La vida es un viaje que emprendemos
al nacer, es un viaje que da vértigo por ser complejo, pero lleno de belleza y
adversidades, en él vamos acompañados por un gran maestro, el tiempo, él nos
guía y acompaña siempre, puede ser un amigo, o un verdugo, que nos arrebata
grandes y valiosas posesiones como, la memoria, la belleza, a personas,
tradiciones, usos, costumbres…y hasta la vida. Cuando somos jóvenes y llenos de
energía, tenemos esa sed indomable de querer hacer muchas cosas, pero en un
abrir y cerrar de ojos el tiempo ha pasado y, sin darte cuenta, un día frente
al espejo adviertes las primeras señales de que ese ladrón inclemente te ha
despojado de tu juventud, sin haber alcanzado tus sueños, y así, sin haberlo asimilado
aún, llega la madurez a tu vida y ya dejas de ser lo que eras, pues el tiempo
lo cura todo, menos la vejez y la locura, una gran verdad, como del mismo modo
es verdad, que es él, el tiempo, quien acaba con todo.
Suscribo tu lúcida reflexión, Lilia, añadiendo que a veces el tiempo también, como en tu caso, nos regala sabiduría. Y sí, hay una cosa que el tiempo tampoco nos puede quitar: ¡lo bailado!. Un abrazo, amiga.
ResponderEliminarEstoy completamente de acuerdo con lo que escribiste tan magistralmente Lilia, Felicitaciones. Alicia.
ResponderEliminar