Genio y figura hasta
la sepultura decía Carmen al hablar con su hija que siempre quería salirse con
la suya, mira que quien siembra vientos recoge tempestades, le decía, trata de
llevarte bien con tus compañeros de trabajo, igualmente en tu casa con los
tuyos porque si no…, la vida es complicada, no puede ser siempre lo que tú
dispongas y que los demás acaten tus ideas y órdenes, aunque sean muy buenas,
hay que hacer el bien y no mirar a quien, te aconsejo porque cuatro ojos vean más que dos.
Carmen aconsejaba a su hija tratando de convencerla
pero con su carácter y forma de ser poco lograría, aún así, no cejaba en su
empeño no quería tirar la toalla porque creía que Lidia terminaría por darse
cuenta de que la terquedad y el egoísmo no la conducirían a nada, que hay momentos en que es mejor la
maña que la fuerza y nunca se debe decir de esta agua no beberé.RELATOS DE LOS COMPONENTES DEL TALLER DE LECTURA DIRIGIDA Y NARRATIVA “EL TRANVÍA”
martes, 18 de agosto de 2015
EL REENCUENTRO. Carmen Garcés.
El día amaneció gris y
lluvioso, como todos los del mes de noviembre. El ambiente que se respiraba en
las calles de la ciudad era tenso, a la vez que de expectación. Me dirigí, como
siempre lo hacía, hacia el metro para tomar el tren que me llevaría a mi
trabajo, allí, la gente nerviosa,
comentaba cosas que resultaban casi imposibles de creer, escéptico, escuchaba
atentamente cada comentario.
Ya de noche,
regresando a mi casa, un gran revuelo me sorprendió a medio camino. La gente
gritaba consignas de libertad y bailaba alegre por las calles de la
ciudad. Presuroso, me uní a una
muchedumbre que se dirigía al lugar donde se estaban produciendo los
acontecimientos, en aquel emblemático
lugar, pude ver con mis propios ojos que lo que todo el día se había estado
murmurando resultaba cierto.
Fue entonces cuando en
la lejanía, y aún a pesar de la penumbra que reinaba, vislumbre unas figuras
que me resultaron familiares; esperaban, -junto a muchas otras-, reencontrarse
con sus seres queridos después de 28 años de ausencia.
Esta noche logré,
después de tantos años separados, besar
y estrechar nuevamente entre mis brazos a mi madre, a mi padre y a mis
hermanos. Nos fundimos en un abrazo eterno; lloramos, pero esta vez de alegría.
Físicamente ya no éramos los mismos de antaño, sin embargo, en nuestro interior
nada había cambiado. Aquella separación forzada de la que fuimos víctimas, no
pudo con nuestro amor fraternal.
Hoy comenzamos una
nueva vida juntos en una Berlín unida, lejos de la represión, la infamia y el
dolor.
Finalmente ayer 9 de
noviembre de 1989, el mundo ha conseguido derrumbar mucho más que una pared.
REVOLUCIÓN CONTINUA Lali Marcelino.
Es
una forma de expresión que se ha dado en todas la épocas en el ser humano e
incluso en el reino animal. Ha influido, influye e influirá en los individuos
de todas las edades, siempre de manera permanente y positiva.
En grupo, individualmente o también
a través de grandes colectivos, gana adeptos.
No escapa nadie a su influjo. Hasta las personas sordas la sienten. Sus
vibraciones pasan a través de sus pies, porque los sonidos que se emiten por
medio de cuerdas, de teclas, de percusión, de silbatos o del choque de dos
cucharas o el cri-cri de un grillo, ellos lo perciben.
Desde que era pequeña hasta mis días
actuales, siempre me persiguió esta revolución continua, porque escuchándola me
evadía y me tranquilizaba. Más tarde, en mi adolescencia, participar en vivo en
conciertos al aire libre o en recintos cerrados, aparte de que gracias a ella
nos reuníamos a su alrededor y hacíamos amigos, me enriquecía el espíritu y
volvía a casa plena y llena para seguir escuchando más.
En la actualidad es uno de mis mayores
escapes. Con ella me enamoré. Hoy en día aunque ya no lo esté, ahí sigue
estando nuestra preferida y sigo sintiendo escalofríos al escucharla, porque de
ella sigo enamorada.
Mi cuerpo como el tuyo, es una gran
máquina de resonancia donde ella está instalada, por lo que quien quiera que
nos haya creado, también la incluyó en nuestro interior, intuyendo que sería
muy importante en nuestras vidas. Algunas son tan hermosas que aunque las oiga
ciento de veces, sigue penetrando en mi interior una especie de regocijo,
parecido al que experimentan dos amantes en su mejor noche.
Tanto la siento, que hasta en los
momentos de silencio la oigo y si no la fabrico.
Estoy agradecida de todo cuanto me
ha dado, por ello quiero rendirle mi más sincero homenaje a las notas, a los
vibratos, a los acordes, a las resonancias, a los graves, a los agudos…
Creo que nunca me decepcionará,
aunque al pasar el tiempo pueda visitarme, aún sin oírla, intentaré escucharla
y que los testigos me la transmitan.
DRAMA. Esther Morales.
Se encontró con un gran alboroto y
algarabía, había gente por todas partes, todos hablaban y gritaban a la vez,
parecía, nunca mejor dicho, un gallinero, sin orden ni forma.
Ella, llevándose las manos a la
cabeza se dijo: Dios mío nunca voy a salir de aquí.
Después de dos horas de cola y mucha
paciencia, de oír todos los comentarios altisonantes, lloros y lamentos con mal
presagios, al fin llegó a la ventanilla. Ella iba a un taller de perfeccionamiento
en Madrid y tenía que llevar aquel maletín que contenía sus instrumentos de
trabajo, todos aquellos males para quien la requisaba. Cuando se lo explicó al
funcionario, para su gran alivio, la comprendió
y le dijo: bueno pero lo tiene que pasar por equipaje.
Estuvo todo el viaje preocupada pero
su alegría fue cuando llegó a Barajas y en la cinta transportadora apareció su
maletita de mano con sus instrumentos de trabajo para un Congreso de Peluqueras.
Esto ocurrió el 15 de septiembre de
2001, el Taller y el viaje ya estaba comprado.
Un suceso anterior, en días cercanos, había cambiado el mundo.
HIJO PREDILECTO Carmen Garcés
––Diga
––
Hola,
soy yo. ¿Cómo estás?.
––
Caramba,
¡dichosos los oídos!.
––
No
seas irónica, no hace tanto que no llamo.
––
¿Que
no?. Ya, lo que tú digas.
––Oye,
no deseo discutir, únicamente quería saber cómo está Lucas.
––Bueno
pues, ya era hora de que te interesaras
por él. El pobrecito lo está pasando muy
mal. Nuestra separación le está afectando más de lo previsto; necesita verte y
sentir que es importante para ti. Deberías venir un poco más a menudo a verlo y
sacarlo por ahí, en fin, compartir juntos más tiempo.
––Ya
lo sé, tienes razón, la verdad es que lo intento, pero he estado muy ocupado y
no me queda tiempo para nada.
––
¿Te
das cuenta?, siempre pones las mismas excusas. Te recuerdo que Lucas es tu
obligación tanto como mía, juntos tomamos la decisión de tenerlo y ahora me
dejas sola con toda la responsabilidad.
Mira, el viernes tengo que llevarlo a revisión y a que le pongan las
vacunas que le tocan, porque no lo llevas tú, seguro que se sentiría muy feliz.
––
¡¡Uffff!!.
Está bien, no me des más la paliza. Lo llevaré. Dime, ¿a qué hora tiene cita
con el veterinario?
lunes, 17 de agosto de 2015
NO CUELGUES Roberto ES
- - No
cuelgues, por favor.
- - Habla.
- - Fue
todo un accidente.
- - Accidente,
dices… Accidente es romperse una pierna o quemarse con aceite; pero esto…,
esto, sólo tiene un nombre…
- - ¿Un
nombre? ¿qué quieres decir?.
- - ¡Venganza!
- - Pero…
¿Venganza de qué?. Mira, Juan, todo aquello está olvidado para mí…
- - Sí,
eso pensaba yo. Pero veo que aún no me has perdonado.
- - Que
no. De verdad. No te guardo ningún rencor. Eres el hombre que más he querido en
mi vida.
- - Y,
entonces…¿por qué lo has hecho?
- - Ha
sido un mal entendido. Créeme. Nunca te haría daño.
- -Tú
sabes lo que significas para mí y, aun así, no has dudado en joderme…
- - Mira,
ya veo que por más que te lo explique tú ya te has hecho tu propio juicio, y
nada de lo que te diga te va a hacer cambiar de opinión.
- - Escucha
Juan, piensa un poco… ¿No crees que si hubiera querido: ”joderte”, como tú
dices, lo habría hecho cuando metiste en la lavadora mi jersey de cachemir con
tus calcetines sucios?.
- - Bueno…
tal vez tengas razón…
- - Además,
si quieres que te diga la verdad, me alegro que se haya manchado de lejía esa
camisa que tanto te gustaba porque, sinceramente, era muy hortera. Bueno, todo aclarado, ¿no?. Ahora ponte a planchar la ropa que te dejé encima del
sofá.
- Ah!: y cuidadito con quemarme nada… Adiooos Juan…
jueves, 13 de agosto de 2015
LA CASA DE EMPEÑO. Sandra MAI.
- - Buenos
días, Casa de Empeños, ¿qué deseaba?
- - Buenos
días, mire me llamo Tomás y estaba interesado en empeñar, unas cuantas cosas.
- - Cómo
no… Dígame de qué se trata y le haré la mejor oferta.
- - Bien
señorita, empezaré quitándome el amuleto más pesado que tengo…
- - Dígame,
dígame…
- - Sí,
a mi suegra… es única en el mundo entero, no hay otra igual que ella. Todos
sabemos que vale lo que pesa y eso es mucho.
- - ¡¡Pero
señor!!!! Creo que no me ha entendido
- - Sí,
sí… la he entendido perfectamente. Mire… vaya tomando nota y al final me dice
cuánto me pagaría por todo. Lo de empeñar quiere decir que a un tiempo ¿me lo
devolvería? Pues mire, a mi suegra, se la puede quedar. Yo se la regalo.
- - ¡¡Pero
señor!!! No puede ser, usted no me ha entendido a mí.
- - Sí,
sí…es en serio, yo no soy una persona apegada a las cosas, lo bueno es
desprenderse de ellas cuando ya no te aportan nada, ¿pa qué?…Mire lo segundo
que quisiera empeñar, es un loro. Me lo regaló mi suegra y estoy seguro que me
lo regaló para espiarme, sabe por qué lo sé… porque ya lo he visto en varias
ocasiones hablando por teléfono con ella. Y estoy seguro de que es con ella con
quien habla, porque a la mañana siguiente, mi suegra está informada de todos
mis movimientos, no me interesa tampoco el loro, Ahh!!! Lleva un anillo de oro
en la pata derecha, pero eso es lo que menos valor tiene para mí. Y por último,
también estaba interesado, ya que mi
mujer murió hace años, Dios la tenga en la gloria, porque ella sí que era una
santa…no como la madre y el loro. La pobre se dedicó toda la vida a coleccionar
cayados… sí, sí cayados de playa, tengo la casa llena de piedras de todas las
formas y tamaños. Ya me cansé de todo…de mi suegra, del loro y de las piedras.
Esto es una carga muy pesada para mí, ya a mi edad… ¡¡¡Señorita, señorita!!!
Está usted ahí? Oiga…oiga!!!.
LA LLAMADA. Maruca Zamora.
- - Sí,
diga.
- - Soy
Maribel, de artesanía, ¿cómo estás?.
- - Bien
y ¿tú?.
- - Bien,
bien gracias, ¿qué sabes de Maikel?.
- -
Ya
estará para regresar.
- -A
ver si nos visita.
- -Sí,
ya falta poco para que por fin me crea que esté aquí.
- - Bueno,
me alegro por ti y por él, que venga y descanse un tiempo. Mira Angélica, te
llamo para comunicarte que el día 17 son los exámenes de muñequería para que
estés en la selección de nuevos artesanos en esa especialidad y emitir los
carnets de artesano.
- - Bueno
ahí estaré, si no hay ningún inconveniente.
- -Gracias
Angélica, contamos contigo, te esperamos.
LO DE TODOS LOS DÍAS. Esther Morales
-
Hola
soy Ruth de Canarias, ¿tú quién eres?
-
Hola
señora Ruth como está, soy Caty la hija de Elsa.
-
¿Cómo
estás mi amor?.
-
Bien,
bien.
-
¿Está
tu madre?
-
Sí,
se la paso.
-
Gracias.
-
Hola
Ruth ¡cuánta alegría oírte!
-
Igual,
igual.
-
¿Cómo
están tus hijas, tienen trabajo?.
-
Bueno
Elsa, la mayor tú sabes que está en China y la pequeña está conmigo. Y tú
¿estás trabajando?.
-
Estoy
haciendo algo en el bufete de un amigo, aquí están las cosas muy mal para mí,
como tengo antecedentes penales se me cierran todas las puertas.
-
¡Qué
fuerte!.
-
Aparte
de los problemas que tenemos con la comida, tenemos que levantarnos a las cinco
de la mañana, mi hijo que ya se casó quiere irse de aquí; está buscando donde
será mejor.
-
¿Cómo
está Elena, tu madre?.
-
Está
muy viejita, ayer cumplió 92 años, ya no puede caminar y tenemos que ponerle
pañales, eso cuando los conseguimos porque están escasos y casi no hay; te la
paso pues estaba esperando tu llamada.
-
Hola
mi amor, cómo estás, cómo están tus hijas, te extraño mucho, echo de menos el
cuchicheo que teníamos.
-
Feliz
cumpleaños, Elenita, que cumplas muchos más.
-
Sí,
está trabajando con un compañero.
-
Bueno
Elenita, un abrazo fuerte.
-
Sí,
salió a comprar algo de comida, chao, chao.
-
Un
abrazo fuerte, chao, chao.
ECOS EN LA ESCALERA Ana Rosa Benítez.
– Hola Mene, soy
Maruja.
–Buenos días!. ¿Ha
pasado algo?. Son las 8 de la mañana.
–Vas a flipar. Ya han
descubierto quién es el amante de la descarada del 4º.
–¿Quién te lo dijo?.
–Encarna, la del
primero.
–¿Y cómo lo averiguó?
–Estuvo escondida en
el cuarto de contadores toda la mañana, vigilando todos los movimientos del edificio.
–¿Y conocemos al
amante?.
–No te lo pierdas es
vecino del edificio pero no le vio la cara. Me dijo que lo vio salir de casa de
la pelandrusca y que iba disfrazado con
gorra, unas gafas y una chaqueta de cuero. Pero que entró en la vivienda del
quinto piso.
–Maruja, yo soy la que
vivo en el quinto. ¿Quieres decir que era mi marido?
–Entonces sería en el
sexto piso.
–Pero Maruja si no hay
sexto. Maruja, Maruja, ¿has cortado?.
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