Lo supe nada más leer la carta. Aquella noche se iba a producir, por fin, el
encuentro con la persona con la que hacía mucho tiempo estaba deseando
compartir unas horas de conversación.
Preparé la cena, puse la mesa muy bonita, con velas incluidas, saqué mi
mejor vajilla. Quería que aquella cena
resultara inolvidable para esa persona que había anunciado su visita con
aquella carta. Mi amiga del alma venía
esa noche a cenar conmigo para celebrar su aniversario.
RELATOS DE LOS COMPONENTES DEL TALLER DE LECTURA DIRIGIDA Y NARRATIVA “EL TRANVÍA”
jueves, 10 de diciembre de 2015
EL ANIVERSARIO Maruca Morales
ESTAFADA Maruca Zamora
Abrí compulsivamente tu carta, presta a sucumbir al deseo de
reunirme contigo. Mientras la abría,
soñaba con ese momento que pasó por mi mente tan rápido como un rayo de
luz. Me llevé un disgusto al comprobar
que se trataba de una despedida muy cordial, pero muy fría; habías encontrado
otro amor y pensabas seguir ese nuevo camino, en el que yo no tenía cabida.
Me senté y comencé a analizar mi vida. La había dedicado enteramente a ti y ahora me
sentía sola, abandonada, engañada. En un
acto de rebeldía, me llené de valor pensando que debía tratar de rehacer mi vida,
que el mundo no se acababa, aunque sabía que me costaría dolor y sufrimiento,
ya no era tan joven, y el tiempo había pasado, me sentía estafada y vacía.
Pese a todo, me prometí salir de este paso, por dignidad y
orgullo lo voy a lograr. Empiezo en este
mismo momento. Has dejado de existir para
mí.
jueves, 3 de diciembre de 2015
LA SORPRESA Roberto.es
Sucumbir a un deseo, casi a oscuras,
apenas a la luz de una vela…Sólo la sombra arrancada de su piel comparte la
anhelada vigilia, bailando frenéticamente al ritmo que la marca la sinuosa
candela. Embriaga por la fantasmagórica
visión, se deja arrastrar por su delirante embeleso. Allí está, ese cuerpo de ébano, turgente, de
líneas perfectas, cinceladas por dioses, envuelto en oros que invitan a la
desenfrenada y lujuriosa pasión. Se
acerca despacio, con miedo, todo su cuerpo tiembla, y el azorado corazón se
detiene… Sus manos trémulas desnudan con
veneración aquel refulgente cuerpo, lo despojan lentamente de sus brillantes
vestiduras. Una ardiente y desconsolada
boca muerde con vehemente lascivia la cobertura de aquel deseado bombón…
LA DUDA Lali Marcelino
Es imprescindible que estés a mi lado en
este momento, sólo así aliviarás mi carga, esta carga que dura demasiado. Tal vez si no se hubiera sembrado la
desconfianza que se generó entre nosotros, motivada por habladurías sin
sentido, no estaríamos como estamos. Lo que más me dolió fue que, después de
conocernos y ser amigos toda la vida, dejaras de creer en mí y dudaras, hasta
tal punto, de creer más en personas que apenas conocías que en mí. Con el tiempo, estás solo y esos amigos a los
que tanto amor profesaste en aquellos momentos, hoy en día te han dado la
espalda, confirmando con sus actitudes quién realmente valía la pena. Te fijaste más en el envoltorio que en lo que
había dentro y así te ha ido. Algo de lo
que nunca me olvidaré fue del modo en que me despreciaste delante de todo el
mundo cuando te enteraste que mi inclinación sexual no era, según la sociedad, “la
adecuada”, con tu actitud dejaste de lado y olvidaste nuestra limpia
relación. Nunca te engañé, sabías
perfectamente en qué medio me movía, por lo que no entiendo cuál fue realmente
el motivo que te indujo a ridiculizarme y llevarme ante un tribunal popular y
extender un bulo que destrozó mi imagen de persona seria, cabal y sobre todo
honrada, que nada tenía que ver con mi vida íntima y secreta, hasta donde yo
quería que así fuera.
Por todo esto, quisiera averiguar y
aclarar si todavía dudas de mí. Me
interesa mucho tu amistad; es por eso que deseo que olvides lo pasado y que
vuelvas a ser mi amigo.
EL SECRETO Ana Benítez
Encendió una vela para poder leer la
carta que había estado ocultando en el bolsillo de su delantal. Había llegado la hora de sucumbir al deseo de
saber quién escribía las palabras de pasión que habían hecho que su rostro se ruborizase
y sus manos temblaran. Se sentó; un
vahído le inundó el alma de amargura y furia.
Leía con avidez deseando llegar al final; cada vez más cerca de conocer
a su autor. Apenas tres líneas le
faltaban cuando el marido entró en la estancia.
En un rápido movimiento la guardó en el delantal sin ser descubierta. Su marido nunca sabría que esta carta era para
él.
INSOMNIO Esther Morales
No podía parar de reír después de haber
leído la carta y ahora no iba a pegar ojo en toda la noche dándole vuelta a la
idea de dejar su soltería después de tantos años de soledad y libertad. Néstor, aquel novio de su juventud, aquel con
quien tanto soñó años atrás, se había cruzado de nuevo en su vida. El joven, guapo y alegre amigo de hacía
muchos años, ahora irrumpía en su camino, después de muchos años de estar viuda. En su carta le pedía matrimonio y le
confesaba estar profunda y locamente enamorado de ella. El sueño se alejaba, más que insomnio le
producía risa la idea.
Al final, ya de madrugada, se durmió y
su último pensamiento fue, no sé, voy a ver qué me dice la almohada.
DESESPERANZA Alicia Carmen

Encendió una vela al llegar a su
habitación. En la penumbra abrió la
carta y su olfato percibió el aroma de su cuerpo…, pero él ya no estaba en la
cama donde lo había dejado. ¿En qué
momento se fue?, se preguntó Beatriz.
Sería cuando yo estaba en el salón tratando de organizar mis perturbados
pensamientos. ¿Quizás se ha dado cuenta
de mi insensata actitud?. Habrá
adivinado que me estoy debatiendo entre sus brazos y los del otro, ese que me ha
mandado la carta, el escondido, el imposible… Seguro que se ha percatado de que
me oculto para leer ciertas cartas.
Desde que conocí al otro, no logro pensar con claridad, no sé por cuál
decidirme. ¡Qué incertidumbre! ¡Qué infierno!
¿Por qué tuve que ir a esa reunión sola? ¿Por qué tuve que conocer al
otro?. Me ha descolocado la vida, ahora
todo mi mundo, toda mi paz, lo que tenía como cierto, todo se tambalea. Las dudas me producen una terrible
desazón. ¿Y la carta? Con esta angustia ni la he leído, a ver. Vaya, esto no lo esperaba, me pide que no nos
veamos más, que su mujer ha descubierto
su infidelidad, que tal vez lo perdonará, así es mi querida Beatriz, punto
final a nuestra aventura. ¿Aventura?
¿Eso es lo que he sido para él? ¿Y en qué lugar quedo yo ahora que anhelo sus
besos, ahora que lo llevo dentro del alma?
Me siento tan abatida, tan vulnerable.
Estoy invadida por la desesperanza.
EJERCICIOS TALLER: ¡CON LA FRUTA SÍ SE JUEGA!

DE FRUTA EN FRUTA Maruca Zamora
Me contó que conoció a
un higo muy dulce, que no se parecía en nada a aquella naranja carnosa con la
que había cortado, y mucho menos con la inteligente manzana de meses atrás, ni
la fresa tan chic del pasado verano, ¿qué importaba?, dulzura era lo único que
necesitaba en aquellos momentos.
POR LA MAÑANA
Esther Morales
Me contó que tenía
relaciones de amistad con una sandía, a la que invitaba siempre que iba de
paseo al campo porque su agua apagaba su
sed de inmediato.
HABANA Juani Hernández
Me contó que conocía a
una naranja muy alegre que bailaba siempre sobre el sombrero de una rumbera, en
los cabarets de La Habana; sí, mi amor –le decía–: ¡¡Azúcar!!
ANTIPÁTICA
Águeda Hernández
Conocemos a una piña un
poco antipática que no quiere que se acerquemos a ella porque dice que nos
puede hacer daño si pretendemos besarla. ¡Lástima, porque está buenísima!
LIBRE Perla
Me contó que conoció a
una cereza que, muy oronda, se paseaba por la mesa recién puesta; se había
escapado de su queso aquella misma mañana.
Me contó que conoció a
una mandarina que
quiso ser mandarín
quiso ser mandarín
Me contó que conocía a
un mango con sobrepeso que vestía siempre con varios calores, entre amarillos,
rojos y verdes. Creía que era por su carácter
aunque en lo profundo…¡era tan dulce!
FESTIVA Lali
Marcelino
Me contó que conocía
una fresa que se paseaba por todas las orgías repartiendo alegría por doquier
CONCILIADORA
Ana Benítez
Me contó que conocía a
una papaya que intervenía siempre para apaciguar las peleas que organizaban los
estómagos de sus amigos
Etiquetas:
EJERCICIOS DE TALLER,
IMPROVISACIONES
ELLA LO SABÍA Carmen Garcés
![]() |
| Obra de Jean-Baptiste Santerre |
Apagó la vela después de haber leído aquella
carta. Nada sería lo mismo a partir de entonces, ella lo sabía, porque lo que
aquellas líneas contenían, estaba cambiando por completo su vida.
Le fue imposible conciliar el sueño, miles de inquietas
mariposas revoloteaban en su estómago; su mente divagaba, la trasladaba a ese
lejano lugar que pronto sería su nuevo hogar.
Sabía que, a partir de ahora tendría que enfrentarse a una
nueva vida, y debería hacerlo sacando toda esa fortaleza que guardaba en su
interior. No sería fácil, ¡ella lo sabía!, pero eso no la amilanaba; al fin estaba realizando su sueño, ese que le había
acompañado desde niña.
Partiría pronto. ¿Regresaría algún día?, se preguntaba
cuando las dudas la asaltaban; no obstante, las arrancaba presurosa de sus pensamientos;
estaba decidida a disfrutar plenamente de esa maravillosa experiencia,
consciente de que únicamente el tiempo poseía
la respuesta.
EL RELOJ Lilia Martín Abreu
No podía
parar de reír,
después de haber
leído la carta,
y ahora no
iba a pegar
ojo en toda
la noche, dándole
vueltas a la idea de...
¿Quién será quien
está interesado en
verme en el
programa de televisión,
Traigo una carta
para ti? Confieso que
solo leí la carta
de invitación, y
me causó tal
ataque de risa
que, temiendo estoy,
¿qué no me dará
ese día en
el programa.?
Son
ocho días de
perplejidad que me
esperan... ¿quién será
que quiere verme?
¿Y para qué?
Esa es mi
incógnita, mi cabeza
no para de
dar vueltas como
una peonza y no tengo
la menor idea
de quién pueda
ser, voy a
terminar loca, haciendo
cábalas sin sentido:
¿Será un
enamorado de la
juventud? ¡Oh que
romántico seria!
¿Y si
fuera adoptada y
mi madre biológica
me estuviera buscando?
No, no creo,
tengo cinco hermanos
y yo no
soy la mayor
y todos nos
parecemos.
¿Tal
vez, alguien me quiera
reclamar alguna deuda,
o algo del
pasado?
¡Oh Dios
mío!, tengo tal
cacao en mi
cabeza, que créanme, hasta
he llegado a
pensar si tengo
algún hijo secreto,
pero tendría que
haberlo parido, y
de eso sí
que me acordaría. Esta
incertidumbre me está matando,
el reloj no
para de dar
las horas, y
yo con esta
confusión que no
me deja dormir.
Bueno, bueno..., si resisto,
dentro de una
semana se enteraran
al verme en
el programa, si no
me ven, por
favor, búsquenme en
urgencias o en
el psiquiátrico que
debo estar por
ahí.
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