jueves, 15 de mayo de 2014

ATOLONDRIASENSUAL O…POTORRÓ DE MUÁ. de Roberto ES.





Se encontraban todos los lunes a la misma hora para entreverarse con apasionada clitomantría lingual.
Su atracción era parabalónica porque sus andropurias no podían resistirse a sus calónpodos sexuales, y explotaban en enefurantes papalonias que los enloquecían.
Al final, sus irritados pelandruscos no podían soportar tanta calandronimia, y descansaban entrefulcados de tanta trancabarranca papaleónica.
Mientras, afuera, la vida continuaba ajena a sus reiterativos pingatorios que tanto los reconfiniaban.


VIAJANDO de Esther Morales







Después de superar un infarto, visitar a sus familiares y arreglar ciertos asuntos legales, ella se fue a recorrer mundo.
La cultura europea, la Rusia de los  Zares,  África y su vida salvaje, la selva amazónica, los Andes y Norte y Centro América, La India colonial y mística, China imperial y su gran muralla y las grandes ciudades industriales, el país del Sol naciente y sus cerezos en flor, Australia y Nueva Zelanda con sus llanuras y grandes rebaños de ovejas donde los pastores van en helicóptero y los canguros saltan por doquier.

Sólo entonces, ella pensó, ¿qué hacer con la cantidad de millones que le sobraban?




PASADO de Sandra Mai





Cuando se abrió la puerta de aquel ascensor, mi cuerpo salió por inercia propia y mi mente estaba pensando qué sería lo que te diría. Me paré en seco, pensando que me había equivocado de piso, pero no podía ser,  ¡qué confusión!, no entendía nada…y de repente, oí a alguien que me llamaba…Sandra…me decían, espera, no te vayas así, por favor aguarda un momento.
Aquella voz me resultaba familiar, pero no lograba recordar de quién se trataba. Así que confundida por la desorientación del momento, me di la vuelta y me quedé peor todavía, …no podía reaccionar, no comprendía que estaba pasando.
Me encontraba de nuevo en aquel momento de mi vida, ese que fue decisivo..., el que marcó un nuevo rumbo para todos.

Y enseguida pensé, ¿me han dado la oportunidad otra vez, para saber si tomando otra decisión, las cosas serían diferentes?. Decidí no contarle en ese instante, lo que hacía tiempo te había revelado, entonces no estabas preparada y mucho menos hoy. Así que me fui de aquel lugar, dejándote en tu mundo feliz, en el mundo en el que tú quieres vivir, en el que tú crees. Esta vez sin intención ninguna de hacerte cambiar de idea, sin alterar ni un ápice de tu vida. Tenía la sensación de que me había quitado un gran peso de encima, me sentía más tranquila. Me dirigí al ascensor y de nuevo volví a estar aquí, entre mis cosas, en mi presente. Todavía no lo sé, si lo soñé o lo viví realmente. Tal vez hice yo misma una regresión al punto de mi vida que más me atormentaba, para aliviar de alguna manera mi conciencia.


RECONSTRUCCIÓN de Lilia Martín Abreu





Estoy en mi pasado. Me paseo por él. Sé exactamente donde voy, de la misma manera que conozco para qué: para rectificar un error cometido, y los remordimientos no me han permitido olvidar. Yo camino lento, admirando esos paisajes tan hermosos y que ya subsistían difusos en mi memoria, esos caminos y veredas tan andados y desandados por mí en tiempos pasados y que hoy casi no recordaba; ¡cómo era posible olvidar tanta belleza!. En cambio, mantenía vivo, y alimentándolo día a día en mi memoria, un afán de subsanar ese error cometido.
Según avanzaba en busca de mi objetivo, algo me reprochaba dentro de mí, recréate con este entorno maravilloso que tienes a tu alrededor y olvídate de todo lo demás, si fallaste ayer no importa, no des más vueltas a lo que fue, todo el mundo comete errores y de ellos se aprende, los fracasos dejan lecciones que no se pueden borrar porque estarías borrando las enseñanzas que ellos dejan, lo vivido, vivido está, con sus luces y sus sombras, es tú pasado y no se entiende el presente sin él, no le puedes dar marcha atrás al reloj, pero sí darle cuerda  nuevamente, así que desprendete de una vez por todas, sin remordimientos, de ese lastre que llevas contigo, cruza la línea nuevamente y retírate de aquí, que éste ya no es tu lugar.




jueves, 8 de mayo de 2014

ASCENSOR de Juani Hernández



Cogió el ascensor en el rellano del Hall del Hotel; se dispuso a subir a su habitación, séptimo piso de los catorce que tenía el magnífico edificio. Es lujoso, pensó. Cómo el resto. El decorado estaba hecho con gusto y refinamiento, sin carecer de los últimos adelantos tecnológicos y no menos comodidades. ¡Que acierto al venir aquí!.
El interior del ascensor, tapizado en tela roja y dorada, y  las paredes cubiertas con grandes espejos, le daba al lugar  un aspecto más amplio y señorial. Ella subía sola.
Con gran suavidad, comenzó a elevarse después que marcara en el panel de control el séptimo piso. De improvisto,  en los espejos y como si de una película se tratara, comenzaron a sucederse diferentes escenas de su vida, de una realidad y perfección asombrosa. Revivían episodios pasados y presentes, innumerables experiencias, decisiones acertadas, fracasos dolorosos. Amores que se negaron a permanecer a su lado por una u otra razón. Hijos que crecieron y a su vez, formaron familias, para su orgullo.
Por unos breves momentos, tomó conciencia del tiempo y pensó. ¡Cuánto tarda este ascensor! ¡Si sólo voy al séptimo piso!
Mientras, en los espejos seguían proyectándose escenas. Curiosamente todo lo admitía con total naturalidad. Como algo necesario. ¿Cuánto tarda?.¡Qué extraño es esto! Bien es verdad nunca me he sentido mejor…y es curioso porque antes, me sentía tremendamente fatigada, deseando llegar y tenderme en la cama a descansar.
¡¡Que preciosos paisajes se ven en los espejos ahora!! ¿Cómo lo harán? Y desde luego la información que tienen de los clientes en mi caso es auténtica. ¡Por fin llegamos!.
Se abren las puertas del ascensor, para asombro de los clientes que aguardaban en el piso. Tendida en el suelo, había una mujer con expresión de una infinita paz y serenidad.

Le había dado un infarto  durante el trayecto.

CUESTIÓN DE NEGOCIOS de Lilia Martín Abreu


Ella me dice que se va a comprar una noche ¡salvaje!; nada de estrellas a lo lejos y de más cursiladas.
Yo le aconsejo que ni se lo plantee, que las noches son un negocio oscuro, que mejor se compre una nube, ya que las nubes son más productivas, rentables y puede viajar en ellas, son livianas y se cotizan al alza. Como el suelo está por las nubes, en ella se puede construir una casa, sí, una casa diáfana sin paredes, ni ventanas, sólo puertas, muchas puertas, para que se abran a su paso, y si hay puertas, hay llaves y una de ellas, quién sabe, puede ser la de la felicidad, o tal vez la llave del éxito.
Si eso sucede, puede estar ante un negocio beneficioso y lucrativo, puesto que si tiene la llave de la felicidad, vende títulos de felicidad para hacer feliz a la gente, porque mucha gente busca la felicidad, a causa de que no es feliz, y con un título, la gente lo sería  y con esa alegría viviría en las nubes.
El negocio sería todo un éxito, porque tendría la llave para lograrlo. Las nubes, al estar más pobladas, tendrían valor catastral, y con eso el negocio estaría en expansión. Solo hay un problemita, o problemón, según se mire… y es que…  hay una clausula establecida en las nubes, no se aceptan conductoras llamadas Esperanza, aunque éstas vivan constantemente en los celajes.
Aún así, esa política es una buena inversión y mucho mejor negocio que esa noche sin estrellas que quiere comprar ella, porque en la vida hay que tener visión de futuro y… ¡pocas esperanzas!.






ALCANTARILLA de Maruca Morales





Aquella noche no tenía mucho sueño y decide  ir a pasear, sin saber el sitio donde iba y, perdida, caída la oscuridad, se encuentra en medio de un monte desconocido; por un lado, silencio absoluto, por otro, los chillidos de algo que no sabía distinguir qué era. Sigue caminando y siguen los chillidos.
 -¡Sálvame, me tiene cansada, me voy de tu lado! – gritaba
-Sí, sí, vete ya no me sirves para nada, hace tiempo debías haberte ido –respondía otra voz
¡Zas!, un portazo a la puerta y alguien sale corriendo, sin mirar a los lados.
Y, triste de ella, ¿qué será de mí?,  Nada, a buscar mi vida en las alcantarillas oscuras, entre cucarachas, ratones y otros insectos, que con hambre no hay nada malo.
 Su sorpresa llegó cuando en el camino se encuentra a una amiga y, juntas, se van de fiesta, a pasarlo en grande. A buscar cosas mejores que vivir metidas en  alcantarillas…




EL GORILA De Sandra Mai






Me compré un gorila…,¿pa´ qué? No lo sé. Lo llevo desde entonces, colgado al pecho, busqué un cordón negro, igual que él, y cuando miro para abajo...me asusto, no lo esperaba.
El otro día, haciendo el amor con mi novio, me dijo que el gorila o él y… ¿a qué no adivinan a quién elegí? Al gorila. Ya me tenía harta; usé al gorila de excusa. Mi novio era un animal.
Éste es otro animal, pero tiene mejores sentimientos, nunca me lleva la contraria, como si nos conociéramos, de toda la vida, tú.
Ahora somos inseparables, vamos juntos a todos lados, nunca pensé que me llevaría tan bien con alguien. La verdad es que tuve suerte, porque yo creo que él me encontró a mí. Me miró a los ojos, yo lo miré a él y… surgió el flechazo.

De esas cosas que pasan, que no sabes por qué pasan….pero pasan…



miércoles, 7 de mayo de 2014

REÍRSE DE UNO MISMO de Sandra Mai






Reírse de uno mismo sin dejar de reírse, eso...es imposible. Ahí es cuando nos damos cuenta del trabajo personal de cada uno. Las cosas son como son, sólo hay que aceptarlas, nada más.
En mi caso, por ejemplo; al levantarme por la mañana, a la hora de arreglarme frente al espejo, hago morritos, me parece a mí que estoy más mona...pero es de risa. El pelo..., madre mía, tremenda incógnita, todos los días me pregunto por qué Dios no me dio más pelo; me faltó un poquito más. Sobre todo en el fleco. Me visto y lo primero que me miro es el culo, ¿para qué? Digo yo, si no es mi fuerte… A lo mejor, espero que cualquier mañana, de repente, me salga más. Quien pensó en mí, prefirió darme personalidad; yo se lo agradezco, ahora…¡los sujetadores más bonitos son los de las tallas pequeñas!.
Otra cosa, a la hora de conducir cualquier coche, al bajarme de él, tengo que rodar la butaca para atrás: pareciera que no quepo en él, como si fuera gordísima…
¡¡Ah…!! Otra cosa más, a la hora de hacer cualquier actividad que me proponga, doy muchas vueltas; …pierdo el hilo.
A veces me desespero yo misma.




LA DULCE ALCANTARILLA de Alicia Carmen



Soy una alcantarilla dulce y maliciosa que discurre en la profundidad de la ciudad. ¡¡Tantos residuos se acumulan aquí!!. Por eso, además de maliciosa soy también muy sabia pues he aprendido mucho sobre la humanidad que reside arriba, a pocos metros. Podría contar tantas cosas... Nadie puede imaginar lo que hasta mis entrañas ha llegado; aquí tengo el anillo de compromiso de la descuidada chica de la calle 32 y pensar que al pobre novio le faltan tantas facturas por pagar.
También sé de sueños rotos, ¡cuántos trocitos de cartas he recibido!: unas de despedida, otras de reproche, unas pocas de agradecimiento. ¡Qué pena!, como sufren los humanos. Con lo fácil que es vivir en armonía, yo soy un ejemplo, aquí convivimos ratas, cucarachas y hasta personas. Son gente sin nombre, sin familia, sin país. Siguen esperando una oportunidad, pero la ciudad no los ve, porque no los quiere ver. A pesar de eso, somos una comunidad feliz, y hasta fuimos protagonistas de una película. A través de esta alcantarilla que soy, un famoso preso alcanzó su libertad y ahora vive con sus millones en la Riviera Mexicana.  Y todavía me debe ese favor.