Ayer encontré una muñeca pero, ¡qué muñequita!, con
su cara de porcelana, unos ojos totalmente expresivos y una sonrisa
objetivamente ¡diabólica!. Es tan pero
tan grotesca que le da susto al propio miedo.
La conservo dentro de una caja debajo del fregadero; lugar que no
frecuento a menudo. Les expongo el caso
para que me entiendan y así puedan juzgar lo que les estoy contando.
Alicia, una amiga de la universidad, me invitó a una
reunión en su casa. Ella me reveló que
la fiesta consistía en un paqueco country
y yo, emocionada, le dije:
-Perfecto. Yo
tengo un sombrero vaquero –después de lo cual, ella soltó una carcajada.
-Roberto, lo puedes llevar si quieres pero no se
trata de ese country, es el contri de contribuir con la fiesta.
-Me gusta –pensé –ésta tiene sentido del humor.
Mientras, Alicia seguía explicándome:
-Eso nada, ¡hombre!, te traes unas cervezas y
ya. Pero eso sí –me recalcó Alicia –tienes
que traer un regalo, algo a lo que tú no le des utilidad, alguna cosa que
tengas por tu casa. No la puedes
compras, es la regla número uno del paqueco.
-Ese paqueco será algún familiar de Alicia –pensé yo.
Como soy un estudiante y vivo solo, ya se podrán
imaginar, en mi casa no sobra nada, todo lo contrario. Tomé unos suvenires que me habían traído unos
compañeros de sus viajes –les confieso que no sólo no les doy utilidad sino que
por mucho que se las he buscado, no se la encuentro –los empaqueté de manera
muy elegante y nos fuimos para la fiesta del paqueco.
Les manifiesto que esa reunión estuvo de
escándalo. Allí desfiló toda clase de
objetos inservibles y feos que jamás pensé que existieran, como diría mi
abuela, un montón de arretrancos. Fue entonces cuando me explicaron el
significado de paqueco.
Una tía de Alicia, que en gloria esté la señora,
tenía tan mal gusto para regalar que, en su honor, se hace un intercambio de
paquecos. La verdad es que buen gusto no
tendrán, pero sentido del humos les sobra.
El paqueco significa
¿pa qué coño quiero esto? y yo
doy fe de eso porque me fui de aquel lugar con una muñeca espantosa, aunque eso
sí, con el grato recuerdo de un día inolvidable.