martes, 24 de octubre de 2017

PROMESAS - Carlota Sosa




 Voy contenta a una manifestación que cambiará mi mundo. Me han convocado unos "intransigentes" que me utilizan de una forma sutil, sin apenas darme cuenta. Juegan con mis jugos emocionales. Quieren podar mi árbol para que luzcan otros sabores, otros olores, otros colores… Mis emociones se exaltan. No importa lo que suceda pues hay que avanzar  a toda costa. Las mareas mueven mis olas y el río cambia de cauce. No percibo donde me lleva la corriente. Aún sigo dormida.

            En el proceso,  he visto rodar a mis  hermanos y el árbol no fructifica, más bien está muriendo lentamente. Se ha cortado el cordón umbilical que lo unía a la madre tierra. Sus raíces han sido removidas. 

             Ya no voy a manifestaciones, ni me dejo llevar por promesas de otros sistemas de regadío.  No quiero ir de mano en mano ni que, por donde pase, me expriman. Dentro de mí existen fructíferas semillas de amor que me permitirán volver a florecer.

             Soy  una naranja en vías de despertar.

GRAN CIRCO Rosy Ramos


    Inconscientes o ignorantes, no se percataron del terreno árido y tosco que pisaban; penoso para mantener una sólida estructura, pero la emoción del momento y la mezcla de los acontecimientos que se avecinaban les nublo el entendimiento. Ni él ni ella, y mucho menos la advertencia de los más allegados, hizo que dieran un paso atrás para desistir de la nueva etapa en común que los dos estaban a punto de emprender.
    Era un plan arriesgado. Lo primero fue montar la inmensa  carpa azul. Espectacular nombre en la entrada, “GRAN CIRCO CRUZ”,  donde el cartel luminoso  destacaba ser una empresa familiar. Pero, olvidaron  los “pequeños detalles”: el respeto, la confianza, la lealtad…y sobre todo, amor mutuo, para que esa sociedad obtuviera buenos frutos.
    El  gran circo efectivamente fue haciendo mella, no aguantó pequeños vientos ni ventiscas más fuertes, y ese entoldado, colocado de mala manera, no les protegió.  Fue desinflándose hasta caer en picado, llevando el circo a la ruina.  
    Ella, cansada de formar parte de esa familia circense, de ser acróbata- trapecista, payasa, de  recibir tanta patada en el culo, abandonó la empresa.

Se arriesgó y salió mal, no hubo arrepentimiento, sabía del fracaso antes de la caída. 


sábado, 21 de octubre de 2017

TOMMY - Juan Carlos Chávez

                                           



          Tommy llenaba mis paseos solitarios en los recreos escolares de mi infancia. En cada abrazo que le daba podía sentir su respiración y  el latido de su corazón y en cada mirada que le dedicaba, percibía sus guiños de complicidad. Me hallaba tan enfrascado en mi mundo junto a Tommy, que el anhelo por jugar con otros niños en el que  había estado sumido, se había desvanecido por completo.
     Cierto día lo fui a buscar a su baúl y mi mirada se desgarró  al no encontrarlo donde solía estar.
            -¿Dónde estás?  ¿Dónde estás? –me preguntaba sin descanso.
Salí precipitadamente al recreo para buscarlo y allí estaba… Mi corazón de niño se aceleró, mi garganta tragó nudos… y es que acababa de presenciar cómo su decapitada cabeza rodaba impulsada por las patadas que recibía.     
     Aún recuerdo mi alarido de dolor y aquella tristeza  en la que me sumergí.  Había perdido al único amigo que tenía, aquel a quien  me había aferrado con tanto cariño. Aunque era inerte, para el niño que fui, ese peluche había cobrado vida propia, porque no sólo jugaba con él sino que  le contaba mis secretos más íntimos.
     Otro burrito, idéntico al anterior, ocupó el baúl, pero mi entusiasmo se congeló en su aceptación, al descubrir que el nuevo peluche no me brindaba guiño alguno.
    
     

LIBRO DE FAMILIA - Carlota Sosa



             ¡A mí!, primero yo, exigía  la guitarra de curvas pronunciadas. ¡Mejor a mí que retumbo!, dijo el tambor. ¡No, no!,  yo soy muy marcial, sentenció la trompeta. Pues yo... no me quedo atrás, exclamó el saxofón. El piano tocó sus notas argumentando que tenía más peso. El arpa,  entonando una dulce melodía, comentó que solo ella haría vibrar los corazones.
         Así debatían todos los instrumentos de la orquesta. En este discutir, no se dieron cuenta de que llegaban los músicos y... tocaron una hermosa sinfonía.

    Moraleja: todo es útil si se combina armoniosamente. Siempre hay algo que nos lleva hacia el amor y no hacia el acumular. Estamos escritos en el libro de familia de la vida, y la vida no solo es nuestra, la compartimos con las piedras, los cristales, el hermoso mundo vegetal que nos regala sus flores, los animales, planetas, estrellas, soles, galaxias y otros cúmulos estelares… Los agujeros negros lo engullen  todo pero eso mismo les hace colapsar. Si tan solo inhalas y pretendes retener el aire sin soltarlo, lo lamentaras.

   La orquesta tiene ritmo y armonía. No puede ir cada uno por su lado. Eso no sería música sino ruido.

viernes, 20 de octubre de 2017

CORDÓN UMBILICAL - Juan Roberto Núñez





            Una vez más estaba rodeado de vida y muerte, necesidad extraña que nació conmigo. Antes lo tenía de frente y hoy a mis pies, pero siempre dependiendo de él… De alguna forma superior, me veo elegido a tentar su suerte, que no deja de ser la mía. Antes me veían sin que pudiera verlos, en cambio hoy los veo y observo el mundo en todo su esplendor con amplia libertad, como vuelo de pájaro, aunque sin alas, dando paso a paso y sin apuros, sobre el cordón que conduce mi vida, como desde el primer momento en que mi madre me arropó en sus brazos y hoy vuelve a hacerlo, cada vez que cruzo el abismo entre dos montañas, como un recién nacido… del cordón umbilical…



domingo, 8 de octubre de 2017

ESTACIONES – Lali Marcelino




El primer verano después de mi adiós a la vida laboral…; un cambio importante que causa muchas depresiones, pero también, como en mi caso, más ilusiones, más proyectos, más amistades, más tiempo para mis seres queridos… Sumar es lo que me he propuesto…; restar sólo los años. Porque a partir de aquí restaré, no sumaré…y espero dar mucha guerra a la sustracción.
-¿Es cierto que cada verano proyectas, o quizá da igual en qué estación te encuentres?
-Te diré que en cada estación los proyectos tienen diferentes formas porque influye muchísimo el ánimo. En primavera, suelen tener formas alegres, florales, divertidas… No se me ocurre utilizar colores o formas tristes o melancólicas, eso lo dejo para el otoño, que también podría ser de renacimiento o de muerte.
Para el invierno se me ocurren cantos nostálgicos, fiestas familiares… La familia que retorna y también que se va, lágrimas porque la nostalgia conlleva enfrentarse a la soledad, al reencuentro… Todos quieren estar juntos y ahí es donde nos damos cuenta de que algunos no podrán, por diferentes circunstancias, y se sufre en la distancia del espacio, del tiempo o  de los sentimientos perdidos y que nunca volverán, porque ninguno se atreve a buscarlos. La cobardía se une con la desgana y la costumbre con la desidia.
Y… llega el verano, dónde la ebullición de viajar, de conocer nuevos lugares, nuevas costumbres y tradiciones…o sencillamente desmadrarse y entregarse al placer…; dejarse llevar por la magia de las noches estivales. El sol necesario y que esperas durante todo el año, nos llena de buenas vibraciones para el resto. Es una estación para hacer nada, de dejarse llevar y adentrarse en cada pueblo, en cada momento pasivo, con una buena lectura debajo de un parasol o un árbol, asistir a eventos que hasta el año próximo no volverán, preñarse en definitiva de buena energía para proyectarla en los demás.

Floración… Estío… Ocaso… Frío o Invierno
Sentirlas todas, cada una en su momento y lugar
Sentirlas y diferenciarlas, para eso debemos cuidarlas
Ahora se unen después de maltratarlas y  no apreciarlas
Son importantes y necesarias para nuestra madre tierra
Tanto, que da igual en este momento y lugar,
no saber cuál es cuál
Quizá ha llegado la ocasión de pensar…
 ¿nos da igual?





VERANO - Sandra Mai


            ¡¡Juanito…Juanito!!,  llamabas, mientras él corría tras unas pequeñas mariposas que revoloteaban por el jardín. Al tiempo, sonaban unas campanillas que colgaban de lo alto de la ventana… Ese día ya dabas forma a una masa de hojaldre que le habías prometido por su cumpleaños. Sus siete velas de colores encima de la alacena, junto a unas cuantas guirnaldas y pitos, decoraban aquella mañana  la cocina.

             Se respiraba alegría, el sol brillaba; íbamos y veníamos atareados con los preparativos. Y los deseados regalos, celosamente escondidos bajo la cama de mama…. Qué añoranza tan bella, recordar hoy aquellos años de tu niñez. Siempre fue verano en tu día, con un sol muy radiante que brillaba solo para ti.

lunes, 30 de enero de 2017

EL TRUEQUE Lali Marcelino (Accésit PREMIO NARRATIVA HERTE 2016)


Comienza la semana con muy mal augurio. La pasada, dos de mis compañeros fueron detenidos.
Hoy, igual que ayer, espero volver a escapar de la presión, tanto de los míos cómo de la justicia o de la opinión pública. Mi familia está de vacaciones en el pueblo, al margen de todo esto.
Tres días después de la última detención y todavía sigo libre. Hoy miércoles me ha telefoneado Jesús, comisario y amigo, aconsejándome que ponga todo al día, no tardarán mucho en venir por mí.
Son las ocho de la mañana de un jueves del mes de julio. El agua choca contra la mampara y parece que el tiempo se detiene sintiendo como cae sobre mi espalda. No oí el timbre, pero sí los golpes en la puerta. ¡Abran, policía! Me enrollé la toalla alrededor de mi cintura y atropelladamente abrí. Dos hombres sin uniforme me mostraron su placa y la autorización judicial para pasar a mi domicilio y violar mi intimidad. Estuvieron todo el día revisando, preguntando y he de decir que no se ensañaron.
En la madrugada del viernes me dejaron libre, bajo arresto domiciliario. Me eché sobre la cama apartando y tirando al suelo: bragas, calzoncillos, pijamas, calcetines,….procedentes de las gavetas de los muebles. No podía cerrar los ojos, pensando, cómo explicárselo a Julia, mi mujer. Éste es el principio del infierno. Nunca pensé que me acusaran de corrupción. Hacer favores a cambio de, una semana en un hotel, un coche, el mejor colegio para mi hija, una tarjeta de crédito, un chalet en la sierra o un yate… todo necesario en el medio en que nos movemos. Debemos mantener buenas relaciones con empresarios, compañeros de partido, e incluso por qué no, algún juez, policía, comisario…Lo propio en política.
Me despierto y aún suena en mis oídos: corrupto, chorizo, ladrón… gritaron a la entrada y salida de comisaría. No me identifico con estos insultos. Recibir algo material a cambio de algún favor administrativo, que a nadie perjudica, es un trueque. Julia me ha llamado porque me esperaba anoche. He tenido que contarle que no he podido terminar el trabajo pendiente y que hasta la semana próxima no me espere.
Hoy domingo, no me apetece ver en todas las cadenas de TV, mi cara, como presunto corrupto. Mejor un baño en la piscina, ver una película, me apetece, “El Padrino”. Desayuné al estilo inglés. Pedí comida italiana para almorzar y japonesa para cenar. Sonó el teléfono. Julia llorando y pidiéndome explicaciones de todo lo que estaba viendo en TV, respecto a mi posible corrupción.
¿Qué decir? Sigo insistiendo en que sólo hice uso de una antigua forma de pago, el trueque.



jueves, 24 de noviembre de 2016

SEGUNDO PREMIO NARRATIVA HERTE 2016

CHOCOLATE

de

Nela Cabrera

         ¿Qué prefiero, pintar o escribir?.  Me levanto esta mañana y decido escribir.  Enciendo el ordenador, se me para, ¡qué asco!.  Él también está como yo. 
         Lo llevo al técnico.  Señora, lo tiene que dejar y lo miramos.  Vuelvo a casa, desayuno por segunda vez.  Yo quiero bajar de peso, dos kilos por lo menos pero…me da por comer, ¿qué se le va a hacer?
         Llaman al teléfono, es mi amiga Carmelita.  ¿Cariño, cómo estás?, me pregunta pero, sin dejarme contestar, empieza:  yo fatal, tengo muchos dolores y encima mi hermana metida en una depresión y no es capaz de salir de casa, me dice todo eso de carrerilla, sin respirar. Y la perrita cada vez más vieja, ¿qué voy a hacer si se va?.  No pienses en eso, le digo, pero no me oye o no quiere oírme y…continúa: ahora tengo que ir a recoger al niño al colegio –el niño es el hijo de su sobrino que le toca cuidar a ella–; claro, como no tiene hijos –.
         Y cuando le iba a contar mis historias, zas! va y me dice que tiene que dejarme, que se va a comprar.  ¿Y yo qué?, ¿quién piensa en mí?, así que me pregunto ¿con quién descargo yo?, se supone que para eso están las amigas, eso dicen al menos.  El caso es que pongo un café y me siento a ver la tele.   Lo tomo despacito pero no me gusta lo que veo, todo son malas noticias, qué asco de día.

         Otra vez el teléfono, es mi prima quien llama.  ¿Salimos?, me dice.  Pues sí, en la calle por lo menos no como.  La voy a buscar, nos vamos a un centro comercial, nos tomamos un refresco. De pronto, suena el móvil, tic, tic, tic, es el sonido que puse al whatsapp del grupo. Los reviso. Todos felicitan a Leo, es su cumpleaños.  Yo también lo hago pero no en privado, eh!!, no quiero que se haga ilusiones.  Él suele mandar mensajes de enamorado al grupo, pero no sé si van dirigidos a mí porque no pone nombre y cuando hablo de eso con mis amigas todas coinciden en que no quieren estar con él a solas.  ¿No será que Leo está desesperado y lo deja caer por si alguna tonta resbala y…?  ¿Por qué no te gusta?, me pregunta mi prima.  Pues no lo sé, es muy atento pero no soporto ese interés subliminal.  A mí me gusta la gente que es más directa y que no se va por las ramas.  Por eso no consigues novio, me dice.  La verdad es que tiene razón, pero cuando miro a los hombres, no veo uno que diga dios lo guarde. Así que aquí estoy, tomando un café frente al televisor,  digiriendo como puedo tantas malas noticias y… comiendo chocolate, uhm!!,  qué rico está este chocolate.


lunes, 14 de noviembre de 2016

RELATO GANADOR DEL PREMIO NARRATIVA HERTE 2016

EL VIENTO EN SUS VELAS
de

Roberto Escarvajal




         Fue una mujer especial, enigmática...; cariñosa sin excesos; aunque siempre nos sentimos arropados por ella. Recuerdo su sonrisa, triste sonrisa, colgada de unos ojos tristes, húmedos, que anhelaban lo que sus labios callaban. Tras el cristal, se quedaban perdidos en el tiempo, en su tiempo...: barrera impenetrable que no permitía franquear. Única; nacida  en una acomodada familia de Santander, jamás hubieran  imaginado sus padres que aquella niña, dulce y obediente, iba a causar la mayor hecatombe en su honorable familia desbaratando los planes de futuro que habían diseñado para ella: su hija..., su heredera. Tal fue el escándalo y la vergüenza, que decidieron marcharse a otro país y comenzar un nueva vida. Tenía dieciocho años y se llamaba Constanza... Nunca más se habló de ello...
         La joven fue obligada a casarse con un muchacho  al que siempre  quiso, pero del que nunca se enamoró. Él la amó durante cuarenta años, sin reserva, calladamente..., velando y protegiéndola, sobre todo de sí misma, de su alma atormentada. Constanza lloró su muerte. Fue un excelente compañero de vida. Aquello la sumió en un mutismo existencial, a pesar de nuestros insistentes ruegos para que nos contara lo innombrable. ¿Porqué inquietante razón aquella espada de Damocles, que supuso tanta ignominia, proyectaba tan alargada sombra...? Ante aquel temor, encontramos siempre al silencio por respuesta; un silencio pesado, desconsolado, preñado de amargo secreto.
         Falleció unos años más tarde aunque, mucho tiempo antes, su mente ya la había abandonado dejando tan solo un nombre que repetía constantemente en sus labios...: Samara.
         Hace unos meses, encontré en el doble fondo de un cajón, un atado de cartas que trasminaban a jazmín, el perfume preferido de Constanza. Hablaban de una historia de amor, de pasión irrefrenable... A escondidas se amaron,  sucumbiendo en lo prohibido. Un fuego que les abrasó el alma, que les hizo tocar el cielo y también descender a los infiernos. No lo pudieron evitar, y aquel querer fue mancillado por maledicentes bocas sufriendo así el escarnio que una sociedad pacata y cruel les impuso. Sus progenitores, imbuidos por aquella cerril educación, no lo consintieron y se la llevaron lejos, muy lejos... Pero, ¡ay...!, la desmembraron; le arrancaron un trozo de corazón. Fue una mordida en el alma.
         Hoy sé que Samara se asienta en la estepa rusa, a orillas del río Volga. Sin embargo, para Constanza, que así se llamaba mi madre, aquel era también un lugar anclado en el corazón: guarida de su dolor, epicentro del tsunami que arrasó su vida. Ella jamás pudo olvidar aquel amor; su único y verdadero amor. Porque, lo que la verdad esconde, es que Samara tiene nombre de mujer...; nombre que se hizo carne y habitó para siempre en ella; como un impulso vital, como el viento que sopla en sus velas...