez




¡Hola mediometro!
Soy Perrault, tu padre creador.  Te escribo porque hay que hacer cambios urgentes en el cuento.  Todos los días, tengo a las asociaciones en defensa del menor en las puertas de mi casa, haciéndome escrache.  Me acusan de que, en vez de ayudar a dormir a sus hijos, lo que tienen son pesadillas. 
Ya sé que te di carta blanca para compensar lo de tu tamaño; pero creo que te has pasado en crueldad.  Así que repasando varios aspectos del cuento, te sugiero que hagas algunas modificaciones. Toma nota:
En lugar de ser los padres los que dejan abandonados a sus hijos en el bosque; sustituirlo porque se perdieron y no encontraban el camino a casa, hasta que tú, previendo lo ocurrido, fuiste echando por todo el camino gominolas de colores y no migas de pan, que ya sabes que se las comen los pájaros.
Lo segundo, es que en vez de encontrarse a un ogro que come niños, se tropiece con un alienígena y su nave de múltiples colores.  Y nada de cuchillos afilados, ni de cortar cabezas, porque los niños de este siglo se traumatizan, y tienen entonces que ser asistidos por unos personajes que los llaman psicólogos, para que les quiten el miedo.
Por cierto, si te encuentras con tus hermanas la Bella Durmiente y la Cenicienta, que se pongan en contacto conmigo, que se vayan olvidando de príncipes que las rescaten, que ya están matriculadas en la Universidad.  Hay que adaptarse a los nuevos tiempos para estar presente en ellos.
Por favor, no demores en dichos cambios, para poder salir de casa sin que me abucheen.

Un abrazo de tu padre


CARTA A BLANCANIEVES de Carmen Garcés


Mi recordada Blancanieves:
Hoy te escribo esta carta ya que, desde muy temprana edad, he oído y leído tu historia infinidad de veces; algo que ha hecho me surgieran gran cantidad de preguntas acerca del porqué de tu irresponsabilidad, al comerte aquella manzana envenenada.
Al principio, al ser yo una pequeña niña, eso me causaba tristeza y solía llorar al ver cómo sucumbías bajo la crueldad de la malvada bruja. Pero, al ir creciendo, empecé a entender el fondo de tu personalidad.
Ahora y, aprovechando esta oportunidad, quisiera decirte que ya descubrí tu secreto.  ¡Sí, te pillé!.  Ahora comprendo que, la tan nombrada manzana envenenada nunca existió, siempre fue inofensiva; que lo que realmente sucedió fue que la malvada y odiada bruja, en realidad era tu tía y que, ambas, estaban confabuladas para formar este montaje y así vendérselo al tal Disney.  Y tú, te la pasaste haciendo teatro todo el tiempo, fingiendo que estabas profundamente dormida, ¡ja!, …dormida sí, pero de vagancia.
Tenías a los pobres enanitos lavando, limpiando, cocinando y además trabajando en la mina, para mantenerte instalada en tu lujosa urna de cristal de Bohemia.  ¡Claro! Te viste de repente a cargo de siete pequeños a los que cuidar y buscaste cómo escapar de tus obligaciones.
¿Sabes que te digo? ¡No haberte metido en ese follón, que nadie te llamó! Tú solita te lo buscaste por haberte escapado de tu casa.  Ah!, y además dando lástima, haciéndote la muerta para buscar marido.  ¡No sabes nada, tú!.  No te despertaste hasta que no llegó el adecuado, ¿verdad?: joven, guapo y…millonario. ¡Qué casualidad, y hasta tonta parecías!.  Ya te veía yo maneras de caza fortunas.  Claro, tú lo que querías era pescar un príncipe (bueno, como muchas que hay hoy en día).  ¡Hay que tener morro! …y después, vienes con esa carita de víctima.  Pues no, a mí no me engañas más, así que, ¿sabes lo que te digo?

-¡Deja de vivir del cuento y ponte a trabajar!


CAPERUCITA CHANEL de Roberto.ES



Querida Caperucita:
Te escribo esta carta porque hace tiempo que no sé de ti: si continúas en casa de tu abuela en el bosque o, por el contrario, como dicen las malas lenguas, te liaste con el leñador y vives en un pisito de protección oficial.  De entre las más viperinas, destacan tu amiga la Cenicienta que dio el braguetazo con el bobalicón del príncipe, o la desquiciada de Blancanieves que está de atar viendo por todas partes  brujas que la quieren envenenar; y por otro lado, se encuentran los pobres enanitos…, ya no saben qué hacer con ella; están hasta el mismísimo gorro.
Mira, entre nosotros, esas dos son unas antiguas; siempre envidiaron tu forma de vida, en libertad, a tu aire.  Tú no estabas para esos ambientes rurales, con esa capa roja que ya daba grima.  Pepito Grillo dice –y yo lo creo –que te marchaste al extranjero y estás triunfando como diseñadora de prestigio con tu marca “Pasión Roja”, presentando tus colecciones en las mejores pasarelas de Milán y París.  Yo me alegro, chica, que salieras de ese parque recreativo que ahora está plagado de turistas mochileros; creo que al lado de la casa de tu abuela han instalado un merendero y hacen visitas guiadas por la “Ruta de Caperucita”, que así la llaman.  Un asco, vamos…
Siempre tuviste mucho estilo.  Si la gente supiera la colección que creaste para Coco Chanel…Pero claro, los del sindicato del cuento te obligaban a salir con esa dichosa capa roja.  Por no hablar de los modelitos que le diseñabas a tu abuelita y al lobo que, por cierto, también se dice por ahí que se fugaron juntos a Miami con los ahorros que había en tu libreta por los derechos de autor del susodicho cuento.  Yo siempre sospeché que entre ellos había algo, porque tu abuelita siempre estaba con el salto de cama tras la visita del lobo; y ese brillo en los ojos…
En fin, querida amiga, espero que seas feliz con tu nueva vida, que hayas colgado la capita tan demodé y te enjaretes un modelazo con un escote de vértigo para poner los dientes largos a lobos de otros lares, pues yo sé que te ponen; no en vano, de raza le viene al galgo.
Tu admirador y siempre amigo.




CARTA AL LAGARTO SIMÓN DE LA ISLA EL HIERRO de Maruca Zamora



Mi muy querido amigo Simón:
Te escribo esta pequeña nota para avisarte que iré pronto a verles; lo haré en verano, cuando haga calor.
Me saludas a Simoneta y dile que espero que los tres juntos pasemos un rato tumbados al sol, allá en el Roque Chico para, desde allí, contemplar ese mar tan azul y esos paisajes de rocas que tiene el roque a su alrededor.  Allí vive tu familia: padres, tíos, primos y amigos, ya que, según me has contado, hace muchos años que llevaron a tus abuelos a otro país.  Recuerdo también cuando me dijiste que a otras familias de lagartos, las han llevado a unos parajes muy bonitos como El Julán, cerca del mar de Las Calmas, y a una linda residencia en el Valle del Golfo, donde los cuidan con mucho cariño y esmero.
Pienso acompañarte a visitarlos a todos y también quisiera que bajáramos, como en otros tiempos, el risco de Tivataje, que almorcemos en el camino esos ricos serrajones y verodes que tanto te gustan, bajo el sol abrasador del mediodía.
Bueno, te buscaré en los Roques de Salmor, exactamente en Roque Chico, donde sueles estar tumbado al sol con Simoneta.
¡Hasta pronto!
Se despide, tu amiga




CARTA AL FLAUTISTA DE HAMELIN de Lilia Martín Abreu



Señor Flautista de Hamelin:
Le envío esta carta, con el objetivo de solicitar, si fuera posible, sus servicios, ya que contamos en nuestro país con una virulenta y contaminante invasión de ratas y ratones, que destruyen todo a su paso.
Esta epidemia es muy ponzoñosa y tóxica y, como sus conocimientos en la material son altamente conocidos y efectivos, es por eso que me atrevo a solicitar su ayuda, para ver si podemos librarnos de esa plaga tan nociva.
Estas alimañas se encuentran ubicadas en unos escalafones bastante altos en la escala social pero, paradójicamente, donde ellas anidan, no destrozan su propio hábitat.  Todo lo contrario, ocurre con el resto de la población, por donde estos bichos se arrastran con astucia y voracidad, infestando y destruyendo todo a su paso.  De hecho, ya han devastado y arruinado gran parte de la localidad; por eso ruego, si fuera posible, su asistencia lo antes posible, por la urgencia del caso a tratar.  Por el pago no se preocupe.  Si nos garantiza exterminar ese azote de roedores, sus honorarios serán sustanciosos: contando que tenemos seis millones de parados, si cada uno aporta un pago simbólico de un euro, será un pago bastante considerable, teniendo en cuenta que esas alimañas nos han dejado un país arruinado.
Atentamente, le envía un saludo


Casimiro Verdades