RESACAS
I
Cuando despertó, todavía el dinosaurio estaba allí, rugiendo entre su estómago y la resaca por el purgante tomado el día anterior. Pero más fuerte rugía su hombría, violada sin paliativos, tras la colonoscopia.
II
Cuando despertó, todavía el dinosaurio estaba allí, después de una noche de juerga y desenfreno. Era su amigo Manuel, que se había ganado a pulso el mote del dinosaurio, por el rugir y la fuerza de sus flatulencias.
Originales y divertidas salidas a esta propuesta de jugar con el relato de Monterroso. Bravo, me encantan.
ResponderEliminarMuchas gracias.
ResponderEliminar:-)
ResponderEliminargenial Lilia, eres una artista de las cosas sencillas y has presentado a un dinosaurio único...
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