jueves, 31 de mayo de 2012

ESE DÍA EL MUNDO AMANECIÓ AL REVÉS de Naty Cabrera


Lo estábamos esperando, pero él decidió venir sentado.   Estuvo unos días de pié, sin embargo, todos pensamos que vendría de cabeza, como tenía que ser.  Llegó la primera semana de marzo y nada…  Como estaba tan cómodo, finalmente lo tuvieron que sacar.  El día seis, a las nueve menos cuarto, nació.  Para mi que soy su abuela, ese día el mundo amaneció al revés: todo fue carreras para coger el avión y llegar a su nacimiento.  Cuando lo vi fue tanta mi emoción y alegría que la llantina se apoderó de mí. Me abracé a mi amiga Faina, que también iba a tener una niña pronto, y afloraron nuestros sentimientos.  Abrazadas, no dejábamos de repetir: ¡qué bonito, qué bien está, qué gordito!.
Yo había vivido una experiencia igual hacía doce años; la emoción fue la misma pero no las prisas ni los agites.
A este hermoso bebé que se llama Yone, le deseo lo mejor del mundo, que siga tan bien como está, comelón y dormilón.  A él y a mi hombrecito David los quiero infinitamente, les adoro.  Ellos son mi mundo, del derecho y del revés…

MUÑEQUITA LINDA de Águeda Hernández




¡Se le ha caído un diente!. Sí, un diente que no es un diente cualquiera.  Por capricho de la naturaleza, el último diente de leche de Susi se le ha caído teniendo cuarenta y tantos años.
El caso es que como el Ratoncito Pérez le había dejado, en su momento, algún dinero a cambio de sus dientes, ella decidió comentar a viva voz, la caída de su diente, procurando que su esposo alcanzara a oírla porque, ¡claro!, que le ocurriera esto a su edad le hacía merecer un premio especial.
Esa noche puso el diente debajo de la almohada y a la mañana siguiente, en su lugar encontró un papel que cayó veloz al suelo. ¡Sorpresa!, era un cheque.  Iba a su nombre y era por 10.000 pesetas; firmado por El Ratoncito Pérez.  En ese momento estaba sola en casa y fue tanta su alegría por el descubrimiento que se puso a bailar y saltar, después de lo cual llamó a sus amigas.  Juntas decidieron pasar un día de juegos, como niñas.
Se pondrían un traje juvenil, con volantes, se peinarían con tirabuzones, irían al parque, se tirarían por el tobogán más alto, se caerían, se lastimarían las rodillas, se mecerían en los columpios, alto, muy alto, como si volaran, se quitarían los zapatos para saltar por todos los charcos que consiguieran, comerían helados de todos los sabores y colores, entrarían en todas las tiendas bonitas para comprarse todos los caprichos.  Harían todo lo que nunca habían podido hacer para sentirse por un día, princesas de un cuento de hadas o muñequitas lindas.
Susi, le dio las gracias a su Ratoncito Pérez; gracias por el día que le había brindado: sentirse niña por un día y disfrutarlo como tal.  Lástima que no le quedaran más dientes de leche.


EL ASESINO de Maruca Morales






Un domingo de verano de mediados del siglo pasado, un hombre salió, como siempre, a echar una partida en el bar del pueblo.  Por el camino, cambió de idea al ver pasar a una joven muy llamativa.  Decidió seguirla a ver dónde iba.  A las afueras del pueblo, la chica lo vio.  Se puso muy nerviosa y comenzó a gritar, diciéndole al hombre:
-Antes de que me deshonres, mátame.
Él se llenó de rabia y la mató.  Después cubrió su cuerpo con piedras para que nadie la viera.
La familia de la chica, al ver que tardaba, salió a buscarla por los caminos hasta que finalmente la encontraron.
El asesino pagó por lo que había hecho y nunca dejó de darle vueltas a la idea de que si hubiera seguido la rutina acostumbrada, echando la partida en el bar del pueblo, no hubiera cometido nunca aquel terrible crimen.



lunes, 28 de mayo de 2012

EL SUEÑO de Lilia Martín Abreu




Caminaba dando un paseo por la ciudad con mi amiga Maruca y, justo al pasar frente a una cristalera con un anuncio publicitario, ella me dice:
-Esther, amiga, esto es cuanto necesito
Sin más, nos adentramos en el local pidiendo información.  Con ella salimos y Esther con un propósito y una ilusión por cumplir.
Su fuerza y constancia sería el primer paso a seguir, el número dos, era comprar una hucha pues le hacía falta mucho dinero.  Compró un hermoso cerdo que tenía que engordar con bastante premura si quería realizar su sueño.  El tercer paso consistió en buscar un sueldo extra, el cuarto fue seguir una dieta rigurosa y el quinto hacer ejercicios hasta desfallecer para estar divina de la muerte.
Los pasos seis y siete fueron bastante duros ya que estaba pluriempleada; trabajaba de camarera y canguro, hizo reuniones de tapper sex y hasta  confeccionamos un calendario sexi para vender.  Yo posé junto a ella para ayudarla.  Fui el mes de mayo y salí en medio de una playa con el sol acariciándome la piel.  Maruca fue abril y salía toda cubierta de flores.
El paso ocho fue un tanto complicado.  Tenía que sacar dinero de debajo de las piedras si era necesario, así que vendimos la ropa que ya no nos quedaba bien por tanto ejercicio que habíamos hecho.
Hoy, nueve meses después, me encuentro en un saloncito amueblado con sencillez pero muy acogedor, mientras observo a Maruca desde el otro lado de la mesa, mientras ella rompe la hucha: el paso nueve.
El diez es contar el dinero y ver como su cara se va transformando al contemplar que sus esfuerzos no han sido estériles; ver en su rostro reflejos de esa independencia y bienestar que da el dinero.

 Tanto sacrificio tiene su recompensa.  El sueño de Maruca es ponerse unas lolas talla 100, copa D.  Sí unas hermosas y turgentes tetorras.
El paso once es ver realizado el sueño. No tiene precio, ver su cara de felicidad, después de una vida repleta de complejos.  El doce será disfrutar de su sueño y seguir sembrando las semillas para que sus sueños sean más grandes que sus miedos.

RECORDANDO UN GRAN DÍA de Nina Padrón Barbuzano

El día 6 de agosto
en nuestra mente perdura
el haber zarpado a El Hierro
llenas de amor y ternura
para presentar un libro
que con tanto amor hicimos,
repitiendo la experiencia
que en La Cuesta ya tuvimos.
Espero nos salga bien
y que la gente comprenda
que es un orgullo muy grande
para las que lo presentan
ensalzando a nuestra isla,
nuestros pueblos y rincones
y los que aquí hemos nacido
brota en nuestros corazones.
Y las que no son de aquí
que con amor participaron
espero que nunca olviden
a este terruño sagrado
y con los brazos abiertos
gracias muchísimas gracias
les damos de corazón
por venir a nuestra tierra
con orgullo, paz y amor

UN POTAJE de Esther Morales




Meditando toda la semana sobre cómo describir un mundo al revés, la tarea del taller de narrativa esta semana, no se me ocurre nada, no me viene ninguna idea a la mente.  Entonces, al ver las noticias por televisión: todas malas, negativas, llenas de catástrofes, crisis, crímenes, corrupción, peleas, devastación, miedo…, no puedo dejar de comparar nuestro mundo con un gran potaje.  Hay tanto desequilibrio a todos los niveles que difícil es creer que alguien pueda ponerle el cascabel al gato, que alguien pueda poner en orden este mundo al revés.
Tal vez ayude que cada uno de nosotros busque su propio equilibrio, haciéndole frente a la vida, transmitiendo lo mejor de nosotros mismos a nuestro alrededor: amigos, compañeros.  Sobre todo a nuestros seres más queridos, nuestros hijos, enseñándoles valores y pautas a seguir para que ese gran potaje que es hoy la vida, sepa mejor en generaciones venideras.
No sé si algún día llegue a degustarlo, pero ese es mi deseo.

LA CARTA de Maruca Zamora




Llevaba mucho tiempo esperándola.  De ella dependía toda su vida y la de su familia.  Cuando llegaba el cartero al pueblo, ella salía corriendo para ver si al fin había llegado la carta y su desencantó era mayor cada vez que regresaba a casa sin ella.  ¿No se habrá olvidado de mi?, me lo prometió y no quiero creer que me mentía.  El día que llegaba a la isla el correíllo, sabía que el cartero vendría al pueblo y  no veía la hora de su llegada, llena de esperanza esperaba la carta y por eso la desilusión era enorme cuando descubría que tampoco aquella vez había llegado.
Pasados unos cuantos meses de espera, al fin, llegó la carta.  Lloró de alegría, cantó, rió, no cabía en sí de alegría.  Finalmente empezaría a encaminar su vida porque la promesa que un día le hicieron estaba a punto de cumplirse.  Dejaría atrás parte de su vida para empezar otra muy lejos de allí, confiaba en que fuera aún mejor de la que había vivido hasta ahora.  La carta que tenía en sus manos era la carta de llamada que le enviaba su esposo.  Era el requisito indispensable para reunirse con él en aquel próspero país donde él la esperaba.  Pronto estarían juntos y la espera habría terminado.

CRIMEN Y CASTIGO de Naty Cabrera





Sonó el teléfono y a través de él escuché:
-Mi padre sufrió una caída y murió-
Cuando llegué a casa de mis primas, las encontré rotas de dolor. Poco después, a solas con una amiga en la cocina, ésta me comentó:
-Lo peor está por llegar.  No se cayó; lo mataron.
Y así fue cómo me enteré de aquel horrible crimen, antes que sus propias hijas.
Lo mató su mejor amigo, no sé de cuántos hachazos.  El hacha la encontraron en posesión del homicida que lo único que decía es que había pasado el día con su amigo.  El resto sólo lo conoce él pues dice recordar sólo una parte de la historia y como se trata de alguien de avanzada edad, todo quedó ahí, mientras que la familia del muerto sigue sufriendo por la ausencia de su ser querido y por todo lo que tuvieron que pasar a raíz de este trágico suceso.
No todo crimen tiene su castigo.

LA FOTO de Ana R. Benítez




Me desperté en un baño de sudor y con tal grado de agitación que notaba como el corazón me golpeaba en el pecho.  Sin embargo, pronto me sentí aliviada al comprobar que no seguía soñando.  Mi mente intentaba recordar qué me había provocado tal estado…  Había soñado con mi padre, fallecido unos meses atrás y en el sueño, él estaba muy enfadado conmigo por no haber retirado una fotografía suya que yo aún conservaba sobre la cómoda de mi habitación.  Esa fotografía nunca le gustó porque aparecía muy deteriorado, pues fue sacada en los últimos meses de su vida.  Con insistentes reproches, mi padre insistía en preguntarme por qué no me había deshecho de ella.
Mi mirada se volvió gélida al dirigirla hacia la fotografía y ver que ésta se encontraba colocada boca abajo.

EL SECRETO DE RAQUEL de Naty Cabrera





Al encontrarse con aquel precipicio, el cuerpo de Raquel empezó a temblar. ¿Qué hacía allí? ¿Cómo había llegado?. En medio de tantas preguntas y pensamientos, de pronto recordó que era el día de su boda. ¡Qué cobarde era!.  Javier  estaría esperando en la iglesia.  Al pensar en eso, el miedo se apoderó de ella. ¿¡Cómo había podido tenerlo engañado más de ocho años!? pero… ¿cómo hablarle de aquel terrible secreto? ¿cómo contarle que había participado en aquel atraco?.  Jamás se enteraría.  En medio de aquella convicción, Raquel escuchó una voz familiar a sus espaldas que le decía:
-Raquel, vamos que llegarás tarde a tu boda…